- Published on
00:00
00:00
Los Juicios Venideros de Dios
por George Sidney Hurd
--
El propósito de este blog es responder a la afirmación de un número creciente de personas de que no habrá ningún juicio en el futuro. He visto esta creencia presentada en dos formas principales.
Por un lado, hay unos Progresivos que combinan los dichos de Jesús, “el Padre a nadie juzga,” y “Yo no juzgo a nadie” (Jn 5:22; 8:15), argumentando de estos que Dios jamás juzgará a nadie
Por otro lado, los Preteristas Plenos enseñan que todo lo profetizado en las Escrituras, incluyendo la Segunda Venida de Cristo, la resurrección de los muertos, el confinamiento de Satanás, la creación de los nuevos cielos y la nueva tierra, e incluso el juicio final del Gran del Trono Blanco, todos fueron cumplidos en 70 d.C. cuando Jerusalén fue destruido por los ejércitos romanos.
Estas interpretaciones recientes (y enfatizo recientes) son muy atractivas para nuestra sociedad permisiva actual donde muchos, incluso los dentro de las iglesias, quieren salvación sin arrepentimiento, relación sin compromiso, y libertad sin responsabilidad.
“Dios no Juzga a Nadie”
Muchos Progresivos enseñan que Dios no directamente juzga a nadie, sino que cada persona se juzga a sí mismo al ver su vida pasar ante sus ojos al morir. Parece que este concepto fue popularizado por William Paul Young en su libro de mayor venta La Cabaña que salió en 2007. En La Cabaña, cuando llegó el momento del juicio para Mack, Jesús ni lo acompañó, sino que le dijo: “Tienes una cita importante… Yo te esperaré aquí.” [1] Cuando Mack entró en el lugar del juicio, él fue recibido por una mujer hermosa llamada Sabiduría que le dijo, “no eres tú quien será juzgado… ¡Serás el juez!” [2]
Como ya mencioné, para apoyar la idea que Dios no juzgará a nadie, sino que simplemente nos juzgamos a nosotros mismos, ellos a menudo citan las frases de dos pasajes distintas fuera de su contexto:
“Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo.” (Juan 5:22)
“Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie (tiempo presente).” (Juan 8:15)
Basado en estas dos frases, ellos concluyen que, como el Padre, que no juzga a nadie, ha dado todo juicio al Hijo, y el Hijo a Su vez dijo, “Yo no juzgo a nadie,” no tendremos que aparecer ante Dios para ser juzgados. William Paul Young expresa esto presentando a Cristo como simplemente diciéndole a Mack que el tenía una cita y que Él estaría esperándolo afuera. También citan Juan 12:47 que dice:
“Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo (tiempo presente); porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.”
Sin embargo, en Juan 8:15 y también en 12:47, Jesús no estaba hablando de un juicio escatológico que todos tenemos que enfrentar, sino que estaba refiriendo a los juicios que hacemos como personas en el presente. En este sentido, Jesús estaba diciendo que Él no estaba juzgando a nadie porque Su propósito en la encarnación no era juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.
Esto de ninguna manera invalida el hecho de que el Padre ha encomendado todo juicio al Hijo y que viene el día del juicio cuando todos (incluyendo a los creyentes) tendrán que aparecer ante Él para rendir cuentas por los hechos cometidos en el cuerpo (Rom 14:10). Pablo dejó esto en claro en varias ocasiones:
“Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.” (Hch 10:42)
“por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó (Jesús), dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.” (Hch 17:31)
“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino.” (2 Tim 4:1)
Mientras que los creyentes justificados son resucitados en la primera resurrección de vida en vez de la resurrección de condenación 1.000 años después (Jn 5:29, cf., Apo 20:4-6), todos sin excepción tenemos que aparecer ante Cristo para rendir cuentas a Dios. Para los creyentes, su juicio es para galardones o la pérdida de ellos, en lugar de que sea un juicio penal. Examino la naturaleza del juicio de los creyentes con más detalle en mi blog: Galardones por las Buenas Obras. Sin embargo, es Dios a quien tenemos que rendir cuentas, no a nosotros mismos.
Aunque la noción de que uno no es responsable ante Dios es atractiva a muchos en esta generación, no tiene ninguna base escritural. Aún si uno fuera negar la autoridad de las Escrituras, diciendo que siguen a Jesús y no la Biblia, como hacen la mayoría de los Progresivos, aun así, están confrontados con las palabras de Jesús cuando dijo que la hora viene cuando Él tomará Su autoridad para juzgar a todos (Jn 5:26-29).
“El Juicio Final ya sucedió en el Año 70 d.C.”
El Preterismo Pleno, (especialmente sus variedades Universalistas), también es atractivo para los no arrepentidos, dado que interpretan las palabras de Jesús en Mateo 12:36-37 como si dijeran: “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres (que viven en esta época del Antiguo Pacto), de ella darán cuenta en el día del juicio en el año 70 d.C.” Según ellos, cuando Pablo dijo que Dios ha puesto a Jesús por Juez de vivos y muertos (Hch 10:42), solo tenía relevancia a los que vivían antes del año 70 d.C., que, según ellos, marcaba el fin de la época del Antiguo Pacto. Pablo también hablaba de un juicio que incluía a todos los cristianos, diciendo:
“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2Cor 5:10). “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” (Rom 14:12).
A pesar de lo que Pablo dice aquí, según los Preteristas Plenas, los cristianos hoy en día no tendrán que dar cuenta de sí mismo ante Dios porque Pablo en sus epístolas solamente estaba dirigiendo la palabra a creyentes bajo el Antiguo Pacto viviendo antes del juicio Preterista del año 70 d.C. Ellos dicen que el Juicio del Gran Trono Blanco ya sucedió en el año 70 d.C., y durante los últimos dos milenios hemos estado viviendo en los nuevos cielos y la nueva tierra y no hay ningún juicio esperando a nadie en el futuro, sean creyentes o no creyentes.
Hay más problemas con esta doctrina que puedo tratar en este blog. En primer lugar, aunque Israel fue juzgado por Dios y dejado desierto en el año 70 d.C., Cristo no vino personalmente para juzgar a Israel en ese tiempo, mucho menos para juzgar a todos los vivos y los muertos entre las naciones. Cuando de verdad Cristo viene la segunda vez, será para liberar a Israel, no para destruirla (Rom 11:25-28). Jesús dijo a Israel que no lo verían más hasta que digan: “Bendito el que viene en el nombre del Señor” (Mateo 23:39). Definitivamente eso no fue el caso en el año 70 d.C. Demuestro que la Segunda Venida de Cristo es aún futuro en mi blog: ¿Donde está la Promesa de Su Advenimiento? Como Sus juicios toman lugar en Su venida y en Su reinado, están futuros aún (2Tim 4:1).
Hay dos juicios que suceden cuando Él viene. Primero, hay el Tribunal de Cristo donde los creyentes reciben galardones por sus buenas obras (Rom 14:12; 3:11-15; Apo 22:12). No hay condenación alguna para los que están en Cristo y por lo tanto este juicio no es penal, como es para los impíos, sino para galardones o la pérdida de ellos. El resultado de este juicio es que cada uno recibirá su alabanza de Dios (1Cor 4:5).
El otro juicio que sucede cuando Él viene y se sienta sobre Su trono es el juicio de las naciones como descrito en Mateo 25:
“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, 32 y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.” (Mateo 25:31-32)
Esto no es el juicio de los creyentes, sino el juicio de los gentiles vivos entre las naciones que serán concedidos, o negados entrada en Su reino milenial, dependiendo de la manera en que trataban a los hermanos de Cristo en su tribulación. Los hermanos de Cristo serían todos los hijos de Dios nacidos de nuevo que estaban viviendo en ese tiempo de la gran tribulación, incluyendo a todo Israel que será salvo cuando lo miran a Él en Su venida (Rom 11:26; Zac 12:10, cf. Apo 1:7). Las ovejas no son del cuerpo de Cristo. Ellas no son concedidas entrada al reino basado en su fe en el evangelio, sino simplemente por haber tratado bien a los hermanos de Cristo. Ellos, junto con los judíos que creen, repoblarán la tierra durante el Milenio. Los cabritos serán negados entrada en el reino, siendo enviado al castigo o corrección eonian (κολασιν αιωνιον).
Ni el juicio de los cristianos, ni el juicio de las naciones, pueden ser demostrado haber sucedido en el año 70 d.C. La vida seguía como siempre en la Iglesia hasta que se unió con el Imperio Romano, hundiendo la Iglesia en la Época Oscura. Eso no es algo que anticiparíamos de una Iglesia que está reinando junto con Cristo sobre las naciones. Tampoco fueron separados las ovejas de los cabritos entre las naciones en el año 70 d.C. Después de casi 2.000 años hay tanta maldad en la tierra hoy como entonces, si no más.
Sin embargo, estos no son los únicos juicios que toman lugar después de que Cristo viene. En Apocalipsis 19 a 21 vemos que, después del retorno de Cristo, Satanás será atado por mil años en el abismo y los santos serán resucitados para reinar con Cristo sobre la tierra por mil años. Después de los mil años, Satanás será suelto de su prisión y engañarán las naciones que repoblarán la tierra durante el Milenio. Los que son engañados por Satanás se levantarán en una rebelión final contra Cristo y Sus santos y fuego bajara del cielo de Dios consumiéndolos.
Entonces todos que no eran de la primera resurrección cuando comenzó el reinado de Cristo, y también los que vivieron y murieron durante los mil años, serán resucitados para ser juzgados en el Juicio del Gran Trono Blanco. Todos aquellos cuyos nombres no se encuentran en el libro de vida serán lanzados al lago de fuego. Después de esto, vemos los nuevos cielos y la nueva tierra con la Nueva Jerusalén descendiendo sobre la nueva tierra. Dice de la nueva tierra:
“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.” (Apo 21:4)
Según los Preteristas Plenos, casi dos milenios han pasado desde el Juicio del Gran Trono Blanco y la creación de los nuevos cielos y la nueva tierra. Sin embargo, la muerte todavía es universal, como es el llanto y el dolor. ¿Cómo puede uno con sano juicio creer que todo juicio ya pasó y estamos viviendo en la nueva tierra?
Tanto los Preteristas Plenos como los Preteristas Parciales intentan argumentar que el Milenio no debe ser entendido como durando literalmente 1.000 años. Los Preteristas Parciales, creyendo que el Juicio del Gran Trono Blanco es futuro todavía, tienen que estirar los 1.000 años, haciendo que durara miles de años. Por otro lado, los Preteristas Plenos tienen que encoger los 1.000 años a un período de tiempo absurdamente corto, tomando en cuenta que las Escrituras lo llaman 1.000 años.
Como los Preteristas Plenos argumentan que el Juicio del Gran Trono Blanco ocurrió en o alrededor del año 70 d.C., ellos de alguna manera tienen que lograr que los mil años se encajen dentro de ese tiempo. Algunos argumentan que los 1.000 años son los 38 años entre la ascensión de Cristo y la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. Otros toman los 1.000 años como el lapso de 3 años entre la destrucción de Jerusalén y la caída de Masada en el año 73 d.C. Y hay otros que estiran los 1.000 para extender del año 70 hasta 135 d.C., cuando la rebelión Bar Kojba fue derrocado.
Sin embargo, debe ser obvio a cualquiera mente razonable que ningunas de estas rebeliones judías derrocados por los ejércitos romanos son comparables con el Juicio del Gran Trono Blanco descrito en Apocalipsis 21. Hay mucha diferencia entre el ejército romano derrocando una rebelión judía y el Juicio del Gran Trono Blanco donde todos los muertos, pequeños y grandes, aparecen ante el Juez de toda la tierra, siendo juzgados según sus obras.
No hay justificación alguna por no entender las referencias de 1.000 años en las Escrituras como literalmente durando 1.000 años. Los Preteristas a menudo citan ejemplos donde el número 1.000 se usa de una manera no literal. Para demostrar que 1.000 puede significar menos que 1.000 los Preteristas Plenos a menudo citan 1Samuel 18:7 donde las damas de Israel cantaban después de que David había matado a Goliat. Ellas cantaban, “Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles.” Argumentan que, como dice que David hirió a miles cuando en realidad él solamente mató a Goliat, tampoco debemos de tomar las referencias al reinado de 1.000 años literalmente.
Por otro lado, los Preteristas Parciales que quieren estirar a los 1.000 años a cubrir varios milenios, citan ciertos Salmos que aparentan presentar el número 1.000 como implicando un número más grande. Por ejemplo, un Preterista Parcial dice:
“Otro ejemplo es el dicho que Dios es el dueño del ganado sobre mil colinas (cf. Sal 50:10). En realidad, Dios es el dueño de todos los animales en todos los collados del planeta, pero para el lector judío, ¡usando el número mil no estaba limitando la cantidad de animales que pertenecen a Dios! Un tercer ejemplo es el versículo: “mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos... (Sal 84:10). Entendido de forma literal, este versículo significaría que 1.001 días en otro lado sería mejor que un día en la casa de Dios. Obviamente, eso no era el mensaje del salmista.” [3]
Sin embargo, lo que los Preteristas no toman en cuenta es que estos son ejemplos de prosa poética donde todos que los leen inmediatamente saben que no deben de ser entendidos de manera literal. Por otro lado, el número 1.000 sería entendido con una exactitud literal para un judío si tuviera referencia a cosas específicas como cuánto ganado tiene, cantidades monetarias, medidas y unidades, un censo o un período de tiempo en el calendario, como vemos con la duración del reinado de Cristo en la Tierra.
Daniel entendió los 70 años de la cautividad babilónica literalmente y fue cumplido literalmente después de los 70 años. De hecho, no hay ni una instancia en las Escrituras donde los judíos entendieron períodos de tiempo especificados en un sentido no literal. Los mismos Preteristas argumentan por un cumplimiento literal de la profecía de 1.250 días, diciendo que era el tiempo exacto que duró el asedio de Jerusalén, entre los años 66 y 70 d.C.
Adicionalmente, los Padres de la Iglesia Primitiva, que hablaban en el griego original del Nuevo Testamento, entendieron tanto los 1.260 días, como también el reinado de 1.000 años de Cristo, en forma literal como demuestro en mi blog: El Futurismo Premilenario – La Creencia de la Iglesia Primitiva, y también en mi libro: Los Últimos Días ¿Pasados o Presentes? ¿Qué autoridad más fiable existe que los Padres Primitivos de habla griego para determinar cómo debemos de entender la referencia a los 1.000 años?
Claramente, no hay manera razonable que uno puede interpretar las Escrituras usando una hermenéutica normal y literaria y llegar a la conclusión de que todos los juicios ya pasaron y estamos viviendo en los nuevos cielos y la nueva tierra. Si, en vez de interpretar las Escrituras de una manera normal, uno recurre a la práctica de espiritualizar y alegorizar el sentido obvio y claro de la Escritura, es posible lograr que la Biblia aparente decir cualquier cosa que uno desea, pero no cambiará el hecho de que el día vendrá cuando Cristo literalmente juzgará los vivos y los muertos en Su venida y Su reino (2Tim 4:1). Decir a los no arrepentidos otra cosa es una omisión grave, para decir lo menos (Eze 3:18-19).
Es fácil ver porqué las interpretaciones Preteristas y Progresivas están llegando a ser tan populares en nuestra cultura Postmoderna, a pesar del hecho de que no tienen ninguna fundación bíblica sólida. Es porque ofrecen salvación sin arrepentimiento, relación sin compromiso y libertad sin responsabilidad. De la misma manera que los falsos profetas hablaban palabras suaves de paz y prosperidad a Israel cuando en realidad Dios estaba a punto de juzgarlos por sus pecados, demasiado a menudo los maestros hoy en día no dicen a los no arrepentidos lo que necesitan oír, sino nada más lo que quieren oír.
Para concluir, quiero dejar mis lectores (particularmente los que se consideren maestros espirituales) con las instrucciones le dio Pablo a Timoteo a la luz del hecho de que Cristo va a juzgar los vivos y los muertos en Su venida y en Su reino porque creo que son muy relevantes para los tiempos que estamos viviendo:
“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,
2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.
3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.
5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.” (2Tim 4:1-5)
[1] Young, William P. La Cabaña. p. 160
[2] Young, William P. La Cabaña. p. 167
[3] Welton, Jonathan (2013-11-01). Raptureless: An Optimistic Guide to the End of the World - Revised Edition Including The Art of Revelation (Kindle Locations 5374-5385). BookBaby. Kindle Edition.
--
El propósito de este blog es responder a la afirmación de un número creciente de personas de que no habrá ningún juicio en el futuro. He visto esta creencia presentada en dos formas principales.
Por un lado, hay unos Progresivos que combinan los dichos de Jesús, “el Padre a nadie juzga,” y “Yo no juzgo a nadie” (Jn 5:22; 8:15), argumentando de estos que Dios jamás juzgará a nadie
Por otro lado, los Preteristas Plenos enseñan que todo lo profetizado en las Escrituras, incluyendo la Segunda Venida de Cristo, la resurrección de los muertos, el confinamiento de Satanás, la creación de los nuevos cielos y la nueva tierra, e incluso el juicio final del Gran del Trono Blanco, todos fueron cumplidos en 70 d.C. cuando Jerusalén fue destruido por los ejércitos romanos.
Estas interpretaciones recientes (y enfatizo recientes) son muy atractivas para nuestra sociedad permisiva actual donde muchos, incluso los dentro de las iglesias, quieren salvación sin arrepentimiento, relación sin compromiso, y libertad sin responsabilidad.
“Dios no Juzga a Nadie”
Muchos Progresivos enseñan que Dios no directamente juzga a nadie, sino que cada persona se juzga a sí mismo al ver su vida pasar ante sus ojos al morir. Parece que este concepto fue popularizado por William Paul Young en su libro de mayor venta La Cabaña que salió en 2007. En La Cabaña, cuando llegó el momento del juicio para Mack, Jesús ni lo acompañó, sino que le dijo: “Tienes una cita importante… Yo te esperaré aquí.” [1] Cuando Mack entró en el lugar del juicio, él fue recibido por una mujer hermosa llamada Sabiduría que le dijo, “no eres tú quien será juzgado… ¡Serás el juez!” [2]
Como ya mencioné, para apoyar la idea que Dios no juzgará a nadie, sino que simplemente nos juzgamos a nosotros mismos, ellos a menudo citan las frases de dos pasajes distintas fuera de su contexto:
“Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo.” (Juan 5:22)
“Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie (tiempo presente).” (Juan 8:15)
Basado en estas dos frases, ellos concluyen que, como el Padre, que no juzga a nadie, ha dado todo juicio al Hijo, y el Hijo a Su vez dijo, “Yo no juzgo a nadie,” no tendremos que aparecer ante Dios para ser juzgados. William Paul Young expresa esto presentando a Cristo como simplemente diciéndole a Mack que el tenía una cita y que Él estaría esperándolo afuera. También citan Juan 12:47 que dice:
“Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo (tiempo presente); porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.”
Sin embargo, en Juan 8:15 y también en 12:47, Jesús no estaba hablando de un juicio escatológico que todos tenemos que enfrentar, sino que estaba refiriendo a los juicios que hacemos como personas en el presente. En este sentido, Jesús estaba diciendo que Él no estaba juzgando a nadie porque Su propósito en la encarnación no era juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.
Esto de ninguna manera invalida el hecho de que el Padre ha encomendado todo juicio al Hijo y que viene el día del juicio cuando todos (incluyendo a los creyentes) tendrán que aparecer ante Él para rendir cuentas por los hechos cometidos en el cuerpo (Rom 14:10). Pablo dejó esto en claro en varias ocasiones:
“Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.” (Hch 10:42)
“por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó (Jesús), dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.” (Hch 17:31)
“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino.” (2 Tim 4:1)
Mientras que los creyentes justificados son resucitados en la primera resurrección de vida en vez de la resurrección de condenación 1.000 años después (Jn 5:29, cf., Apo 20:4-6), todos sin excepción tenemos que aparecer ante Cristo para rendir cuentas a Dios. Para los creyentes, su juicio es para galardones o la pérdida de ellos, en lugar de que sea un juicio penal. Examino la naturaleza del juicio de los creyentes con más detalle en mi blog: Galardones por las Buenas Obras. Sin embargo, es Dios a quien tenemos que rendir cuentas, no a nosotros mismos.
Aunque la noción de que uno no es responsable ante Dios es atractiva a muchos en esta generación, no tiene ninguna base escritural. Aún si uno fuera negar la autoridad de las Escrituras, diciendo que siguen a Jesús y no la Biblia, como hacen la mayoría de los Progresivos, aun así, están confrontados con las palabras de Jesús cuando dijo que la hora viene cuando Él tomará Su autoridad para juzgar a todos (Jn 5:26-29).
“El Juicio Final ya sucedió en el Año 70 d.C.”
El Preterismo Pleno, (especialmente sus variedades Universalistas), también es atractivo para los no arrepentidos, dado que interpretan las palabras de Jesús en Mateo 12:36-37 como si dijeran: “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres (que viven en esta época del Antiguo Pacto), de ella darán cuenta en el día del juicio en el año 70 d.C.” Según ellos, cuando Pablo dijo que Dios ha puesto a Jesús por Juez de vivos y muertos (Hch 10:42), solo tenía relevancia a los que vivían antes del año 70 d.C., que, según ellos, marcaba el fin de la época del Antiguo Pacto. Pablo también hablaba de un juicio que incluía a todos los cristianos, diciendo:
“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2Cor 5:10). “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” (Rom 14:12).
A pesar de lo que Pablo dice aquí, según los Preteristas Plenas, los cristianos hoy en día no tendrán que dar cuenta de sí mismo ante Dios porque Pablo en sus epístolas solamente estaba dirigiendo la palabra a creyentes bajo el Antiguo Pacto viviendo antes del juicio Preterista del año 70 d.C. Ellos dicen que el Juicio del Gran Trono Blanco ya sucedió en el año 70 d.C., y durante los últimos dos milenios hemos estado viviendo en los nuevos cielos y la nueva tierra y no hay ningún juicio esperando a nadie en el futuro, sean creyentes o no creyentes.
Hay más problemas con esta doctrina que puedo tratar en este blog. En primer lugar, aunque Israel fue juzgado por Dios y dejado desierto en el año 70 d.C., Cristo no vino personalmente para juzgar a Israel en ese tiempo, mucho menos para juzgar a todos los vivos y los muertos entre las naciones. Cuando de verdad Cristo viene la segunda vez, será para liberar a Israel, no para destruirla (Rom 11:25-28). Jesús dijo a Israel que no lo verían más hasta que digan: “Bendito el que viene en el nombre del Señor” (Mateo 23:39). Definitivamente eso no fue el caso en el año 70 d.C. Demuestro que la Segunda Venida de Cristo es aún futuro en mi blog: ¿Donde está la Promesa de Su Advenimiento? Como Sus juicios toman lugar en Su venida y en Su reinado, están futuros aún (2Tim 4:1).
Hay dos juicios que suceden cuando Él viene. Primero, hay el Tribunal de Cristo donde los creyentes reciben galardones por sus buenas obras (Rom 14:12; 3:11-15; Apo 22:12). No hay condenación alguna para los que están en Cristo y por lo tanto este juicio no es penal, como es para los impíos, sino para galardones o la pérdida de ellos. El resultado de este juicio es que cada uno recibirá su alabanza de Dios (1Cor 4:5).
El otro juicio que sucede cuando Él viene y se sienta sobre Su trono es el juicio de las naciones como descrito en Mateo 25:
“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, 32 y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.” (Mateo 25:31-32)
Esto no es el juicio de los creyentes, sino el juicio de los gentiles vivos entre las naciones que serán concedidos, o negados entrada en Su reino milenial, dependiendo de la manera en que trataban a los hermanos de Cristo en su tribulación. Los hermanos de Cristo serían todos los hijos de Dios nacidos de nuevo que estaban viviendo en ese tiempo de la gran tribulación, incluyendo a todo Israel que será salvo cuando lo miran a Él en Su venida (Rom 11:26; Zac 12:10, cf. Apo 1:7). Las ovejas no son del cuerpo de Cristo. Ellas no son concedidas entrada al reino basado en su fe en el evangelio, sino simplemente por haber tratado bien a los hermanos de Cristo. Ellos, junto con los judíos que creen, repoblarán la tierra durante el Milenio. Los cabritos serán negados entrada en el reino, siendo enviado al castigo o corrección eonian (κολασιν αιωνιον).
Ni el juicio de los cristianos, ni el juicio de las naciones, pueden ser demostrado haber sucedido en el año 70 d.C. La vida seguía como siempre en la Iglesia hasta que se unió con el Imperio Romano, hundiendo la Iglesia en la Época Oscura. Eso no es algo que anticiparíamos de una Iglesia que está reinando junto con Cristo sobre las naciones. Tampoco fueron separados las ovejas de los cabritos entre las naciones en el año 70 d.C. Después de casi 2.000 años hay tanta maldad en la tierra hoy como entonces, si no más.
Sin embargo, estos no son los únicos juicios que toman lugar después de que Cristo viene. En Apocalipsis 19 a 21 vemos que, después del retorno de Cristo, Satanás será atado por mil años en el abismo y los santos serán resucitados para reinar con Cristo sobre la tierra por mil años. Después de los mil años, Satanás será suelto de su prisión y engañarán las naciones que repoblarán la tierra durante el Milenio. Los que son engañados por Satanás se levantarán en una rebelión final contra Cristo y Sus santos y fuego bajara del cielo de Dios consumiéndolos.
Entonces todos que no eran de la primera resurrección cuando comenzó el reinado de Cristo, y también los que vivieron y murieron durante los mil años, serán resucitados para ser juzgados en el Juicio del Gran Trono Blanco. Todos aquellos cuyos nombres no se encuentran en el libro de vida serán lanzados al lago de fuego. Después de esto, vemos los nuevos cielos y la nueva tierra con la Nueva Jerusalén descendiendo sobre la nueva tierra. Dice de la nueva tierra:
“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.” (Apo 21:4)
Según los Preteristas Plenos, casi dos milenios han pasado desde el Juicio del Gran Trono Blanco y la creación de los nuevos cielos y la nueva tierra. Sin embargo, la muerte todavía es universal, como es el llanto y el dolor. ¿Cómo puede uno con sano juicio creer que todo juicio ya pasó y estamos viviendo en la nueva tierra?
Tanto los Preteristas Plenos como los Preteristas Parciales intentan argumentar que el Milenio no debe ser entendido como durando literalmente 1.000 años. Los Preteristas Parciales, creyendo que el Juicio del Gran Trono Blanco es futuro todavía, tienen que estirar los 1.000 años, haciendo que durara miles de años. Por otro lado, los Preteristas Plenos tienen que encoger los 1.000 años a un período de tiempo absurdamente corto, tomando en cuenta que las Escrituras lo llaman 1.000 años.
Como los Preteristas Plenos argumentan que el Juicio del Gran Trono Blanco ocurrió en o alrededor del año 70 d.C., ellos de alguna manera tienen que lograr que los mil años se encajen dentro de ese tiempo. Algunos argumentan que los 1.000 años son los 38 años entre la ascensión de Cristo y la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. Otros toman los 1.000 años como el lapso de 3 años entre la destrucción de Jerusalén y la caída de Masada en el año 73 d.C. Y hay otros que estiran los 1.000 para extender del año 70 hasta 135 d.C., cuando la rebelión Bar Kojba fue derrocado.
Sin embargo, debe ser obvio a cualquiera mente razonable que ningunas de estas rebeliones judías derrocados por los ejércitos romanos son comparables con el Juicio del Gran Trono Blanco descrito en Apocalipsis 21. Hay mucha diferencia entre el ejército romano derrocando una rebelión judía y el Juicio del Gran Trono Blanco donde todos los muertos, pequeños y grandes, aparecen ante el Juez de toda la tierra, siendo juzgados según sus obras.
No hay justificación alguna por no entender las referencias de 1.000 años en las Escrituras como literalmente durando 1.000 años. Los Preteristas a menudo citan ejemplos donde el número 1.000 se usa de una manera no literal. Para demostrar que 1.000 puede significar menos que 1.000 los Preteristas Plenos a menudo citan 1Samuel 18:7 donde las damas de Israel cantaban después de que David había matado a Goliat. Ellas cantaban, “Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles.” Argumentan que, como dice que David hirió a miles cuando en realidad él solamente mató a Goliat, tampoco debemos de tomar las referencias al reinado de 1.000 años literalmente.
Por otro lado, los Preteristas Parciales que quieren estirar a los 1.000 años a cubrir varios milenios, citan ciertos Salmos que aparentan presentar el número 1.000 como implicando un número más grande. Por ejemplo, un Preterista Parcial dice:
“Otro ejemplo es el dicho que Dios es el dueño del ganado sobre mil colinas (cf. Sal 50:10). En realidad, Dios es el dueño de todos los animales en todos los collados del planeta, pero para el lector judío, ¡usando el número mil no estaba limitando la cantidad de animales que pertenecen a Dios! Un tercer ejemplo es el versículo: “mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos... (Sal 84:10). Entendido de forma literal, este versículo significaría que 1.001 días en otro lado sería mejor que un día en la casa de Dios. Obviamente, eso no era el mensaje del salmista.” [3]
Sin embargo, lo que los Preteristas no toman en cuenta es que estos son ejemplos de prosa poética donde todos que los leen inmediatamente saben que no deben de ser entendidos de manera literal. Por otro lado, el número 1.000 sería entendido con una exactitud literal para un judío si tuviera referencia a cosas específicas como cuánto ganado tiene, cantidades monetarias, medidas y unidades, un censo o un período de tiempo en el calendario, como vemos con la duración del reinado de Cristo en la Tierra.
Daniel entendió los 70 años de la cautividad babilónica literalmente y fue cumplido literalmente después de los 70 años. De hecho, no hay ni una instancia en las Escrituras donde los judíos entendieron períodos de tiempo especificados en un sentido no literal. Los mismos Preteristas argumentan por un cumplimiento literal de la profecía de 1.250 días, diciendo que era el tiempo exacto que duró el asedio de Jerusalén, entre los años 66 y 70 d.C.
Adicionalmente, los Padres de la Iglesia Primitiva, que hablaban en el griego original del Nuevo Testamento, entendieron tanto los 1.260 días, como también el reinado de 1.000 años de Cristo, en forma literal como demuestro en mi blog: El Futurismo Premilenario – La Creencia de la Iglesia Primitiva, y también en mi libro: Los Últimos Días ¿Pasados o Presentes? ¿Qué autoridad más fiable existe que los Padres Primitivos de habla griego para determinar cómo debemos de entender la referencia a los 1.000 años?
Claramente, no hay manera razonable que uno puede interpretar las Escrituras usando una hermenéutica normal y literaria y llegar a la conclusión de que todos los juicios ya pasaron y estamos viviendo en los nuevos cielos y la nueva tierra. Si, en vez de interpretar las Escrituras de una manera normal, uno recurre a la práctica de espiritualizar y alegorizar el sentido obvio y claro de la Escritura, es posible lograr que la Biblia aparente decir cualquier cosa que uno desea, pero no cambiará el hecho de que el día vendrá cuando Cristo literalmente juzgará los vivos y los muertos en Su venida y Su reino (2Tim 4:1). Decir a los no arrepentidos otra cosa es una omisión grave, para decir lo menos (Eze 3:18-19).
Es fácil ver porqué las interpretaciones Preteristas y Progresivas están llegando a ser tan populares en nuestra cultura Postmoderna, a pesar del hecho de que no tienen ninguna fundación bíblica sólida. Es porque ofrecen salvación sin arrepentimiento, relación sin compromiso y libertad sin responsabilidad. De la misma manera que los falsos profetas hablaban palabras suaves de paz y prosperidad a Israel cuando en realidad Dios estaba a punto de juzgarlos por sus pecados, demasiado a menudo los maestros hoy en día no dicen a los no arrepentidos lo que necesitan oír, sino nada más lo que quieren oír.
Para concluir, quiero dejar mis lectores (particularmente los que se consideren maestros espirituales) con las instrucciones le dio Pablo a Timoteo a la luz del hecho de que Cristo va a juzgar los vivos y los muertos en Su venida y en Su reino porque creo que son muy relevantes para los tiempos que estamos viviendo:
“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,
2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.
3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.
5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.” (2Tim 4:1-5)
[1] Young, William P. La Cabaña. p. 160
[2] Young, William P. La Cabaña. p. 167
[3] Welton, Jonathan (2013-11-01). Raptureless: An Optimistic Guide to the End of the World - Revised Edition Including The Art of Revelation (Kindle Locations 5374-5385). BookBaby. Kindle Edition.
- Published on
por George Sidney Hurd
triumphofmercy.com
Diversos Temas relacionados con la Salvación Final de Todos
Índice de Textos que Implican una Restauración Universal
¿Con Quién debo Compartir y Cuándo
¿Son las Visiones Modernas del Infierno Obra de Dios?
Mito: "Jesús habló más a menudo del Infierno que del Cielo
La Fe Salvífica
El Libro de la Vida
Los Vencedores
Procurando Llegar a la Resurrección
¿Qué es la Gehena?
La Muerte Segunda
Nunca los Conocí - Apártense de Mí
¿Es el Evangelio una Proclamación?
¿Consigue Dios lo que Quiere?
¿Creados de la Nada o de Dios?
¿Son Pocos los Salvos?
“Irán al Castigo Eterno”
Eterna Destrucción de la Presencia del Señor
El Hombre Rico y Lázaro
Toda Rodilla se Doblará y toda Lengua Confesará
Sus Puertas Nunca serán Cerradas
La Época de Todas las épocas
¿Significa “Todos” nada más “tanto Judíos como Gentiles”?
¿Es la Recepción de Romanos 5:17 Activa o Pasiva?
Distinguiendo el Universalismo Bíblico
La Deconstrucción Espiritual
¿Ya han sido Perdonados Todos?
¿Están cerradas las Puertas del Hades desde Adentro?
Una Reflexión sobre el Dogma del Purgatorio
¿Es Seol el Sepulcro?
¿Qué hay de la Doctrina de la Inmortalidad Condicional?
“Los Muertos Nada Saben”
La Muerte no es Cesación sino Separación
Testimonios de Las Experiencias Cercanas a la Muerte
¿Es la Destrucción de uno el Fin de su Existencia?
La Perdición
Azufre, Sal y el Fuego del Fundidor
¿Hay Esperanza para los Reprobados?
Entendiendo la Ira de Dios
¿Quiénes Son los Elegidos de Dios?
La Depravación Total y la Reconciliación Universal
La Paternidad de Dios
¿Está Incluido el Reino Animal en la Restauración de Todas las Cosas?
¿Qué debo hacer para ser Salvo?
¿Es el Bautismo en Agua Necesario para la Salvación?
El Verdadero Arrepentimiento
Universalismo – La Creencia de la Mayoría según Strong
Los Juicios Venideros de Dios
¿Quién Destruyó a Sodoma y por qué?
Galardones por las Buenas Obras
¿Es Satanás una Persona?
El Pecado “Imperdonable”
Mejor le fuera a Judas no haber nacido
¿Qué significa la frase, “Él que es injusto, sea injusto todavía?
El Theosis o la Divinización del Hombre
Viendo al Padre a través de Jesús
La Fe de Jesus
El Estrecho y Angosto Caminar de la Gracia
La Verdadera Fe Viviente Obra
¿Es el Universalismo un Impedimento a la Evangelización?
El Evangelio No Adulterado
Borrando las Distinciones Bíblicas
¿Qué significa la palabra "Palabra" para Jesús?
¿Sobre Qué Estás Fundado?
¿Son Iguales Todos Los Pecados?
No Dejando de Congregarnos
¿Qué Quiere Decir Esto?
La Infalibilidad de la Biblia
La Infalibilidad de la Biblia en la Historia de la Iglesia (1 de 4)
¿Por qué debemos de Insistir en la Infalibilidad de la Biblia? (2 of 4)
Entendiendo la Infalibilidad Bíblica (3 de 4)
¿Cómo fue Formada Nuestra Biblia? (4 de 4)
¿Ha Cambiado el Nuevo Testamento después de Tantos Años?
El Amor de Dios
¿Es el Amor de Dios Incondicional? (1 de 3)
¿Qué es Condicional del Amor Incondicional de Dios? (2 de 3)
El Amor y el Odio de Dios (3 de 3)
El Temor de Dios
Entendiendo el Temor de Dios (1 of 2)
Temed a Aquel que puede Destruir el Alma y el Cuerpo (2 de 2)
La Cuestión del Mal
El Qué del Mal (1 de 3)
El Dónde del Mal (2 of 3)
El Por Qué del Mal (3 de 3)
El Pecado Original
¿Qué del Pecado Original? (1 de 3)
¿Son los Bebés Víboras en Pañales (2 de 3)
Objeciones al Pecado Original (3 de 3)
Entendiendo la Expiación
Definiendo Expiación (1 de 6)
El Siervo Expiatorio de Jehová I (2 de 6)
El Siervo Expiatorio de Jehová II (3 de 6)
La Expiación Forense en Romanos (4 de 6)
Teorías Complementarias de la Expiación (5 de 6)
Objeciones a la Expiación Sustitutiva Penal (6 de 6)
Cristo cargó con la Doble Pena de la Humanidad en la Cruz
La Justicia de Dios
¿Es La Salvación Una Transacción?
Los Padres Primitivos y la Expiación Sustitutiva Penal
¿Cambió la cruz la actitud de Dios hacia nosotros?
Homosexualidad y la Biblia
¿Afirma la Biblia la Vida Homosexual? (1 de 2)
Los Seis Textos sobre la Homosexualidad (2 de 2)
Reencarnación
¿Resurrección o Reencarnación? 1 de 2
¿Resurrección o Reencarnación? 2 de 2
El Teísmo Abierto
Las Cosas Inmutables de Dios 1 de 2
¿Conoce Dios mi Futuro? Las Cosas Mutables de Dios 2 de 2
Answers to Objections:
1) La Restauración de Todos
2) La Reconciliación de Todos
3) La Reversión Universal
4) La Salvación de Todos
5) La Duración del Castigo
6) Esperanza para los Muertos
7) El Testimonio de los Padres
8) La Lógica de la Restauración Universal
El Plan Glorioso de Dios
El Plan Glorioso de Dios para las Épocas 1 de 2
El Plan Glorioso para las Épocas 2 de 2
La Manifestación de los Hijos de Dios
El Hijo Varón (1 de 3)
La Manifestación de los Hijos de Dios (2 de 3)
La Identidad de los 144.000 de Apocalipsis (3 de 3)
¿Ha Rechazado Dios a Su Pueblo Israel?
¿Ha Rechazado Dios a Su Pueblo Israel? 1 de 4
¿Ha Reemplazado la Iglesia a Israel? 2 de 4
Las Promesas Irrevocables a Israel 3 de 4
¿Debemos de bendecir la Nación de Israel Hoy? 4 de 4
La Trinidad y la Deidad de Cristo
La Importancia de la Trinidad y la Deidad de Cristo (1 de 5)
Jesús es el Jehová Elohim del Antiguo Testamento (2 de 5)
Las Cristofanías del Antiguo Testamento (3 de 5)
Jesucristo – el Eterno YO SOY (4 de 5)
La Trinidad de Dios (5 de 5)
La Trinidad y los Padres Ante Nicea
La Preexistencia Eterna de Cristo
La Preexistencia Eterna del Hijo de Dios (1 de 3)
La Preexistencia Eterna del Hijo de Dios (2 de 3)
La Preexistencia Eterna del Hijo de Dios (3 de 3)
Preterismo vs. Futurismo
El Futurismo Premilenario – La Creencia de La Iglesia Primitiva
¿Dónde está la Promesa de Su Advenimiento? (1 de 2)
Los Últimos Días ¿Pasados o Presentes? (2 de 2)
¿Se cumplió la Gran Comisión antes del Año 70 d. C.?
La Doctrina de 2 Evangelios
¿Hay Dos Evangelios en el Nuevo Testamento? (1 de 4)
¿Hay Dos Grupos de Creyentes, o Somos un Solo Cuerpo? (2 of 4)
¿Hay Dos Escrituras para Dos Grupos de Creyentes? (3 de 4)
¿Son Incompatibles las Epístolas de Pablo con el resto del Nuevo Testamento? (4 de 4)
Libros escritos por George Sidney Hurd:
LINK A LA PÁGINA DE LOS LIBROS
- Todos los libros son disponibles en Español y en Inglés.
- El Triunfo de la Misericordia está disponible también en Francés
- Published on
00:00
00:00
6Es la destruccin de uno el fin de su existencia?
por George Sidney Hurd
Hay mucha confusión entre los cristianos en cuanto al significado de la palabra “destrucción” en las Escrituras. Los Tradicionalistas no lo entienden como siendo realmente destruido o la destrucción, dado que, para ellos, el proceso de la destrucción o tormento nunca termina.
Los Condicionalistas creen que significa la “aniquilación” o cesión total de la existencia, de manera semejante a la creencia de los materialistas seculares. Sin embargo, como espero demostrar en este blog, cuando uno examina las Escrituras más cuidosamente, descubrirán que la destrucción no es una condición final, sino más bien un proceso necesario que uno necesita pasar para después ser restaurado como parte de la nueva creación de Dios, así como han creído los cristianos Restauracionistas desde los primeros siglos de la historia de la Iglesia.[1] Este blog fue tomado de mi libro, ¿Exterminación o Restauración?
Definiendo la Palabra “Destrucción”
Las palabras griegas “apólumi,” “ólethros” and “apoleia” son traducidas de varias maneras en el Nuevo Testamento, dependiendo del contexto. Kittel’s léxico de 10 tomas ilustra extensivamente lo que la palabra apólumi significa en diferentes contextos. Él presenta 4 significados relacionados, pero distintos en el Nuevo Testamento. Pueden ser resumidos como: 1, “destruir o matar” 2, “perder o sufrir la pérdida de.” Cuando apólumi se usa en la voz media combina el significado 1, “destruir o matar” con el significado 2, “perder o sufrir pérdida de,” resultando en el significado 3, “perecerse” o “perderse la vida,” y finalmente el significado 4, “estar perdido.” [2] Vines define ólethros como “ruina o destrucción,” y apoleia como “la pérdida de bienestar, no de la existencia misma.” [3]
Vamos a examinar varios versículos donde estas palabras aparecen en su contexto, pero ninguna de estas palabras por definición habla de la cesación de la existencia de uno, o una aniquilación total. De hecho, como veremos, su contexto a menudo niega la aniquilación. Un buen ejemplo es cuando los Fariseos tomaron consejo con los herodianos contra Jesús para destruirle (apolumi) (Marcos 3:6). Como los Fariseos creían en la existencia consciente de los muertos, es obvio que solo pensaban matar su cuerpo, quitándolo de la tierra de los vivientes. Como demuestro con más detalle en mi libro, ¿Exterminación o Restauración?, la muerte física no es el fin de la existencia de uno. Cuando crucificaron a Jesús, Él de verdad murió. Sin embargo, Su cuerpo fue preservado en el sepulcro y Su alma no fue abandonado en el hades, y el tercer día Él resucitó de entre los muertos.
Aun cuando apólumi y sus afines son mejor traducidos como “destruir” que “perder,” normalmente no se refieren a la depravación de vida, como con la palabra “matar,” aun cuando una persona muere como resultado de ser destruido. Hay otras palabras que específicamente tienen referencia a matar a alguien que mejor expresan la depravación de vida, como “matar o degollar” (katasphato) (Lucas 19:27, “matar” (anaireo) (Lucas 22:2), “matar” (apokteino) (Mt 10:28). En cambio, destruir a alguien no siempre significa matarlos. Aunque el grupo de palabras apólumi tiene muchas variaciones de significado, desde simplemente estar perdido, a literalmente matar a alguien, el significado fundamental es de privar algo o alguien de su propósito intencionado. Por este motivo Vines dice acerca de apólumi: “La idea expresada no es de extinción sino de ruina, pérdida – no de la existencia sino del bienestar. Esto es evidente por su uso, como, ej., de los odres que se pierden, Lucas 5:37; de las ovejas perdidas, i.e., perdidas para el pastor, metafóricamente de la destitución espiritual, Lucas 15:4,6, etc.; el hijo perdido, 15:24; de la comida que perece, Juan 6:27; de oro, 1 Pedro 1:7.” [4]
El Salvador de los Perdidos
Uno de los muchos ejemplos donde apólumi no significa la muerte es el caso del hijo Pródigo. Él desperdició su herencia, viviendo perdidamente hasta quedar destituido. Cuando volvió a la casa de su padre fue recibido con los abrazos y besos de su padre. Su padre dijo: “comamos y hagamos fiesta; 24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido (apólumi), y es hallado” (Lucas 15:23-24). El hijo se había perdido o destruido y sin embargo no murió. De la misma manera, podemos hablar de destruir a alguien, o de uno siendo destruido o destruyéndose a sí mismo en cuanto a su reputación, sus finanzas, su salud, etc. Sin embargo, al decir que están destruidos no queremos decir que estén muertos o que hayan dejado de existir.
Apólumi es utilizado en referencia a lo que está perdido de su dueño, pero sin embargo sigue viviendo. Por ejemplo, Jesús comparó a los pecadores perdidos que Él ama, con Sus ovejas perdidas:
“¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde (apólumi) una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió (apólumi), hasta encontrarla? 5 Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; 6 y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido (apólumi).” (Lucas 15:4-6)
¡Es obvio que Jesús no está diciendo aquí que el pastor hizo celebración porque había encontrado su oveja muerta! La parábola de la oveja perdida es una de una serie de 5 parábolas que Jesús contó en respuesta a la queja de los Fariseos y los escribas de que Él estaba recibiendo a los pecadores:
“Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, 2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come.” (Lucas 15:1-2)
Las 5 parábolas son: 1) la oveja perdida, 2) la moneda perdida 3) el hijo Prodigo perdido 4) el mayordomo infiel y 5) el hombre rico y Lázaro. Todos son, de una manera u otra, dirigidos contra los escribas y fariseos que se consideraban justos y despreciaban a los demás pecadores. En las primeras 3 parábolas, Jesús repite la palabra apólumi 8 veces y en cada instancia Él revela Su corazón hacia los pecadores perdidos que Él vino a salvar y por lo tanto estaba recibiendo. Jesús, en otra ocasión, declaró lo que era Su misión cuando se auto-invitó a la casa de un despreciado cobrador de impuestos, Zaqueo, diciendo:
“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar (sozo) lo que se había perdido (apolumi).” (Lucas19:10).
Yo creo que, tanto el Tradicionalista como los Aniquilacionistas, necesitan una revelación nueva y fresca del corazón y misión de Dios en enviar a Su Hijo al mundo de la humanidad perdida. Creo que Jesús diría a algunos lo mismo que dijo a los “hijos de trueno”: “Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; 56 porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder (o “destruir” apólumi) las almas de los hombres, sino para salvarlas (sozo).” (Lucas 9:55,56)
Por aplicar erróneamente el concepto platónico de la eternidad a las palabras olam, aión, y aionios, que expresan el concepto de tiempo, como si hablaran de la eternidad, en vez de época duradera o eonia, como los autores de las Escrituras obviamente las entendían, [5] los Tradicionalistas y Aniquilacionistas no pueden ver que el plan de Dios para las épocas es salvar a los hombres y no destruirlos. No logran ver que finalmente Cristo de verdad cumplirá Su misión de buscar y salvar a todos los perdidos. Al insistir que Él finalmente no logra salvar la mayoría de los perdidos, ellos presentan a Jesús como salvando proporcionalmente solamente a una oveja y eternamente dando por perdidas a las 99.
Pero Jesús dijo que dejaría a las 99 seguras e iría “tras la que se perdió, hasta encontrarla” (Lucas 15:4). Jesús no dijo: “hasta, o vuelva a encontrar el redil, o es encontrada antes de morir” como creen los Parcialistas. Él dijo: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré (lit. “arrastraré”) a mí mismo” (Juan 12:32). No es hasta que la última oveja haya sido encontrada y la última rodilla doblada, sometiéndose a Él, que Él dejaría de buscar y salvar a los perdidos. Al llegar ese momento, ya no habrá ni un alma perdida, porque Él habrá atraído a todos a Sí mismo, resultando en que Dios sea todo en todos (1Cor 15:28).
Dios no llega a ser todo en todos por redefinir a “todos” a solo significar a unos pocos, como hacen los Tradicionalistas; ni tampoco por exterminar a los perdidos como los Aniquilacionistas dicen que Él hará, sino por buscar y salvar a los perdidos (apólumi). La perdición y la destrucción no son eternas. Puede que sea eonia para algunos, pero no puede ser eterno, porque Cristo está comprometido con cumplir Su misión a buscar y salvar a todos los perdidos, hasta la última oveja perdida.
Ahora son muchos los que andan por la senda ancha que lleva a la destrucción (apoleia). Para ellos la pérdida será grande. Ellos serán excluidos de la gloria de Su presencia, consignados a una destrucción eonia, sufriendo daño de la segunda muerte en el lago de fuego. Sin embargo, la destrucción no es perpetua sino eonia, y no es de su persona, sino de su carne. Serán juzgados cada uno según sus obras, recibiendo su parte o porción en el lago purificador de fuego y azufre, sin poder salir hasta cumplir su parte. Para algunos serán muchos azotes y para otros pocos, pero ninguno recibirá azotes perpetuos como tradicionalmente ha sido enseñado (Mt 5:26; Lucas 12:47,59).
Así que, aunque sea por el fuego, Cristo finalmente salvará aún a los que escogieron el camino ancho a la perdición. En el discurso paralelo del evangelio de Lucas vemos que, así como las puertas de la Nueva Jerusalén nunca estarán cerradas y los de afuera están invitados a lavar sus ropas para así poder entrar, Jesús dice en Lucas que, después de un tiempo de separación y exclusión, “vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. 30 Y he aquí, hay postreros que serán primeros (protos), y primeros que serán postreros (eschatos)” (Lucas 13:29,30 cf. Apo 21:25; 22:14,17).
Aunque habrá algunos que entrarán antes, como las rameras y los cobradores de impuestos, mientras los Fariseos y todos los que confían en su propia justicia serán escatológicamente los postreros, finalmente ellos también entrarán, y habrá un solo rebaño y un Pastor - no porque Cristo habrá aniquilado a los perdidos, sino porque Él persistirá en buscar y salvar a los perdidos hasta que la última oveja perdida sea salva y sana en el redil (Juan 10:16).
De hecho, un requisito para ser salvo es darnos cuenta de que estamos perdidos o destruidos (apólumi). Es por eso que, cuando los Fariseos les preguntaron a los discípulos de Cristo: “¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?” Jesús les dijo: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mt 9:11-13). Pienso que los Tradicionalistas y Aniquilacionistas harían bien en meditar sobre estas palabras porque revelan el corazón del Señor hacia sus ovejas perdidas.
Tan fácilmente olvidamos que nosotros también alguna vez éramos pecadores perdidos, y solamente somos salvos ahora porque Jesús nos buscó y nos salvó. Tenemos que reconocer que no somos más merecedores de haber sido rescatados que los demás perdidos. ¿Por qué debemos pensar que Él nos salvó, y sin embargo no salvará al resto de los perdidos, sabiendo que Él no hace acepción de personas? En realidad, los Fariseos que estaban satisfechos con su propia justicia fueron pasados por alto por Jesús porque Él no vino a llamar a los que siguen pensando que son justos, sino a los pecadores perdidos que se han dado cuenta de su estado perdido y su necesidad de ser salvos.
Es por eso que Jesús dijo a los Fariseos: “De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios” (Mt 21:31). No es que jamás entrarán, sino que los que temprano reconocen que están perdidos y en necesidad de un Salvador entrarán antes que ellos. Jesús está buscando a los perdidos para salvarlos, pero Él pasa por alto a los que piensan que no están perdidos y necesitados, así como hizo con los Fariseos, hasta llegar al momento en que estén dispuestos a recibirlo como Su Salvador.
No es que Jesús tenga dificultad de encontrar a los perdidos, sino que Él espera hasta que estén listos para la salvación. Al llegar al Amazonas de Colombia, descubrí muchas frutas tropicales ricas que jamás había probado antes. Pero tuve que aprender a distinguir entre las maduras y las que necesitaban permanecer un tiempo más en el árbol antes de cosecharlas. Arranqué algunas del árbol, pensando que madurarían solas después, pero nunca maduraron porque aún no estaban listas para cosechar. De semejante manera, el Señor tiene que esperar hasta que cada individuo esté “maduro” o listo para recibir la salvación antes de atraerlo a Si mismo y salvarlo.
Aunque Dios ha determinado que todos serán salvos, Él jamás ha salvado a alguien contra su voluntad. Pero tendemos a subestimar las dimensiones de Su amor y Su habilidad de obrar en los hombres para querer y hacer Su buena voluntad. Los que piensan que algunos rechazarán a Dios eternamente, subestiman qué tan irrisible es Su amor, y el poder y medios a Su disposición para persuadir y convencer. Dios ha jurado que todos serán salvos doblando rodilla, tomando juramento diciendo: “Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza” (Isa 45:22-24). Y a Su tiempo será, así como Él ha declarado.
En Cristo todos serán vivificados en su propio tiempo
“Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. 23 Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. 24 Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 25 Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26 Y el postrer enemigo que será destruido (katargéo) es la muerte. 27 Porque todas las cosas las sujetó (hupotaso) debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas (hupotaso) a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. 28 Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará (hupotaso) al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.” (1Cor 15:22-28)
Aquí vemos que el mismo todos que mueren en Adán serán vivificados en Cristo, pero no todos a la vez, sino cada uno en su debido orden. Cada individuo será vivificado cuando sea su propio tiempo. Algunos, como las rameras y los cobradores de impuestos, que son prontos a ver su necesidad, lo reciben ahora y son purificados como se purifica el oro con el fuego y sal en esta época, siendo de la iglesia de las primicias o “los que son de Cristo en Su venida.”
Otros, como los Fariseos y el hermano mayor del hijo Pródigo, continuarán obstinadamente por épocas largas antes de finalmente doblar rodilla a Cristo, confesándole como Señor. Es por eso que Lucas dijo que después de la predicación de Pablo, creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna (Hch 13:48). La palabra “ordenados” es taso y significa: “arreglar en un orden.” La idea expresada es que no creemos hasta que sea el tiempo ordenado – un tiempo que solo Dios sabe, cuando uno haya sido previamente preparado por Él para recibir el evangelio de la salvación.
Pablo, hablando del orden, primero menciona los que son de Cristo en Su venida. Después él dice, “luego viene el fin” (v.24). La palabra traducida “fin” es telos que significa: “fin, conclusión, cumplimiento o resultado final.” Pienso que tal vez la mejor manera de entender “el fin,” telos en este contexto es, “entonces viene el cumplimiento.” En otras palabras, habla del cumplimiento de la declaración que todos que murieron en Adán serán vivificados en Cristo, y no solamente los que son de Cristo en Su venida. La frase “cada uno en su debido orden” puede ser entendida como diciendo que, después de la glorificación de los que son de Cristo en Su venida, y los vivificados en la segunda resurrección, será cada uno en su debido orden. En otras palabras, cada individuo será vivificado cuando sea su tiempo.
Jesús reinará por los siglos de los siglos, (eis ton aiona tou aionos lit. “en las épocas de las épocas”) (Heb 1:8). Que la frase eis ton aiona tou aionos no se refiere al concepto platónico de la eternidad es evidente en 1Corintios 15:25-28 donde dice que Cristo reinará “hasta que” haya destruido todo enemigo y sujetado todo a Él. “Hasta que” no es sinónimo de la eternidad – ni en el griego. Entonces, cuando todos sean sujetos a Él, la muerte - el último enemigo, será destruida – no por aniquilación, sino porque todos habrán sido vivificados en Cristo (v.22). Dios no destruye la muerte matando - sea por medio de tortura eterna o por aniquilación, sino vivificando a todos.
Además, es importante notar que las únicas cosas que son “destruidas” son entidades abstractas como los gobiernos oponentes y el último enemigo, la muerte. Aquí, la palabra traducida “destrucción” no es de apólumi. Es katargéo que, según Strong’s significa: “estar (dejar) enteramente inmóvil (inútil).” La muerte será inmovilizada de una vez para siempre cuando todos hayan sido vivificados y Jesucristo será el incontrovertido Señor de señores. Pablo dice que todo ser moral se sujetará a Él (hupotaso). Que esté refiriéndose a una sujeción voluntaria y no forzada es evidente, viendo que la misma palabra (hupotaso) se usa también para Cristo cuando Él se sujete (hupotaso) al Padre para que Dios sea todo en todos.
También, es obvio que la sujeción será voluntaria porque de otra manera no podría decir que Dios será todo en todos. Aniquilacionistas intentan explicar esto, diciendo que aquí “todos” significa “todos los sobrevivientes” después de haber aniquilado a todos menos los santos. Sin embargo, en el contexto vemos que Dios llega a ser todo en todos como resultado de todos sujetándose a Él – no por exterminar o aniquilar la oposición. No simplemente significa “todos los que hayan sobrevivido,” sino todos los que hayan muerto en Adán desde la caída (v.22). La gloria de Dios es magnificada – no en aniquilar a Sus enemigos, sino en conquistarlos por el poder de Su amor, para la alabanza de la gloria de Su gracia.
“Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos. 4 Toda la tierra te adorará, y cantará a ti; cantarán a tu nombre.” (Sal 66:3-4) [6]
La Destrucción es un Preludio a la Salvación
Muchos no han comprendido que la muerte o destrucción es un preludio necesario para que uno sea salvo y restaurado. Habiendo sido criado en un hogar muy religioso, jamás hubiera llegado a ver mi condición perdida si no me hubiera apartado del Padre en la tierra lejana, destruyendo mi vida en las drogas, hasta que, en mi condición perdida, clamé al Señor y Él me salvó. Algunos son tan obstinadamente auto-suficientes, o tan confiados en su propia justicia, que tendrán que ser consignados a la destrucción eonian antes de finalmente llegar al fin de ellos mismos, clamándole al Señor para la salvación y encontrando su justicia en Él. La destrucción de Dios es para restaurar – no para aniquilar. Él mata, pero solo para vivificar con Su vida eterna:
“Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres.” (Sal 90:3)
- Eso es Su manera de tratar con todos los hijos de los hombres – primero la destrucción o quebrantamiento, y entonces la restauración.
“Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; Yo hago morir, y Yo hago vivir; Yo hiero, y Yo sano; y no hay quien pueda librar de mi mano.” (Deut 32:39)
- Nadie puede detenerlo: Su fuego purificador no se puede extinguir hasta que haya cumplido su propósito. Pero Él solo mata para vivificar: Él solo hiere para llegar a ser nuestro Sanador.
“Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. 2 Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.” (Oseas 6:1-2)
- Como dice Santiago, necesitamos ver “el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo” (Stg 5:11). “El Señor al que ama disciplina” (Heb 12:6).
En cuanto al plan de Dios para las épocas, tendemos a tener muy corta la vista y no vemos el propósito y el fin del Señor. Muy a menudo vemos los juicios de Dios y Su condenación a la muerte y destrucción de los que no se arrepienten como si eso fuera el final trágico de la voluntad frustrada del Señor para la mayoría de la humanidad, cuando en realidad es Su medio de traerlos al fin de sí mismos para que finalmente clamen a Él para la salvación, así como sucedió con cada uno de nosotros. No logramos entender que es cuando los juicios de Dios están en la tierra que los hombres aprenden la justicia (Isa 26:9). Gracias a Dios que nosotros llegamos al fin de nosotros mismos en esta vida para no tener que sufrir daño de la segunda muerte, pero como Pablo dice, Él no es solamente el Salvador de los que creen ahora, sino que Él es el Salvador del mundo entero:
“Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos. 10 Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen. 11 Esto manda y enseña.” (1Tim 4:9-11, cf. 1Juan 2:2; Juan 4:42)
¿Es este el evangelio universal el mismo que tu trabajas y sufres para proclamar, o estás proclamando el “evangelio de buenas nuevas / malas nuevas” de la salvación de los pocos, con la perdición o destrucción eterna de la mayoría de la humanidad?
[1] https://www.triumphofmercy.com/blog-espantildeol/el-testimonio-de-los-padres
[2] Theological Dictionary of the New Testament. Copyright © 1972-1989 By Wm. B. Eerdmans Publishing Co.
[3] Vine's Expository Dictionary of Biblical Words, Copyright © 1985, Thomas Nelson Publishers.
[4] Ibid.
[5] Vea mi blog: https://www.triumphofmercy.com/blog-espantildeol/la-duracion-del-castigo
[6] La palabra “someterse” en este versículo normalmente habla de una sumisión fingida. Sin embargo, no existe una palabra en el hebreo para sumisión voluntaria. Aquí es el contexto lo que determina su sentido como verdadera sumisión y adoración a pesar de su sentido usual, dado que una sujeción fingida jamás resultaría en que Sus enemigos le adoraran.