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por George Sidney Hurd
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¿Significa la palabra hebrea Seol en el Antiguo Testamento y su equivalente, Hades, en el griego la habitación de las almas de los muertos, o simplemente se refiere al sepulcro? Algunos creen que el alma es inseparable del cuerpo y por lo tanto la consciencia de uno termina al morir. De ser cierto esto, entonces las palabras Seol y Hades no podrían significar algo más que el sepulcro.
 
Hay dos grupos doctrinales hoy que argumentan que el Seol y el Hades simplemente hablan del sepulcro. El primero es el de los Aniquilacionistas, como los Testigos de Jehová, los Adventistas del Séptimo Día y un número creciente de Evangélicos que argumentan que los muertos permanecen inconscientes hasta la resurrección cuando los justos recibirán la inmortalidad y los impíos serán aniquilados. Para una consideración más a fondo de la doctrina de la Aniquilación comparada con la Restauración Universal, recomiendo mi libro, “¿Exterminación o Restauración? (La Respuesta de un Restauracionista a los Aniquilacionistas).
 
El segundo grupo es una variación moderna de Universalismo sincretista que, con tal de negar la realidad de cualquier forma de retribución postmórtem, argumentan que el Seol y el Hades solo se refieren al sepulcro. Adicionalmente, ellos a menudo argumentan que las referencias que Jesús hizo al fuego de Gehena (Mt 5:22-30; 10:28; 18:9; 23:33) solamente aplicaban a los judíos antes del año 70 d.C., y se referían a la destrucción de Jerusalén en ese tiempo. [i]
 
Don Keathley presenta sus argumentos en su nuevo libro, “la Ilusión del Infierno (Exponiendo el Mito del Infierno),” “Hell’s Illusion (Exposing the Myth of Hell).” Él dice que el único Infierno que uno experimentará es el Infierno que uno experimente en su propia mente cuando haya sido programado por la religión a creer en el mito del Infierno. Según él, no hay necesidad de recibir a Cristo para ser salvo del pecado, el Infierno y la ira venidera, porque jamás ha existido una separación entre nosotros y Dios. Nuestros pecados no están contra Dios, según él, sino nada más contra nosotros mismos, y por lo tanto no habrá retribución divina contra los no arrepentidos en el Infierno. Él dice: “No hay tal destino más allá del mundo físico llamado el Infierno, ¡aún si no hiciste la oración mágica!” [ii] Lo que él llama “la oración mágica” es la oración de arrepentimiento y fe cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal. Examino su deconstrucción de las doctrinas bíblicas acerca del pecado, la separación y la salvación en mi blog: Borrando las Distinciones Bíblicas.” También considero con detalle lo que las Escrituras dicen acerca de Gehena – a menudo traducido “Infierno,” y el Lago de Fuego en mi libro, El Triunfo de la Misericordia (La Reconciliación de Todos a través de Jesucristo).” El objetivo de este blog es responder a su aseveración de que el Seol y el Hades solo refieren al sepulcro y no tienen referencia al estado consciente intermedio de las almas de los muertos.
 
Don Keathley dice que la Iglesia Primitiva no tenía ningún conocimiento de un lugar llamado el Infierno y que fue inventado por los líderes de la Iglesia para controlar a la gente por medio del temor. Según él, el Infierno se originó con los Reformadores. Él dice: “Les voy a dar una historia sobre como originó esta creencia que el Infierno existe. Tiene sus raíces en el Calvinismo y el Arminianismo, y ellos enseñaron esto para ganar a la gente y mantenerla bajo su control.”  [iii] De hecho, más adelante él atribuye el origen del Infierno a San Agustín a quién dice que también inventó el “mito” de que somos pecadores de nacimiento. Sin embargo, en ninguna parte de su libro sustancia su aseveración citando a las Padres de la Iglesia.
 
La mayoría estaría de acuerdo en que fue San Agustín quien  popularizó por primera vez la creencia de tormentos interminables en el Infierno,
pero antes de Agustín la creencia en una justa retribución post mortem en alguna forma de infierno era unánimemente sostenida por la Iglesia Primitiva, incluido el estado intermedio de los muertos en un lugar conocido como Hades. De hecho, yo no podía encontrar ni siquiera una referencia presentando el Hades como el sepulcro en los escritos de los Padres Primitivos. Aquí cito unos pocos de los muchos ejemplos de los Padres demostrando que ellos creían que, durante el tiempo que los cuerpos permanecen en sus sepulcros hasta la resurrección, sus almas continúan en un estado consciente en el Hades. Justino Mártir (100-165 d.C.) dice acerca de los que previamente habían muertos en sus pecados:
 
“es bien probable que ellos mismos ahora estén lamentándose en el Hades, y arrepintiéndose cuando ya es demasiado tarde; y si fuera posible que ellos les mostraran lo que les ha sucedido después del final de esta vida, ustedes entenderían de cuántos males ellos los quieren librar.” [iv]
 
Es obvio que Justino Mártir no entendía el Hades como el sepulcro, sino más bien un lugar donde las almas de los muertos iban al abandonar sus cuerpos. Ireneo (130-202 d.C.), refiriendo a los que fueron resucitados después de que Jesús había descendido al Hades, hace una distinción clara entre sus almas en el Hades y sus cuerpos que habían sido resucitados de entre los muertos. Él dijo: “Este evento también fue una evidencia del hecho de que, cuando la santa alma de Cristo descendió al Hades, muchas almas ascendieron y fueron vistas en sus cuerpos.” [v] Comentando sobre Mateo 27:52-53 Ireneo aquí dice que el alma de Cristo descendió al Hades después de Su muerte, y cuando resucitó, Él trajo consigo muchas almas que fueron vistas después en sus cuerpos. Hipólito (170-235 d.C.) describe la naturaleza del Hades de la siguiente manera:
 
“Pero ahora necesitamos hablar del Hades, donde las almas, tanto de los justos como los injustos están detenidos. Este lugar ha sido destinado para ser el lugar de detención para las almas, en la cual los ángeles están asignados como vigilantes, distribuyendo según las obras de cada uno los castigos temporales para cada individuo… Pero los justos obtendrán el reino incorruptible e inmarcesible que por el momento están detenidos en el Hades, pero no en el mismo lugar que los injustos. [vi]
 
La creencia de que ambos, los justos y los impíos, fueron guardados en el Seol o el Hades esperando la resurrección era la creencia común en aquellos días, tanto entre los cristianos como los judíos. Más adelante demostraré que esta creencia no es mítica, sino que fue derivada de las mismas Escrituras. Sin embargo, mi objetivo ahora es demostrar que no es una creencia reciente como afirma Keathley, sino que todos los Padres de la Iglesia primativa hasta San Agustín afirmaban esto y por lo tanto, no se originó con los Calvinistas y Arminianos del siglo XVI.
 
Las referencias al Hades en los escritos de los Padres de la Iglesia son demasiadas numerosas para citarlas en este blog. Solo quiero citar un ejemplo más de Clemente de Alejandría (150-215 d.C.) donde comenta sobre 1Pedro 3:18-20 y 4:6. Él no solo muestra que las almas, tanto de los justos como los impíos, están conscientes en el Hades, sino que los castigos postmórtem son salvíficos y disciplinarios, llevando a la conversión del inicuo en el día de su visitación cuando le es proclamado el evangelio:
 
“¿No nos enseñan las Escrituras que el Señor predicó el Evangelio a los que se habían perecido en el diluvio…? Y también ha sido demostrado…que los apóstoles también predicaron el Evangelio después a los que estaban en el Hades… Si, entonces, el Señor descendió al Hades con el fin de predicar el evangelioentonces todos los que creen serán salvosal confesar su fe allí (en el Hades); dado que los castigos de Dios son salvíficos y disciplinarios, conduciendo a la conversión…y especialmente dado que las almas, aunque entenebrecidas por las pasiones, cuando son liberadas de sus cuerpos, pueden percibir con más claridad, debido a que ya no están obstruidas por la carne.” [vii]
 
Mientras que Clemente, igual como la mayoría de los Padres de la Iglesia Primitiva antes de San Agustín en el siglo V, claramente creían en la apocatástasis o la restauración final de todos, [viii] él, como todos los Universalistas de su tiempo, creía que el Hades era el lugar de las almas de los muertos y no el sepulcro, y también creía que los impíos sufren castigos correctivos en el Hades que finalmente resultan en su conversión.
 
Etimología de las Palabras Seol y Hades
 
La etimología de la palabra hebrea “Seol” ha sido discutida. Algunos argumentan que su contraparte babilónica es “Su'alu,” que significaba, “el lugar donde los muertos son consultados o reunidos.” Vines dice que es de la palabra hebrea “sha’al,” que significa “preguntar, consultar o inquirir.” Cualquier de los dos expresan la idea de que el Seol fue considerado un lugar donde los muertos estaban congregados y donde podrían ser consultados. Consultar a los muertos por los vivos era algo mucho más común en el Antiguo Medio-Oriente de lo que es hoy en día, y era una práctica prohibida por Dios (Deut 18:10-11). El Señor dice a Su pueblo, “¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?” (Isa 8:19). Si el Seol fuera nada más que el sepulcro y los muertos estuvieran inconscientes, tal prohibición hubiera sido superflua.
 
La palabra “Seol” en el Antiguo Testamento fue traducida “Hades” tanto en la traducción griega LXX del Antiguo Testamento, como también en las citas del Antiguo Testamento encontradas en el Nuevo Testamento. La etimología de Hades no es tan ambigua como la palabra Seol. Es una palabra compuesta, con la partícula negativa a- “no,” y eido, que significa “ver.” Aun en la literatura extrabíblica refiere a la región invisible de los muertos.
 
Muchos se escandalizan por la traducción “Infierno” para el Seol y el Hades. Pero, la palabra originalmente no significaba lo que ahora viene a nuestra mente al oír la palabra. Infierno es del latín inférnum o ínferus, que significaba “por debajo de, lugar inferior, subterráneo. De semejante manera, la palabra “Hell” en inglés simplemente significaba “lo que es cubierto o fuera de vista,” y por lo tanto el mundo invisible de los muertos. Es de lamentar que la influencia de la mitología griega y la versión del Infierno presentado por Dante hayan sido introducidas en la palabra, pero etimológicamente hablando, la palabra Infierno está de acuerdo con el verdadero significado del Seol y el Hades, que simplemente se refieren a la región invisible de los muertos.
 
Significado de Seol Determinado por los Contextos
 
Mucha de la confusión acerca del significado del Seol es el resultado de la inconstancia de los traductores de la Versión Autorizada (KJV) en el inglés. Seol aparece 66 veces en la KJV. Es traducida “el sepulcro” 32 veces, como “el pozo” 3 veces y como “Hell” (Infierno) 31 veces. Algunas versiones más recientes del inglés han evitado esta confusión, simplemente transliterándola como “Seol,” igual como vemos en la Reina Valera de 1960.
 
Un examen cuidadoso de cada ocurrencia de Seol en su contexto deja en claro que se está refiriendo a la región invisible de las almas de los muertos y no al sepulcro. El sustantivo para el sepulcro, qeber, y sus cognadas qeburah y qabar “sepultar” aparecen 215 veces en el Antiguo Testamento y en cada instancia claramente refieren al sepulcro o sepulcros donde los cuerpos de los muertos son sepultados o enterrados. En cambio, el Seol consistentemente se refiere a la región donde van todas las almas de los muertos.
 
Hay varios contrastes que se puede ver entre el Seol y el qeber que dejan en claro que el Seol no se refiere al sepulcro. Podemos observar los siguientes contrastes:
 
1) Los vivos “sepultan” o “entierran” (qabar) los cuerpos de sus muertos en una sepultura (qeber) 132 veces. En contraste, no hay un verbo correspondiente al Seol para la sepultura, y en ningún lugar dice que alguien sepulta (qabar) a sus muertos en el Seol.
 
2) Qeber aparece 29 veces en el plural, refiriendo a más de un sepulcro. En contraste, el Seol solamente aparece en forma singular, refiriendo a una sola esfera.
 
3) Se dice que el hombre hace o cava un qeber 6 veces. Nunca dice que un hombre hiciera un Seol.
 
4) Se dice que un cuerpo es colocado en un qeber 37 veces. Nunca dice que un cuerpo está en el Seol.
 
5) Nunca se dice que alguien “desciende” a un qeber. Se dice que el hombre “desciende” al Seol 11 veces. Un alma puede descender después de la muerte, pero un cadáver no puede ir a ningún lado.
 
6) Se dice que un qeber puede ser tocado 5 veces. Nunca vemos que un hombre tocara el Seol.
 
7) Hay referencia al qeber de una persona 5 veces. No hay ninguna referencia de alguien que posea un Seol.
 
Cada uno de estos siete contrastes tomados juntos demuestran que “sepulcro” nunca es el significado del Seol. Adicionalmente, para determinar el significado de las palabras debemos tomar en cuenta una ley de la hermenéutica llamada la ley de primera mención. La ley de primera mención dice que el significado de una palabra normalmente se puede determinar viendo lo que significa en su primera ocurrencia en la Biblia.
 
La primera vez que encontramos la palabra Seol es cuando los hermanos de José le dijeron a su padre Jacob que habían encontrado el manto de José manchado de sangre. Jacob concluyó que su hijo José había sido devorado por una bestia y se negó a ser consolado. Él dijo: Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol.” (Gen 37:35). Aunque algunas traducciones ponen “sepulcro” en lugar del Seol, una consideración detallada del pasaje deja en claro que no está hablando del sepulcro.
 
En primer lugar, él dice descenderé.” Como ya vimos, un cadáver no puede literalmente ir a un qeber o sepulcro. Cuando alguien muere, son llevados a su sepulcro (qeber) y sepultado (qabar) allí – no descienden allí. Es el alma que desciende al Seol o el Hades al abandonar el cuerpo (Lucas 16:22-23).
 
En segundo lugar, Jacob dijo que descendería a su hijo en el Seol. No puede haber estado pensado en estar sepultado junto a su hijo José porque pensaba que había sido devorado por una bestia, haciendo que sea imposible estar sepultado junto con él. Esta expectativa de ser reunido con los seres queridos en el Seol que habían muertos es común en las Escrituras.
 
Una expresión que vemos numerosas veces en el Antiguo Testamento es decir de un muerto que exhaló el espíritu y “fue unido a su pueblo,” o decir a alguien acerca de su muerte “tu irás a tus padres” (Gen 15:15; 25:8; 25:18; 35:29; 49:33; Nu 20:26; Deut 32:49-50; 34:5-6). Es obvio que no tiene referencia al cadáver, dado que un cuerpo muerto no puede ir a ningún lado. Que esta expectativa es real y no simplemente eufemismos vacíos se puede ver en la respuesta de David cuando murió su hijo al nacer. Él dijo: “Yo voy a él, mas él no volverá a mí.” (2Sam 12:23).
 
También dice que cuando Jacob murió que él “expiró, y fue reunido con sus padres.” (Gen 49:33). Después de ser reunido a sus padres los sirvientes de José embalsamaron su cuerpo por 40 días y los egipcios lo lamentaron por 70 días. Solo después del tiempo de la lamentación comenzaron su viaje de regreso a la tierra de Canaán donde finalmente enterraron su cuerpo. Él fue reunido a sus padres en el Seol en el momento que expiró, pero no fue hasta unos tres meses después que finalmente sepultaron su cuerpo en su “sepultura” (qeber) (50:13). Así que, en el momento que expiró fue reunido con su pueblo en el Paraíso o el seno de Abraham en el Seol (igual como sucedió con el mendigo Lázaro y con el ladrón en la cruz), aunque su cuerpo todavía no había sido enterrado (Lucas 16:22-23; 23:43).
 
Otra característica del Seol que no aplica al sepulcro es que sus habitantes pueden comunicarse unos con otros. Isaías 14 comienza hablando de la muerte del rey de Babilonia y dice que los habitantes del Seol salieron al encuentro de él y estaban burlándose de él al descender en el Seol:
 
El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones. 10 Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros? 11 Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán…Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra cada uno en su morada; 19 pero tú echado eres de tu sepulcro como vástago abominable, como vestido de muertos pasados a espada, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado. 20 No serás contado con ellos en la sepultura (qeburah)…” (Isa 14:9-11, 18-20).
 
Aquí vemos los príncipes y reyes de las naciones que anteriormente habían muerto saliendo al encuentro del gran rey de Babilonia, el imperio más poderoso de esa época cuando él iba descendiendo al Seol después de morirse en vergüenza y deshonra. Ellos le dicen: “Todos nosotros fuimos sepultados con honor en nuestros sepulcros, pero tu cadáver fue tirado en un pozo común y dejado a los gusanos, enterrado bajo los cadáveres de todos los que habían sido traspasados por la espada.”  Aquí vemos una distinción clara entre las almas en el Seol, y el cuerpo enterrado en un pozo común sin una sepultura de honor en su sepulcro real.
 
Otro pasaje que hace una distinción clara entre el Seol y el sepulcro es cuando Saul consultó a una médium para llamar a Samuel que previamente había muerto, para consultarlo acerca de una batalla inminente contra los Filisteos. El Señor le envió a Samuel del Seol para informarle a Saul que él y sus hijos morirían y que estarían con él el día siguiente:
 
“Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer. 16 Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo? 17 Jehová te ha hecho como dijo por medio de mí; pues Jehová ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero, David. 18 Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy. 19 Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y Jehová entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos.” (1Sam 28:15-19)
 
Aquí vemos a Samuel subiendo para hablarle a Saul – algo que no sería posible si estuviera inconsciente en el sepulcro. Dios prohíbe la práctica de consultar a los muertos. Tal prohibición no tendría sentido si no fuera posible hacerlo. Samuel le dijo a Saul que él y sus hijos iban a estar con él el próximo día, y murieron en batalla aquel día, tal como dijo Samuel. Pero él no pudo haber hablado de estar con él en el sepulcro el próximo día porque no fueron enterrados el próximo día. No fue hasta dos días después que los Filisteos encontraron sus cuerpos. Ellos decapitaron a Saul, y sus cuerpos fueron colgados del muro de la ciudad donde permanecieron otra noche antes de finalmente ser bajados y enterrados, pero no en el lugar donde Samuel fue sepultado. Así que, claramente la referencia es a las almas de Saul y sus hijos que iban a estar con Samuel el próximo día, y no sus cadáveres que fueron enterrados hasta días más tarde.
 
El Hades en el Nuevo Testamento
 
El Hades aparece 10 veces en el Nuevo Testamento. El Hades literalmente significa “lo invisible” y por lo tanto, “la esfera invisible de las almas de los muertos.” Igual como el Seol, tanto los justos como los impíos permanecen en el Hades hasta la resurrección.
 
En la parábola del Hombre Rico y Lázaro en Lucas 16:19-31 vemos que Lázaro murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham o el Paraíso. El hombre rico murió también y su cuerpo fue sepultado (v.22). Sin embargo, lo próximo que vemos es que el hombre rico está en tormentos en el Hades, llamando a Abraham y Lázaro y conversando con ellos.
 
Algunos argumentan que esto es nada más una parábola y por lo tanto no debe de ser entendido de manera literal. En parte estoy de acuerdo con ellos. Lázaro no estaba literalmente en el seno de Abraham, y el fuego en las Escrituras normalmente se refiere a pruebas de fuego permitidas para purificarnos y por lo tanto tampoco debe de ser entendido de manera literal (ver mi blog Azufre, Sal y el Fuego del Fundidor”). Sin embargo, aunque Jesús a menudo enseñaba con parábolas, hipérboles y figuras, Él nunca utilizaba lo que era falso para ilustrar la verdad. Decir que el Hades no es más que el sepulcro y que las almas de los muertos no pueden comunicarse entre sí, a la luz de esta parábola, es equivalente a llamar a Jesús un falso maestro. Adicionalmente, sería como llamarlo un delirante, dado que Él hablaba con Moisés y Elías en el Monte de la Transfiguración (Mt 17:3).
 
La Muerte y el Hades
 
Hay una distinción en las Escrituras entre la muerte, en la cual la carne se descompone, y el Hades, que es la habitación de las almas de los muertos. El Salmo 16:10 es profético de la sepultura de Cristo y de Su descenso en el Hades: Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción.” En el Día del Pentecostés, Pedro citó este Salmo, aplicándolo a Cristo, diciendo que “su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción (Hch 2:31). Aquí hay un distinción entre el alma, que va al Hades, y la carne o el cuerpo que se descompone en el sepulcro.
 
Como los Padres de la Iglesia Primitiva afirman repetidas veces, durante los tres días en que Su cuerpo yacía en el sepulcro, el alma de Cristo estaba en el Hades o el mundo invisible de los muertos, donde Él predicaba el Evangelio a aquellos que antes eran desobedientes, para que, habiendo sido juzgados en la carne, pudieran vivir con Él en espíritu (1Pedro 3:18-20; 4:6).
 
Su cuerpo fue sepultado y preservado para no ver la corrupción, pero Su alma descendió hasta el abismo más profundo “en el corazón de la tierra” (Mt 12:40). La referencia al “corazón de la tierra” no se refiere al sepulcro, sino el lugar más profundo en el abismo del Seol, también llamado Tártaro (2Peter 2:4), reservado para los más malévolos (cf. Ezeq 31:16). En el libro de Apocalipsis es llamado “el abismo” siete veces.
 
Jesús no solamente descendió a la región del Hades donde estaba el Paraíso o el seno de Abraham, sino que descendió hasta lo más profundo del Hades, predicando el Evangelio incluso a los que perecieron en el diluvio. En Efesios 4:8-10 Pablo dice lo siguiente acerca de Su descenso:
 
“Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. 9 Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? 10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.” (Ef 4:8-10).
 
Entiendo esto como diciendo que, cuando Cristo descendió a las partes más bajas de la tierra, Él liberó a los cautivos y ascendió con ellos a lo alto, para llenarlo todo. Esta es la idea expresada en La Nueva Versión Internacional que dice: “Cuando ascendió a lo alto, se llevó consigo a los cautivos y dio dones a los hombres” Compare esto con  Lucas 4:18
donde dice que Jesús fue ungido “para proclamar [kerusso] libertad a los cautivos”. También,1Pedro 3:19-20 donde Jesús “predicó,” (kerusso), en el Hades. Él le quitó las llaves del Hades a Satanás, predicó las buenas nuevas a los cautivos, y los llevó con Él cuando ascendió. Pablo aquí está citando el Salmo 68:18 donde vemos que Él no solamente llevó consigo los que estaban en el Paraíso que habían vivido en santidad, sino también a los que antes eran desobedientes:
 
“Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, tomaste dones para los hombres, y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios.” (Sal 68:18)
 
Antes de la resurrección y ascensión de Cristo, el Paraíso no estaba en la presencia del Señor como ahora. Tanto Jesús como el ladrón en la cruz descendieron al Seol después de su último respiro y Jesús permaneció en el Hades, el corazón de la tierra por tres días y tres noches. Sin embargo, como lo prometió, el ladrón estaba con Él en el Paraíso en el mismo día que murieron. Jesús le dijo: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” (Lucas 23:43).
 
Al tercer día Él resucitó de los muertos, habiendo hecho propiciación por los pecados del mundo entero, incluyendo todos los pecados previamente cometidos (Rom 3:25-26). Cuando resucitó, Él ascendió al trono de Dios, llevando consigo el Paraíso, y también a aquellos que habían respondido a su proclamación del Evangelio en las regiones más profundas del Hades en el corazón de la tierra. Es por eso que, cuando Pablo fue llevado al tercer cielo, el Paraíso estaba allí (2Cor 12:2-4). Ahora, estar ausente del cuerpo es estar presente con el Señor (2Cor 5:8). En el mismo instante que el alma abandona el cuerpo estamos con Él en el Paraíso, así como fue con el ladrón en la cruz, excepto que, ¡ahora el Paraíso está en la misma presencia del Señor!
 
Si morimos antes de que venga Cristo, nuestras almas permanecen en la presencia del Señor hasta Su Segunda Venida cuando lo acompañaremos para ser reunidos con nuestros cuerpos que han estado “dormidos en el polvo” pero serán resucitados a la inmortalidad en ese momento:

“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también TRAERÁ Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatado.” (1Tes 4:13-17)

Algunos se confunden con expresiones como “los que durmieron,” concluyendo de esto que los muertos están inconscientes. Considero esto con más detalle en mi libro Exterminación o Restauración,” pero estas expresiones son demostrablemente eufemismos, usados con la intención de ablandar el golpe de la muerte de un ser querido, así como nosotros hoy decimos que la persona que ha fallecido “se ha ido,” “está en reposo,” “está en paz,” “está con el Señor,” “ya no está con nosotros,” “el Señor se lo llevó,” etc. Es considerado insensible simplemente decir: “él está muerto.” Por eso, hemos formado eufemismos que no siempre deben ser entendidos en sentido literal, sino que son utilizados para ablandar el golpe de la muerte. Algunos, ignorando las muchas evidencias de las Escrituras al contrario, insisten que las almas de los muertos están inconscientes hasta la resurrección en vez de estar presente con el Señor y esperando el momento de venir con Él para unirse con sus cuerpos glorificados en su venida gloriosa. 
 
La primera resurrección es la resurrección de vida cuando Cristo viene otra vez. La segunda resurrección sucede 1.000 años después, y es la resurrección de condenación (Jn 5:29; Apo 20:5-6). En aquel día la Muerte y el Hades entregarán a todos sus habitantes para aparecer ante el juicio del Gran Trono Blanco:
 
“Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.” (Apo 20:13-15)
 
La referencia a “la muerte y el Hades” significa que todos los cuerpos de los muertos (la muerte) serán reunidos con sus almas que estaban en el Hades para ser juzgados según las obras que hicieron en la vida. La referencia al mar entregando a los muertos que había en él enfatiza que incluso los cuerpos que fueron lanzados al mar y consumidos tendrán que enfrentar el juicio.
 
Cuando dice que la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego, algunos, en un intento eliminar todo juicio postmórtem, dicen que son la muerte y el Hades como entidades que son lanzados en el Lago de Fuego, dejando de existir en ese momento. Sin embargo, lo que está diciendo es que cada individuo que está en sus sepulcros y en el Hades será resucitado y juzgado según sus obras y entonces ellos (i.e. todos los que habitaban en la muerte y en el Hades) serán lanzados en el Lago de Fuego para sufrir la segunda muerte (Apo 2:11). El último enemigo – la muerte, no será destruido hasta que todos hayan sido vivificados, doblando rodilla y sometiéndose voluntariamente a Jesucristo como Señor. Entonces, el Hijo se sujetará al Padre y Dios será todo en todos (1Cor 15:22,25-28; cf. Fil 2:10-11).
 
En resumen, claramente el Seol o el Hades es la región invisible de las almas incorpóreas, y no el qeber o sepulcro, como unos han intentado argumentar. Hades, por definición propia es la esfera invisible de las almas de los muertos. Los justos son unidos a su pueblo en el Paraíso y los impíos van cada uno a su propio lugar esperando el juicio del Gran Trono Blanco (cf. Acts 1:25). Aunque la doctrina del Infierno fue muy distorsionada entrando en la Época Oscura, sin embargo, es real y no una ilusión. Aunque el Lago de Fuego es un fuego purificador y por lo tanto no eterno, sin embargo, es una realidad época duradera y debe ser evitada a todo costo. Jesús dijo que sería mejor sacarnos un ojo o cortarnos una mano, si son ocasión de pecar, antes de ser echado en el fuego de Gehena.
 
No hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús, pero él que no cree será condenado en el juicio del Gran Trono Blanco, recibiendo “su parte” en el Lago de Fuego, no saliendo de allí “hasta” pagar todo (Rom 8:1; Marcos 16:16; Jn 3:18; Apo 20:15; Apo 21:8; Mt 5:26). Hay algunos Inclusivistas (los que dicen que todos ya son salvos) que dirían que los no arrepentidos ya están en Cristo sin haberlo recibido.

Falsos maestros como Don Keathley nos dicen que no es necesario creer en Cristo para ser salvo. Él dice: “Creyendo no tiene nada que ver con ser salvo, Cristo es el Salvador de TODOS los hombres, todos ya son salvos…” [ix] Él dice esto a pesar de que Jesús claramente dijo, “él que no creyere será condenado” (Marcos 16:16). Mientras es cierto que Él murió por todos, y todos serán vivificados en Cristo – cada uno en su debido orden, sin embargo es necesario recibirlo personalmente, siendo nacido de nuevo como nueva criatura para estar en Cristo y por lo tanto, ser encontrado libre de toda condenación en el día de Jesucristo.


[i] Keathley, Don. Hell's Illusion (p. 41). Don Keathley. Kindle Edition.
 

[ii] Keathley, Don. Hell's Illusion (p. 46). Don Keathley. Kindle Edition.
 

[iii] Keathley, Don. Hell's Illusion (p. 22). Don Keathley. Kindle Edition.
 

[iv] Justin Martyr Chapter 35 - Appeal to the Greeks
 

[v] Irenaeus, fragments, XXVIII.
 

[vi] Hippolytus, Against Plato on the cause of the universe, §1
 

[vii] Clement of Alexandria, Book 6, Chapter 6 - The Gospel Was Preached to Jews and Gentiles in Hades
 

[viii] El Gran historiador eclesiástico, Philip Schaff, aunque no era universalista, dijo: “En los primeros cinco o seis siglos del cristianismo, había seis escuelas teológicas reconocidas, de las cuales cuatro (Alejandría, Antioquía, Cesarea, y Edessa o Nisibis) eran universalistas, una (Éfeso) aceptaba la inmortalidad condicional; una (Cartago o Roma) enseñó el castigo eterno de los impíos. Otras escuelas teológicas son mencionadas como siendo fundadas por universalistas, pero su doctrina precisa sobre este tema es desconocida.”
“Bajo la instrucción de estos grandes maestros (Clemente, Orígenes, Gregorio, y Teodoro de Mopsuestia), muchos otros teólogos creían en la salvación universal; y de hecho, la Iglesia del oriente estaba inclinada hacia ella hasta después de 500 d.C.”
 

[ix] Keathley, Don. Hell's Illusion (p. 100). Don Keathley. Kindle Edition.
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)Quin Destruy a Sodoma y por qu?

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por George Sidney Hurd

Para el cristiano promedio este tema puede aparentar ser irrelevante porque aceptan el relato bíblico de Sodoma y Gomorra tal como presentado en las Escrituras. Sin embargo, estamos viviendo en un tiempo cuando la mayoría de las creencias históricas están siendo desmanteladas y reinterpretadas de una manera menos confrontacional y ofensiva a las sensibilidades de nuestra sociedad posmoderna. El Dios de las Escrituras está siendo redefinido de una manera que reafirme e incluso aprueba la manera de vivir inicua del hombre moderno en vez de enfrentarla y juzgarla.
 
Las Evidencias de la Destrucción de Sodoma
 
Los Modernistas Liberales del pasado típicamente rechazaban la Biblia, hasta negando que Sodoma y Gomorra existían. Sin embargo, tarde o temprano los descubrimientos arqueológicos usualmente traen a la luz evidencias que respaldan la Biblia, y la existencia de Sodoma y Gomorra no es una excepción. En 1964 un grupo de arqueólogos descubrieron las ruinas de una ciudad muy antigua en el norte de Siria que fue identificada como Elba, la capital de un imperio antiguo contemporáneo con los Patriarcas. En las excavaciones descubrieron más de 2.000 tablas escritas en un texto cuneiforme. Las tablas contenían los nombres de muchas de las ciudades antiguas mencionadas en Génesis, incluyendo todas las cinco ciudades de la llanura que fueron mencionadas como destruidas en Génesis, y fueron designadas como “las ciudades inicuas.” 1 Las tablas son datadas comenzando en 2.300 a.C., unos 450 años antes de la destrucción de las ciudades de la llanura según el capítulo 19 de Génesis.
 
Hoy en día la mayoría de los Progresivos Posmodernos no niegan abiertamente las Escrituras como hacían los Modernistas Liberales. En lugar de eso, ellos reinterpretan y alteran el sentido obvio del texto para acomodarlo a las normativas y sensibilidades de la sociedad actual. Algunos, sin rechazar de manera directa el relato bíblico, argumentan que la destrucción de Sodoma y Gomorra no era un evento histórico y real, sino simplemente una historia inventada por los hombres para poder controlar a la gente por el miedo. Sin embargo, una vez más, las evidencias arqueológicas no están de su lado. Para mí, hay amplias evidencias como para poder convencer a todos sin prejuicios que los restos de ceniza de cada una de las ciudades permanecen hasta el día de hoy.
 
El relato en Génesis dice que Sodoma y las ciudades de la llanera fueron completamente destruidos por fuego y azufre que cayó del cielo:
 
“Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.” (Gen 19:24-25).
 
Tanto Pedro como Judas se refieren a la destrucción de Sodoma y Gomorra como una señal visible que se podía observar en su día. Pedro dijo de su destrucción:
 
“y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo (hupodeigma) a los que habían de vivir impíamente…” (2 Pedro 2:6)
 
Aquí Pedro dice que Dios hizo un ejemplo o “muestra visible” (hupodeigma) de Sodoma y Gomorra para que lo futuras generaciones pudieran observar y no imitar sus prácticas impías. Él indicó que el ejemplo visible son los restos cenicientos de las ciudades. De semejante manera Judas dice:
 
“como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo (deigma), sufriendo el castigo del fuego eterno (pur aionios ‘fuego época duradera’).” (Judas 7)
 
Aquí Judas utiliza una forma de la misma palabra griega que usó Pedro, (deigma), que Vine’s Expository Dictionary define como, “espécimen, algo mostrado.” El énfasis de Pedro y Judas, tomados juntos, es que Sodoma y Gomorra eran una señal observable en la forma de restos cenicientos, demostrando que Dios juzgará a aquellos que persistan en las mismas prácticas del sexo ilícito de los sodomitas.
 
Pedro y Judas no son los únicos de esa época que mencionaban los restos cenicientos de las ciudades de la llanura que Dios había destruido. El historiador judío Josefo, que era contemporáneo con Pedro y Judas, dijo de su destrucción:
 
“La planicie de Sodoma está adyacente a él (el Mar Muerto). Antiguamente fue una tierra muy hermosa por los frutos que producía y por las riquezas de sus ciudades, aunque ahora está reducida a cenizas. Se dice como, por la impiedad de sus habitantes, fue incendiado y por esa razón todavía existen los restos de ese fuego divino, y los rastros (o sombras) de las cinco ciudades todavía se pueden ver… Y por lo tanto, lo que se relata de esta tierra de Sodoma tiene estas evidencias que nuestros mismos ojos pueden comprobar.” 2
 
Josefo, casi 2.000 años después de la destrucción de Sodoma dijo que las formaciones o sombras de todas las cinco ciudades todavía eran visibles. No habían sido enterradas y parcialmente preservadas como algunas de las comunidades en el lado oriental del Mar Muerto. Otras ciudades fueron construidas encima de esas ciudades pero, según las Escrituras, las ciudades de Sodoma fueron reducidas a cenizas para jamás ser reconstruidas y permanecen visibles en el superficie, puestas por ejemplo a los que habían de vivir impíamente después (Sof 2:9; Isa 13:19-20; Jer 49:18).
 
También, Strabo, el geógrafo, filósofo e historiador griego que vivía entre los años 63 B.C. y 23 D.C. dijo: “Antes había ciudades habitadas en esa región del Mar Muerto cerca de Masada bajo la ciudad metrópolis de Sodoma.” 3 Las ruinas de Masada, la fortaleza de Herodes, da una vista panorámica de lo que queda de Gomorra, una de las ciudades bajo la ciudad principal de Sodoma, como ilustrado en las siguientes imágenes:
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Ahora, casi 2.000 años después de Josefo, los restos cenicientos permanecen aún como un testimonio visible del juicio contra la inmoralidad desenfrenada y persistente. Más de cerca uno examina los restos, más evidente es que de hecho son un testimonio solemne del juicio de Dios contra las ciudades de Sodoma. Los restos de ceniza no aparecen en toda la llanura, sino que están confinados a las cinco ciudades como está indicado en las siguientes imágenes: 
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Otros sitios arqueológicos, como Tal el-Hammam en el nororiente del Mar Muerto, muestran indicios de haber sido destruidos por fuego también, pero no fueron reducidos a ceniza como dice la Biblia acerca de las cinco ciudades de la llanura que fueron totalmente destruidas. Strabo indica que había otras ciudades en la llanura aparte de las de la metrópolis Sodomita. Él dijo: “hubo un tiempo cuando había trece ciudades en esa región de las cuales Sodoma era la metrópolis.”  4
 
Al examinar los restos cenicientos de las ciudades llega a ser aún más evidente que corresponden con el relato de Génesis acerca de su destrucción. Génesis 19:24 dice que el Señor “hizo llover azufre y fuego” sobre las ciudades. Encastradas en las capas de ceniza hay miles de bolas de azufre de varios tamaños con una cáscara cristalizada formada cuando las bolas de azufre fueron extinguidas en la ceniza antes de poder consumirse completamente. Este es el único lugar en el mundo donde se encuentra azufre en esta forma:
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El tipo de azufre encontrado en estos sitios es único y diferente del azufre encontrado en otros partes del mundo. El azufre producido por la actividad geotérmica solamente es alrededor de 40 porciento puro, mientras que numerosas pruebas de laboratorio han determinado que el azufre de estas ciudades es entre 94 y 98 por ciento puro con pequeñas cantidades de magnesio que combinados producen calor suficiente para derretir el acero inoxidable. Adicionalmente, el azufre no se encuentra así en forma de bolas en la naturaleza.
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​​También, en algunos lugares se encuentra carbón o madera parcialmente quemada que fue atrapada en las capas de ceniza y privado del oxígeno antes de poder consumirse completamente.
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​Los depósitos de ceniza en estas ciudades son sulfato de calcio puro que es producido cuando la caliza, que es carbonato de calcio, es consumida con azufre y calor intenso. La mayoría de las estructuras de esa región fueron hechas de caliza. Las capas delgadas de la ceniza se vuelven polvo muy fácilmente.
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En algunos lugares las capas aparecen en formaciones remolineantes, que sería el resultado de una tormenta de fuego o ionización térmica causada por electrones repelándose y atrayéndose bajo un calor extremo, como se ve en las siguientes imágenes:
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Este fuego divino es el mismo fuego del Señor que cayó sobre el altar después de que Elías había orado, consumiendo no solamente el sacrificio, sino también la madera y las mismas piedras del altar (1Kings 18:38). Aparte del hecho de que las Escrituras dicen que fue el Señor Mismo que llovió azufre y fuego sobre Sodoma del cielo, los mismos detalles de las evidencias forenses tomados juntos indican que estas ciudades fueron destruidas por medios no naturales de este planeta.
 
Aunque aquellos que no quieren retener el conocimiento de Dios siempre procurarán desacreditar las evidencias, en mi opinión, como dijeron Pedro y Judas, la destrucción de Sodoma y Gomorra es un ejemplo visible para todas las generaciones, demostrando que Dios juzgará a aquellos que se nieguen a juzgarse a sí mismos (2 Pedro 2:6; Judas 7; Heb 13:4). Creo que la evidencia es tan contundente como para dejar a los hombres sin excusa en el día del juicio. Para una descripción más detallada recomiendo: Sodom & Gomorrah - true location found - Ross Patterson.
 
¿Quién destruyó a Sodoma?
 
Algunas personas, aunque reconocen remisamente que eventos cataclísmicos como el diluvio y la destrucción de Sodoma y Gomorra sucedieron, sin embargo intentan argumentar que no fue Dios Mismo que destruyó estas ciudades. Esto a pesar de los términos tan específicos atribuyendo la destrucción a Dios Mismo. Dios le dijo a Abraham que no destruiría Sodoma si fuera a encontrar tan solamente diez justos dentro de la ciudad (Gen 18:32). Claramente, Dios toma responsabilidad por la destrucción de Sodoma.
 
Progresivos como Gregory Boyd argumentan que Dios es exclusivamente amor cruciforme y no-violento y por lo tanto jamás hubiera destruido a Sodoma (examino sus argumentos en mi libro, Los Caminos de Dios Desde la perspectiva de una Restauracionista Conservador Evangélico). Boyd argumenta que Dios simplemente “quitó su mano de protección, permitiendo que fuerzas anti-creacionales que se dedican a destruir” llevaran a cabo la destrucción. 5 Pero, cuando los dos ángeles le contaron a Lot que las ciudades iban a ser destruidas, le dijeron: vamos a destruir este lugar… Jehová nos ha enviado para destruirlo” (Gen 19:13). ¿Podríamos razonablemente decir que los mismos ángeles de Dios son fuerzas anti-creacionales dedicados a destruir, como dice Boyd? El lenguaje de las Escrituras no nos permite separar a Dios de la destrucción de Sodoma como Boyd intenta hacer. Génesis 19:24 dice de manera enfática, “Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos.” A la luz de esto, ¿cómo podemos atribuir la destrucción de Sodoma a fuerzas malévolas destructoras?
 
Algunos argumentarían que el autor humano de Génesis equivocadamente presentó a Dios como si Él fuera quién destruyó las ciudades – que Moisés simplemente interpretó la destrucción según su percepción equivocada de Dios. Ellos dirían que, para poder conocer a Dios como realmente es, necesitamos aprender de Jesús. Sin embargo, Jesús siempre autenticaba la totalidad de los escritos de Moisés y los Profetas como inspirados por Dios y por lo tanto infalible (Mt 4:4; Jn 10:35; Marcos 14:49; Mt 5:18; 26:56; Lucas 21:22; 24:44; Jn 13:18; 15:25, etc.). Adicionalmente, en Lucas 17 Jesús no solamente reafirma la historicidad del juicio de Dios sobre Sodoma, sino que Él también advierte que los eventos relacionados con Su retorno serán similares:
 
“Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; 29 mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. 30 Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.” (Lucas 17:28-30 cf. Apo 6:15-17).
 
No hay indicación de que Jesús entendió la destrucción de Sodoma como llevado a cabo por fuerzas malévolas en vez de Dios Mismo. De hecho, el Nuevo Testamento utiliza términos muy similares para describir el juicio que el Hijo del Hombre Mismo traerá contra el Anticristo y sus seguidores cuando Él se revela del cielo:
 
“cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, 8 en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; 9 los cuales sufrirán pena de eterna (aionios “época duradera”) perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder.” (2 Tes 1:7-9)
 
El Dios del Antiguo Testamento es el mismo Señor Jesucristo que vendrá en llama de fuego, dando retribución a los impíos en Su Segunda Venida (cf. Apo 19:11-15). Es cierto que la perdición es eonian y no eterna. De hecho, incluso Sodoma finalmente será restaurada (Ezeq 16:53-55). Pero eso no cambia el hecho de que es Dios Mismo que juzga a Su pueblo. Como dice el escritor de Hebreos:
 
“Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.  31 ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” (Heb 10:30-31)
 
Aunque es cierto que en las épocas venideras, en los tiempos de la restauración de todos – la dispensación del cumplimiento de los tiempos, todos finalmente habrán sido restaurados, habiendo sido reunidos en Cristo (Hch 3:21; Ef 1:10), las consecuencias de persistir en el pecado sin arrepentirse son muy serias y duraderas. Aunque los habitantes de la ciudades de Sodoma finalmente serán restaurados, al menos algunos de ellos han estado en una condición consciente en el hades por más de 4.000 años esperando su pena en el día del juicio (Mt 10:15). Aunque es tema de otro blog, el hades, o seol en el hebreo, es la habitación invisible de las almas de los muertos y no el sepulcro, como afirman maestros como Don Keathley. 6  Los cuerpos están dormidos en el sepulcro, pero las almas están conscientes en el hades. Para los que deseen, demuestro de las Escrituras que nuestras almas permanecen en un estado consciente después de la muerte en mi blog, ¿Es Seol el Sepulcro? y en mi libro, “¿Exterminación o Restauración?”.
 
Contrario a la opinión popular moderna, reafirmando a alguien que está viviendo en el pecado en vez de confrontarlo y advertirlo acerca del juicio de Dios sobre los no arrepentidos, no es amor. O es incredulidad acerca de las advertencias de Dios encontradas en las Escrituras (a menudo dadas por Jesús Mismo), o es por falta del amor y preocupación por el bienestar del pecador no arrepentido. Si realmente amamos a alguien y creemos que la Palabra de Dios es verdad, no vamos a reafirmar a uno en sus pecados. Lo advertiremos e intercederemos por él hasta que vuelva en sí y se arrepienta ante Dios.
 
Reafirmando comportamiento pecaminoso en vez de confrontarlo es lo que caracteriza a los falsos profetas. Ellos son los que dicen “paz y seguridad” en vez de advertir del juicio que viene (1Tes 5:1-3; Ezeq 13:16; Jer 14:14-16). Esto es lo que los falsos profetas hacían en el Antiguo Testamento cuando Dios advertía por Sus profetas de que venían juicios, y Jesús advirtió que habría muchos falsos profetas iguales a aquellos preciso antes de Su retorno:
 
“Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; 12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. 13 Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.” (Mt 24:11-13)
 
Muchos falsos maestros se han levantado en nuestros días que “
deconstruyen​” las Escrituras y su revelación de la naturaleza de Dios y Sus caminos con el fin de remover todo temor a Dios. Ellos bien dicen que el amor perfecto echa fuera todo temor (1Jn 4:18). Pero, también es importante entender que el temor del Señor es el principio de la sabiduría (Sal 111:10).
 
Cualquier niño que ame y respete a su padre entiende que el temor y el amor no son incompatibles. Si tuvimos el privilegio de tener un buen padre que nos amaba, comprendemos el amor/temor relación a uno en autoridad. Mientras obedecíamos, la única emoción que sentimos era positiva – la de amor y respeto (temor reverente). Pero, cuando traspasamos sus límites establecidos, aunque sabíamos que él nos amaba y por ese motivo nos corregía, la emoción predominante era la emoción negativa de temor porque sabíamos que nos iba a disciplinar. De hecho, como dice el escritor de Hebreos, Dios nos disciplina y azota precisamente porque nos ama (Heb 12:5-7). Un padre que no establece límites o no los impone es un padre negligente que realmente no ama a su hijo (Pro 13:24).
 
Estamos viviendo en una sociedad cada vez más hedonista que desprecia toda autoridad y dice, “si se siente bien, hazlo.” Y muchos que no niegan la existencia de Dios abiertamente, en vez de arrepentirse de sus pecados, sometiéndose a Dios, buscan para sí maestros que reconstruyen el Dios de la Biblia, presentándolo como si fuera un padre todo-permisivo que  aprueba cualquier cosa que sus hijos deseen hacer (2Tim 4:1-4). El resultado es que no hay temor de Dios delante de sus ojos.” (Rom 3:18). Jesús dijo que en el tiempo de Su retorno sería como en los días de Lot. Cuando los ángeles entraron en la casa de Lot, todos los hombres de la ciudad se juntaron en la puerta e insistían en que Lot los sacara para violarlos sexualmente. Cuando Lot los reprochó por lo que querían hacer, lo condenaron por estar juzgándolos (Gen 19:9). Aún después de haber sido cegados de manera sobrenatural por los ángeles, no temieron a Dios arrepintiéndose, sino que seguían buscando la puerta hasta agotarse (Gen 19:4-11).
 
Claramente, Dios Mismo toma responsabilidad por la destrucción de Sodoma. Y Jesús, como también Pedro y Judas, advierten que, si seguimos su ejemplo, Dios, que no hace acepción de personas, nos juzgará de igual manera. Muchos que han sido condicionados a ver a Dios como si fuera un padre todo-consentidor sin duda protestaría contra esto. Sin embargo, Pablo les respondería diciendo: Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre.) En ninguna manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?” (Rom 3:5-6). Igual como Dios juzgó a Sodoma y Gomorra, Dios juzgará al mundo. No creas a los falsos profetas cuando digan paz y seguridad, contrario a las advertencias de Jesús y todas las Escrituras (1Thess 5:3).
 
¿Por qué fue Destruida Sodoma?
 
Históricamente ha sido la creencia, tanto de judíos como cristianos que, aunque Sodoma era culpable de muchos pecados, fueron destruidos principalmente por su práctica de la homosexualidad. Esta conclusión se basa principalmente en Génesis 19:4-5 donde dice:
 
“Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo. 5 Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.” (Gen 19:4-5)
 
Entre los judíos de ese tiempo decir que uno “conozca” a otra persona en estos contextos era una manera discreta de referirse a las relaciones sexuales (Gen 4:1,17,25; 24:16; 38:26; Matt 1:25, etc.). En estos tiempos algunos han intentado argumentar que lo que los hombres de Sodoma exigían no era conocerlos sexualmente sino nada más conocerlos personalmente. Señalan que “conocer” en la mayoría de los casos significa nada más conocerle a uno de una manera no sexual. De esto argumentan que ellos simplemente estaban exigiéndole a Lot que él les permitiera entrevistarlos. Sin embargo, en el contexto es obvio que “conocer” es utilizado en el sentido sexual. Cuando insistían en conocerlos, Lot les ofreció a sus dos hijas vírgenes que no habían “conocido” varón (Gen 19:8). Es obvio que no estaba nada más ofreciendo que conversaran con ellas.
 
En Jueces 19 hay un incidente similar donde un anciano recibió a un hombre con su concubina en su casa para pasar la noche en vez de quedar la noche en la plaza abierta. Lo que sucedió después es difícil leer pero ilustra lo que significa cuando un hombre quiere “conocerle” a otro en este sentido:
 
“Pero cuando estaban gozosos, he aquí que los hombres de aquella ciudad, hombres perversos, rodearon la casa, golpeando a la puerta; y hablaron al anciano, dueño de la casa, diciendo: Saca al hombre que ha entrado en tu casa, para que lo conozcamos. 23 Y salió a ellos el dueño de la casa y les dijo: No, hermanos míos, os ruego que no cometáis este mal; ya que este hombre ha entrado en mi casa, no hagáis esta maldad. 24 He aquí mi hija virgen, y la concubina de él; yo os las sacaré ahora; humilladlas y haced con ellas como os parezca, y no hagáis a este hombre cosa tan infame. 25 Mas aquellos hombres no le quisieron oír; por lo que tomando aquel hombre a su concubina, la sacó; y entraron a ella, y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana, y la dejaron cuando apuntaba el alba.” (Jueces 19:22-25)
 
Este incidente paralelo demuestra más allá de duda que la exigencia de sacar a los visitantes (ángeles) de Sodoma para “conocerlos en este contexto se refiere a las relaciones sexuales y no nada más conversar con ellos. Claramente, en el contexto de Génesis 19 el pecado que finalmente resultó en la destrucción de Sodoma era la actividad homosexual o sodomía. Es por eso que Judas, el medio hermano de Jesús, nombra el pecado de Sodoma como habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza (Judas 7). De semejante manera, Pablo habla de las relaciones homosexuales de mujer con mujer o hombre con hombre como pasiones vergonzosas contra naturaleza (Rom 1:24-28).
 
Algunos argumentan que el pecado de Sodoma era la inhospitalidad en vez del pecado de la homosexualidad. Citan Ezequiel 16 que dice:
 
“He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso. 50 Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de mí, y cuando lo vi las quité.” (Ezeq 16:49,50)
 
Aquí como en Romanos capítulo 1 vemos un descenso en caracol. En este caso comenzó con orgullo y exceso, y descendieron en ociosidad y finalmente terminaron en cometer la abominación. Cometer la abominación era lo que provocó el juicio severo del Señor – no la falta de hospitalidad. (“ellos hicieron abominación...y las quité.”)
 
¿Cuál fue la abominación que cometieron delante de Él? Es obvio que no era inhospitalidad. En primer lugar, la inhospitalidad es un pecado de omisión – no de comisión. ¿Cuál pecado es históricamente reconocido como el pecado de Sodoma que es llamado una abominación? Homosexualidad. Es por eso que sodomía es utilizada como un sinónimo para la práctica de homosexualidad.
 
La falta de hospitalidad jamás es llamada una “abominación” en las Escrituras y jamás sería castigado con la pena de muerte. Dios hubiera actuado fuera de Su propia ley si fuera infligir la pena de muerte por no mostrar la hospitalidad. La ley de Dios no exigía la pena de muerte por no mostrar la hospitalidad, pero sí requería la pena de muerte por la abominación de la actividad homosexual:
 
Si un hombre se acuesta con un hombre, como se acuesta con una mujer, los dos cometen una abominación. Ambos morirán irremisiblemente; su sangre será sobre ellos.” (Lev 20:13 RVA)
 
¿Cuál fue la abominación que cometió Sodoma que justificaba la pena de muerte como un ejemplo? Esta frase “cometer una abominación” como aquí aparece en su forma singular (heb. tow`ebah) es la misma forma que “hicieron abominación” en Ezequiel 16:50. En todas las Escrituras esta forma es utilizada exclusivamente para referirse al acto homosexual. Por esta razón Judas atribuye su destrucción a vicios contra la naturaleza (Judas 7). El pene del hombre fue diseñado para introducirse en la vagina de la mujer, pero el ano fue diseñado para la eliminación – no la penetración. Pablo, de semejante manera, se refería a las relaciones sexuales entre los del mismo sexo como “pasiones vergonzosas contra naturaleza” (Rom 1:26). Aparte de que es contra el diseño de Dios y una ofensa contra Él, tales prácticas contra naturaleza son la causa de muchos problemas graves de salud, adicional a lo del SIDA.
 
Es común oír proponentes de la homosexualidad decir, “Jesús no dijo nada contra la homosexualidad, así que Él ha de haberla aprobado.” Pero, no hubiera habido necesidad que Él hablara del tema, dado que ya estaba entendido como un pecado grave para los judíos. Nadie le presentó a Jesús con un caso de homosexualidad para que Él hablara del tema, como fue el caso con el adulterio. Tampoco mencionaba el incesto, pedofilia o bestialidad porque igualmente eran entendidos como actos abominables entre los judíos de Su tiempo. También estos pecados eran prohibidos de manera explícita en la Ley y Jesús afirmaba la Ley. Sin duda, si alguien le hubiera preguntado acerca de la homosexualidad Él le habría referido a la Ley, igual como Él hizo en más de una ocasión (Mt 19:4; Lucas 18:20). Tenemos que tener presente que Jesús es Dios y por lo tanto el autor divino, tanto del Antiguo como el Nuevo Testamento. También, implícita en Su descripción de la destrucción de Sodoma y su juicio cuando él viene otra vez es Su condenación de toda actividad homosexual no arrepentida (Luke 17:28-30; Matt 10:15).
 
Dado que yo, igual como con la mayoría de las personas en nuestros días, tenemos relaciones cercanas con personas que amamos que practican la homosexualidad, he procurado entender el tema de cada ángulo, leyendo libros a favor y en contra de la homosexualidad. Quizás el intento más desarrollado de reconciliar el estilo de vida Gay al cristianismo fue “God and the Gay Christian” (Dios y el Cristiano Gay) por el joven Matthew Vines. Él admite que los hombres de Sodoma intentaron violar a los ángeles, pensando que eran hombres. Sin embargo, él y otros promovedores de la homosexualidad dentro de la Iglesia argumentan que, lo que Dios desaprueba no es el acto homosexual en sí, sino actividad sexual promiscua con múltiples parejas fuera de una relación comprometida de amor entre dos individuos. 7
 
Sin embargo, la prohibición en Levítico 18 y 20 no es exclusivamente contra el sexo promiscuo. Es contra cualquier hombre teniendo intimidad sexual con varón como con mujer (Lev 18:22). De la misma manera, lo que Pablo denuncia como contra naturaleza es mujer con mujer y hombre con hombre (Rom 1:26-27). Insistir que Pablo solamente estaba refiriéndose a la promiscuidad sexual es leer en el texto lo que no está expresado.
 
Algunos señalan que ya no estamos bajo la Ley y de eso argumentan que la prohibición en Levítico ya no aplica a nosotros. Mientras es cierto que en Cristo ya no estamos bajo la Ley, la justicia de la Ley es producida en nosotros cuando andamos en el Espíritu, permaneciendo en Cristo (Rom 8:4). Lo que era inmoral bajo la Ley sigue siendo inmoral hoy, y eso incluye relaciones con los del mismo sexo. Pablo en otra parte explica que, aunque los que están en Cristo ya no están bajo la Ley, la Ley sigue en efecto para acusar a los transgresores:
 
“Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente; 9 conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, 10 para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina, 11 según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado.” (1Tim 1:8-11).
 
Aquí vemos que la Ley todavía sirve para convencer al homosexual de su pecado. La palabra traducida aquí como “sodomita” es arsenokoites que es una palabra compuesta de arsen – “varón” y koite – “cama.” De koite derivamos nuestra palabra coitus que significa “relaciones sexuales.” Pablo aquí está haciendo referencia a la prohibición en Levítico contra un hombre acostándose con otro varón como mujer (Lev 18:22).
 
Los defensores de la vida Gay a menudo intentan desmantelar las sanas doctrinas de las Escrituras, discutiendo sobre definiciones de palabras con el objetivo de hacer que las Escrituras aparenten estar afirmando la vida pecaminosa de uno. Pablo confrontaba este mismo problema y nos dijo que nos apartáramos de los hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad que provocan contención sobre palabras en vez de aferrarse a la sana doctrina que es conforme a la piedad (1Tim 6:3-5).
 
Que la prohibición contra el homosexualismo es una prohibición sin limitación de tiempo y no algo solamente aplicable a los judíos bajo la Ley es evidente cuando uno revisa todo el capítulo en Levítico 18. Después de prohibir varios pecados sexuales, incluyendo incesto, homosexualidad y la bestialidad, el Señor deja muy en claro que estos pecados no solamente eran actos abominables para Su pueblo Israel bajo la Ley, sino que Él también juzga a las naciones que practican estas abominaciones. Después de nombrar todos los actos sexuales abominables Él dice:
 
“(porque todas estas abominaciones hicieron los hombres de aquella tierra que fueron antes de vosotros, y la tierra fue contaminada); 28 no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomitó a la nación que la habitó antes de vosotros. 29 Porque cualquiera que hiciere alguna de todas estas abominaciones, las personas que las hicieren serán cortadas de entre su pueblo.” (Lev 18:27-29)
 
Entonces vemos que, no solamente Sodoma y Gomorra fueron destruidos por Dios debido a estas abominaciones, sino que estas mismas abominaciones fueron la razón por la que Dios echó a los Cananeos de la tierra. La homosexualidad es un pecado contra el diseño de Dios, sin importar en qué época uno vive. En el principio Dios nos hizo hombre y mujer y nos mandó a fructificar y multiplicarnos (Mt 19:4-5; Gen 1:27-28). La homosexualidad va en contra del diseño e intención original de Dios. Y aunque las Escrituras claramente enseñan que todos finalmente serán restaurados (hasta incluir a Sodoma), es igualmente claro que ninguna persona inmoral heredará al reino de Dios en su condición pecaminosa. Pablo dice:
 
“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.” (1Cor 6:9-11)
 
Pablo dice, “No dejen que nadie les engañe, haciendo que piensen que pueden heredar el reino de Dios mientras estén viviendo en el pecado.” Si estás practicando cualquier de estas actividades pecaminosas mencionados aquí de manera continua, en vez de justificar continuar en ellas, buscando falsos maestros que te reafirman en los pecados que te excluirán del reino, necesitas arrepentirte de tu pecado ante Dios y pedir que te limpie y te santifique para que seas salvo en el día del Señor Jesucristo, siendo librado del Lago de Fuego y la segunda muerte.
 
Me han acusado de ser carente de amor porque no reafirmo a las personas que están practicando el homosexualismo. Sin embargo, sabiendo lo que pasó a Sodoma y Gomorra y el por qué, sería una falta de amor guardar silencio. Hay personas muy cerca de mí, a las que amo mucho, que están practicando el homosexualismo. Si pudiera reafirmarlos y amarlos al mismo tiempo lo haría. Pero reafirmarlos en su pecado no es amor – o es ignorancia, indiferencia o cobardía. Jesús dijo: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo” (Apo 3:19). Incluso el juicio de Dios contra Sodoma fue una intervención correctiva motivado por Su amor. Era un juicio necesario para el bien de la humanidad, pero culmina en la restauración de Sodoma (Ezeq 16:53-55). Dios es un Dios de justicia, pero también es un Dios de misericordia y Sus misericordias no tienen fin. Al final Su misericordia triunfa sobre el juicio (Stg 2:13).
 
Para una consideración más profundo del tema de la homosexualidad recomiendo la serie de cuatro enseñanzas en ingles: https://www.youtube.com/watch?v=l_5WvYcKv18&t=265s


​[1] https://www.adefenceofthebible.com/2019/06/28/ebla-tablets/
2 Josephus: Wars of the Jews, Book IV, Chapter VIII, §54 [4.54]
3 Strabo. Geography. Book XVII
 
4 Strabo. Geography. Book XVI, Chapter 2:44.
 
5 Boyd, Gregory A.. The Crucifixion of the Warrior God: Volumes 1 & 2 (p. 1071). Fortress Press. Kindle Edition.
 
6 Don Keathley, Hell’s Illusion part 2, 17:30 min.
 
7 Vines, Matthew. God and the Gay Christian: The Biblical Case in Support of Same-Sex Relationships (p. 113). The Crown Publishing Group. Kindle Edition.

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