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por George Sidney Hurd
La representación del Siervo expiatorio de Isaías 53, comenzando en Isaías 52:13, es esencial para entender lo que Cristo logró en la cruz. Este es donde Dios reveló que el Mesías Mismo cumpliría lo que es representado en sombra con los sacrificios ofrecidos por los pecados del pueblo según la Ley. Es el único lugar en todo el Antiguo Testamento que claramente revela que el Mismo Mesías sería el Cordero que quita los pecados del mundo (Jn 1:29). Se hizo alusión anteriormente a esto cuando Dios le dijo a Abraham que ofreciera a su único hijo Isaac, a quien amaba, como sacrificio. [1] Sin embargo, aquí es que por primera vez vemos en detalle como Dios cargó en Cristo la iniquidad de todos nosotros para hacer expiación por nuestros pecados, así satisfaciendo Su inmutable justicia para poder ser justo y a la vez justificar pecadores impíos como nosotros (Isa 53:6,10-11). Fue desde este mismo texto que Felipe predicó el evangelio al eunuco etíope (Hch 8:28-35).
Argumentos en contra de la Naturaleza Sustitutiva Penal del Sufrimiento del Siervo de Jehová
1) Isaías estaba equivocado
La Naturaleza de expiación sustitutiva penal del sufrimiento y muerte del Siervo expiatorio es tan evidente, como veremos, que la mayoría de los opositores de la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo evitan este pasaje. Una excepción es Gregory Boyd en su libro de dos tomos The Crucifixion of the Warrior God (La Crucifixión del Dios Guerrero). Él comienza diciendo que es más probable que tiene referencia a la nación de Israel en vez de Cristo, y que los autores del Nuevo Testamento simplemente lo aplicaron a Cristo. [2] Aquí solo quiero enfatizar que Jesús también aplicó a Isaías 53 a Si Mismo (Lucas 22:37).
Esto no es un argumento nuevo. Para oponer a los cristianos que vieron a Isaías 53 como refiriéndose a Cristo, los judíos también comenzaron a decir que el siervo representaba a Israel en vez del Mesías como anteriormente habían enseñado los rabinos. [3] Orígenes oponía esta interpretación diciendo:
“Porque si el profeta está hablando del pueblo de Israel, ¿cómo es posible decir que este hombre fue llevado a la muerte por las iniquidades del pueblo de Dios, a menos que él sea una persona distinta del pueblo de Dios? Y, ¿quién es esta persona excepto Jesucristo, por cuyas llagas los que creen en Él son sanados…?” [4]
Reconociendo que Isaías presentaba a Dios como activamente involucrado en la aflicción del Siervo, Boyd entonces dice en tantas palabras que Isaías simplemente estaba equivocado. Él dijo:
“La descripción de Isaías como directamente afligiendo a este siervo es una acomodación divina a la percepción caída y cultualmente acondicionado de Isaías.” [5]
Con tal de mantener su “hermenéutica cruciforme,” Boyd tiene que rechazar la presentación de Isaías como Dios mismo afligiendo al Siervo, atribuyéndolo a la mentalidad primitivo Medio Oriental de Isaías. He observado que la mayoría de los Liberales y Progresivos responden de la misma manera cuando uno insiste en una explicación de lo que está descrito en Isaías 53.
Entonces, para descontar los términos que obviamente son penales y sustitutivos en Isaías 53, Boyd primero intenta poner en duda que Isaías 53 tiene aplicación a Cristo, y después él rechaza a todas las palabras de Isaías que presentan a Dios como directamente involucrado en el sufrimiento de Cristo.
2) Castigado “a mano de” nuestros Pecados – no “por” nuestros Pecados
He observado que la mayoría de los oponentes de la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo, si mencionan Isaías 53, evitan cualquier referencia indicando que fue la voluntad de dios que sufriera el Siervo. En lugar de eso, toman porciones de versículos fuera de su contexto y los reinterpretan de una manera como para dar la impresión de que solamente están hablando de lo que los hombres hicieron a Cristo, en vez de lo que Dios, en Cristo, hizo por nosotros. A menudo parcialmente citan Isaías 53:4-5 de la siguiente manera:
“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.” (Isa 53:4-5)
Usualmente ignoran la primera parte de este pasaje que, como veremos, tiene referencia al aspecto sustitutiva del sacrificio expiatorio de Cristo, y también la última parte que habla del aspecto penal de la expiación, ellos parcialmente lo citan para que diga: “Pensamos que Él fue castigado por Dios, pero en realidad, Él fue castigado por nosotros.”
No pude encontrar ningún artículo justificando su rendición del texto como “a mano de” en vez de “por” hasta que un amigo compartió un link a un artículo escrito por Santo Calarco en el Clarion Journal entitulado, Punished “for” or “by” our sins. (Castigado “por” o “a mano de” nuestros pecados) Calarco dice:
“La preposición traducida “por” es “min”. No significa “por” sino “desde” o “fuera de” o “debido a”.
Sin embargo, en primer lugar, el uso causal de min, “debido a,” es solamente uno de los múltiples usos de la palabra. También a menudo es usado en el sentido sustitucional, “por,” “en lugar de” o “a favor de,” tal como ha sido traducida en casi todas las traducciones de Isaías 53. Por ejemplo, en 1Samuel 7:8 dice: “No ceses de clamar por (min) nosotros a Jehová nuestro Dios.” O en Rut 1:13 dice literalmente, “Siento gran pena por (min) vosotras, porque la mano de Yahvé ha caído sobre mí” (Rut 1:13 NBJ). Como es con la mayoría de las preposiciones, su significado varía mucho, siendo determinado por el contexto donde aparece. Y, como espero demostrar, el contexto de este pasaje del Siervo expiatorio claramente es lo de sustitución.
Aun si uno fuera entender min aquí en el sentido causal como “debido a nuestras transgresiones e iniquidades,” no dejaría de tener aplicación en el sentido de sustitución, considerando el hecho de que fue debido a nuestros pecados que la justicia de Dios requiriera un sacrificio sustitutivo.
Lo que min no significa es lo que Calarco indica en el título de su artículo y lo que quiere que significara. La preposición min nunca significa “por” en el sentido de instrumentalidad. Para que significara “por” en el sentido instrumental, necesitaría la preposición be, como en, “para que no mueras a nuestras manos (be)” (Jer 11:21), o ayth: “reconocieron que esta obra había sido realizada por (ayth) nuestro Dios.” (Neh 6:16 NBJ).
Calarco cita la New English Translation para demostrar que los traductores de esa versión entendieron min en Isaías 53:4-5 como “debido a.” Sin embargo, los traductores incluyeron una anotación explicativa que deja en claro que ellos entendieron el sufrimiento de Cristo como sustitutivo en naturaleza, en lugar de haber sido simplemente víctima de hombres malvados. Su traducción dice:
“...nosotros pensamos que él estaba siendo castigado por Dios, atacado por Dios, y afligido por algo que él había hecho. 5 Él fue herido debido a nuestros actos de rebelión, molido debido a nuestros pecados; él sufrió el castigo que nos sanó; debido a sus llagas hemos sido sanados.” (Isa 53:4-5 NET)
La anotación explicativa de estos versículos en la Biblia NET dice: “Las palabras ‘por algo que él había hecho’ fueron agregados en la traducción para aclaración. …él sufrió debido a su identificación con ellos, y no simplemente porque él era el blanco particular de la ira divina.” Ellos agregaron la frase de aclaración para aclarar que el énfasis del pasaje es que el pueblo equivocadamente pensó que Él estaba sufriendo por algo malo que Él Mismo había hecho, cuando en realidad Él estaba sufriendo por/debido a nuestros pecados, no los suyos. Por lo tanto, ni siquiera la traducción que Calarco cita apoya su afirmación que el texto está diciendo que Cristo simplemente sufrió y murió a manos de pecadores, en vez de morir por o en lugar de los pecadores.
Nadie negaría que Cristo sufrió y murió a manos de hombres malos, pero eso no es el mensaje principal de Isaías 53. Como veremos, lo que el texto está diciendo de principio a fin es que Cristo sufrió y murió como nuestro sustituto según la voluntad de Dios (Isa 53:10-11; Hch 2:23). El pueblo pensó que Dios estaba castigándolo por Sus propios pecados cuando en realidad Él fue castigado por, o debido a, nuestros pecados. Fueron nuestros pecados que hizo que fuera necesario que Él sufriera y muriera en nuestro lugar para justificar a los muchos (Isa 53:11).
Argumentos por la Naturaleza Sustitutiva Penal del Sufrimiento del Siervo de Jehová
1) “Él rociará muchas naciones” (Isa 52:15)
Rociando la sangre de la ofrenda por el pecado para la expiación de pecados fue una parte esencial de los sacrificios Levíticos. Cuando alguien pecaba, tenía que ofrecer un cordero sin defecto que fue inmolado en su lugar para hacer expiación por sus pecados (Lev 5:5-10). Entonces una vez al año en Yom Kippur, la sangre del animal sacrificado fue llevado dentro del lugar Santísimo y rociada sobre el propiciatorio, así haciendo expiación por los hijos de Israel (Lev 16:15-16).
Aquí Isaías dice del Siervo Expiatorio de Jehová que Su sangre no solamente rociará a Israel, sino a “muchas naciones.” Él fue el Cordero de Dios inmolado para quitar los pecados del mundo de una vez para siempre (Jn 1:29). Pedro hace referencia al Siervo Expiatorio de Jehová cuando dice que fuimos santificados para “ser rociados con la sangre de Jesucristo.” (1Pedro 1:2). El autor de Hebreos también hace referencia a la sangre rociada de Cristo diciendo:
“a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.” (Heb 12:24)
La sangre de Cristo habla mejores cosas que la de Abel en que la sangre de Abel clamaba para justicia, mientras la sangre de Cristo nos trajo justificación.
Hay cierta controversia sobre la palabra “rociará,” dado que la traducción griego, la Septuaginta (LXX) dice, “asombrar.” Sin embargo, sin entrar en mayor detalle, la mayoría de los eruditos bíblicos creen que los escribas del LXX leyeron mal la palabra hebrea para “rociar” que es muy parecida a la que significa “asombrar.” [6] Dos otras traducciones antiguas del hebreo al griego, la de Teodoción (150 d.C.), y la de Aquila (130 d.C.), ambas leen “rociará” y la Peshitta siriáco lee “purificar” que es el resultado de rociar.
Adicionalmente, en la epístola de Bernabé (70 a 135 d.C.) Bernabé menciona la sangre esparcida de Cristo en el contexto del pasaje en Isaías 53. [7] Él también aplica la sangre de Cristo rociada a muchas naciones como cumplido espiritualmente por la extensión del evangelio de Cristo a las naciones por los Apóstoles. [8]
Así que, Isaías 52:15 habla claramente de la sangre de un sacrificio sustitutivo purificando a muchas naciones de sus pecados. Aún si fuéramos a elegir la palabra “asombrar,” como aparece en algunas traducciones, eso no afectaría la naturaleza sustitutiva del pasaje del Siervo Expiatorio de Jehová. Personas de todas naciones a través de los siglos han sido asombrados al contemplar lo que Cristo sufrió por nosotros.
2) “Él Llevó el Pecado de Muchos” (Isa 53:11-12,4)
Para un judío el significado de esta expresión sería inequivocablemente lo de sustitución penal. La expresión “llevar (nasa) el pecado, iniquidad o culpa” era una expresión legal, significando sufrir la pena y consecuencias del pecado cometido (Lev 24:15; 5:1; 7:18).
Sin embargo, la Ley hizo provisión para ofrendas donde un animal podía ser sacrificado para la expiación de pecados como un sustituto, así quitando su culpa ante Dios:
“...la (ofrenda por el pecado) dio él a vosotros para llevar la iniquidad de la congregación, para que sean reconciliados delante de Jehová.” (Lev 10:17)
De esta manera Dios hizo provisión para que el pecado y la culpa de los ofensores sean cargados sobre una víctima inocente dada como ofrenda por el pecado, y en esta manera el animal sacrificado llevó la iniquidad de ellos como un sustituto en lugar del ofensor, así reconciliándolos ante Dios. En Yom Kippur, el Día de la Expiación, el Sumo Sacerdote cargaría los pecados de los hijos de Israel sobre el macho cabrío y llevaría sus iniquidades a tierra inhabitada, así indicando que el Señor quitaría sus pecados tan lejos como el oriente es del occidente (Lev 16:20-22; Sal 103:12; Heb 10:16-18).
Mientras no es posible que la sangre de toros y machos cabríos quitara los pecados, servía de sombra del Siervo expiatorio de Jehová, Jesucristo, que quitaría los pecados de una vez para siempre (Heb 10:4-10,14).
Entonces lo que fue representado figurativamente en los sacrificios Levíticos, el Siervo Expiatorio Jesucristo, cumplió, llevando nuestros pecados. De la misma manera en que los pecados del pueblo fueron cargados sobre el animal, “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isa 53:6), y Él llevó nuestros pecados e iniquidades en nuestro lugar (Isa 53:11-12). Pedro aplicó esto a Cristo diciendo: “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 Pedro 2:24). ¡El Espíritu Santo quien inspiró las Escrituras no pudo haber dejado más en claro la naturaleza sustitutiva penal del sufrimiento y muerte de Cristo!
Los opositores de la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo a menudo apelan a la LXX en el versículo 10, como veremos. Sin embargo, en cuanto a Cristo llevando nuestros pecados, la LXX es igual de claro, diciendo en el versículo 11, “Él llevará sus pecados” (τὰς ἁμαρτίας αὐτῶν αὐτὸς ἀνοίσει), y en 12, “Él llevó los pecados de muchos” (καὶ αὐτὸς ἁμαρτίας πολλῶν ἀνήνεγκεν). La LXX es aún más fuerte para la sustitución penal en el versículo 4 diciendo, “Ël lleva nuestros pecados” (οὗτος τὰς ἁμαρτίας ἡμῶν φέρει), en vez de “Llevó Él nuestras enfermedades.”
3) “Jehová quiso quebrantarlo” – “Su vida en expiación por el pecado”
“Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo (daka), sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.” (Isa 53:10)
“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido (daka) por nuestros pecados.” (Isa 53:5)
Aquí en el versículo 10, vemos que no solamente permitió Dios que el Siervo Expiatorio de Jehová fuera quebrantado o herido (daka) por nuestras iniquidades, sino que incluso fue Su deseo herirlo con tal de poner Su vida en expiación por el pecado. La palabra “quiso” en hebreo es chapets, que es la misma palabra usada en Isaías 1:11 donde el Señor dijo: “no quiero (chapets) sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.” La razón porque no los quería es expresada en Hebreos 10:4: “porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.” Estos sacrificios solo anticipaban el sacrificio de Cristo una vez para siempre por los pecados del mundo. Continuando en el versículo 5 de Hebreos 10, nos dice lo que es que el Señor deseaba:
“Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. 6 Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. 7 Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí. 8 Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), 9 y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. 10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.” (Heb 10:5-10)
Lo que Dios quería no eran los sacrificios de animales, sino que Él preparó un cuerpo para que Dios el Hijo fuera encarnado para poder ofrecerse a Sí Mismo en nuestro lugar como el sacrificio de una vez para siempre por nuestros pecados. Es por esa voluntad que hemos sido santificados. Aquí no se está refiriendo a la vida y ministerio de Jesús, aunque Él complació al Padre en todo. Lo que le agradó al Padre aquí fue la muerte sustitutiva de Cristo, dando su cuerpo como el sacrificio del pecado de una vez para siempre. Esto es lo que quiso decir Cristo cuando oró en Getsemaní, “hágase tú voluntad” (Mt 26:42; Lucas 22:42).
Aunque eran los hombres malos y no Dios que afligieron a Cristo, vemos que el sufrimiento y la muerte de Cristo fue, sin embargo, conforme a la voluntad de Dios. Como Pedro explicó a los judíos en el día del Pentecostés:
“a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole.” (Hch 2:23)
La forma en que está expresado en Isaías 53:10 es especialmente ofensiva para los oponentes a la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo. Como dije anteriormente, muchos de ellos simplemente dirían que Isaías estaba equivocado.
Otros, como Keith Giles, apela a la traducción griego LXX de versículo 10. La LXX generalmente es similar a otras traducciones que se basan en el texto hebreo Masorético con excepción al versículo 10 donde la LXX lee de una manera muy distinta. En vez de decir, “Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado,” la LXX dice:
“Jehová quiso purgarlo de su herida. Si puedes dar una ofrenda por el pecado tu alma verá simiente de larga vida.”
Keith Giles da un par de razones porqué él piensa que debemos de aceptar el texto griego LXX sobre el hebreo, diciendo:
“Los Evangelicos...no tienen problema alguno con utilizar el texto Masorético de las escrituras del Antiguo Testamento en hebreo para sus Biblias en inglés. ¿Por qué? Porque a pesar de que fue creado por rabinos judíos prácticamente con el único propósito de contradecir el cristianismo, contiene versículos como esto en Isaías 53:10.
Este versículo (y varios otros en el texto Masorético) sugieren que fue Dios quien hizo que Jesús sufriera en la cruz. Esto hace felices los Evangélicos porque ellos abrazan la doctrina de la Teoría de la Expiación Sustitutiva Penal.
Entonces, ¿qué tiene de malo este versículo? Bueno, vino unos siglos después del nacimiento de la fe cristiana y radicalmente cambia la Septuaginta (LXX) que es más antigua y fue utilizada y citada por Jesús mismo. (Así es.)
El texto Septuaginta que precede el Masorético nos enseña que la respuesta de Dios a la crucifixión de Jesús fue ‘purgarlo (o sanarlo) de su herida’ y que no era Dios, sino ‘tú’ (o ‘nosotros’) quien lo hizo como ‘una ofrenda por el pecado.’” [9]
Según Giles, debemos rechazar la traducción más común del versículo 10 porque todas nuestras traducciones están basadas en el más reciente texto hebreo Masorético que fue alterado por los rabinos judíos siglos después para contradecir a los cristianos. Sin embargo, lo que no menciona es que el texto masorético es prácticamente idéntico al rollo hebreo de Isaías 1Q hallado en las cuevas de Qumrán cerca del Mar Muerto en 1947, que data aproximadamente del mismo tiempo en que se compiló la LXX. A continuación, se presenta una comparación:
Rollo de Isaías
“Con todo eso, Jehová quiso herirlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, él verá su linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.” (Isaiah Scroll 1QIsaa)
El Texto Mesorética:
“Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
LXX:
“Jehová quiso purgarlo de su herida. Si puedes dar una ofrenda por el pecado tu alma verá simiente de larga vida.”
Digan lo que digan contra el texto Masorético, definitivamente no pueden argumentar que los rabinos judíos alteraron Isaías 53:10 con tal de contradecir al mensaje cristiano, dado que está de acuerdo con el rollo de Isaías del Mar Muerto que ya existía unos 200 años antes de Cristo. Además, describe a Cristo como el Siervo Mesías de una manera mucho más clara que la LXX.
En segundo lugar, aunque es cierto como afirma Giles, que Jesús y los autores del Nuevo Testamento a menudo citaban del griego LXX, ellos también citaban del hebreo en numerosas ocasiones. Mike Winger presenta un par de ejemplos donde los autores del Nuevo Testamento favorecían el hebreo sobre la LXX cuando hacían referencia a Isaías 53. Son los siguientes:
Mateo 8:17
“El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.”
τας ασθενειας ημων ελαβεν και τας νοσους εβαστασεν
Isaás 53:4 hebreo:
“llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores.”
Isaías 53:4 LXX
“Él llevó nuestros pecados y se entristeció por nosotros.”
οὗτος τὰς ἁμαρτίας ἡμῶν φέρει καὶ περὶ ἡμῶν ὀδυνᾶται
Aquí Mateo favorece el texto hebreo en vez de la LXX. También, Pablo hace alusión al hebreo en vez de la LXX en Romanos 5:19.
Romanos 5:19
“por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos."
Isaías 53:11 hebreo:
“justificará mi siervo justo a muchos.”
Isaías 53:11 LXX
“para justificar el justo que sirve bien a muchos.”
δικαιῶσαι δίκαιον εὖ δουλεύοντα πολλοῖς
De igual manera como hacemos hoy, ellos normalmente usaban la traducción del idioma de su región, que era el griego Koiné, pero cuando la traducción no era correcta, ellos citaban el texto original.
Hay mucho más que podría decir acerca de la naturaleza sustitutiva penal de Isaías 53, pero, debido al espacio, solo voy a comentar brevemente sobre la frase “expiación por el pecado.” ¿Qué entendería un judío cuando dice que Él dio “Su vida en expiación por el pecado”? La palabra hebrea es asham, y aparece 33 veces a través del Antiguo Testamento, refiriéndose específicamente a la ofrenda para pecado o transgresión, usualmente siendo el sacrificio de un cordero sin defecto como expiación por pecados cometidos.
Jesús, como el Cordero de Dios sin pecado, ofreció Su vida una ofrenda por los pecados del mundo! Es por Su sacrificio de una vez para siempre que ahora somos justificados gratuitamente por la gracia de Dios. Para mí, un don tan inefable es la fuente de gran gozo y una gratitud profunda. Estoy pasmado y entristecido al ver tantos en esta generación que desprecian una verdad tan gloriosa. Personalmente creo que aquellos maestros que agresivamente oponen a la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo son los que Pablo llamaba “enemigos de la cruz de Cristo (Fil 3:18). Creo que están en peligro de llegar a ser responsables de contar como algo común la sangre del pacto en la cual fuimos santificados, a menudo hasta diciendo que uno podría ser salvo aún si Cristo no hubiera derramado Su sangre en la cruz por nosotros (Heb 10:29).
En el próximo blog voy a considerar algunos de los términos legales que son utilizados en las Escrituras que demuestran el aspecto penal de la expiación. Mientras que el plan redentor de Dios tiene como su fin las relaciones restauradas, tal restauración no hubiera sido posible aparte de la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo que satisfizo la justicia inmutable de Dios, así haciendo posible que Él sea justo a la vez Él que justifica a los pecadores, el objeto de Su amor.
[1] Dios hizo esto, no solamente para probar a Abraham, sino principalmente para enfatizar que Él no requiere sacrificios humanos; que Él Mismo proveería el verdadero Cordero sacrificial. (Gen 22:8). Fue pore so que Abraham proféticamente llamó el lugar sobre el monte Moría donde ofreció a Isaac “Jehová proveerá”: “Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto” (Gen 22:14). Creo que el monte Calvario, donde Dios proveyó el sacrificio de Sí Mismo en la persona del Hijo de una vez para siempre, era el mismo lugar donde Abraham ofreció a su hijo Isaac.
[2] Greg Boyd dice: “Aunque es más probable que Isaías estaba refiriendo a la nación de Israel como el ‘siervo sufrido’ de Jehová en Isaías 53, NT autores, como también interpretes bíblicos cristianos a través de la historia han entendido este siervo como una referencia profética al Cristo crucificado.” Boyd, Gregory A. The Crucifixion of the Warrior God: Volumes 1 & 2 (pp. 865-866). Fortress Press. Kindle Edition.
[3] https://www.gotquestions.org/suffering-servant-Isaiah-53.html
[4] Origen, Against Celsus, Chapter 55
[5] Boyd, Gregory A.; Boyd, Gregory A.. The Crucifixion of the Warrior God: Volumes 1 & 2 (p. 867). Fortress Press. Kindle Edition.
[6] https://textandcanon.org/part-1-the-servant-sprinkles-many-as-anointed-priest/
[7] Epístola de Bernabé, Capítulo 5: “Con este fin su Señor sufrió entregando Su carne a corrupción para que fuéramos santificados por la remisión de pecados, que es efectuado por Su sangre esparcida. Porque fue escrito acerca de Él… ‘Él fue herido por nuestras: por sus llagas somos curados. Él fue llevado como cordero al matadero; y como oveja enmudecida delante de sus trasquiladores.”
[8] Epistle of Barnabas, Chapter 8, commenting on the typology of the sprinkling of the blood of the red heifer sacrifice in Numbers 19, Barnabas says :
“The calf is Jesus: the sinful men offering it are those who led Him to the slaughter. But now the men are no longer guilty, are no longer regarded as sinners. And the boys that sprinkle are those that have proclaimed to us the remission of sins and purification of heart. To these He gave authority to preach the Gospel, being twelve in number...”
[9] https://www.futurechurchnow.com/2021/03/11/how-evangelicals-changed-the-bible-to-support-their-beliefs-by-keith-giles/comment-page-1/
Él llevó nuestros pecados y se entristeció por nosotros.
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6Testimonios de Las Experiencias Cercanas a la Muerte
por George Sidney Hurd
Tomado del libro El Triunfo de la Misericordia
Experiencias cercanas a la muerte refieren a personas que han estado al umbral de la muerte y saliendo de sus cuerpos han tenido visiones del más allá. Aunque hay relatos de estas experiencias desde antes del tiempo de Cristo por personas de todas las religiones del mundo, han sido más frecuentes en los últimos años. En 1981, una encuesta en los Estados Unidos reveló que el 15 por ciento de los norteamericanos reportaron que tuvieron experiencias cercanas a la muerte. Con las mejoras en primeros auxilios esas cifras van en aumento. En una encuesta hecha en hospitales por Kenneth Ring, él descubrió que la tercera parte de los que han estado cerca de la muerte o pronunciados clínicamente muertos afirmaban que tuvieron algún tipo de experiencia transcendental. [i] Aunque la gran mayoría de las experiencias son positivas hay unos que tuvieron experiencias negativas donde se encontraron en el infierno o el purgatorio.
He leído extensamente sobre estas experiencias en los últimos 20 años. En octubre del 2013, yo estaba hospitalizado por un absceso que me dejó entre la vida y la muerte por tres días. Debido a los inmunosupresores que tomo para evitar el rechazo de mi hígado trasplantado, me dio un absceso y rápidamente me puse grave. Me sacaron de la selva en una avioneta y me llevaron otras cuatro horas de Villavicencio por ambulancia al hospital en Bogotá donde drenaron el absceso, sacando más de un litro de materia. Mi sangre ya estaba envenenada con una bacteria llamada staphylococcus aurous, que a menudo ocasiona la muerte. En el transcurso de los próximos tres días salí de mi cuerpo tres veces. Cada vez volvía a caer abruptamente dentro de mi cuerpo y sentía las limitaciones de mi cuerpo debilitado. Fuera de mi cuerpo sentí que volaba mientras me pasaban visiones de paisajes hermosísimos y veía colores que no había visto desde los días de mi juventud cuando tomaba LSD, mezcalina y otros alucinógenos. En uno de los momentos cuando estaba fuera de mi cuerpo recuerdo que estaba hablando con alguien vestido de blanco. Sabía que habíamos conversado, pero no recuerdo la conversación. Lo único que recuerdo es que veía varios enfermos en el hospital al otro lado de un velo, y de alguna manera en la conversación sabía que debía volver a mi cuerpo. Entonces le pregunté agitadamente cómo iba a saber si había entrado en el cuerpo mío. Él me dijo que lo sabría al decir “361”.
El próximo momento sentí que caí en mi cuerpo, pero no reconocía mi cuerpo ni el lugar en donde estaba. Me senté en la cama de un brinco y miraba mi cuerpo y el cuarto tratando de ubicarme. Ni sabía si el cuerpo era mío o de otra persona y estaba asustado. Había una enfermera a mi lado tomando mis señas vitales y ella me dijo que estuviera quieto. Miré el monitor que muestra la presión de sangre y otras señales vitales que ella estaba tomando. Busqué el número 361 pero no lo veía allí. Miraba otra vez alrededor pero no podía ubicarme. Cuando volví a mirar el monitor, ya había aparecido mi temperatura en el monitor y era 36.1. Yo repetí en voz alto 3-6-1 y de repente sabía dónde estaba.
Confieso que esta experiencia fue muy rara. Ni recuerdo la conversación con la persona vestida de blanco. Solo recuerdo que había estado con él/ella en un lugar de mucha luz y sentía mucha paz y amor y que habíamos estado conversando. Hubiera pensado que sólo estaba delirando si no me habría dado de antemano la señal “361” para saber que estaba en mi propio cuerpo.
Mientras que no descarto la validez de estas experiencias fuera del cuerpo como encuentros reales con el mundo espiritual, yo no creo que debemos dejar que estas experiencias tan subjetivas tengan influencia alguna sobre la formación de nuestras doctrinas – especialmente cuando las experiencias no concuerdan con las Escrituras, y mucho menos cuando van directamente en contra de lo que ellos dicen. De hecho, mucho de lo que las personas ven y experimentan en estas experiencias directamente contradicen la Biblia.
Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6). Aunque hay algunos testimonios de cristianos y no cristianos que confirman estas palabras de Jesús, la gran mayoría de los que han tenido experiencias cercanas a la muerte a nivel mundial eran de otras religiones o hasta ateos y testifican que fueron hacia la luz y tuvieron una experiencia placentera sin oír mención alguna de Jesucristo. A raíz de esto, muchos, dando más peso a esas experiencias que las mismas palabras de Jesús, han dejado de creer que Jesús es el único camino al Padre. Para ellos, poner su fe en Cristo ya no es esencial para la salvación, dado que budistas, hindúes, musulmanes, animistas indígenas y hasta ateos, se encuentran en el cielo en estas experiencias cercanas a la muerte sin necesidad de arrepentirse y poner su fe en Cristo.
También, las Escrituras son muy claras en enfatizar la necesidad de la santidad para estar en la presencia del Señor:
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” (Heb 12:14)
“manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” (Gál 5:19-21)
“Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. 6 Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.” (Ef 5:5,6)
“Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche…. 27 No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.” (Apo 21:25,27)
A pesar de estas claras declaraciones de las Escrituras, aún algunos pastores están diciendo, basados en testimonios de personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte, que la santidad no es necesaria para heredar el reino de Dios después de la muerte. Acabo de terminar de leer un libro escrito por un pastor sobre las experiencias cercanas a la muerte, “Revealing Heaven – The Christian Case for Near-Death Experiences” (Revelando el Cielo – Una Defensa Cristiana de las Experiencias Cercanas a la Muerte” por John W. Price. [ii] Basado en testimonios de hermosas experiencias cercanas a la muerte experimentado por homosexuales, el relega a las prohibiciones de estas prácticas y muchas más que son censuradas en las Escrituras a “tabúes culturales” que fueron convertidos en “dogmas religiosos”.
Tenemos que decidir si nos vamos a dejar guiar por testimonios cercanos a la muerte o por lo que dice la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es clara en cuanto a estos pecados:
“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” (1Cor 6:9,10)
“como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.” (Judas 7)
“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” (Apo 21:8)
El aumento de la frecuencia de estas experiencias es, en parte debido al hecho que los primeros auxilios y la medicina han hecho posible reanimar muchas más personas que han estado al borde de la muerte. Pero otra cosa que debemos considerar es la fuente de las revelaciones. Ellos vuelven con revelaciones del mundo espiritual, pero, ¿Son siempre revelaciones verídicas de cómo es realmente el más allá? Pablo nos advierte que “el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.” (2Co 11:14). Estoy convencido que, al menos en parte, el aumento de estas experiencias en estos tiempos finales, especialmente las revelaciones que contradicen la palabra de Dios, son revelaciones de espíritus engañadores como nos advierten las Escrituras:
“Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, conforme a sus propios deseos, acumularán para sí maestros, y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a los mitos (a las fábulas). ” (2 Tim 4:3,4 NBLH)
Pablo dice aquí que no soportarán la sana doctrina, sino que buscarán maestros que les dirán que no hay problema con vivir según sus propios deseos, que ellos apartarán sus oídos de la verdad prefiriendo creer en fábulas que se acomoden a su estilo de vida. Y, ¿de dónde vienen estas fábulas? ¿Solo de los maestros o hay algo más siniestro atrás de sus enseñanzas? En otro pasaje Pablo revela la verdadera fuente de estas enseñanzas:
“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.” (1Tim 4:1)
Sin descartar la realidad de que muchas de las experiencias cercanas a la muerte son encuentros genuinos con Dios, y revelaciones del cielo y del infierno; como con cualquier revelación, visión, profecía o milagro, necesitamos discernimiento para no creer a todo espíritu sino probar los espíritus para saber si son de Dios o no (1Jn 4:1). En 1Juan 4:3 Juan dice que todo espíritu que no confiesa a Jesús no es de Dios, sino que es anticristo. La gran mayoría de las revelaciones de las experiencias cercanas a la muerte son anticristo porque descuentan la necesidad de Cristo para la salvación. Son muy parecidos a las revelaciones por comunicaciones con “extraterrestres” y espiritistas – un fenómeno que también va en aumento en estos últimos tiempos.
De igual manera que necesitamos discernimiento acerca de revelaciones del cielo en las experiencias cercanas a la muerte, necesitamos también más discernimiento acerca de las supuestas revelaciones del infierno. Necesitamos examinarlos a la luz de la palabra. Muchas revelaciones engañosas quitan detalles esenciales de la palabra, pero las experiencias cercanas a la muerte usualmente tienden a añadir muchos más detalles de lo que se encuentra en las Escrituras.
He leído múltiples relatos de experiencias cercanas a la muerte donde describen el infierno y la tendencia que he observado con revelaciones del infierno es que dan detalles conflictivos; contienen detalles que no se encuentran en la Palabra o la contradicen, y hasta desafían toda lógica.
Jesús dijo que el fuego eonian fue preparado para el diablo y sus ángeles. La idea obvia expresada aquí es que ese lugar de castigo fue preparado para ellos y que ellos serán atormentados de igual manera que los hombres echados allí. Sin embargo, el testimonio típico del infierno lo describe como si el infierno fuera el dominio de satanás, y como si fueran sus ángeles y los demonios los que administraran tormentos, en vez de ser atormentados ellos mismos.
Muchos describen gusanos que comen los “cuerpos” de los atormentados. En el caso de los 7 jóvenes colombianos los gusanos eran gigantes, [iii] aunque los demás que mencionan gusanos, los describen como de tamaño normal. Estos testimonios, que incluyen descripciones de gusanos en el infierno, parecen influenciados por malas interpretaciones de textos que hablan de gusanos comiendo cadáveres:
“Y saldrán, y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí; porque su gusano nunca (no) morirá, ni su fuego se apagará, y serán abominables a todo hombre.” (Isa 66:24)
Este pasaje es un juicio declarado contra los que vienen contra el pueblo de Dios. No está describiendo los tormentos del infierno. Simplemente dice que los que salen de Jerusalén verán los cadáveres de sus enemigos siendo comidos por gusanos en el fuego, y el olor será repugnante para los que pasan por allí. Los traductores tradujeron “no” por “nunca,” igual como hicieron en Marcos 9, para dar la impresión de que dura por la eternidad. Los cadáveres son cuerpos muertos en estado de descomposición afuera de la ciudad de Jerusalén y no almas siendo atormentadas vivas en el infierno.
“Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros? 11 Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán.” (Isa 14:10-11)
Aquí, igual como en Isaías 66, está hablando de la descomposición de un cadáver, en esta instancia el del rey de Babilonia. Todos los que se asombraban de su poder y esplendor, se asombrarán al verlo en su muerte. En los versos 18 a 20 da más detalle diciendo:
“Todos los reyes de las naciones reposan con honor, cada uno en su tumba. 19 Pero a ti, el sepulcro te ha vomitado como a un vástago repugnante. Los que murieron a filo de espada, los que bajaron al fondo de la fosa, te han cubierto por completo. ¡Pareces un cadáver pisoteado! 20 No tendrás sepultura con los reyes…” (Isa 14:18-20 NVI)
Debe ser obvio que, lo descrito aquí no es el tormento del alma de Nabucodonosor en el infierno, sino su cadáver, junto con los cadáveres de otros que cayeron en batalla, siendo consumidos por gusanos. Habla de él como negado un entierro en su tumba real – algo muy importante para el legado de los reyes. Una muerte tan denigrante para un rey tan poderoso como Nabucodonosor ocasiona asombro para todos. Si era impactante para el mundo entero ver el final de dictadores famosos como Hitler, Saddam Hussein y Gadafi, cuánto más para el rey de la gran Babilonia.
Así que, los testimonios del infierno que describen las almas siendo comidas por gusanos no están basados en lo que las Escrituras realmente enseñan. Es más probable que fueron influenciados por prédicas del infierno que mal interpretaron estos versículos para describir los tormentos del infierno, y hasta algunos podrían ser revelaciones de espíritus engañadores quienes son muy hábiles en malinterpretar las Escrituras para su propia ventaja con el fin de trastornar nuestra imagen de Dios.
Hay un sitio web que relata visiones del infierno de varias religiones. [iv] En su página sobre el infierno cristiano presentan unas 30 visiones del infierno dentro del cristianismo desde 100 años antes de Cristo hasta el siglo XV. La creencia en un purgatorio fue promovida y adoptada por la Iglesia Católica en el siglo XI. Es interesante observar que las visiones, de allí en adelante, usualmente incluían una descripción, no solo del infierno sino también del purgatorio, aunque hoy en día, los protestantes al menos ya no mencionan el purgatorio en sus testimonios de visiones. Muchas de las experiencias reflejan las creencias de las personas en el momento de la visión. En la Época Oscura la mayoría de las experiencias cercanas a la muerte eran negativas de tortura, fuego y tinieblas. Hoy en día, en un tiempo en que ya no predican tanto sobre el infierno y condenación, la mayoría dicen que han visto la luz; que han sentido paz y amor.
Un testimonio que escuché era de una joven de una iglesia muy legalista que dijo que vio en su visión un lugar en el infierno reservado para las mujeres que tenían su pelo corto y se ponían pantalones en su vida terrenal y murieron sin arrepentirse de esos “pecados”. Sabiendo que muchas de las que tienen pelo largo también tienen “la lengua larga”, me preguntaba si no habría otro lugar más abajo para las chismosas y calumniadoras. Otros que asisten a iglesias que enseñaban que el diezmo es obligatorio aún bajo el Nuevo Pacto, testificaron que vieron personas nadando en una piscina de lava derretida en el infierno con placas en sus pechos que decían: “No Diezmaba”.
Son comunes los testimonios que dicen que el infierno tiene compartimentos para cada pecado – un lugar para los no diezmadores, otro para los fornicarios, otro lugar para los mentirosos etc., etc. Esto no tendría sentido, dado que todos caeríamos en varias categorías de pecados. El fornicario más probablemente no diezmaba tampoco, y es probable que mintiera y llevara pantalones y otros muchos pecados más. El juicio toma en cuenta todas nuestras obras – no solamente la más prominente de ellos.
Este concepto de categorías no viene de las Escrituras sino de otras religiones como hindúes y budistas y de escritores con imaginaciones mórbidas como Dante. Otra mujer que vendió muchos libros sobre su visión del infierno describió el infierno como un lago de fuego en la forma de un cuerpo humano del tamaño de un campo de futbol. Si el 90% de la humanidad, más satanás y sus ángeles están allí, parece que ocuparía un lugar más grande que un campo de futbol. Uno decía que no tenía ninguna memoria de Dios. En cambio, otros han dicho que lo que más atormentaba a los que estaban en el infierno fue que no podían dejar de pensar en Dios, pero a la vez sabían que no había forma de reconciliarse con Él.
Unos testimonios dando detalles del infierno han sido desenmascarados como engaño intencional para burlarse de la credulidad de los cristianos y otros eran inventados por “evangelistas” para tener más convertidos. Otros han ganado una fortuna vendiendo sus libros y videos sobre sus supuestas visiones.
Es digno notar que casi todos que han tenido experiencias negativas del infierno, al clamar pidiendo misericordia, fueron liberados y volvieron a la vida. Eso concuerda con el universalismo cristiano y con las Escrituras cuando dicen:
“Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia. 9 Bueno es Jehová para con todos, y sus misericordias sobre todas sus obras.” (Sal 145:8-9)
“Porque el Señor no desecha para siempre; 32 Antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias; 33 Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres.” (Lam 3:31-33)
“Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse; ni Dios quita la vida, sino que provee medios para no alejar de sí al desterrado.” (2 Sam 14:14)
Bajo el efecto de alucinógenos cuando era joven tuve varias experiencias que eran infernales. Sin embargo, mirándolo bien ahora con más claridad, y con un mejor conocimiento de Dios, no atribuyo esas visiones a Dios sino al enemigo. No debemos derivar nuestras creencias acerca del infierno de visiones y experiencias cercanas a la muerte. Pablo dijo que aún si un ángel del cielo fuera proclamar otro evangelio distinto a las buenas nuevas de Jesucristo, que sea anatema (Gál 1:8). Tampoco debemos de basar nuestras convicciones en las imaginaciones de escritores como Dante, ni los hindúes o budistas sino solo de la palabra de Dios. Y aun así necesitamos aprender a distinguir entre lo que es literal y lo que es metafórico.
También tenemos necesidad de que nuestros ojos estén abiertos para ser “plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seamos llenos de toda la plenitud de Dios” (Ef 3:18-19), y no llenos de pavor de un infierno eterno de fuego creado por la imaginación presentándonos un dios sádico y airado. El enemigo no solo es nuestro acusador delante de Dios, sino que también acusa a Dios delante de nosotros. Él hace todo lo posible para cegar a nuestros ojos para no ver las buenas nuevas del evangelio en toda su gloria. Muchos de los testimonios de las experiencias del infierno descuentan la obra salvífica de Cristo en la cruz y limitan el amor y la misericordia de Dios que duran para siempre.
Yo personalmente he llegado a la conclusión de que estos testimonios del infierno, en su mayor parte, no concuerdan con el testimonio de las Escrituras y no llevan buenos frutos. No existen ejemplos en las Escrituras de “evangelizar” a las almas perdidas bajo la amenaza del infierno, traumatizando a la gente con detalles gráficos de castigos interminables para motivarlos a aceptar a Cristo. La amenaza del infierno fue utilizada en la Época Oscura por la religión institucionalizada para mantener a la gente bajo su poder, pero eso no es lo que encontramos en la Iglesia primitiva. Jesús dijo: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.” (Juan 12:32). Piénselo, ¿Qué fue lo que te atrajo a Cristo – la amenaza del infierno o el amor de Dios en Cristo Jesús?
¿Qué es lo que nos transforma como cristianos a la imagen de Cristo? ¿El temor al infierno? Muchos ministros esclavizan al pueblo de Dios utilizando la amenaza del infierno como un látigo para hacer que trabajen más duro y diezman más. Pero, ¿Eso nos hace realmente más como Cristo? Llegamos a ser como Él solo a través de una relación persona a persona con Él - una relación basada en amor. La religión a base de temor a veces produce más obras, pero sólo una relación de amor produce los frutos de una vida transformada por Su presencia.
Para un artículo más específicamente relacionado con las supuestas visiones del infierno, consulte mi blog, ¿Son las Visiones Modernas del Infierno Obra de Dios?
[i] Kenneth Ring, Life at Death
[ii] John W. Price, Revealing Heaven – A Christian Case for Near-Death Experiences, Kindle format
[iii] www.youtube.com/watch?v=C3CwknAC8RI
[iv] http://www.hell-on-line.org
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Irn al Castigo Eterno
por George Sidney Hurd
Este artículo fue extraído de mi libro El Triunfo de la Misericordia.
“E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.” (Mateo 25:46)
“Y estos irán a la disciplina eónica, y los justos a la vida eónica.” (Concordant Literal Translation)
El argumento que presentan los tradicionalistas es que, si el castigo no es eterno, entonces tampoco puede ser eterna la vida de los justos, dado que la misma palabra “eterno” es usado para ambos en el mismo versículo. Pero aionios no expresa en sí la “eternidad” en el Nuevo Testamento aún cuando refiere a la vida eterna. Esto es reconocido aún por muchos que sostienen la doctrina del castigo eterno. Ellicott´s Commentary on the Whole Bible dice lo siguiente de Mateo 25:46:
“Castigo eterno – vida eterna. Los dos adjetivos representan la misma palabra en el griego, aionios. Tiene que ser concedido que la palabra griega traducida “eterna” en sí, no significa “sin fin” sino duración, durando por una época o épocas, y que es aplicada en el Nuevo Testamento a períodos de tiempo que tienen tanto comienzo como final” (Rom 16:25).
Marvin Vincent, in Vincent’s New Testament Word Studies, dice lo siguiente acerca de la vida eónica y el castigo eónico en este versículo:
“Zooee aiónios ‘vida eterna,’ que ocurre 42 veces en el Nuevo Testamento, pero no en el LXX, no es vida sin fin, sino la vida que pertenece a cierta época o eón, o continúa durante ese eón. Repito, puede que la vida sea sin fin. La vida en unión con Cristo es interminable, pero esa realidad no es expresada por aionios.
Kolasis aiónios, traducido ‘castigo eterno’ (Mat 25:46), es el castigo perteneciente a una época distinta a la época en que está hablando Jesús.” [1]
Además, la duración del adjetivo aiónios en cada instancia depende del sustantivo que lo acompaña y no en su proximidad con otro adjetivo igual. Si fuéramos a decir “el eónico Dios hizo las eónicas colinas,” no queremos decir con eso que las colinas tienen la misma duración que Dios, como tampoco entenderíamos con la frase “mis piernas largas se van a incomodar en este largo viaje”, como diciendo que las piernas son del mismo largo que el viaje. Aparte de Mateo 25:46, tenemos otro ejemplo más en las Escrituras donde aionios aparece dos veces en el mismo versículo, y sin embargo la duración en cada instancia es diferente:
“en la esperanza de la vida eterna (aionios), la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos (pro chronon aionion – “antes de los tiempos eónicos”).” (Tito 1:2)
En este caso la Reina Valera ocultó la segunda ocurrencia de aionios, traduciéndola “siglos,” pero es aiónios en ambas instancias. La traducción literal de “Concordant Literal Translation da la traducción correcta:
“en esperanza de la vida eónica, que Dios, que no miente, prometió antes de los tiempos eónicos.” (Tito 1:2 CLT)
En primer lugar, sabemos que “los tiempos” son medidas de tiempo creadas por Dios y no tiene relación con la eternidad. La eternidad no tiene “tiempos,” sino que ellos fueron creados en la eternidad. Antes de la creación de la tierra no había días. Antes de la luna no había meses. Antes del sol y las estrellas no había años. La eternidad no tiene tiempos y épocas. Fueron las épocas que Dios creó:
“en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo (las épocas “aionos”).” (Heb 1:2)
En segundo lugar, no tiene sentido decir que Dios prometió vida eónica antes de la eternidad porque la eternidad no tiene comienzo ni fin. Pero sí tiene sentido decir que Él la prometió antes de las épocas. Entonces, en la primera instancia en el versículo, “vida eónica” refiere a la vida de las épocas futuras, mientras que la segunda instancia “antes de los tiempos eónicos” refiere a todas las épocas pasadas desde el comienzo del tiempo. Aionios no habla de la misma duración en ambas ocurrencias (ni tampoco del mismo período del tiempo). Entonces el argumento que el castigo eónico tiene que tener la misma duración porque aparece en el mismo versículo no es válido.
Aunque sabemos que los justos recibirán inmortalidad en la resurrección, zoe aionios (traducido “vida eterna”) solo significa “vida eónica” o “vida era duradera”. Vida “eterna” es expresada con las palabras “inmortalidad”, “incorruptible” o “por el eón y más allá” como ya vimos en Daniel 12:2,3:
“Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna (olam), y otros para vergüenza y confusión perpetua (olam). 3 Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad (olam a-ad - “por el eón y más allá”).”
Una traducción literal expresa mejor el sentido del texto:
“Y la multitud de los durmiendo en el polvo de la tierra se despertarán, algunos a la vida eónica, y algunos a detestación y vergüenza eónica. 3. Y los entendidos resplandecerán como el firmamento, como las estrellas por el eón y más allá.” (PLT)
Daniel 12:2,3 nos muestra que los justos gozarán de vida eónica y más allá y no solo vida eónica, como en el caso de la vergüenza eónica de los injustos. Lo mismo podemos decir de Mateo 25:46.
También podemos ver que el castigo no es eterno, tomando en cuenta el significado de la palabra “castigo”. La palabra griega kolasis significa “castigo correctivo” en contraste con timoreo que normalmente expresa “castigo vengativo o tortura.” El erudito griego, William Barclay, en su comentario Bíblico, El Estudio Diario Bíblico y palabras del Nuevo Testamento, señaló:
“La palabra griega para castigo aquí [Mt 25:46] es kolasis, que no fue originalmente una palabra ética en lo absoluto. En un principio significó la poda de los árboles para hacerlos crecer mejor. Creo que sería correcto decir que en toda la literatura griega secular, kolasis nunca se usa para castigo que no sea correctivo.” [2]
Thomas Talbott, profesor de filosofía en la Universidad de Willamette en Oregon y autor de “The Inescapable Love of God”, explicó:
“Según Aristóteles, hay una diferencia entre venganza y castigo; la segunda (kolasis) se inflige en el interés de la víctima, la primera (timoria) en interés de quien lo inflige, para que pueda obtener satisfacción. Platón también hizo una referencia al sentido establecido de kolasis como apoyo a su teoría de que la virtud puede ser enseñada: “Porque si se considera al castigo (kolasis)...y el control que tiene sobre los malhechores, los hechos le informarán a usted que los hombres están de acuerdo en considerar la virtud como adquirida.” Aun cuando el castigo pueda parecer duro e implacable, más como venganza que castigo paternal, ello no excluye un propósito correctivo. Revise los castigos que establece Pablo en I Corintios 5:5. Uno nunca podría haber imaginado que, en la prescripción de un castigo, - entregar un hombre a Satanás para destrucción de la carne, - Pablo tendría en mente un propósito correctivo, de no haber declarado explícitamente Pablo mismo dicho propósito (“que su espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”). Así como este texto ilustra, aun un duro castigo de tipo aparentemente retributivo puede, de hecho, servir un propósito redentor.” [3]
La mayoría de los fariseos creían en el castigo eterno, igual como la Iglesia tradicional de hoy. Pero ellos no usaban la frase “kolasis aionios” (corrección eónica) que usó Jesús. Para expresar castigo vengativo que dura para siempre ellos usaban las frases “aidíos temoría” (tortura eterna), “eirgmos aidíos” (prisiones eternas) y “timorion adialeipton” (tortura sin fin). El historiador judío Josefo (37-100 d.C.), dice de los fariseos: “Ellos creen que los espíritus malos son guardados en prisiones eternas (eirgmon aidíon). Los fariseos dicen que todas las almas son incorruptibles, pero mientras las almas de los buenos hombres son llevadas a otros cuerpos, las almas de los hombres malos son sujetos al castigo eterno (aidíos temoría).” En otra parte dice que los Esenios “…designan a las almas malas a un lugar oscuro y tempestuoso, lleno de tortura sin fin (timoría adialeipton), donde sufren una tortura inmortal (athanaton timorion).” Josefo siempre utiliza aidíon (eterno) y athonaton (inmortal) y timoría para castigo eterno. En la Biblia nunca usan la palabra “eterna” ni “inmortal” en referencia a la duración del castigo de los impíos. Cuando Jesús habló del castigo de los impíos, decía “corrección eónica” (kolasis aionios) - términos usados por Josefo y los fariseos para referirse a castigos temporales y correccionales, y evitaba los términos que ellos utilizaban para describir su doctrina del castigo eterno. Él siempre hablaba de un castigo correctivo con un fin positivo. [4]
El gran erudito arzobispo Trench en Trench's New Testament Synonyms (Sinónimos del Nuevo Testamento) también explica la diferencia entre el castigo vindicativo, timoria, y el castigo correctivo, kolasis:
“Castigo: timoria, kolasis
Timoria…. El uso clásico de timoria enfatiza el carácter vindicativo del castigo. Era un castigo que satisfacía el sentido de la justicia del que lo inflige en defensa de su propio honor o el honor de la ley que fue violada….
Kolasis refiere a un castigo que tiene como propósito corregir y mejorar al ofensor. Por ese motivo Platón utiliza kolaseis y noutheteseis juntos. Varias veces en un pasaje de las Protágoras, Platón utiliza las dos palabras de una manera que ilustra esta distinción que estamos presentando.” [5]
Esto explica porque los padres primitivos de la Iglesia, que hablaban en el griego, entendían la referencia de kolasis aionios de Jesús como si se refiriera al castigo correctivo de una duración limitada y no a un castigo eterno. Clemente de Alejandría 150 d.C. a 215 d.C. dice lo siguiente del castigo de los impíos:
“Pero Dios no castiga porque el castigo es retaliación por el mal. Sin embargo, Él disciplina para el bien de los que están corregidos, colectiva e individuamente.” [6]
“El castigo es, en su operación, como medicina; ablanda el corazón duro, purga la escoria de la inmundicia, y desinfla el orgullo de los altivos; restaurando así a su sujeto a un estado sano y saludable.” [7]
“Los castigos de Dios son salvíficos y disciplinarios, llevando a la conversión… y especialmente dado que las almas, aunque entenebrecidas por pasiones, cuando son una vez sueltas de sus cuerpos, son capaces de percibir más claramente porque ya no están obstruidos por la carne inmunda.” [8]
Aun cuando kolasis se encuentra en contextos que aparentan ser puramente vindicativos y penales, uno necesita tener en cuenta que el sentido raíz de la palabra kolasis es corrección. En los juicios de cualquier sociedad justa las penas no son puramente vindicativas, sino también correccionales en naturaleza. Mientras que los condenados a servir una pena en los penitenciarios, instituciones correccionales o reformatorios están siendo castigados por sus crimines, el objetivo principal es reformar al ofensor – a producir penitencia y corrección para poder finalmente restaurar al ofensor a la sociedad. Aunque dictaduras han existido que administran castigos vindicativos sin motivos reformatorios, son correctamente consideradas primitivas, bárbaras e injustas por cualquier sociedad civilizada.
¡Cuánto más podemos decir de los juicios de Dios que son buenos! (Sal 119:39). Aun las mejores instituciones correccionales a menudo no logran reformar a algunos de los individuos más obstinados. Pero, al contrario de la doctrina tradicional de la reprobación eterna para la mayoría, los juicios de Dios a fin de cuentas restaurarán aún los rebeldes más obstinados:
“Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos. 4 Toda la tierra te adorará, y cantará a ti; cantarán a tu nombre.” (Sal 66:3-4)
Contrario a lo que los tradicionalistas dicen, cada ejemplo bíblico de los juicios de Dios es para corrección y termina en restauración. Fuego, ira y desolaciones perpetuas son declarados contra Israel y Judá, solo para ser seguidos por declaraciones de su restauración final (Jer 25:9, cf. Jer 29:10; Ezeq 22:17-23,31 cf. Ezeq 36:24-26; Jer 30). Esto no solamente es el caso con los elegidos de Dios, sino que vemos el mismo patrón de juicios seguidos por restauración con las naciones de la tierra. De Jeremías 45 hasta 51 vemos destrucción aparentemente irremediable declarada contra naciones como Egipto, Moab, Amón, Edom y Elam, seguida por promesas de restauración (cf. Isa 19:22). Las mismas naciones que se juntan contra Cristo en Su venida andarán a la luz de la Nueva Jerusalén en la nueva tierra después del juicio del Gran Trono Blanco (Apo 21:24-26). Si incluso Sodoma y los que eran desobedientes en los días de Noé serán finalmente restaurados, ¿cómo podemos seguir insistiendo que el juicio de las naciones y el juicio del Gran Trono Blanco no resultarán en la restauración final de todas las cosas? (Ezeq 16:53-54; 1Pedro 3:19-20; 4:6).
Todas las naciones que hiciste vendrán
y adorarán delante de ti, Señor,
Y glorificarán tu nombre.
(Salmo 86:9)
Si el castigo de Dios fuera puramente vengativo, para Su propio beneficio y placer, entonces uno podría argumentar que el castigo podría durar eternamente, aunque venganza eterna sería injusta, excesiva y contraria a la naturaleza del Dios de amor. Pero viendo que la palabra que Jesús utiliza es “corrección” (kolasis), es evidente que no podría durar para siempre. Un castigo con el fin de corregir solo dura hasta que haya cumplido su fin – la corrección del ofensor. Una vez corregida, la corrección eónica termina. Puede durar un tiempo muy largo o un tiempo corto dependiendo del tiempo necesario para lograr su fin (en el caso de Jonás el castigo duró por un eón de solo tres días). La justicia siempre suspende el castigo cuando el propósito de la corrección sea cumplido. De acuerdo con el sentido de la palabra kolasis, vemos que el castigo en las Escrituras siempre es un castigo medido de acuerdo a las obras de cada uno. Aún en el lago de fuego escatológico cada uno recibe su parte:
“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte (meros) en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” (Apo 21:8)
La expresión “su parte” no corresponde con un castigo infinito. Una parte es una medida. El hijo pródigo le dijo a su padre: “Padre, dame la parte (meros) de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes” (Lucas 15:12). Es la misma palabra griega meros en cada instancia y refiere a la porción que le corresponda o lo merecido. Su parte era limitada a lo que le correspondía – nada más y nada menos. Dice del mal siervo: “vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, 51 y lo castigará duramente, y pondrá su parte (meros) con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 24:50-51).
Hay otra frase utilizada en las Escrituras del castigo que también pone límite a la duración del castigo. “De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante” (Mateo 5:26). En el contexto de esta parábola Jesús está hablando del “infierno (Gehena) de fuego” (v.22), y dice que uno no saldrá de allí hasta que. Un castigo no puede ser “para siempre” y a la vez “hasta que”, pero sí puede ser un castigo eónico. Para siempre no tiene límite, pero una época durará “hasta que” el propósito de la época haya sido cumplido – sea por tres días o un milenio. Otro ejemplo encontramos en Mateo 18:34,35:
“Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.”
Si no perdonamos a los demás sus deudas contra nosotros, entonces nuestro Padre tampoco nos perdonará, pero no “eternamente” sino “hasta que”. Tampoco es casualidad que Jesús aquí refiere a Dios como Padre. También en el Padre Nuestro vemos que el perdón es paternal y no judicial (Mateo 6:14-15). ¿Qué padre entre nosotros seguiría castigando más allá de lo necesario para la corrección de su hijo? ¿No dijo Jesús que somos malos padres a comparación de nuestro Padre en los cielos? La Iglesia tradicional ha llegado a tal punto que presenta a nuestro Dios Padre como infinitamente más cruel que el peor de los padres terrenales. En cambio, Jesús dijo que todo pecado le será perdonado al hombre (Mt 12:31). También vemos en las Escrituras que Su ira no es eterna sino “hasta que”:
“No se apartará la ira del SEÑOR hasta que haya realizado y llevado a cabo los propósitos de Su corazón. En los postreros días lo entenderán claramente…” (Jer 23:20 NBLH)
En otra ocasión Jesús dejó en claro que la corrección solo dura lo que sea necesario. Se encuentra en Mateo 21:31:
“…Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios.”
Aquí Jesús presenta dos clases de pecadores; 1) los que reconocían que eran pecadores (publicanos y rameras) y 2) pecadores que pensaron que eran santos (religiosos). Muchos dirían que ninguno de las dos categorías de personas entraría en el reino de Cristo, pero Jesús dijo que ambos grupos van; solo que los del primer grupo van delante porque son más propensos a arrepentirse y recibir a Jesús. Sin la santidad nadie verá al Señor (Heb 12:14), pero la corrección solo durará hasta que uno llegue al arrepentimiento, fe y santificación.
Volviendo a nuestra consideración de Mateo 25:46 es importante entender que no está refiriéndose al Gran Trono Blanco mencionado en Apocalipsis 20, que sucede al final del milenio, sino que está hablando de una separación de los de las naciones que estarán vivos en el momento de la Segunda Venida de Cristo cuando Él comience a reinar sobre la tierra:
“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, 32 y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. 34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” (Mateo 25:31-34)
Aquí vemos que los que tratan bien a los hermanos de Jesús son las ovejas a quienes será concedida la entrada al reino de Cristo, mientras que los que no tratan bien a Sus hermanos son los cabritos que no entrarán vivos en el reino, sino que irán al fuego y corrección eónica. No está hablando de salvación eterna, sino que está hablando de la separación al fin de esta época. La entrada no se basa en fe en Cristo, como es con la salvación eterna, sino que depende de su trato de los hermanos de Jesús. Y, ¿quiénes son los hermanos de Jesús? Muchos piensan que son los judíos. Sin descontar la posibilidad que incluya a los judíos de la gran tribulación, [9] vemos que los que son realmente llamados hermanos de Jesús son los de la Iglesia, hechos a la imagen de Jesús:
“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” (Rom 8:29, cf. Heb 2:11)
Los “hermanos” de Jesús son los de la nueva creación – Cristo siendo el primogénito entre ellos. Llegamos a ser Sus hermanos y entramos al reino de los cielos por medio del nuevo nacimiento, y no por nuestro trato de Sus hermanos. Este pasaje solo está hablando de la separación de las gentes de las naciones que estarán vivos en el tiempo de la Segunda Venida; no son hermanos de Cristo que ya han nacido de nuevo por fe, sino que son las gentes de las naciones a quienes será otorgada la entrada al reino de Cristo o excluidos basado en su trato de los creyentes. Mateo 24 y 25 son una respuesta a la pregunta de los discípulos cuando preguntaron acerca del fin de la época (Mt. 24:3). Jesús está hablando específicamente de una separación de los que están vivos después de la gran tribulación cuando viene Cristo (Mt 24:29, cf. 25:31). Tampoco dice que serán transformados en ese momento con cuerpos inmortales; simplemente dice que entrarán en el reino de Cristo - la vida eónica o “la vida de la época”. Juan 3:36 dice que los que hemos creído en Jesús ya tenemos vida eterna en esta época presente por haber creído en Él. En 1Juan 5 dice:
“Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. 12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” (1Juan 5:11-12)
Nosotros que hemos creído no tenemos que esperar hasta que Cristo venga para saber si vamos a entrar en vida eónica o no, porque ya tenemos vida eónica. Ya no somos de las naciones, sino que somos la Iglesia de los primogénitos, los hermanos de Jesús.
[1] Vincent's Word Studies in the New Testament - Additional note on aion and aionios in 2Thessalonians 1:9
[2] William Barclay, The Daily Study Bible and New Testament Words
[3] Gerry Beauchemin, Hope Beyond Hell
[4] Hanson, J.W. (2014-09-16). Universalism: The Prevailing Doctrine of the Christian Church During Its First 500 Years (Kindle Location 585). . Kindle Edition.
[5] Trench's New Testament Synonyms: Punishment
[6] Ante-Nicene Fathers, Volume 2, Chapter 16
[7] Clemente de Alejandría, Paedagogus 1.8 as cited in Thayors Léxicon.
[8] Clemente de Alejandría, Hanson, John Wesley, Universalism: The Prevailing Doctrine of the Christian Church During Its First Five Hundred Years. p. 117
[9] vea libro del autor “Enfocando en Los Eventos Finales”
Este artículo fue extraído de mi libro El Triunfo de la Misericordia.
“E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.” (Mateo 25:46)
“Y estos irán a la disciplina eónica, y los justos a la vida eónica.” (Concordant Literal Translation)
El argumento que presentan los tradicionalistas es que, si el castigo no es eterno, entonces tampoco puede ser eterna la vida de los justos, dado que la misma palabra “eterno” es usado para ambos en el mismo versículo. Pero aionios no expresa en sí la “eternidad” en el Nuevo Testamento aún cuando refiere a la vida eterna. Esto es reconocido aún por muchos que sostienen la doctrina del castigo eterno. Ellicott´s Commentary on the Whole Bible dice lo siguiente de Mateo 25:46:
“Castigo eterno – vida eterna. Los dos adjetivos representan la misma palabra en el griego, aionios. Tiene que ser concedido que la palabra griega traducida “eterna” en sí, no significa “sin fin” sino duración, durando por una época o épocas, y que es aplicada en el Nuevo Testamento a períodos de tiempo que tienen tanto comienzo como final” (Rom 16:25).
Marvin Vincent, in Vincent’s New Testament Word Studies, dice lo siguiente acerca de la vida eónica y el castigo eónico en este versículo:
“Zooee aiónios ‘vida eterna,’ que ocurre 42 veces en el Nuevo Testamento, pero no en el LXX, no es vida sin fin, sino la vida que pertenece a cierta época o eón, o continúa durante ese eón. Repito, puede que la vida sea sin fin. La vida en unión con Cristo es interminable, pero esa realidad no es expresada por aionios.
Kolasis aiónios, traducido ‘castigo eterno’ (Mat 25:46), es el castigo perteneciente a una época distinta a la época en que está hablando Jesús.” [1]
Además, la duración del adjetivo aiónios en cada instancia depende del sustantivo que lo acompaña y no en su proximidad con otro adjetivo igual. Si fuéramos a decir “el eónico Dios hizo las eónicas colinas,” no queremos decir con eso que las colinas tienen la misma duración que Dios, como tampoco entenderíamos con la frase “mis piernas largas se van a incomodar en este largo viaje”, como diciendo que las piernas son del mismo largo que el viaje. Aparte de Mateo 25:46, tenemos otro ejemplo más en las Escrituras donde aionios aparece dos veces en el mismo versículo, y sin embargo la duración en cada instancia es diferente:
“en la esperanza de la vida eterna (aionios), la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos (pro chronon aionion – “antes de los tiempos eónicos”).” (Tito 1:2)
En este caso la Reina Valera ocultó la segunda ocurrencia de aionios, traduciéndola “siglos,” pero es aiónios en ambas instancias. La traducción literal de “Concordant Literal Translation da la traducción correcta:
“en esperanza de la vida eónica, que Dios, que no miente, prometió antes de los tiempos eónicos.” (Tito 1:2 CLT)
En primer lugar, sabemos que “los tiempos” son medidas de tiempo creadas por Dios y no tiene relación con la eternidad. La eternidad no tiene “tiempos,” sino que ellos fueron creados en la eternidad. Antes de la creación de la tierra no había días. Antes de la luna no había meses. Antes del sol y las estrellas no había años. La eternidad no tiene tiempos y épocas. Fueron las épocas que Dios creó:
“en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo (las épocas “aionos”).” (Heb 1:2)
En segundo lugar, no tiene sentido decir que Dios prometió vida eónica antes de la eternidad porque la eternidad no tiene comienzo ni fin. Pero sí tiene sentido decir que Él la prometió antes de las épocas. Entonces, en la primera instancia en el versículo, “vida eónica” refiere a la vida de las épocas futuras, mientras que la segunda instancia “antes de los tiempos eónicos” refiere a todas las épocas pasadas desde el comienzo del tiempo. Aionios no habla de la misma duración en ambas ocurrencias (ni tampoco del mismo período del tiempo). Entonces el argumento que el castigo eónico tiene que tener la misma duración porque aparece en el mismo versículo no es válido.
Aunque sabemos que los justos recibirán inmortalidad en la resurrección, zoe aionios (traducido “vida eterna”) solo significa “vida eónica” o “vida era duradera”. Vida “eterna” es expresada con las palabras “inmortalidad”, “incorruptible” o “por el eón y más allá” como ya vimos en Daniel 12:2,3:
“Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna (olam), y otros para vergüenza y confusión perpetua (olam). 3 Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad (olam a-ad - “por el eón y más allá”).”
Una traducción literal expresa mejor el sentido del texto:
“Y la multitud de los durmiendo en el polvo de la tierra se despertarán, algunos a la vida eónica, y algunos a detestación y vergüenza eónica. 3. Y los entendidos resplandecerán como el firmamento, como las estrellas por el eón y más allá.” (PLT)
Daniel 12:2,3 nos muestra que los justos gozarán de vida eónica y más allá y no solo vida eónica, como en el caso de la vergüenza eónica de los injustos. Lo mismo podemos decir de Mateo 25:46.
También podemos ver que el castigo no es eterno, tomando en cuenta el significado de la palabra “castigo”. La palabra griega kolasis significa “castigo correctivo” en contraste con timoreo que normalmente expresa “castigo vengativo o tortura.” El erudito griego, William Barclay, en su comentario Bíblico, El Estudio Diario Bíblico y palabras del Nuevo Testamento, señaló:
“La palabra griega para castigo aquí [Mt 25:46] es kolasis, que no fue originalmente una palabra ética en lo absoluto. En un principio significó la poda de los árboles para hacerlos crecer mejor. Creo que sería correcto decir que en toda la literatura griega secular, kolasis nunca se usa para castigo que no sea correctivo.” [2]
Thomas Talbott, profesor de filosofía en la Universidad de Willamette en Oregon y autor de “The Inescapable Love of God”, explicó:
“Según Aristóteles, hay una diferencia entre venganza y castigo; la segunda (kolasis) se inflige en el interés de la víctima, la primera (timoria) en interés de quien lo inflige, para que pueda obtener satisfacción. Platón también hizo una referencia al sentido establecido de kolasis como apoyo a su teoría de que la virtud puede ser enseñada: “Porque si se considera al castigo (kolasis)...y el control que tiene sobre los malhechores, los hechos le informarán a usted que los hombres están de acuerdo en considerar la virtud como adquirida.” Aun cuando el castigo pueda parecer duro e implacable, más como venganza que castigo paternal, ello no excluye un propósito correctivo. Revise los castigos que establece Pablo en I Corintios 5:5. Uno nunca podría haber imaginado que, en la prescripción de un castigo, - entregar un hombre a Satanás para destrucción de la carne, - Pablo tendría en mente un propósito correctivo, de no haber declarado explícitamente Pablo mismo dicho propósito (“que su espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”). Así como este texto ilustra, aun un duro castigo de tipo aparentemente retributivo puede, de hecho, servir un propósito redentor.” [3]
La mayoría de los fariseos creían en el castigo eterno, igual como la Iglesia tradicional de hoy. Pero ellos no usaban la frase “kolasis aionios” (corrección eónica) que usó Jesús. Para expresar castigo vengativo que dura para siempre ellos usaban las frases “aidíos temoría” (tortura eterna), “eirgmos aidíos” (prisiones eternas) y “timorion adialeipton” (tortura sin fin). El historiador judío Josefo (37-100 d.C.), dice de los fariseos: “Ellos creen que los espíritus malos son guardados en prisiones eternas (eirgmon aidíon). Los fariseos dicen que todas las almas son incorruptibles, pero mientras las almas de los buenos hombres son llevadas a otros cuerpos, las almas de los hombres malos son sujetos al castigo eterno (aidíos temoría).” En otra parte dice que los Esenios “…designan a las almas malas a un lugar oscuro y tempestuoso, lleno de tortura sin fin (timoría adialeipton), donde sufren una tortura inmortal (athanaton timorion).” Josefo siempre utiliza aidíon (eterno) y athonaton (inmortal) y timoría para castigo eterno. En la Biblia nunca usan la palabra “eterna” ni “inmortal” en referencia a la duración del castigo de los impíos. Cuando Jesús habló del castigo de los impíos, decía “corrección eónica” (kolasis aionios) - términos usados por Josefo y los fariseos para referirse a castigos temporales y correccionales, y evitaba los términos que ellos utilizaban para describir su doctrina del castigo eterno. Él siempre hablaba de un castigo correctivo con un fin positivo. [4]
El gran erudito arzobispo Trench en Trench's New Testament Synonyms (Sinónimos del Nuevo Testamento) también explica la diferencia entre el castigo vindicativo, timoria, y el castigo correctivo, kolasis:
“Castigo: timoria, kolasis
Timoria…. El uso clásico de timoria enfatiza el carácter vindicativo del castigo. Era un castigo que satisfacía el sentido de la justicia del que lo inflige en defensa de su propio honor o el honor de la ley que fue violada….
Kolasis refiere a un castigo que tiene como propósito corregir y mejorar al ofensor. Por ese motivo Platón utiliza kolaseis y noutheteseis juntos. Varias veces en un pasaje de las Protágoras, Platón utiliza las dos palabras de una manera que ilustra esta distinción que estamos presentando.” [5]
Esto explica porque los padres primitivos de la Iglesia, que hablaban en el griego, entendían la referencia de kolasis aionios de Jesús como si se refiriera al castigo correctivo de una duración limitada y no a un castigo eterno. Clemente de Alejandría 150 d.C. a 215 d.C. dice lo siguiente del castigo de los impíos:
“Pero Dios no castiga porque el castigo es retaliación por el mal. Sin embargo, Él disciplina para el bien de los que están corregidos, colectiva e individuamente.” [6]
“El castigo es, en su operación, como medicina; ablanda el corazón duro, purga la escoria de la inmundicia, y desinfla el orgullo de los altivos; restaurando así a su sujeto a un estado sano y saludable.” [7]
“Los castigos de Dios son salvíficos y disciplinarios, llevando a la conversión… y especialmente dado que las almas, aunque entenebrecidas por pasiones, cuando son una vez sueltas de sus cuerpos, son capaces de percibir más claramente porque ya no están obstruidos por la carne inmunda.” [8]
Aun cuando kolasis se encuentra en contextos que aparentan ser puramente vindicativos y penales, uno necesita tener en cuenta que el sentido raíz de la palabra kolasis es corrección. En los juicios de cualquier sociedad justa las penas no son puramente vindicativas, sino también correccionales en naturaleza. Mientras que los condenados a servir una pena en los penitenciarios, instituciones correccionales o reformatorios están siendo castigados por sus crimines, el objetivo principal es reformar al ofensor – a producir penitencia y corrección para poder finalmente restaurar al ofensor a la sociedad. Aunque dictaduras han existido que administran castigos vindicativos sin motivos reformatorios, son correctamente consideradas primitivas, bárbaras e injustas por cualquier sociedad civilizada.
¡Cuánto más podemos decir de los juicios de Dios que son buenos! (Sal 119:39). Aun las mejores instituciones correccionales a menudo no logran reformar a algunos de los individuos más obstinados. Pero, al contrario de la doctrina tradicional de la reprobación eterna para la mayoría, los juicios de Dios a fin de cuentas restaurarán aún los rebeldes más obstinados:
“Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos. 4 Toda la tierra te adorará, y cantará a ti; cantarán a tu nombre.” (Sal 66:3-4)
Contrario a lo que los tradicionalistas dicen, cada ejemplo bíblico de los juicios de Dios es para corrección y termina en restauración. Fuego, ira y desolaciones perpetuas son declarados contra Israel y Judá, solo para ser seguidos por declaraciones de su restauración final (Jer 25:9, cf. Jer 29:10; Ezeq 22:17-23,31 cf. Ezeq 36:24-26; Jer 30). Esto no solamente es el caso con los elegidos de Dios, sino que vemos el mismo patrón de juicios seguidos por restauración con las naciones de la tierra. De Jeremías 45 hasta 51 vemos destrucción aparentemente irremediable declarada contra naciones como Egipto, Moab, Amón, Edom y Elam, seguida por promesas de restauración (cf. Isa 19:22). Las mismas naciones que se juntan contra Cristo en Su venida andarán a la luz de la Nueva Jerusalén en la nueva tierra después del juicio del Gran Trono Blanco (Apo 21:24-26). Si incluso Sodoma y los que eran desobedientes en los días de Noé serán finalmente restaurados, ¿cómo podemos seguir insistiendo que el juicio de las naciones y el juicio del Gran Trono Blanco no resultarán en la restauración final de todas las cosas? (Ezeq 16:53-54; 1Pedro 3:19-20; 4:6).
Todas las naciones que hiciste vendrán
y adorarán delante de ti, Señor,
Y glorificarán tu nombre.
(Salmo 86:9)
Si el castigo de Dios fuera puramente vengativo, para Su propio beneficio y placer, entonces uno podría argumentar que el castigo podría durar eternamente, aunque venganza eterna sería injusta, excesiva y contraria a la naturaleza del Dios de amor. Pero viendo que la palabra que Jesús utiliza es “corrección” (kolasis), es evidente que no podría durar para siempre. Un castigo con el fin de corregir solo dura hasta que haya cumplido su fin – la corrección del ofensor. Una vez corregida, la corrección eónica termina. Puede durar un tiempo muy largo o un tiempo corto dependiendo del tiempo necesario para lograr su fin (en el caso de Jonás el castigo duró por un eón de solo tres días). La justicia siempre suspende el castigo cuando el propósito de la corrección sea cumplido. De acuerdo con el sentido de la palabra kolasis, vemos que el castigo en las Escrituras siempre es un castigo medido de acuerdo a las obras de cada uno. Aún en el lago de fuego escatológico cada uno recibe su parte:
“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte (meros) en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” (Apo 21:8)
La expresión “su parte” no corresponde con un castigo infinito. Una parte es una medida. El hijo pródigo le dijo a su padre: “Padre, dame la parte (meros) de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes” (Lucas 15:12). Es la misma palabra griega meros en cada instancia y refiere a la porción que le corresponda o lo merecido. Su parte era limitada a lo que le correspondía – nada más y nada menos. Dice del mal siervo: “vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, 51 y lo castigará duramente, y pondrá su parte (meros) con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 24:50-51).
Hay otra frase utilizada en las Escrituras del castigo que también pone límite a la duración del castigo. “De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante” (Mateo 5:26). En el contexto de esta parábola Jesús está hablando del “infierno (Gehena) de fuego” (v.22), y dice que uno no saldrá de allí hasta que. Un castigo no puede ser “para siempre” y a la vez “hasta que”, pero sí puede ser un castigo eónico. Para siempre no tiene límite, pero una época durará “hasta que” el propósito de la época haya sido cumplido – sea por tres días o un milenio. Otro ejemplo encontramos en Mateo 18:34,35:
“Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.”
Si no perdonamos a los demás sus deudas contra nosotros, entonces nuestro Padre tampoco nos perdonará, pero no “eternamente” sino “hasta que”. Tampoco es casualidad que Jesús aquí refiere a Dios como Padre. También en el Padre Nuestro vemos que el perdón es paternal y no judicial (Mateo 6:14-15). ¿Qué padre entre nosotros seguiría castigando más allá de lo necesario para la corrección de su hijo? ¿No dijo Jesús que somos malos padres a comparación de nuestro Padre en los cielos? La Iglesia tradicional ha llegado a tal punto que presenta a nuestro Dios Padre como infinitamente más cruel que el peor de los padres terrenales. En cambio, Jesús dijo que todo pecado le será perdonado al hombre (Mt 12:31). También vemos en las Escrituras que Su ira no es eterna sino “hasta que”:
“No se apartará la ira del SEÑOR hasta que haya realizado y llevado a cabo los propósitos de Su corazón. En los postreros días lo entenderán claramente…” (Jer 23:20 NBLH)
En otra ocasión Jesús dejó en claro que la corrección solo dura lo que sea necesario. Se encuentra en Mateo 21:31:
“…Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios.”
Aquí Jesús presenta dos clases de pecadores; 1) los que reconocían que eran pecadores (publicanos y rameras) y 2) pecadores que pensaron que eran santos (religiosos). Muchos dirían que ninguno de las dos categorías de personas entraría en el reino de Cristo, pero Jesús dijo que ambos grupos van; solo que los del primer grupo van delante porque son más propensos a arrepentirse y recibir a Jesús. Sin la santidad nadie verá al Señor (Heb 12:14), pero la corrección solo durará hasta que uno llegue al arrepentimiento, fe y santificación.
Volviendo a nuestra consideración de Mateo 25:46 es importante entender que no está refiriéndose al Gran Trono Blanco mencionado en Apocalipsis 20, que sucede al final del milenio, sino que está hablando de una separación de los de las naciones que estarán vivos en el momento de la Segunda Venida de Cristo cuando Él comience a reinar sobre la tierra:
“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, 32 y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. 34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” (Mateo 25:31-34)
Aquí vemos que los que tratan bien a los hermanos de Jesús son las ovejas a quienes será concedida la entrada al reino de Cristo, mientras que los que no tratan bien a Sus hermanos son los cabritos que no entrarán vivos en el reino, sino que irán al fuego y corrección eónica. No está hablando de salvación eterna, sino que está hablando de la separación al fin de esta época. La entrada no se basa en fe en Cristo, como es con la salvación eterna, sino que depende de su trato de los hermanos de Jesús. Y, ¿quiénes son los hermanos de Jesús? Muchos piensan que son los judíos. Sin descontar la posibilidad que incluya a los judíos de la gran tribulación, [9] vemos que los que son realmente llamados hermanos de Jesús son los de la Iglesia, hechos a la imagen de Jesús:
“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” (Rom 8:29, cf. Heb 2:11)
Los “hermanos” de Jesús son los de la nueva creación – Cristo siendo el primogénito entre ellos. Llegamos a ser Sus hermanos y entramos al reino de los cielos por medio del nuevo nacimiento, y no por nuestro trato de Sus hermanos. Este pasaje solo está hablando de la separación de las gentes de las naciones que estarán vivos en el tiempo de la Segunda Venida; no son hermanos de Cristo que ya han nacido de nuevo por fe, sino que son las gentes de las naciones a quienes será otorgada la entrada al reino de Cristo o excluidos basado en su trato de los creyentes. Mateo 24 y 25 son una respuesta a la pregunta de los discípulos cuando preguntaron acerca del fin de la época (Mt. 24:3). Jesús está hablando específicamente de una separación de los que están vivos después de la gran tribulación cuando viene Cristo (Mt 24:29, cf. 25:31). Tampoco dice que serán transformados en ese momento con cuerpos inmortales; simplemente dice que entrarán en el reino de Cristo - la vida eónica o “la vida de la época”. Juan 3:36 dice que los que hemos creído en Jesús ya tenemos vida eterna en esta época presente por haber creído en Él. En 1Juan 5 dice:
“Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. 12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” (1Juan 5:11-12)
Nosotros que hemos creído no tenemos que esperar hasta que Cristo venga para saber si vamos a entrar en vida eónica o no, porque ya tenemos vida eónica. Ya no somos de las naciones, sino que somos la Iglesia de los primogénitos, los hermanos de Jesús.
[1] Vincent's Word Studies in the New Testament - Additional note on aion and aionios in 2Thessalonians 1:9
[2] William Barclay, The Daily Study Bible and New Testament Words
[3] Gerry Beauchemin, Hope Beyond Hell
[4] Hanson, J.W. (2014-09-16). Universalism: The Prevailing Doctrine of the Christian Church During Its First 500 Years (Kindle Location 585). . Kindle Edition.
[5] Trench's New Testament Synonyms: Punishment
[6] Ante-Nicene Fathers, Volume 2, Chapter 16
[7] Clemente de Alejandría, Paedagogus 1.8 as cited in Thayors Léxicon.
[8] Clemente de Alejandría, Hanson, John Wesley, Universalism: The Prevailing Doctrine of the Christian Church During Its First Five Hundred Years. p. 117
[9] vea libro del autor “Enfocando en Los Eventos Finales”
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La Centralidad de Isaías 53 a la Doctrina de la Expiación
por George Sidney Hurd
Isaías 52:13 – 53:12 es el último de 4 cánticos del Siervo de Jehová en lo cual Cristo es presentado como el Siervo Expiatorio de Jehová. Es el pasaje más mencionado en el Nuevo Testamento, siendo citado directamente 9 veces, una vez por Jesús Mismo (Lucas 22:37; Mt 8:17; Marcos 15:28; Jn 12:38; Hch 8:32-33; Rom 10:16; Rom 15:21; 1 Pedro 2:22; 1 Pedro 2:24). Adicional a estos, hay unas 75 alusiones a Isaías 53. Por ejemplo, el escritor de Hebreos dice de Cristo:
“pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. 27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, 28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (Heb 9:26-28, cf. Isa 53:12).
Aquí el autor de Hebreos presenta a Cristo como el sacrificio vicario, llevando los pecados de muchos en Su primera venida, haciendo alusión de Isaías 53:12, “habiendo él llevado el pecado de muchos.” A continuación, dice que, habiendo llevado los pecados una vez para siempre por el sacrificio de Sí Mismo (Heb 7:27), cuando vuelve por segunda vez, no será para llevar sobre Sí nuestros pecados, sino para salvar o liberar a los que le esperan.
Otra alusión más sutil a Isaías 53 es donde Pablo dice: “Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras” (1 Cor 15:3). Aunque no es una cita directa, el único lugar en el Antiguo Testamento donde Cristo el Mesías es presentado como muriendo por nuestros pecados como sacrificio está en Isaías 53 (Isa 53:10). El Nuevo Testamento está lleno de alusiones al Siervo expiatorio de Isaías, aplicándolo a Cristo y Su sacrificio vicario de Sí Mismo por nuestros pecados.
En el próximo blog voy a demostrar que la terminología utilizada en Isaías 53 es penal y sustitucional en naturaleza. Sin embargo, como muchos de los que se oponen a esta doctrina nos acusan a leer a Isaías a través de los lentes de Anselmo y Calvino, en este blog voy a citar referencias específicas a Isaías 53 hechos por numerosos Padres Primitivos de la Iglesia que claramente demuestran que ellos entendieron Isaías 53 como penal y sustitucional en naturaleza, de igual manera como los Reformadores después. Este blog es distinto de mi blog, Los Padres Primitivos y la Expiación Sustitutiva Penal, dado que aquí solo voy a citar sus referencias a Isaías 53 que contienen connotaciones penales y sustitucionales.
Epístola de Bernabé (70 a 135 d.C.)
“Con este fin su Señor sufrió entregando Su carne a corrupción (καταφθορά, kataphthora, ‘muerte, destrucción’) para que fuéramos santificados por la remisión (ἄφεσις, aphesis, ‘perdón, remisión de pena’) de pecados, que es efectuado por Su sangre esparcida. Porque fue escrito acerca de Él… ‘Él fue herido por nuestras transgresiones (ἀνομία, anomía ‘ilegalidad, transgresión de la ley’): por sus llagas somos curados. Él fue llevado como cordero al matadero; y como oveja enmudecida delante de sus trasquiladores.” [1]
Según Clemente de Alejandría y Orígenes, la epístola de Bernabé fue escrito por Bernabé, el compañero de Pablo (Hch 9:26-27). Aquí Bernabé hace referencia a Isaías 53 y utiliza términos claramente penales y sustitutivos. Él presenta a Cristo como muriendo en nuestro lugar, conectando Su muerte con el animal sacrificado en el Día de la Expiación cuando su sangre fue esparcida para hacer expiación/propiciación por todos los pecados del pueblo (Lev 16:15-16, cf. Heb 9:13-14; 12:24; Isa 52:15). Entonces, él demuestra la naturaleza sustitutiva de Su muerte citando Isaías 53:5, “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados.” Es obvio que él entendió “por” aquí en el sentido sustitucional, como en “Al que no conoció pecado, por (huper) [2] nosotros lo hizo pecado” (2 Cor 5:21).
En referencia al aspecto penal de Su muerte, vemos que él presenta a Cristo como habiendo sufrido la pena por nuestras transgresiones contra la Ley. La palabra anomía es un término legal, y Juan dice que todo pecado es anomía o infracción de la Ley (1Jn 3:4). La pena del pecado o transgresión es la muerte (Gen 2:17; Ezeq 18:20; Rom 6:23; Rom 5:17). Por lo tanto, si Cristo no hubiera sufrido la pena debida a nosotros por nuestros pecados en la cruz como nuestro sustituto, habríamos sido condenado a un estado de muerte irreversible; no hubiera podido haber una resurrección. Las buenas nuevas son que “Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día” (1 Cor 15:3-4). Después Pablo sigue diciendo que, “si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados” (1 Cor 15:17). ¿Por qué? Porque su resurrección es la demostración que, a través de la muerte sustitutiva de Cristo, nuestros pecados han sido remitidos y la pena de la muerte que estaba sobre nosotros ha sido levantada. Otro término legal o forense que utiliza Bernabé es “remisión” (aphesis), que refiere a “un perdón o remisión de pena.” [3] Por lo tanto, es evidente que Bernabé entendió Isaías 53 en un sentido penal y sustitutivo.
Epístola a Diogneto (siglo II)
“Él Mismo tomó sobre Sí el castigo por nuestras iniquidades, Él dio a Su propio Hijo como rescate por nosotros, el Santo por (huper) los transgresores (ἄνομος, anomos), el Inocente por los inicuos, el Justo por (huper) los injustos… Porque, ¿qué otra cosa fue capaz de cubrir nuestros pecados que Su justicia? ¿Por medio de qué otra persona hubiera sido posible que nosotros, los inicuos e impíos, pudiéramos ser justificados, sino por el único Hijo de Dios? ¡Oh dulce intercambio! ¡Oh operación tan inescrutable! Oh beneficios que sobrepasan toda expectación, que las iniquidades de muchos estén escondidas en un Justo, y que la justicia del Uno justificara a muchos transgresores (ἄνομος, anomos).” [4]
Aquí hace referencia a Isaías 53:11, “justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.” Que el autor de la epístola entendió el Justo como tomando sobre Sí los pecados de los muchos en un sentido sustitucional es evidente, considerando, no solo su uso de la preposición huper, que expresa sustitución, sino que también su referencia a un dulce intercambio en que Cristo tomó nuestros pecados sobre Sí Mismo y nos cubrió con Su propia justicia, así justificando a muchos transgresores. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Cor 5:21).
También, la palabra para “transgresores” es anomos que es un término forense utilizado para referirse a los que violan a la Ley de Dios. La Ley no pudo haber sido simplemente echado a un lado, como algunos piensan. Como el escritor de Hebreos dice, según la Ley, “toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución” (Heb 2:2). Somos justificados solamente porque Cristo llevó en Sí Mismo la justa pena debida a nosotros por nuestros pecados y transgresiones.
Adicionalmente, aquí en la epístola a Diogneto, la justificación a la que se refiere es la justicia de Cristo imputada a nosotros, así como enseñaban los Reformadores, en vez de una justicia infundida, como creen los Ortodoxos Orientales y los Católicos Romanos. El autor dice que nuestros pecados han sido cubiertos por Su justicia – que nuestras iniquidades están escondidas en el Justo con el resultado de que hemos sido justificados. Hablar de una justicia infundida es confundir la justificación con la santificación. Como pecadores impíos, fuimos justificados por fe en Cristo en el mismo momento en que creímos, a pesar del hecho de que todavía estamos en el proceso de la santificación o separación del pecado por el Espíritu de Cristo que mora en nosotros (Rom 4:5-8; 5:18-19; 2Cor 5:21). Aunque todavía estamos en el proceso de la santificación, nuestros pecados han sido cubiertos por Su propia justicia (1Cor 1:30-31; Gal 3:27).
Justino Mártir (100 a 165 d.C.)
“Porque Isaías no les mandó un baño para lavar sus asesinatos y otros pecados, que ni siquiera todo el agua del mar sería suficiente para purgar; sino…por la fe por medio de la sangre de Cristo, y a través de Su muerte, quien murió por esta misma razón, como Isaías mismo dijo, cuando él habló de esta manera:.. Él llevó nuestros pecados, y sufrió por nosotros; y lo tomamos por atribulado y afligido, y maltratado. Pero herido fue por nuestras transgresiones, Él fue molido por nuestras iniquidades; el castigo de nuestra paz estaba sobre Él. Por Sus llagas fuimos sanados. Todos nosotros como ovejas hemos extraviado. Cada hombre ha ido por su propio camino; y el Señor cargó en Él nuestros iniquidades… Y Él llevará nuestros pecados.” [5]
“Porque toda la raza humana estará encontrada bajo una maldición. Porque está escrito en la Ley de Moisés, ‘Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas’... Entonces, si el Padre de todos quiso que Su Cristo tomara sobre Sí Mismo las maldiciones de toda la familia humana, sabiendo que después de haber sido crucificado Él iba a resucitarlo de entre los muertos, ¿por qué debaten acerca de Él que se sometió para sufrir estas cosas según la voluntad del Padre como si Él fuera maldito, y no más bien lamentarse? Porque, aunque Su Padre lo hizo sufrir estas cosas a beneficio de la familia humana, sin embargo, ellos no cometieron el hecho para obedecerle a Dios.” [6]
Justino Mártir aquí cita Isaías 53, mostrando que fue la voluntad del Padre cargar los pecados sobre Cristo para que Él pudiera llevarlos en lugar de nosotros. Él también hace referencia al versículo 10 donde dice que “Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado.”
Si los opositores de la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo hacen alguna mención de Isaías 53, ellos normalmente solo citan una porción de los versículos 4 y 5, donde dice: “y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados.” Entonces ellos lo parafrasean para decir algo como, “Nosotros habíamos pensado que Él fue afligido por Dios, pero estábamos equivocados. Fuimos nosotros los que lo herimos.”
Sin embargo, si uno sigue leyendo todo el capítulo, como hace Justino Mártir, llega a ser evidente que, aunque Él no fue herido por Sus propios pecados, Él fue azotado por Dios debido a nuestros pecados (v. 10). Jehová cargó en Él nuestros pecados (v.6). Cuando Jesús clamó en Getsemaní, “hágase tu voluntad,” Él se estaba refiriendo a la voluntad del Padre que Él entregara Su vida en rescate por todos. Cuando Jesús dijo en Juan 3:16, “De tal manera amó Dios al mundo que dio a Su Hijo único,” Él sabía que eso significaba dar Su vida por nosotros. Esto es evidente, considerando que Él acaba de decirles que tenía que ser levantado, para que todo aquel que en Él crea no se pierda, mas tenga vida eterna, significando que Él iba a ser levantado sobre la cruz. Él hizo esto aún más claro cuando dijo después: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir” (Juan 12:32-33). Él también dijo: “el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mt 20:28).
Estos Padres Apostólicos vivieron en un tiempo cuando la Iglesia estaba bajo gran persecución. Por lo tanto, su enfoque en sus epístolas era más relacionado a la victoria de Cristo sobre Satanás que el perdón de los pecados. Observando esto, en 1931 Gustaf Aulén argumentó que la expiación de Cristo no se trataba de la expiación de pecados, sino de vencer a Satanás. Llamo su nueva teoría de la Expiación Christus Victor y afirmaba que los Padres nunca habían entendido la expiación como penal y sustitutiva en naturaleza. Sin embargo, como ya hemos visto, esto es falso. La Expiación Sustitutiva Penal de Cristo es expresado claramente por los Padres múltiples veces.
Clemente de Alejandría 150 a 215 d.C.)
“Él Mismo sufrió por nosotros, quienes Él hubiera destruido por nuestras faltas. El Señor le ha asignado a Él nuestros pecados.” [7] (Isa 53:6)
“Un error es un pecado no calculado; y el pecado voluntario es un crimen; y un crimen es iniquidad voluntaria. El pecado, entonces, es por mi parte voluntario… Dirigiéndose a los que han creído, Él dice, “Por Sus llagas fuimos curados.” [8]
Clemente solo hace referencias pasajeras a la expiación de Cristo, y por ese motivo algunos han concluido que la doctrina de la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo es totalmente ausente en sus escritos. Sin embargo, lo poco que él dice es suficientemente claro. Aquí incluyo dos citas donde él hace referencia a Isaías 53. Cuando él dice que Cristo “sufrió por nosotros” en el sentido que “el Señor le ha asignado a Él nuestros pecados,” deja en claro que él entendió que el sufrimiento y muerte de Cristo era penal y sustitutiva en naturaleza, en vez de ser nada más lo que Él sufrió a manos de hombres malvados (cf. Isa 53:5-6). En la segunda cita él utiliza términos forenses, refiriendo a los pecados voluntarios como un crimen, y conecta la absolución de la pena debida por nuestros pecados a la pasión y muerte de Cristo, citando a Isaías 53:5 donde dice, “por Sus llagas fuimos curados.”
Orígenes de Alejandría (184 a 254 d.C.)
“Y como Celsus, aunque profesando saber todo acerca del evangelio, reprocha al Salvador por Sus padecimientos, diciendo que Él no recibió socorro del Padre, o no fue capaz de ayudarse a Sí Mismo; tenemos que responder diciendo que Sus padecimientos fueron profetizados, junto con la causa de ellos; porque fue para el beneficio de la humanidad que Él tuvo que morir por ellos, y sufrir azotes por Su condenación… Él fue herido por nuestros pecados, y molido por nuestras iniquidades. El castigo de nuestra paz fue sobre Él; por Sus llagas fuimos curados.” [9]
“Y les pregunté de qué sería apropiada la expresión, ‘Este hombre lleva nuestros pecados, y sufre el dolor por nosotros;’ y esto, ‘Pero Él herido fue por nuestros pecados, y molido por nuestras iniquidades; y les pregunté a quién la expresión pertenecía, ‘Por Sus llagas fuimos curados.’… Porque si la profecía está hablando del pueblo de Israel, ¿cómo es posible decir que este hombre fue llevado a la muerte por las iniquidades del pueblo de Dios, a menos que él sea una persona distinta del pueblo de Dios? Y, ¿quién es esta persona excepto Jesucristo, por cuyas llagas los que creen en Él son sanados…?” [10]
Orígenes concibió lo que llego a ser conocido como la teoría del Rescate, en que él especuló que Satanás fue engañado para aceptar la muerte de Cristo como un rescate de la humanidad, pensando que Él permanecería en el Hades bajo su poder. Pero Cristo resucitó de los muertos como nuestra cabeza representativa, así destruyendo el dominio de Satanás sobre los que creen. Esto es similar a la teoría Christus Victor, excepto que la mayoría que creen en la teoría Christus Victor rechazan la idea de que un rescate le fue pagado al diablo.
Aunque el enfoque principal de Orígenes fue sobre su teoría del Rescate, él de ninguna manera negaba que Cristo llevó la pena debido a nosotros por nuestros pecados como nuestro sustituto. Sus citas aquí de Isaías 53 presentan a Cristo como llevando sobre Sí nuestros pecados en lugar de nosotros.
Comentando sobre Romanos 3:24-26, Orígenes claramente presenta la sangre derramada de Cristo como haciendo expiación/propiciación por nuestros pecados ante Dios para que Él nos pudiera perdonar a nuestros pecados sin violar a Su propia justicia inmutable:
“Porque anteriormente Pablo había dicho que Cristo había entregado a Sí Mismo como el precio redentor para la raza humana toda, para que Él pudiera redimir a aquellos que están cautivos a sus pecados… Ahora, Pablo ha agregado algo aún más profundo y dice, ‘Dios lo predeterminó como una propiciación por fe en Su sangre.’ Es obvio que esto significa que a través del sacrificio de Sí Mismo Él haría que Dios sea propicio a los hombres y por medio de esto Él manifestaría Su propia justicia cuando Él les perdona sus pecados pasados.” [11]
Los oponentes a la Expiación Sustitutiva Penal quieren que creamos que los Padres que enfatizaban otros beneficios de la expiación lo hicieron a la exclusión de la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo, pero eso definitivamente no es el caso.
Eusebio de Cesarea (275 a 339 d.C.)
“Se dice: ‘Y el Señor le cargo en Él nuestras iniquidades, y Él lleva nuestros pecados.’ De esta manera el Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo, llegó a ser maldición por nosotros: Él que no conoció pecado, Dios hizo pecado por nosotros, entregándolo como la redención por todos, para que fuéramos la justicia de Dios en Él... Y el Cordero de Dios no solo hizo esto, sino que fue castigado por nosotros, y sufrió una pena que Él no debía, sino que nosotros lo debíamos por la multitud de nuestros pecados; y así Él llegó a ser la causa del perdón de nuestros pecados, porque Él recibió la muerte por nosotros, y transfirió a Sí Mismo los azotes, los insultos, y la deshonra debido a nosotros, y recibió en Sí Mismo la maldición nuestra, haciéndose maldición por nosotros.” [12]
“Él lleva nuestros pecados, y sufre dolores por nosotros, y Él fue herido por nuestros pecados, y molido por nuestras iniquidades, para que seamos sanados por Sus llagas, porque el Señor lo ha entregado por nuestros pecados. Así que, como entregado por el Padre, como herido, como llevando nuestros pecados, Él fue llevado como una oveja al matadero. Con esto está de acuerdo el apóstol cuando él dice, “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.” [13]
“Los Salmos 88 y 89, otra vez hablando de la persona misma del Señor, nos dice que Él sufrió estas cosas, no por Sí Mismo, sino por nosotros. Has hecho reposar Su ira sobre mí, dice el uno, y el otro añade, pagué cosas que nunca tomé. Porque Él no murió como siendo Él Mismo culpable de muerte: Él sufrió por nosotros, y llevó en Sí Mismo la ira que fue la pena de nuestra transgresión, así como dice Isaías, Él Mismo llevó nuestras enfermedades.” [14]
Aquí Eusebio cita a Isaías 53 versículos 6 y 12 para demostrar que Cristo, como el Siervo expiatorio de Jehová, llevó nuestros pecados, el Señor Mismo habiéndolos cargado en Él. Según la Ley, cada persona tiene que llevar su propio pecado, refiriéndose a la culpa y justa pena por el pecado (Lev 5:1; 7:18; 24:15). Sin embargo, Eusebio correctamente entiende a Isaías 53 como diciendo que Cristo llevó en Sí Mismo la justa pena debida a nosotros como nuestro sustituto.
Conclusión
Hemos visto que, en el Nuevo Testamento, Isaías 53 es el pasaje más citado de todo el Antiguo Testamento. También vimos que los Padres citaban de él con frecuencia, y como ellos lo entendieron como afirmando la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo de una manera muy similar a los Reformadores.
En contraste a esto, he leído numerosos títulos populares atacando la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo en el lapso de varios años, incluyendo, Sinners in the Hands of a Loving God por Brian Zahnd; A More Christlike God por Bradley Jersak; That All Shall be Saved por David Bentley Hart; Unspoken Sermons por George MacDonald, and Christus Victor por Gustaf Aulén. Lo que se destaca en todos ellos es la ausencia total de cualquier mención de Isaías 53. En el Monster God Debate, Brian Zahnd mencionó Isaías 53 una vez, confesando que era un texto difícil para él. [15] No obstante, es obvio que no fue considerado un texto problemático para los autores del Nuevo Testamento o los Padres Primitivos de la Iglesia.
La única excepción que encontré fue el libro de dos tomas, The Crucifixion of the Warrior God, escrito por Gregory Boyd. Voy a considerar algunos de sus argumentos en el próximo blog. Sin embargo, su objetivo en escribir su libro no era específicamente en contra de la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo, sino que era para argumentar que el amor de Dios es pasivo y cruciforme. En un debate que tuvo recientemente con William Lane Craig sobre la expiación, Did God punish Jesus on the cross?, él incluso aparentaba estar de acuerdo con William Craig sobre algunos aspectos de la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo.
Considerando la centralidad de Isaías 53 en el Nuevo Testamento y en los escritos de los primeros Padres de la Iglesia, cualquier teoría que tiene que ignorar a Isaías 53, o tergiversar el sentido obvio del texto, debe ser rechazada. En el próximo blog vamos a examinar todo el pasaje para determinar exactamente lo que ha sido revelado a nosotros a través de Isaías.
[1] Epistle of Barnabas, Chapter 5:1-2,
[2] The preposition huper (ὑπέρ) in this context speaks of substitution, “instead of” (cf. 1Cor 15:29; 2Cor 5:15; 2Cor 5:21; Gal 3:13; Filemon 1:13).
[3] El Theological Dictionary of the New Testament de Kittel dice lo siguiente acerca del significado de aphesis: “Hay que hacer énfasis en el uso legal que es muy atestiguado en el papiro aphenei tina, ‘librarse uno de una relación legal,’ sea de oficio, matrimonio, obligación, o deuda, aunque nunca en un sentido religioso. En el sentido de ‘perdonar’ aparece con el acusativo de persona y genitivo de objeto.”
[4] Mathetes, The Epistle to Diognetus 9, Ante-Nicene Fathers 1:28
[5] Justin Martyr, Dialogue with Trypho, Chapter 13
[6] Justin Martyr, Dialogue with Trypho, Chapter 95
[7] Clement of Alexandria, The Paedagogus 1:8
[8] Clement of Alexandria, The Paedagogus 2:15
[9] Origen, Against Celsus, Chapter 54
[10] Origen, Against Celsus, Chapter 55
[11] Commentary on the Epistle to the Romans 2.8.1
[12] Eusebius, Demonstratio Evangélica, Chapter 10.1 trans. W.J. Ferrar,
[13] Ibid., 10:1
[14] Eusebius, Letter to Marcellenius
[15] https://www.youtube.com/watch?v=T27av-RF2-Y&t=179s Brian Zahnd said:
“I don’t shy away from Isaiah 53... It’s a difficult text, I get that.” 1:06.55 min.