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por George Sidney Hurd
“Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén. 23 Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: 24 Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. 25 Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois. 26 Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. 27 Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad. 28 Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos. 29 Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. 30 Y he aquí, hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros.” (Lucas 13:22-30)
“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7:13-14)
Los pasajes que estamos examinando aquí son la respuesta de Jesús a la pregunta: ¿son pocos los que se salvan? Algo muy importante de tener en mente acerca de las enseñanzas de Jesús es que Él, aunque era el Mediador del Nuevo Pacto, ministraba aún bajo el Antiguo Pacto. Y si la ley fue dada para mostrar al hombre su condición pecaminosa y hacerle dudar de toda esperanza de salvarse a sí mismo por sus propias obras; algunos de los dichos de Jesús eran obviamente intencionados a destruir por completo cualquier esperanza que sobrara en uno para salvarse. Si la ley fue el ministerio de la muerte (2Co 3:7), algunos de los dichos de Jesús eran como los clavos para cerrar el ataúd de una vez. A los que decían que nunca había matado a nadie, Él dijo que estaban en peligro del Gehena, solo por decir palabras denigrantes a otras personas. A los que decían que nunca habían cometido adulterio les dijo que sólo mirar a una mujer con deseos sexuales era adulterio. Él tomaba la ley, que es humanamente imposible cumplir y la hizo infinitamente más imposible de cumplir.
A ciertas personas que ya reconocían su necesidad de salvación, Jesús revelaba que la salvación era de gracia por fe. A Nicodemo le explicó que la salvación venía por sólo una mirada de fe como cuando los hijos de Israel, muriendo por mordeduras de serpientes, fueron salvos por solo mirar a la serpiente de bronce (Jn 3:14-16). A otras personas que se consideraban justos, señalaba algo en su vida que le faltaba para quitar sus esperanzas de ser salvo por sus propias obras.
Cuando el joven rico en Marcos 10 se acercó a Jesús y le preguntó: “¿Qué haré para tener vida eterna?” Jesús respondió mencionando uno por uno los diez mandamientos. La ley prometía vida para los que guardaban todos los mandamientos, algo que nadie ha podido hacer, con la excepción de Dios mismo en la persona de Jesucristo. El joven, pensando que era justo según la ley, respondió: “Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.” Entonces para quitarle a él toda ilusión de poder salvarse a sí mismo por sus obras, Jesús le dijo: “Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.”
¿Cuál era el propósito de Jesús en hacer tal demanda a este joven? ¿Estaba reforzando su creencia que su salvación dependía de sus propias obras? ¡No! Jesús comenzó su respuesta a la pregunta del joven rico diciendo que no había ninguno bueno sino sólo a Dios. Él tenía seguidores como Lázaro y otros que eran ricos y no les exigió renunciar a sus riquezas. El motivo de Jesús es obvio. Él quería quitarle al joven toda esperanza de salvarse a sí mismo por sus propias obras para que caiga sobre la gracia y misericordia de Dios como su única esperanza de salvación. Su motivo era sujetar a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos (Rom 11:32). ¿Por qué dijo Jesús que los sanos no tienen necesidad de médico sino los enfermos; no he venido a llamar a justos sino a los pecadores? (Marcos 2:17). Porque los que se creen justos no sienten la necesidad de misericordia. Una persona empieza a buscar la misericordia de Dios hasta estar consciente de su condición de pecador. Tiene que reconocer su necesidad de salvación. Solo en esta condición están receptivos a las buenas nuevas de salvación por medio de nuestro Salvador Jesucristo; la justicia de Dios recibida gratuitamente como regalo de Dios (Rom 3:19-25).
Vemos que Jesús no puso ninguna demanda al criminal crucificado a su lado. Él simplemente dijo a Jesús: “Señor, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino,” y Jesús le respondió diciendo: “Hoy estarás conmigo en el paraíso.” (Lc 23:42-43). Y Él extiende la misma invitación a todos: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.” (Jn 7:37). Él ofreció la salvación gratuitamente a la mujer Samaritana que había tenido cinco maridos y el hombre con quién vivía no era su esposo: “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.” (Jn 4:10). En contraste, con los que se consideraban a sí mismos como justos, Él hacía la salvación por sus propias obras aún más imposible. ¿Por qué? ¿Para excluirlos? No, sino para sujetarlos a todos bajo desobediencia para tener misericordia de todos.
Después de decirle al joven rico que le faltaba renunciar sus riquezas para ganar la vida eterna, Jesús les dijo a sus discípulos en tantas palabras que era imposible que un hombre rico se salvara. En Mateo 19:25 vemos la reacción de sus discípulos a estas palabras de Jesús: “Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?” En la respuesta de Jesús descubrimos lo que Jesús quiere que todos entendamos en cuanto a la salvación: “Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.” (v. 26).
Jesús no solo dijo esto en referencia a los ricos sino a todos. Lo que Jesús quería que todo el mundo entendiera antes de ir a la cruz e iniciar el Nuevo Pacto en su sangre era que la salvación de uno mismo no solamente es difícil – es imposible. Pero para Dios no hay nada imposible y Él quiere que todos sean salvos, y así será. Sin embargo, las prostitutas y los publicanos irán al reino de los cielos delante de los religiosos. ¿Por qué? Porque los religiosos son los últimos en reconocer su necesidad de la misericordia de Dios para su salvación (Mt 21:31-32).
“Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.” (Rom 11:32)
Volviendo al pasaje en Lucas 13, en respuesta a la pregunta: “Señor, ¿son pocos los que se salvan?” hay algunas observaciones muy importantes que debemos tomar en cuenta.
En primer lugar, es claro que los que se pierden, no se pierden eternamente como tradicionalmente nos han enseñado. Lo que Jesús nos hace entender es que a algunos no será permitida la entrada al reino de los cielos al comienzo, pero no hace ninguna referencia a una exclusión eterna. Al contrario, lo que vemos en el versículo treinta es que, los que algunos estiman como los primeros en entrar, serán los últimos (los fariseos y religiosos), mientras que los que menos pensamos que entrarían en el reino de los cielos (como las prostitutas y los publicanos), son los que primero entran. La palabra “primeros” en griego es protos y en este contexto refiere a los que son primeros en tiempo. También la palabra “últimos” éscatos aquí refiere a los que son últimos en tiempo. “Primero” y “último” no están refiriendo a importancia o rango en el reino sino a secuencia. Cuando Jesús expresaba último y primero en importancia, usaba otras palabras para expresarlo; “menor” (elachistos) y “mayor” (megas). Si la exclusión de los perdidos fuera eterna, Jesús no hubiera hablado de unos que serían primeros en entrar y otros que serán escatológicamente los últimos en entrar.
Tampoco vemos mención de perdición eterna en el pasaje paralelo de Mateo 7:13,14. Nosotros por la influencia de la tradición de un infierno eterno inconscientemente asumen que la palabra “perdición” (apoleia), automáticamente significa algo eterno. Pero, ¿cómo puede ser que la perdición sea eterna si Jesús dijo: “el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido (apolumi)”? (Lucas 19:10). Jesús usó la misma palabra en ambos casos “perdición” siendo el sustantivo y “se había perdido” el verbo. Él es el Buen Pastor que deja a las noventa y nueve en el redil para buscar la única que se ha perdido hasta encontrarla (Lucas 15:4). ¿Será posible que, a pesar de todo eso algunos se pierdan para siempre? ¡No! mil veces ¡No! Él es quien dijo: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré (arrastraré) a mí mismo.” (Juan 12:32). ¿Será que Él lo ha dicho y no lo hará? En porcentajes, los tradicionalistas a menudo presentan a Cristo como perdiendo eternamente el 99% de los que vino a rescatar, con solo 1% seguros en el redil. ¿No entregó Su vida el Buen Pastor por el mundo entero?
En segundo lugar, cuando comparamos estos pasajes de la puerta estrecha con los últimos capítulos de Apocalipsis, comenzando con la Segunda Venida de Cristo para Su Desposada, podemos ver que la exclusión de muchos del reino de los cielos no es una exclusión eterna. Los que no son de Cristo cuando Él viene, no participarán en las bodas y no serán la Desposada, la Esposa del Cordero y no serán de la Nueva Jerusalén (Apo 21:9-10), pero no es el fin de la historia.
Después del juicio del Gran Trono Blanco, de Apocalipsis 20, mil años después de la Segunda Venida, los que no hayan entrado por la puerta estrecha, y cuyos nombres no se hallen en el libro de la vida, serán lanzados al lago de fuego. La tradición nos dice que, después de este juicio, todos irán a su destino final donde estarán para siempre, sin la posibilidad de restauración jamás para los que están en el lago de fuego. Todos los santos irán al cielo y los demás al infierno para siempre. Pero en Apocalipsis vemos otro escenario.
En Apocalipsis 21 vemos la Nueva Jerusalén, la Esposa del Cordero, descendiendo del cielo sobre una nueva tierra. Allí se introduce otro grupo distinto de personas – las naciones que andarán a la luz de la Nueva Jerusalén (21:24).
Ahora no solo vemos dos grupos; la Iglesia en la Nueva Jerusalén y los sentenciados en el lago de fuego, sino también un tercer grupo – los salvos de las naciones. ¿Quiénes son? Obviamente, al comienzo, solo serán ellos los que se hallaron inscritos en el libro de la vida en el juicio del Gran Trono Blanco. Ellos serán vivificados y habitarán la nueva tierra, pero, como las bodas ya pasaron, no serán de la Esposa del Cordero que habita la Nueva Jerusalén, sino que andarán a la luz de ella. Pero también vemos otros de las naciones afuera que no pueden entrar en la Nueva Jerusalén, mientras que estén inmundos y todavía no tengan sus nombres inscritos en el libro de la vida (21:27). El libro de Apocalipsis termina con el Espíritu y la Iglesia, que ahora es la Esposa, todavía extendiendo la invitación a todos los de afuera que tengan sed y quieran beber del agua de la vida, a entrar a tomar gratuitamente (22:17). Sus puertas nunca serán cerradas (21:25). Los que lavan sus ropas pueden entrar a tomar de las hojas del árbol de la vida para su sanidad y beber del agua de la vida gratuitamente. Estarán en las tinieblas de afuera hasta que se arrepientan y laven sus ropas para poder entrar, pero la invitación está extendida a todos aquellos que tengan sed y quieran entrar.
“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. 15 Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.” (Apo 22:14-15)
Unos de los que están en las tinieblas de afuera serán prontos en entrar mientras que otros serán los últimos en entrar, pero, al fin de cuentas Dios será todo en todos (1Cor 15:28), cuando, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos todos, tanto los que están en los cielos como los que están en la tierra, serán reunidos en Cristo (Ef 1:10). Después del juicio del Gran Trono Blanco, la vivificación será de cada uno en su debido orden (1Cor 15:23), pero finalmente todos se habrán sometido a Él, doblando rodilla, confesándole como Señor para la gloria de Dios. Entonces, finalmente llegará el tiempo cuando todos habrán entrado por la puerta estrecha que lleva a la vida.
En tercer lugar, en el contexto del pasaje, Jesús no estaba dirigiendo la palabra a los que ya reconocían que eran pecadores como muchos toman este pasaje, sino que estaba enfrentando a los fariseos y religiosos que confiaban en sí mismos que eran justos. Ellos eran los que no estaban dispuestos a incomodarse para entrar por la puerta angosta. Son ellos que estarán afuera. En Lucas 18:13-14 vemos que era el publicano y no el fariseo que fue recibido por el Señor. Jesús explicó la razón diciendo: “porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.” Solo los pobres en espíritu heredan el reino, porque solo ellos están dispuestos a humillarse y entrar por la puerta que es incómodamente angosta.
Entonces no hay nada en estos pasajes de la puerta estrecha que implican la perdición eterna. Al contrario, está en armonía con la restauración final de todos, comenzando con los que reconocen temprano su necesidad de la misericordia de Dios.
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por George Sidney Hurd
Lo siguiente fue tomado del libro, El Triunfo de la Misericordia.
Apocalipsis capítulo 20 termina con el juicio del Gran Trono Blanco donde los muertos son juzgados según sus obras y todos los que no se hallan escritos en el libro de la vida son lanzados al lago de fuego. Desde el punto de vista tradicional, el destino eterno de cada ser racional es sellado sin posibilidad de salvación jamás para los que no se hallan escritos en el libro de la vida en ese momento. En el capítulo 21, después del juicio, vemos la Nueva Jerusalén descender del cielo sobre una nueva Tierra. El resto del capítulo es una descripción de esta ciudad celestial. Hasta llegar al final del capítulo, uno podría pensar que, como el arca de Noé, sus puertas estarán cerradas para siempre en el día del juicio, sin posibilidad de que entrara ni una persona más. Y eso es lo que la tradición nos enseña. Sin embargo, los versículos 24 en adelante nos indican que las puertas de la Nueva Jerusalén nunca estarán cerradas para las naciones:
“Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. 25 Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. 26 Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella. 27 No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.
22:1 Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. 2 En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.” (Apo 21:24-22:3)
Hay varias cosas en estos versículos que indican que hay restauración más allá del juicio del Gran Trono Blanco. En primer lugar, vemos en el versículo ocho del capítulo 21 que los condenados en el juicio recibirán “su parte” en el lago de fuego. Como no estaban escritos en el libro de la vida en el tiempo del juicio, serán juzgados según la obra de cada uno. Esto en si implica una sentencia medida que termina. Como dijo Jesús “no saldrán de allí hasta que…” Las expresiones “su parte” y “hasta que” implican una duración limitada, iguales como las expresiones “pocos azotes” – “muchos azotes” requieren duración limitada. Muchos azotes no pueden ser entendidos como “azotes eternos”, como tampoco podemos decir que muchos siglos (por los siglos de los siglos) significa la eternidad. Son una medida indefinida de “muchos azotes” o de “muchos siglos” pero definitivamente no significa sin fin.
En cuanto a los que no se hallan escritos en el libro de la vida en el juicio, no hay nada en las Escrituras que implica que los nombres no pueden estar escritos en el libro más adelante. De hecho, vemos que, en Cristo, todos sin excepción, serán vivificados en su debido orden (1Cor 15:22-23). Lo único que vemos acerca del libro de la vida es que, aunque las puertas nunca serán cerradas, ninguno entrará en la Nueva Jerusalén hasta que su nombre se halle inscrito en el libro de la vida del Cordero (v. 27). Si no hubiera posibilidad de estar inscrito en el libro de la vida después del juicio del Gran Trono Blanco, ¿Por qué vuelven a consultar al libro de la vida del Cordero para asegurar que las personas de afuera que desean entrar por las puertas de la Nueva Jerusalén se hallan escritos si ninguno en el lago de fuego jamás tiene la posibilidad de salir de allí y ser escrito en el libro de la vida?
En los últimos dos capítulos de Apocalipsis, después del juicio del Gran Trono Blanco, en la nueva tierra, aún está abierta la invitación a pecadores a entrar por las puertas de la Nueva Jerusalén:
“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. 15 Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.” (Apo 22:14-15)
“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.” (Apo 22:17)
Aquí vemos el Espíritu y la Esposa extendiendo la invitación a “el que quiera”, a los que “laven sus ropas” para estar escrito en el libro de la vida y así tener derecho a “entrar por las puertas” de la Nueva Jerusalén, para que “tome del agua de la vida” gratuitamente. Para este tiempo, en la nueva tierra, la Iglesia ya se habrá convertido en la Esposa del Cordero, que habita con Él en la Nueva Jerusalén que descendió sobre la nueva Tierra (21:9). El agua de la vida está ya fluyendo del río del agua de la vida, del trono en la Nueva Jerusalén, que tiene el árbol de la vida en ambos lados, que es para la sanidad de las naciones (22:1,2). También, el Salmo 87 parece tener referencia a este tiempo futuro cuando las naciones entrarán por las puertas de Sion donde están las fuentes de agua viva (v.7). Sus nombres serán escritos allí como los que espiritualmente han nacido de nuevo (v.5,6).
Ninguno de los detalles de esta invitación en Apocalipsis 22 hubiera tenido aplicación en la antigua tierra antes del Juicio del Gran Trono Blanco. Antes de la Segunda Venida la Iglesia aún no era la Esposa del Cordero, pero aquí es la Esposa que dice “ven”. La Nueva Jerusalén aún no había descendido sobre la nueva tierra hasta después del juicio del Gran Trono Blanco y aún no existía en la tierra el lugar dónde uno podría entrar por sus puertas y tomar del árbol de la vida, y tomar del río del agua de la vida. Estas son condiciones particulares a la nueva Tierra, y sin embargo vemos que aún hay los de afuera que están invitados por la Esposa a entrar y tomar del agua de la vida gratuitamente. Si los del lago de fuego no pueden ser lavados y restaurados, entonces, ¿de dónde vienen estos pecadores que necesitan lavar sus ropas para poder entrar por las puertas en la Nueva Jerusalén? Los tradicionalistas tienen dificultad en explicar cómo personas en necesidad de purificación y sanidad pueden aún estar presentes en la nueva tierra después de que los injustos fueron lanzados al lago del fuego después del juico del Gran Trono Blanco; pero armoniza perfectamente con la creencia de la restauración universal de todos.
Es mi convicción que el lago de fuego no es un lago geográfico en sentido literal como tampoco es literal el mar del cual sube la bestia en capítulo 13 (13:1). Tampoco creo que el fuego y azufre sean literales. Dice que ellos serán atormentados con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero:
“…y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; 11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos.” (Apo 14:10-11)
En la descripción del juicio contra Edom por boca del profeta Isaías, vemos descripciones muy similares que pocos tomarían en sentido literal:
“Y sus arroyos se convertirán en brea, y su polvo en azufre, y su tierra en brea ardiente. 10 No se apagará de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo; de generación en generación será asolada, nunca jamás pasará nadie por ella.” (Isa 34:9-11)
Esas expresiones son muy gráficas y obviamente hiperbólicas. Sus arroyos y su tierra no se convirtieron literalmente en brea, ni su polvo en azufre y su humo ya no está subiendo hoy. Hoy en día es posible pasar por Edom sin problema. Además, vemos que la profecía de Isaías, aunque menciona a Edom por nombre, está dirigida a todas las naciones:
“Acercaos, naciones, juntaos para oír; y vosotros, pueblos, escuchad. Oiga la tierra y cuanto hay en ella, el mundo y todo lo que produce. 2 Porque Jehová está airado contra todas las naciones, e indignado contra todo el ejército de ellas; las destruirá y las entregará al matadero. 3 Y los muertos de ellas serán arrojados, y de sus cadáveres se levantará hedor; y los montes se disolverán por la sangre de ellos.” (Isa 34:1-3)
La profecía está llena de expresiones hiperbólicas de juicio que entendemos como simbólicas y no literales, tales como “entregar al matadero”, “los montes se disolverán por la sangre de ellos”, “se embriagará mi espada”, “su tierra se embriagará de sangre, y “su polvo se engrasará de grosura”, “sus arroyos se convertirán en brea, y su polvo en azufre, y su tierra en brea ardiente” “No se apagará de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo”, etc. Entendemos que estas expresiones enfatizan la severidad del juicio, pero a la vez entendemos que son expresiones hiperbólicas que no pueden ser tomadas en sentido literal; los montes no literalmente se disolverán por la sangre, ni la espada ni la tierra se puede embriagar y el humo no sube perpetuamente. Mucho menos debemos entender de esto, que cada uno de los individuos de estas naciones está quemándose y echando humo hasta el día de hoy. El humo sube de las ciudades y no de los habitantes. Estas expresiones de juicio, a pesar de que sean gráficas, ni hablan de juicios que extienden más allá de la muerte física y destrucción de sus ciudades.
También vemos más adelante en Isaías que el juicio contra las naciones no es eterno. En Isaías 60 vemos una clara referencia de la sanidad de las naciones que serán salvas y andarán a la luz de la Nueva Jerusalén y entrarán por las puertas que nunca serán cerradas, como vio Juan en Apocalipsis 21 y 22:
“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. 2 Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. 3 Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento. 4 Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos. 5 Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón, porque se haya vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas de las naciones hayan venido a ti…. 11 Tus puertas estarán de continuo abiertas; no se cerrarán de día ni de noche, para que a ti sean traídas las riquezas de las naciones, y conducidos a ti sus reyes.” (Isa 60:1-5,11)
Es más probable que el lago de fuego es una condición espiritual en vez de un sitio geográfico y los que están en ella están a la vista de la Nueva Jerusalén, pero sin poder entrar hasta que hayan cumplido su “parte” o condena. La invitación de la Esposa se extiende a todos que quieran, pero igual como ahora, nadie responde hasta que le sea consentido arrepentimiento y atraído por el Espíritu. Aunque ven la luz de la Nueva Jerusalén y oyen la invitación de la Esposa a entrar, permanecerán en el lago de fuego, hasta que se arrepientan de sus pecados y hayan sido purificados de sus inmundicias por el fuego y azufre purificador. Otra descripción de su condición es “las tinieblas de afuera”, una expresión que, tomada literalmente no es compatible con fuego literal, que siempre produce luz, especialmente en la densa oscuridad:
“Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; 12 mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.” (Mateo 8:11-12, cf. 22:13; 25:30)
Los dos simbolismos son utilizados para expresar la experiencia de los que viven en rebelión contra Dios quien es un Fuego Consumidor y lejos de Él, quien es la Luz. El “lago de fuego y azufre” enfatiza castigo correctivo y purificación. Y las “tinieblas de afuera” enfatizan la exclusión de la gloria y resplandor de Su presencia (“Mas los perros estarán fuera…” Apo 22:15). El llorar y crujir de dientes será por estar observando de lejos el gozo de los santos en la Nueva Jerusalén y no poder entrar hasta que hayan cumplido su parte en el lago afuera, y el Espíritu los atraiga a la Nueva Jerusalén por la invitación de la Esposa.
Otra causa de angustia será la realización de que ellos nunca tendrán el privilegio de ser de la Nueva Jerusalén, la Esposa del Cordero. Las bodas del Cordero ya habrán sido consumadas en la Segunda Venida de Cristo cuando viene por Su Iglesia. Cuando Cristo viene por Su Iglesia en la Segunda Venida, será arrebatada al cielo al lugar que Él ha preparado para ella, la Nueva Jerusalén. Desde allí celebrarán las bodas del Cordero y desde allí reinarán con Cristo sobre la tierra por mil años.
Al final de los mil años todos los demás muertos serán juzgados delante del Gran Trono Blanco; Dios hará un nuevo Cielo y nueva Tierra y la Nueva Jerusalén descenderá del cielo sobre la nueva Tierra. Los demás de las naciones que son salvos habitarán la nueva tierra, pero no la Nueva Jerusalén que es la habitación de la Esposa del Cordero. “Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella”. (Apo 21:24). Los salvos de las naciones que no son la Esposa del Cordero andarán a la luz de la Nueva Jerusalén, pero no serán de la Nueva Jerusalén.
Los de las tinieblas de afuera, en el lago de fuego, sufriendo daño de la Segunda Muerte, permanecen lejos de la presencia del Señor y del poder de Su gloria en las tinieblas de lo más afuera. Solo pueden ver de lejos llorando y crujiendo los dientes con la consciencia viva de lo que perdieron. Algún día les será concedido arrepentimiento y sus nombres también serán inscritos en el libro de la vida. Ellos entonces, también van a poder andar en la luz de la Nueva Jerusalén como los demás salvos de las naciones, y entrar por sus puertas que nunca serán cerradas, pero nunca serán la Esposa del Cordero.
Los que responden a la invitación y lavan sus ropas, van a poder andar en la luz de la Nueva Jerusalén y entrar con los demás que han sido salvos de las naciones, para tomar del árbol de la vida para su sanidad; pero, a mi forma de entender, nunca tendrán el privilegio de ser la Esposa con el privilegio de entrar en la intimidad de la recamara del Cordero. Ese lugar está reservado exclusivamente para la Esposa del Cordero. Hasta el final vemos la distinción entre la Esposa habitando la Nueva Jerusalén y las naciones que andan a la luz de ella. Eso no es decir que, en la eternidad, esta distinción aun existirá, dado que Dios entonces será todo en todos, cuando todos estén sujetos a Él (1Cor 15:28). Pero por los siglos de los siglos, (i.e. mientras existe el tiempo), la Esposa estará invitando a quien quiera entrar a tomar del agua de la vida gratuitamente.
Entonces vemos que las puertas de la Nueva Jerusalén en la nueva tierra nunca serán cerradas. La invitación sigue extendida a los que están afuera a lavar sus ropas y entrar por las puertas al río de agua viva y recibir sanidad tomando del árbol de la vida. Cristo reinará hasta que todos estén sujetos a Él. Entonces Él se sujetará al Padre para que Él sea todo en todos (1Cor 15:28). Esto no sería posible con el modelo tradicional, que no da otra oportunidad para reconciliación después del juicio del Gran Trono Blanco. Pero armoniza perfectamente con universalismo, que anticipa la restauración eventual de todos; cuando en el cumplimiento de los tiempos, todas las cosas serán reunidas en Cristo, tanto las que están en la tierra, como las que están en los cielos (Ef 1:10).
Lo siguiente fue tomado del libro, El Triunfo de la Misericordia.
Apocalipsis capítulo 20 termina con el juicio del Gran Trono Blanco donde los muertos son juzgados según sus obras y todos los que no se hallan escritos en el libro de la vida son lanzados al lago de fuego. Desde el punto de vista tradicional, el destino eterno de cada ser racional es sellado sin posibilidad de salvación jamás para los que no se hallan escritos en el libro de la vida en ese momento. En el capítulo 21, después del juicio, vemos la Nueva Jerusalén descender del cielo sobre una nueva Tierra. El resto del capítulo es una descripción de esta ciudad celestial. Hasta llegar al final del capítulo, uno podría pensar que, como el arca de Noé, sus puertas estarán cerradas para siempre en el día del juicio, sin posibilidad de que entrara ni una persona más. Y eso es lo que la tradición nos enseña. Sin embargo, los versículos 24 en adelante nos indican que las puertas de la Nueva Jerusalén nunca estarán cerradas para las naciones:
“Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. 25 Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. 26 Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella. 27 No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.
22:1 Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. 2 En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.” (Apo 21:24-22:3)
Hay varias cosas en estos versículos que indican que hay restauración más allá del juicio del Gran Trono Blanco. En primer lugar, vemos en el versículo ocho del capítulo 21 que los condenados en el juicio recibirán “su parte” en el lago de fuego. Como no estaban escritos en el libro de la vida en el tiempo del juicio, serán juzgados según la obra de cada uno. Esto en si implica una sentencia medida que termina. Como dijo Jesús “no saldrán de allí hasta que…” Las expresiones “su parte” y “hasta que” implican una duración limitada, iguales como las expresiones “pocos azotes” – “muchos azotes” requieren duración limitada. Muchos azotes no pueden ser entendidos como “azotes eternos”, como tampoco podemos decir que muchos siglos (por los siglos de los siglos) significa la eternidad. Son una medida indefinida de “muchos azotes” o de “muchos siglos” pero definitivamente no significa sin fin.
En cuanto a los que no se hallan escritos en el libro de la vida en el juicio, no hay nada en las Escrituras que implica que los nombres no pueden estar escritos en el libro más adelante. De hecho, vemos que, en Cristo, todos sin excepción, serán vivificados en su debido orden (1Cor 15:22-23). Lo único que vemos acerca del libro de la vida es que, aunque las puertas nunca serán cerradas, ninguno entrará en la Nueva Jerusalén hasta que su nombre se halle inscrito en el libro de la vida del Cordero (v. 27). Si no hubiera posibilidad de estar inscrito en el libro de la vida después del juicio del Gran Trono Blanco, ¿Por qué vuelven a consultar al libro de la vida del Cordero para asegurar que las personas de afuera que desean entrar por las puertas de la Nueva Jerusalén se hallan escritos si ninguno en el lago de fuego jamás tiene la posibilidad de salir de allí y ser escrito en el libro de la vida?
En los últimos dos capítulos de Apocalipsis, después del juicio del Gran Trono Blanco, en la nueva tierra, aún está abierta la invitación a pecadores a entrar por las puertas de la Nueva Jerusalén:
“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. 15 Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.” (Apo 22:14-15)
“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.” (Apo 22:17)
Aquí vemos el Espíritu y la Esposa extendiendo la invitación a “el que quiera”, a los que “laven sus ropas” para estar escrito en el libro de la vida y así tener derecho a “entrar por las puertas” de la Nueva Jerusalén, para que “tome del agua de la vida” gratuitamente. Para este tiempo, en la nueva tierra, la Iglesia ya se habrá convertido en la Esposa del Cordero, que habita con Él en la Nueva Jerusalén que descendió sobre la nueva Tierra (21:9). El agua de la vida está ya fluyendo del río del agua de la vida, del trono en la Nueva Jerusalén, que tiene el árbol de la vida en ambos lados, que es para la sanidad de las naciones (22:1,2). También, el Salmo 87 parece tener referencia a este tiempo futuro cuando las naciones entrarán por las puertas de Sion donde están las fuentes de agua viva (v.7). Sus nombres serán escritos allí como los que espiritualmente han nacido de nuevo (v.5,6).
Ninguno de los detalles de esta invitación en Apocalipsis 22 hubiera tenido aplicación en la antigua tierra antes del Juicio del Gran Trono Blanco. Antes de la Segunda Venida la Iglesia aún no era la Esposa del Cordero, pero aquí es la Esposa que dice “ven”. La Nueva Jerusalén aún no había descendido sobre la nueva tierra hasta después del juicio del Gran Trono Blanco y aún no existía en la tierra el lugar dónde uno podría entrar por sus puertas y tomar del árbol de la vida, y tomar del río del agua de la vida. Estas son condiciones particulares a la nueva Tierra, y sin embargo vemos que aún hay los de afuera que están invitados por la Esposa a entrar y tomar del agua de la vida gratuitamente. Si los del lago de fuego no pueden ser lavados y restaurados, entonces, ¿de dónde vienen estos pecadores que necesitan lavar sus ropas para poder entrar por las puertas en la Nueva Jerusalén? Los tradicionalistas tienen dificultad en explicar cómo personas en necesidad de purificación y sanidad pueden aún estar presentes en la nueva tierra después de que los injustos fueron lanzados al lago del fuego después del juico del Gran Trono Blanco; pero armoniza perfectamente con la creencia de la restauración universal de todos.
Es mi convicción que el lago de fuego no es un lago geográfico en sentido literal como tampoco es literal el mar del cual sube la bestia en capítulo 13 (13:1). Tampoco creo que el fuego y azufre sean literales. Dice que ellos serán atormentados con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero:
“…y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; 11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos.” (Apo 14:10-11)
En la descripción del juicio contra Edom por boca del profeta Isaías, vemos descripciones muy similares que pocos tomarían en sentido literal:
“Y sus arroyos se convertirán en brea, y su polvo en azufre, y su tierra en brea ardiente. 10 No se apagará de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo; de generación en generación será asolada, nunca jamás pasará nadie por ella.” (Isa 34:9-11)
Esas expresiones son muy gráficas y obviamente hiperbólicas. Sus arroyos y su tierra no se convirtieron literalmente en brea, ni su polvo en azufre y su humo ya no está subiendo hoy. Hoy en día es posible pasar por Edom sin problema. Además, vemos que la profecía de Isaías, aunque menciona a Edom por nombre, está dirigida a todas las naciones:
“Acercaos, naciones, juntaos para oír; y vosotros, pueblos, escuchad. Oiga la tierra y cuanto hay en ella, el mundo y todo lo que produce. 2 Porque Jehová está airado contra todas las naciones, e indignado contra todo el ejército de ellas; las destruirá y las entregará al matadero. 3 Y los muertos de ellas serán arrojados, y de sus cadáveres se levantará hedor; y los montes se disolverán por la sangre de ellos.” (Isa 34:1-3)
La profecía está llena de expresiones hiperbólicas de juicio que entendemos como simbólicas y no literales, tales como “entregar al matadero”, “los montes se disolverán por la sangre de ellos”, “se embriagará mi espada”, “su tierra se embriagará de sangre, y “su polvo se engrasará de grosura”, “sus arroyos se convertirán en brea, y su polvo en azufre, y su tierra en brea ardiente” “No se apagará de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo”, etc. Entendemos que estas expresiones enfatizan la severidad del juicio, pero a la vez entendemos que son expresiones hiperbólicas que no pueden ser tomadas en sentido literal; los montes no literalmente se disolverán por la sangre, ni la espada ni la tierra se puede embriagar y el humo no sube perpetuamente. Mucho menos debemos entender de esto, que cada uno de los individuos de estas naciones está quemándose y echando humo hasta el día de hoy. El humo sube de las ciudades y no de los habitantes. Estas expresiones de juicio, a pesar de que sean gráficas, ni hablan de juicios que extienden más allá de la muerte física y destrucción de sus ciudades.
También vemos más adelante en Isaías que el juicio contra las naciones no es eterno. En Isaías 60 vemos una clara referencia de la sanidad de las naciones que serán salvas y andarán a la luz de la Nueva Jerusalén y entrarán por las puertas que nunca serán cerradas, como vio Juan en Apocalipsis 21 y 22:
“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. 2 Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. 3 Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento. 4 Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos. 5 Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón, porque se haya vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas de las naciones hayan venido a ti…. 11 Tus puertas estarán de continuo abiertas; no se cerrarán de día ni de noche, para que a ti sean traídas las riquezas de las naciones, y conducidos a ti sus reyes.” (Isa 60:1-5,11)
Es más probable que el lago de fuego es una condición espiritual en vez de un sitio geográfico y los que están en ella están a la vista de la Nueva Jerusalén, pero sin poder entrar hasta que hayan cumplido su “parte” o condena. La invitación de la Esposa se extiende a todos que quieran, pero igual como ahora, nadie responde hasta que le sea consentido arrepentimiento y atraído por el Espíritu. Aunque ven la luz de la Nueva Jerusalén y oyen la invitación de la Esposa a entrar, permanecerán en el lago de fuego, hasta que se arrepientan de sus pecados y hayan sido purificados de sus inmundicias por el fuego y azufre purificador. Otra descripción de su condición es “las tinieblas de afuera”, una expresión que, tomada literalmente no es compatible con fuego literal, que siempre produce luz, especialmente en la densa oscuridad:
“Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; 12 mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.” (Mateo 8:11-12, cf. 22:13; 25:30)
Los dos simbolismos son utilizados para expresar la experiencia de los que viven en rebelión contra Dios quien es un Fuego Consumidor y lejos de Él, quien es la Luz. El “lago de fuego y azufre” enfatiza castigo correctivo y purificación. Y las “tinieblas de afuera” enfatizan la exclusión de la gloria y resplandor de Su presencia (“Mas los perros estarán fuera…” Apo 22:15). El llorar y crujir de dientes será por estar observando de lejos el gozo de los santos en la Nueva Jerusalén y no poder entrar hasta que hayan cumplido su parte en el lago afuera, y el Espíritu los atraiga a la Nueva Jerusalén por la invitación de la Esposa.
Otra causa de angustia será la realización de que ellos nunca tendrán el privilegio de ser de la Nueva Jerusalén, la Esposa del Cordero. Las bodas del Cordero ya habrán sido consumadas en la Segunda Venida de Cristo cuando viene por Su Iglesia. Cuando Cristo viene por Su Iglesia en la Segunda Venida, será arrebatada al cielo al lugar que Él ha preparado para ella, la Nueva Jerusalén. Desde allí celebrarán las bodas del Cordero y desde allí reinarán con Cristo sobre la tierra por mil años.
Al final de los mil años todos los demás muertos serán juzgados delante del Gran Trono Blanco; Dios hará un nuevo Cielo y nueva Tierra y la Nueva Jerusalén descenderá del cielo sobre la nueva Tierra. Los demás de las naciones que son salvos habitarán la nueva tierra, pero no la Nueva Jerusalén que es la habitación de la Esposa del Cordero. “Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella”. (Apo 21:24). Los salvos de las naciones que no son la Esposa del Cordero andarán a la luz de la Nueva Jerusalén, pero no serán de la Nueva Jerusalén.
Los de las tinieblas de afuera, en el lago de fuego, sufriendo daño de la Segunda Muerte, permanecen lejos de la presencia del Señor y del poder de Su gloria en las tinieblas de lo más afuera. Solo pueden ver de lejos llorando y crujiendo los dientes con la consciencia viva de lo que perdieron. Algún día les será concedido arrepentimiento y sus nombres también serán inscritos en el libro de la vida. Ellos entonces, también van a poder andar en la luz de la Nueva Jerusalén como los demás salvos de las naciones, y entrar por sus puertas que nunca serán cerradas, pero nunca serán la Esposa del Cordero.
Los que responden a la invitación y lavan sus ropas, van a poder andar en la luz de la Nueva Jerusalén y entrar con los demás que han sido salvos de las naciones, para tomar del árbol de la vida para su sanidad; pero, a mi forma de entender, nunca tendrán el privilegio de ser la Esposa con el privilegio de entrar en la intimidad de la recamara del Cordero. Ese lugar está reservado exclusivamente para la Esposa del Cordero. Hasta el final vemos la distinción entre la Esposa habitando la Nueva Jerusalén y las naciones que andan a la luz de ella. Eso no es decir que, en la eternidad, esta distinción aun existirá, dado que Dios entonces será todo en todos, cuando todos estén sujetos a Él (1Cor 15:28). Pero por los siglos de los siglos, (i.e. mientras existe el tiempo), la Esposa estará invitando a quien quiera entrar a tomar del agua de la vida gratuitamente.
Entonces vemos que las puertas de la Nueva Jerusalén en la nueva tierra nunca serán cerradas. La invitación sigue extendida a los que están afuera a lavar sus ropas y entrar por las puertas al río de agua viva y recibir sanidad tomando del árbol de la vida. Cristo reinará hasta que todos estén sujetos a Él. Entonces Él se sujetará al Padre para que Él sea todo en todos (1Cor 15:28). Esto no sería posible con el modelo tradicional, que no da otra oportunidad para reconciliación después del juicio del Gran Trono Blanco. Pero armoniza perfectamente con universalismo, que anticipa la restauración eventual de todos; cuando en el cumplimiento de los tiempos, todas las cosas serán reunidas en Cristo, tanto las que están en la tierra, como las que están en los cielos (Ef 1:10).
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por George Sidney Hurd
“Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. 5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, 6 el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, para testimonio a su debido tiempo.” (1 Timoteo 2:3-6 RVG)
Este pasaje dice claramente que Dios quiere la salvación de todos los hombres y con ese fin en mente, Jesucristo se entregó a sí mismo en rescate por todos. Esto encaja perfectamente con Universalismo Bíblico que afirma que al tiempo debido de Dios todos serán salvos. Pero para los tradicionalistas, que creen que la mayoría nunca serán salvos, es necesario cambiar el sentido obvio de este pasaje. Los arminianos y los calvinistas tienen formas muy distintas de explicar por qué este texto no significa lo que aparenta decir.
Las Dos Opiniones Tradicionales
Los Arminianos
Los arminianos están de acuerdo con lo que dice el texto en el sentido de que Jesucristo pagó el rescate para toda la humanidad – que se dio a sí mismo en rescate por todos. Sin embargo, según ellos, la mayoría nunca serán salvos, debido a su creencia que la voluntad de Dios para el hombre es frustrada por el libre albedrío del hombre. Para mantener una similitud de soberanía para Dios, tienen que argumentar que la palabra “quiere” (thelo) en esta instancia no significa algo que Él logrará, sino que es nada más que un deseo o una aspiración. Barnes, en su comentario sobre 1Timoteo 2:4 es representativo de la explicación dada por los arminianos:
“[el cual quiere que todos los hombres sean salvos] Eso es decir, que es de acuerdo con Su naturaleza, Sus sentimientos, Sus deseos. La palabra “quiere” no puede ser entendida aquí en sentido absoluto, denotando un credo como cuando quiso crear el mundo, porque si así fuera, entonces todos los hombres serían salvos. Pero la palabra es a menudo utilizada para denotar un deseo, una aspiración o a lo que está de acuerdo con la naturaleza de uno. Así que se puede decir que Dios “quiere” que Sus creaturas sean felices porque está de acuerdo con Su naturaleza, y porque ha hecho provisión abundante para su felicidad, aunque no es cierto que lo quiera en el sentido que ejerce Su poder absoluto para hacerles felices… Dios desea que todos los hombres sean salvos. Eso sería de acuerdo con Su naturaleza benévola. Ha hecho provisión amplia para su salvación. Él no utiliza medios positivos para impedirla, y si no son salvos será por su propia culpa. Para ejemplos de lugares en donde la palabra traducida “quiere” thelo, significa deseo o aspiración, vea Lucas 8:20; 23:8; Juan 16:19; Gál. 4. 20; Marcos 17:24; 1Cor. 7:7; 11:3; 14:5; Mateo 15:28.”[i]
No es sin importancia notar que ninguno de los pasajes que él dio para mostrar que la palabra thelo a veces expresa simplemente un deseo o una aspiración, tiene referencia a la voluntad de Dios. La voluntad de los hombres puede ser frustrada por circunstancias fuera de su control. Por eso Santiago dice que nuestras determinaciones deben de ser condicionadas con “si Dios quiere…haremos” (thelo) (Stg. 4:13-15). Nosotros podemos tomar la determinación de hacer algo y no poder cumplirlo porque siempre depende de la voluntad determinativa de Dios. Santiago sigue diciendo “toda jactancia semejante es mala (16). Sin embargo, según arminianismo, lo que Dios quiere para nuestras vidas es subordinado a nuestro “libre albedrío”, de tal manera que invierten las palabras para decir “si el hombre quiere Dios hará” en vez de “si Dios quiere haremos”. Esta jactancia no es buena, dice Santiago. Eso es la esencia del humanismo, poniendo la voluntad del hombre por encima de la voluntad de Dios.
Hay abundancia de Escrituras que claramente indican que la voluntad de Dios, a fin de cuentas, no puede ser frustrada por la voluntad del hombre:
“Todo lo que Jehová quiere (thelo), lo hace, en los cielos y en la tierra.” (Salmo 135:6)
En este pasaje la misma palabra thelo aparece en el LXX. Unos dicen que las otras palabras traducidas “querer” (boule, bouléo, boúlomai) expresan más fuertemente la idea de deliberación que thelo. [ii] Thelo, en cambio, enfatiza determinación. Marvin Vincent, comentando sobre thelo en 1Timoteo 2:4 dice: “Él quiere la salvación de todos. Thelo (quiere) indica un propósito determinativo.” [iii] Sea lo que sea, encontramos que ambas palabras son utilizadas para expresar la voluntad de Dios para nuestra salvación. Pedro utiliza la otra palabra boúlomai para expresar que Dios quiere (boúlomai) que todos nosotros sean salvos:
“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo (boúlomai) que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” (2Pedro 3:9) [iv]
Aun tomando en cuenta cualquier distinción de significado entre thelo y boule, vemos en las Escrituras que ni Su boule ni Su thelo pueden ser frustrados por el hombre:
“Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado (bouléo).” (Isa 14:24)
“que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero (bouléo); 11 que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.” (Isa 46:10-11)
Pero si aún queda duda que Él ejerce Su voluntad de una manera determinativa para la salvación de todo hombre, veamos lo que Él declara en Isaías 45:
“Proclamad, y hacedlos acercarse, y entren todos en consulta; ¿quién hizo oír esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Jehová? Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí. 22 Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más. 23 Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no será revocada: Que a mí se doblará toda rodilla, y jurará toda lengua. 24 Y se dirá de mí: Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza; a él vendrán, y todos los que contra él se enardecen serán avergonzados.” (Isa 45:21-24)
Aquí vemos que no es simplemente un deseo pasivo o una aspiración de Dios que todos sean salvos sino que Él mismo ha jurado que todos serán salvos; que todos doblarán la rodilla ante Él y toda lengua jurará lealtad a Él.
Esto contradice lo que Barnes y los demás arminianos afirman cuando dijo: “La palabra ‘quiere’ no puede ser entendida aquí en sentido absoluto, denotando un credo…” Y, ¿por qué insisten tanto que no puede ser entendida así? Simplemente porque ellos, iguales que los calvinistas, creen que la mayoría se pierde eternamente. ¿Por qué razón dice Barnes que no puede ser así? Él explica su razonamiento: “porque si así fuera, entonces todos los hombres serían salvos”. Pero la salvación de todos es precisamente lo que afirma Pablo en 1 Timoteo. Después de decir en 2:4 que Dios quiere que todos sean salvos y que Cristo se dio a sí mismo en rescate por todos; en 4:10 dice, “que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.” Según Pablo, Cristo se dio a sí mismo en rescate por todos y Su misión no será frustrada por el libre albedrío del hombre. Aun los que no han creído todavía creerán y serán salvos en su debido tiempo. Los que creen en la salvación universal pueden entender estos pasajes en su sentido obvio. Cuando la presuposición es castigo eterno, combinado con la exaltación del libre albedrío del hombre a un lugar por encima del libre albedrío de Dios que desea nuestra salvación, hay que cambiar el sentido obvio de muchos versículos para mantener su tradición.
Eso no es decir que Dios no permite que el hombre tome decisiones independientemente de Él. Dios nos permite tomar nuestras propias decisiones para que podamos aprender de nuestros errores. Lo que significan estos textos es que Dios tiene la última palabra. Todo lo que Dios quiere lo hace, no solo en los cielos sino también en la tierra y lo que Él quiere es la salvación eventual de todos y la restauración de todas las cosas, y así será.
Dios, como Creador y Padre de todos, permite que hagamos nuestra voluntad dentro de ciertos parámetros, igual como cualquier padre que quiere que su hijo madure y aprenda a tomar decisiones sabias. Pero, ¿Qué diríamos de un padre que nunca interviene aun cuando las decisiones de su hijo pueden causar daño irreparable o muerte? El amor promueve el ejercicio del libre albedrío en nuestros hijos para el desarrollo de su personalidad, pero a la vez, ejercemos influencia para guiarlos, y si es necesario, negamos el ejercicio de su libre albedrío en ciertas circunstancias hasta que maduren o entren en la razón. Ningún buen padre dejaría a su hijo a la deriva para ejercer su voluntad sin intervención paternal cuando sea necesario. Eso sería negligencia e indiferencia. Y mucho menos podría un padre dejar que su hijo se suicidara sin intervención. ¿Cómo podríamos atribuir a nuestro Dios Padre algo mucho peor de lo que haría un padre terrenal?
Barnes, como citado arriba, obviamente sin intención, presenta a Dios como si fuera el peor, más indiferente y negligente padre de todos. Él dijo refiriendo a la salvación del hombre: “Ha hecho provisión amplia para su salvación. Él no utiliza medios positivos para impedirla, y si no son salvos será por su propia culpa.” [v] Esto es un buen ejemplo de cómo la doctrina tradicional del castigo eterno puede endurecer nuestro corazón. La actitud de Dios como presentado aquí por Barnes es como si un padre fuera a decir de su hijo: “Bueno, lo he hecho provisión de todo lo que necesita para vivir feliz. Yo no le voy a amarrar a los rieles del tren, pero si decide suicidarse, será su propia culpa.” Sin embargo, lo que ellos atribuyen a Dios es aún peor que esta ilustración. Ellos entonan himnos afirmando que Su misericordia es para siempre, pero enseñan a la vez que, si no aceptan Su provisión de vida a tiempo, Él mismo los lanzará a Su eterno lago de fuego sin esperanzas de ser liberados jamás.
Según ellos, Dios tiene tanto respeto al libre albedrío del hombre que no interviene para prevenir que pasara la eternidad en el infierno, a pesar de que él esté fuera de sí y cegado por el pecado. Sin embargo, en el juicio, cuando vuelve en sí y al fin doble la rodilla ante Él, confesándolo como Señor, será lanzado al lago de fuego, sin misericordia y contra su libre albedrío por toda la eternidad.
Continuando con el ejemplo del padre e hijo, sería como si el padre, al ver que su hijo no expresara su gratitud aceptando su provisión dentro de un plazo de tiempo, fuera a amarrarlo de rodillas a los rieles del tren, sin tener misericordia a su confesión que había actuado vergonzosamente, y sin prestar oído a sus súplicas y promesas que seguiría sus consejos dado otra oportunidad, hasta que el tren lo atropellara. Claro que esta ilustración queda corta porque el tren pasa, pero, según ellos, el infierno nunca termina.
Esta parábola es muy distinta a la del padre del hijo pródigo relatado por Jesús, pero, sin embargo, es descriptiva de la actitud del Padre de los arminianos hacia su hijo mal agradecido, aun sabiendo que está fuera de sí en la tierra lejana. Yo sé que dirían que el Padre es así de misericordioso mientras que el hijo esté con vida, pero, ¿será que se acaba el amor y la misericordia del Padre hacia su hijo con el último latido de su corazón, o son eternos tal y como dice la Biblia?
Los Calvinistas
Los calvinistas, en contraste con los arminianos, de acuerdo con las Escrituras que hemos visto, reconocen que la soberanía de Dios no puede ser frustrado por el libre albedrío de los hombres. Un calvinista, John Gill, dice lo siguiente sobre 1Timoteo 2:4:
“La salvación que Dios quiere que todos los hombres disfruten, no es una simple posibilidad de salvación, o simplemente poniéndoles en un estado salvable; o una oferta de salvación a ellos…sino una salvación real, seguro, y actual, que Él ha determinado que la tengan…así que la voluntad de Dios que todos sean salvos no es una voluntad condicional, o lo que depende de la voluntad del hombre, ni algo que tiene que ser hecho por él…sino que es una voluntad absoluta e incondicional respecto a su salvación y que la obtiene infaliblemente…. nunca puede ser frustrado por resistencia, sino que siempre se logra…. La voluntad de Dios soberano e infalible; tiene el dominio gobernante e influencia sobre la salvación de los hombres.” [vi]
Hasta aquí da la impresión de que Gill está llevándonos a una conclusión universalista, que Dios quiere que todos sean salvos y que nada ni nadie puede frustrar esa voluntad. Pero, como ellos no creen que Dios quiere salvar a todos, tienen que argumentar que todos aquí no significa “todos”. Después de declarar que todos los hombres serán salvos, el aclara que todos los hombres, no significa “todos los hombres”:
“Ninguno es salvo, a excepción de los que Él quiere salvar: Así que, ‘todos los hombres’…no puede significar todo individuo de la humanidad, dado que no es Su voluntad que todos los hombres, en un sentido universal, sean salvos, a menos que haya dos voluntades contrarias en Dios; porque hay algunos que fueron predestinados por Él a la condenación, y son vasos de ira preparados para destrucción; y es Su voluntad, para algunos, que crean una mentira, para que todos ellos sean condenados. Ni es un hecho que todos son salvos, como sería el caso, si fuera Su voluntad para ellos; porque, ¿Quién ha resistido Su voluntad? Pero hay un mundo de hombres impíos que serán condenados, e irán al castigo eterno.” [vii]
Aquí vemos una representación de la posición calvinista que dice que Dios consigue todo lo que quiere, pero simplemente no quiere que todos sean salvos. Al contrario, unos (la mayoría según ellos), fueron predestinados por Dios a un infierno eterno y Él quiere que ellos crean la mentira, para que sean condenados. A mí no me suena como el mismo evangelio de gran gozo para todo el pueblo que el ángel anunció a los pastores (Lucas 2:10).
A raíz de esta posición tienen que argumentar que “todos los hombres” no refiere a todos sin excepción sino a todos sin distinción - unos pocos de cada nación, raza, estrato social y sexo. Sin embargo, ellos dicen que “todos los hombres” refiere a todos sin excepción cuando Pablo dice que la muerte pasó a todos los hombres por cuanto todos pecaron (Rom. 5:12). Pero, ¿Cómo podemos decir que Cristo ganó una victoria mucho mayor que la derrota de Adán, si en Adán todos, sin excepción, se perdieron pero en Cristo sólo “todos sin distinción” son salvos? (Rom. 5:15,17).
Para ilustrar lo ilógico de esta explicación para limitar el alcance universal de “todos”, diciendo que no significa “todos sin excepción” sino “todos sin distinción”, vamos a imaginar que una embajada con tres mil personas adentro fuera tomada por terroristas y ninguna, sin excepción alguna, logró escapar. Entonces las fuerzas especiales entraron para rescatarlas. Después de unos enfrentamientos fuertes adentro, lograron salir con treinta sobrevivientes de los tres mil rehenes mientras los demás murieron en el cruce del fuego ¿Qué reacción tendrían los familiares de las víctimas y el resto del público si fueran informados que había una victoria total - que habían logrado salvar a todos sin distinción? ¿Sería posible considerar esto una victoria total solo porque había unos de cada nación, sexo y edad representados entre los treinta sobrevivientes? Tales distinciones nos llevan a atribuir cosas a Dios que serían inaceptables y absurdas aún para los hombres.
El Denominador Común entre Arminianos y Calvinistas
Hay un denominador común que, a pesar de sus grandes diferencias, une a los arminianos y calvinistas contra los universalistas. No es que los universalistas no creen en el mismo evangelio. Los universalistas bíblicos, iguales que ellos, creen que la salvación sólo viene a través de Cristo y Su obra en la cruz. También creen en la inspiración y autoridad de las Escrituras. ¿Cuál es la presuposición que los dos campos tienen en común en contra de los universalistas? Ambos campos dan por hecho que no todos serán salvos. Gill dice que “todo” no puede significar todo, “dado que no es Su voluntad que todos los hombres, en un sentido universal, sean salvos.” Barnes en cambio dice que “quiere” no puede significar querer en un sentido determinativo, “porque si así fuera, entonces todos los hombres serían salvos.” El punto de referencia de ambos es la presuposición de que no todos serán salvos. Ambos por su doctrina tradicional de castigo eterno para la mayoría, tienen que argumentar que el texto no está diciendo lo que aparenta decir; que Dios ha hecho provisión para la salvación de todos y ha determinado que todos serán salvos. Los arminianos evitan decir que todos serán salvos subordinando la soberanía de Dios al libre albedrío del hombre y el calvinista evita decir que todos serán salvos diciendo que todo no significa “todo”. En cambio, el universalista no tiene que limitar ni la soberanía de Dios ni el alcance de “todos”. Dios ha jurado por sí mismo que ante Él toda rodilla se doblará y que toda lengua lo confesará como Señor bajo juramento. Y eso incluye todos los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra (Isa. 45:21-22; Fil 2:10-11).
La tendencia entre los arminianos es limitar la soberanía de Dios para proteger el libre albedrío del hombre. Los calvinistas, en cambio, tienden a minimizar o hasta negar el libre albedrío del hombre para proteger la soberanía de Dios. Es cierto que hay muchas limitaciones a lo que llamamos libre albedrío. Ninguno pudimos escoger el ambiente en que nacimos. No escogimos nacer con la tendencia a pecar. No escogimos nuestros padres. No escogimos entre nacer en un hogar cristiano, ateo, o musulmán. No pudimos decidir entre nacer en Estados Unidos o Irán y muchos no son libres de cambiar de nacionalidad o estrato social aun si quisieran hacerlo. Todas estas cosas y muchas más pueden limitar o impedir nuestro “libre albedrío”. Es más probable que uno criado en un hogar cristiano reciba a Cristo con su “libre albedrío”, que una indígena en el corazón de la selva amazónica que nunca ha visto la civilización, mucho menos oído hablar de Jesús. El “libre albedrío” de un individuo viviendo en medio de un gran avivamiento sería más dado a recibir a Cristo que un pobre campesino sin letra de la Época Oscura bajo el yugo del cristianismo de ese tiempo. Si el destino eterno de cada persona dependiera de una decisión para Cristo con su limitado “libre albedrío” en el breve tiempo de su vida, entonces habría mucha inequidad que sería muy difícil reconciliar con el amor y justicia de Dios. Pero si entendemos que Cristo es el Salvador de todos los hombres sin excepción, aún de los que no han creído todavía (1Ti. 4:10), entonces podemos confiar que Dios, en su tiempo, traerá justicia, gracia y misericordia a todos.
Creo que lo que encontramos en las Escrituras es que la soberanía de Dios siempre es absoluta. Su consejo permanecerá y Él hará todo lo que quiere. Él quiere que todos sean salvos. Además, la victoria de Cristo en la cruz reconcilió todo el mundo consigo mismo y procuró la salvación de todos. Sin embargo, ninguno se beneficia de esa salvación contra su voluntad. Dios nos reconcilió consigo mismo en Cristo, pero no disfrutamos de esa reconciliación hasta ser reconciliados con Dios en nuestras mentes (2Cor. 5:19-20; Col. 1:21). Cristo es el Salvador del mundo entero, pero no experimentamos esta salvación hasta poner nuestra fe en el Salvador. El problema con la posición tradicional es que la única oportunidad que Dios da es en esta vida y obviamente no todos son reconciliados con Dios, aceptando Su salvación en esta vida. De hecho, la mayoría ni siquiera oyó las buenas nuevas de salvación en su vida.
La polémica entre la soberanía de Dios y el libre albedrío del hombre no existe con los universalistas. El debate entre los arminianos y los calvinistas está arraigado en la presuposición tradicional que dice que uno tiene que ser salvo dentro del nanosegundo de nuestra existencia terrenal. Como es obvio que no todos son salvos en esta vida, tienen que explicar por qué. Los calvinistas echan la culpa a Dios diciendo que Él no quiere salvar a todos y los arminianos culpan al libre albedrío del hombre. En cambio, el universalista puede decir con las Escrituras que Dios quiere que todos vuelvan a Él y sean salvos y que por Sí mismo ha jurado, que tarde o temprano, toda rodilla se doblará, y toda lengua confesará que Jesucristo es Señor, jurándole lealtad a Él con su propio “libre albedrío” (Isa. 45:21-24; Fil. 2:10-11).
Dios no tiene que violar nuestro libre albedrío para hacer que volvamos a Él. Su paciencia y poder de influencia son infinitos y Él es capaz de hacer que doblemos la rodilla ante Él confesándole como Señor voluntariamente con nuestro libre albedrío en vez de enviarnos a un infierno eterno contra nuestro libre albedrío tan pronto deje de latir nuestros corazones. Dios obrando en nosotros, dándonos tanto el querer como el hacer de Su buena voluntad es lo que va a lograr que, a fin de cuentas, todos se sujeten voluntariamente a Él.
“Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre…. 13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” (Fil 2:10,11;13)
Fue Dios obrando en la vida y circunstancias de Jonás en el gran pez y en Pablo en el camino a Damasco que logró que quisieran hacer Su buena voluntad. Dios cambió su voluntad para alinearla a la de Él, y no esperó que escogieran hacerlo solos – algo que nunca hubieran hecho. Nunca hubieran escogido la buena voluntad de Dios por su libre albedrío hasta que Dios produjo el querer en ellos. Y lo mismo es el caso con usted y yo y cada persona que haya doblado la rodilla y confesado a Jesucristo como Señor (Rom. 3:11-12). Nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo (1Cor 12:3). Dios consigue lo que Él quiere y Él quiere que todos sean salvos, y así será como y cuando Él lo ha determinado.
[i] Barnes Notes, Commentary on 1Timoteo 2.
[ii] Vines Expository Dictionary of the New Testament on boúlomai.
[iii] Marvin Vincent, Vincent´s Word Studies of the New Testament on 1Timoteo 2:4.
[iv] En este pasaje vemos que la voluntad determinativa será cumplida en cuanto a la salvación de Sus elegidos, la Iglesia de las primicias, antes de comenzar el Día del Señor en Su Segunda Venida. Las palabras “amados” y “nosotros” en el contexto indican que aquí él está refiriendo específicamente a los elegidos y no al resto del mundo que creerán a través del testimonio de nosotros en los venideros tiempos de la restauración de todos. El Señor no regresará hasta que haya entrado “la plenitud de los gentiles” a la Iglesia y la cosecha de nosotros, las primicias, haya terminado.
[v] Barnes Notes, Commentary on 1Timoteo 2.
[vi] John Gill, New John Gill Exposition of the Entire Bible. Commentary on 1Timothy 2:4
[vii] Ibid
“Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. 5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, 6 el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, para testimonio a su debido tiempo.” (1 Timoteo 2:3-6 RVG)
Este pasaje dice claramente que Dios quiere la salvación de todos los hombres y con ese fin en mente, Jesucristo se entregó a sí mismo en rescate por todos. Esto encaja perfectamente con Universalismo Bíblico que afirma que al tiempo debido de Dios todos serán salvos. Pero para los tradicionalistas, que creen que la mayoría nunca serán salvos, es necesario cambiar el sentido obvio de este pasaje. Los arminianos y los calvinistas tienen formas muy distintas de explicar por qué este texto no significa lo que aparenta decir.
Las Dos Opiniones Tradicionales
Los Arminianos
Los arminianos están de acuerdo con lo que dice el texto en el sentido de que Jesucristo pagó el rescate para toda la humanidad – que se dio a sí mismo en rescate por todos. Sin embargo, según ellos, la mayoría nunca serán salvos, debido a su creencia que la voluntad de Dios para el hombre es frustrada por el libre albedrío del hombre. Para mantener una similitud de soberanía para Dios, tienen que argumentar que la palabra “quiere” (thelo) en esta instancia no significa algo que Él logrará, sino que es nada más que un deseo o una aspiración. Barnes, en su comentario sobre 1Timoteo 2:4 es representativo de la explicación dada por los arminianos:
“[el cual quiere que todos los hombres sean salvos] Eso es decir, que es de acuerdo con Su naturaleza, Sus sentimientos, Sus deseos. La palabra “quiere” no puede ser entendida aquí en sentido absoluto, denotando un credo como cuando quiso crear el mundo, porque si así fuera, entonces todos los hombres serían salvos. Pero la palabra es a menudo utilizada para denotar un deseo, una aspiración o a lo que está de acuerdo con la naturaleza de uno. Así que se puede decir que Dios “quiere” que Sus creaturas sean felices porque está de acuerdo con Su naturaleza, y porque ha hecho provisión abundante para su felicidad, aunque no es cierto que lo quiera en el sentido que ejerce Su poder absoluto para hacerles felices… Dios desea que todos los hombres sean salvos. Eso sería de acuerdo con Su naturaleza benévola. Ha hecho provisión amplia para su salvación. Él no utiliza medios positivos para impedirla, y si no son salvos será por su propia culpa. Para ejemplos de lugares en donde la palabra traducida “quiere” thelo, significa deseo o aspiración, vea Lucas 8:20; 23:8; Juan 16:19; Gál. 4. 20; Marcos 17:24; 1Cor. 7:7; 11:3; 14:5; Mateo 15:28.”[i]
No es sin importancia notar que ninguno de los pasajes que él dio para mostrar que la palabra thelo a veces expresa simplemente un deseo o una aspiración, tiene referencia a la voluntad de Dios. La voluntad de los hombres puede ser frustrada por circunstancias fuera de su control. Por eso Santiago dice que nuestras determinaciones deben de ser condicionadas con “si Dios quiere…haremos” (thelo) (Stg. 4:13-15). Nosotros podemos tomar la determinación de hacer algo y no poder cumplirlo porque siempre depende de la voluntad determinativa de Dios. Santiago sigue diciendo “toda jactancia semejante es mala (16). Sin embargo, según arminianismo, lo que Dios quiere para nuestras vidas es subordinado a nuestro “libre albedrío”, de tal manera que invierten las palabras para decir “si el hombre quiere Dios hará” en vez de “si Dios quiere haremos”. Esta jactancia no es buena, dice Santiago. Eso es la esencia del humanismo, poniendo la voluntad del hombre por encima de la voluntad de Dios.
Hay abundancia de Escrituras que claramente indican que la voluntad de Dios, a fin de cuentas, no puede ser frustrada por la voluntad del hombre:
“Todo lo que Jehová quiere (thelo), lo hace, en los cielos y en la tierra.” (Salmo 135:6)
En este pasaje la misma palabra thelo aparece en el LXX. Unos dicen que las otras palabras traducidas “querer” (boule, bouléo, boúlomai) expresan más fuertemente la idea de deliberación que thelo. [ii] Thelo, en cambio, enfatiza determinación. Marvin Vincent, comentando sobre thelo en 1Timoteo 2:4 dice: “Él quiere la salvación de todos. Thelo (quiere) indica un propósito determinativo.” [iii] Sea lo que sea, encontramos que ambas palabras son utilizadas para expresar la voluntad de Dios para nuestra salvación. Pedro utiliza la otra palabra boúlomai para expresar que Dios quiere (boúlomai) que todos nosotros sean salvos:
“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo (boúlomai) que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” (2Pedro 3:9) [iv]
Aun tomando en cuenta cualquier distinción de significado entre thelo y boule, vemos en las Escrituras que ni Su boule ni Su thelo pueden ser frustrados por el hombre:
“Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado (bouléo).” (Isa 14:24)
“que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero (bouléo); 11 que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.” (Isa 46:10-11)
Pero si aún queda duda que Él ejerce Su voluntad de una manera determinativa para la salvación de todo hombre, veamos lo que Él declara en Isaías 45:
“Proclamad, y hacedlos acercarse, y entren todos en consulta; ¿quién hizo oír esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Jehová? Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí. 22 Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más. 23 Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no será revocada: Que a mí se doblará toda rodilla, y jurará toda lengua. 24 Y se dirá de mí: Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza; a él vendrán, y todos los que contra él se enardecen serán avergonzados.” (Isa 45:21-24)
Aquí vemos que no es simplemente un deseo pasivo o una aspiración de Dios que todos sean salvos sino que Él mismo ha jurado que todos serán salvos; que todos doblarán la rodilla ante Él y toda lengua jurará lealtad a Él.
Esto contradice lo que Barnes y los demás arminianos afirman cuando dijo: “La palabra ‘quiere’ no puede ser entendida aquí en sentido absoluto, denotando un credo…” Y, ¿por qué insisten tanto que no puede ser entendida así? Simplemente porque ellos, iguales que los calvinistas, creen que la mayoría se pierde eternamente. ¿Por qué razón dice Barnes que no puede ser así? Él explica su razonamiento: “porque si así fuera, entonces todos los hombres serían salvos”. Pero la salvación de todos es precisamente lo que afirma Pablo en 1 Timoteo. Después de decir en 2:4 que Dios quiere que todos sean salvos y que Cristo se dio a sí mismo en rescate por todos; en 4:10 dice, “que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.” Según Pablo, Cristo se dio a sí mismo en rescate por todos y Su misión no será frustrada por el libre albedrío del hombre. Aun los que no han creído todavía creerán y serán salvos en su debido tiempo. Los que creen en la salvación universal pueden entender estos pasajes en su sentido obvio. Cuando la presuposición es castigo eterno, combinado con la exaltación del libre albedrío del hombre a un lugar por encima del libre albedrío de Dios que desea nuestra salvación, hay que cambiar el sentido obvio de muchos versículos para mantener su tradición.
Eso no es decir que Dios no permite que el hombre tome decisiones independientemente de Él. Dios nos permite tomar nuestras propias decisiones para que podamos aprender de nuestros errores. Lo que significan estos textos es que Dios tiene la última palabra. Todo lo que Dios quiere lo hace, no solo en los cielos sino también en la tierra y lo que Él quiere es la salvación eventual de todos y la restauración de todas las cosas, y así será.
Dios, como Creador y Padre de todos, permite que hagamos nuestra voluntad dentro de ciertos parámetros, igual como cualquier padre que quiere que su hijo madure y aprenda a tomar decisiones sabias. Pero, ¿Qué diríamos de un padre que nunca interviene aun cuando las decisiones de su hijo pueden causar daño irreparable o muerte? El amor promueve el ejercicio del libre albedrío en nuestros hijos para el desarrollo de su personalidad, pero a la vez, ejercemos influencia para guiarlos, y si es necesario, negamos el ejercicio de su libre albedrío en ciertas circunstancias hasta que maduren o entren en la razón. Ningún buen padre dejaría a su hijo a la deriva para ejercer su voluntad sin intervención paternal cuando sea necesario. Eso sería negligencia e indiferencia. Y mucho menos podría un padre dejar que su hijo se suicidara sin intervención. ¿Cómo podríamos atribuir a nuestro Dios Padre algo mucho peor de lo que haría un padre terrenal?
Barnes, como citado arriba, obviamente sin intención, presenta a Dios como si fuera el peor, más indiferente y negligente padre de todos. Él dijo refiriendo a la salvación del hombre: “Ha hecho provisión amplia para su salvación. Él no utiliza medios positivos para impedirla, y si no son salvos será por su propia culpa.” [v] Esto es un buen ejemplo de cómo la doctrina tradicional del castigo eterno puede endurecer nuestro corazón. La actitud de Dios como presentado aquí por Barnes es como si un padre fuera a decir de su hijo: “Bueno, lo he hecho provisión de todo lo que necesita para vivir feliz. Yo no le voy a amarrar a los rieles del tren, pero si decide suicidarse, será su propia culpa.” Sin embargo, lo que ellos atribuyen a Dios es aún peor que esta ilustración. Ellos entonan himnos afirmando que Su misericordia es para siempre, pero enseñan a la vez que, si no aceptan Su provisión de vida a tiempo, Él mismo los lanzará a Su eterno lago de fuego sin esperanzas de ser liberados jamás.
Según ellos, Dios tiene tanto respeto al libre albedrío del hombre que no interviene para prevenir que pasara la eternidad en el infierno, a pesar de que él esté fuera de sí y cegado por el pecado. Sin embargo, en el juicio, cuando vuelve en sí y al fin doble la rodilla ante Él, confesándolo como Señor, será lanzado al lago de fuego, sin misericordia y contra su libre albedrío por toda la eternidad.
Continuando con el ejemplo del padre e hijo, sería como si el padre, al ver que su hijo no expresara su gratitud aceptando su provisión dentro de un plazo de tiempo, fuera a amarrarlo de rodillas a los rieles del tren, sin tener misericordia a su confesión que había actuado vergonzosamente, y sin prestar oído a sus súplicas y promesas que seguiría sus consejos dado otra oportunidad, hasta que el tren lo atropellara. Claro que esta ilustración queda corta porque el tren pasa, pero, según ellos, el infierno nunca termina.
Esta parábola es muy distinta a la del padre del hijo pródigo relatado por Jesús, pero, sin embargo, es descriptiva de la actitud del Padre de los arminianos hacia su hijo mal agradecido, aun sabiendo que está fuera de sí en la tierra lejana. Yo sé que dirían que el Padre es así de misericordioso mientras que el hijo esté con vida, pero, ¿será que se acaba el amor y la misericordia del Padre hacia su hijo con el último latido de su corazón, o son eternos tal y como dice la Biblia?
Los Calvinistas
Los calvinistas, en contraste con los arminianos, de acuerdo con las Escrituras que hemos visto, reconocen que la soberanía de Dios no puede ser frustrado por el libre albedrío de los hombres. Un calvinista, John Gill, dice lo siguiente sobre 1Timoteo 2:4:
“La salvación que Dios quiere que todos los hombres disfruten, no es una simple posibilidad de salvación, o simplemente poniéndoles en un estado salvable; o una oferta de salvación a ellos…sino una salvación real, seguro, y actual, que Él ha determinado que la tengan…así que la voluntad de Dios que todos sean salvos no es una voluntad condicional, o lo que depende de la voluntad del hombre, ni algo que tiene que ser hecho por él…sino que es una voluntad absoluta e incondicional respecto a su salvación y que la obtiene infaliblemente…. nunca puede ser frustrado por resistencia, sino que siempre se logra…. La voluntad de Dios soberano e infalible; tiene el dominio gobernante e influencia sobre la salvación de los hombres.” [vi]
Hasta aquí da la impresión de que Gill está llevándonos a una conclusión universalista, que Dios quiere que todos sean salvos y que nada ni nadie puede frustrar esa voluntad. Pero, como ellos no creen que Dios quiere salvar a todos, tienen que argumentar que todos aquí no significa “todos”. Después de declarar que todos los hombres serán salvos, el aclara que todos los hombres, no significa “todos los hombres”:
“Ninguno es salvo, a excepción de los que Él quiere salvar: Así que, ‘todos los hombres’…no puede significar todo individuo de la humanidad, dado que no es Su voluntad que todos los hombres, en un sentido universal, sean salvos, a menos que haya dos voluntades contrarias en Dios; porque hay algunos que fueron predestinados por Él a la condenación, y son vasos de ira preparados para destrucción; y es Su voluntad, para algunos, que crean una mentira, para que todos ellos sean condenados. Ni es un hecho que todos son salvos, como sería el caso, si fuera Su voluntad para ellos; porque, ¿Quién ha resistido Su voluntad? Pero hay un mundo de hombres impíos que serán condenados, e irán al castigo eterno.” [vii]
Aquí vemos una representación de la posición calvinista que dice que Dios consigue todo lo que quiere, pero simplemente no quiere que todos sean salvos. Al contrario, unos (la mayoría según ellos), fueron predestinados por Dios a un infierno eterno y Él quiere que ellos crean la mentira, para que sean condenados. A mí no me suena como el mismo evangelio de gran gozo para todo el pueblo que el ángel anunció a los pastores (Lucas 2:10).
A raíz de esta posición tienen que argumentar que “todos los hombres” no refiere a todos sin excepción sino a todos sin distinción - unos pocos de cada nación, raza, estrato social y sexo. Sin embargo, ellos dicen que “todos los hombres” refiere a todos sin excepción cuando Pablo dice que la muerte pasó a todos los hombres por cuanto todos pecaron (Rom. 5:12). Pero, ¿Cómo podemos decir que Cristo ganó una victoria mucho mayor que la derrota de Adán, si en Adán todos, sin excepción, se perdieron pero en Cristo sólo “todos sin distinción” son salvos? (Rom. 5:15,17).
Para ilustrar lo ilógico de esta explicación para limitar el alcance universal de “todos”, diciendo que no significa “todos sin excepción” sino “todos sin distinción”, vamos a imaginar que una embajada con tres mil personas adentro fuera tomada por terroristas y ninguna, sin excepción alguna, logró escapar. Entonces las fuerzas especiales entraron para rescatarlas. Después de unos enfrentamientos fuertes adentro, lograron salir con treinta sobrevivientes de los tres mil rehenes mientras los demás murieron en el cruce del fuego ¿Qué reacción tendrían los familiares de las víctimas y el resto del público si fueran informados que había una victoria total - que habían logrado salvar a todos sin distinción? ¿Sería posible considerar esto una victoria total solo porque había unos de cada nación, sexo y edad representados entre los treinta sobrevivientes? Tales distinciones nos llevan a atribuir cosas a Dios que serían inaceptables y absurdas aún para los hombres.
El Denominador Común entre Arminianos y Calvinistas
Hay un denominador común que, a pesar de sus grandes diferencias, une a los arminianos y calvinistas contra los universalistas. No es que los universalistas no creen en el mismo evangelio. Los universalistas bíblicos, iguales que ellos, creen que la salvación sólo viene a través de Cristo y Su obra en la cruz. También creen en la inspiración y autoridad de las Escrituras. ¿Cuál es la presuposición que los dos campos tienen en común en contra de los universalistas? Ambos campos dan por hecho que no todos serán salvos. Gill dice que “todo” no puede significar todo, “dado que no es Su voluntad que todos los hombres, en un sentido universal, sean salvos.” Barnes en cambio dice que “quiere” no puede significar querer en un sentido determinativo, “porque si así fuera, entonces todos los hombres serían salvos.” El punto de referencia de ambos es la presuposición de que no todos serán salvos. Ambos por su doctrina tradicional de castigo eterno para la mayoría, tienen que argumentar que el texto no está diciendo lo que aparenta decir; que Dios ha hecho provisión para la salvación de todos y ha determinado que todos serán salvos. Los arminianos evitan decir que todos serán salvos subordinando la soberanía de Dios al libre albedrío del hombre y el calvinista evita decir que todos serán salvos diciendo que todo no significa “todo”. En cambio, el universalista no tiene que limitar ni la soberanía de Dios ni el alcance de “todos”. Dios ha jurado por sí mismo que ante Él toda rodilla se doblará y que toda lengua lo confesará como Señor bajo juramento. Y eso incluye todos los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra (Isa. 45:21-22; Fil 2:10-11).
La tendencia entre los arminianos es limitar la soberanía de Dios para proteger el libre albedrío del hombre. Los calvinistas, en cambio, tienden a minimizar o hasta negar el libre albedrío del hombre para proteger la soberanía de Dios. Es cierto que hay muchas limitaciones a lo que llamamos libre albedrío. Ninguno pudimos escoger el ambiente en que nacimos. No escogimos nacer con la tendencia a pecar. No escogimos nuestros padres. No escogimos entre nacer en un hogar cristiano, ateo, o musulmán. No pudimos decidir entre nacer en Estados Unidos o Irán y muchos no son libres de cambiar de nacionalidad o estrato social aun si quisieran hacerlo. Todas estas cosas y muchas más pueden limitar o impedir nuestro “libre albedrío”. Es más probable que uno criado en un hogar cristiano reciba a Cristo con su “libre albedrío”, que una indígena en el corazón de la selva amazónica que nunca ha visto la civilización, mucho menos oído hablar de Jesús. El “libre albedrío” de un individuo viviendo en medio de un gran avivamiento sería más dado a recibir a Cristo que un pobre campesino sin letra de la Época Oscura bajo el yugo del cristianismo de ese tiempo. Si el destino eterno de cada persona dependiera de una decisión para Cristo con su limitado “libre albedrío” en el breve tiempo de su vida, entonces habría mucha inequidad que sería muy difícil reconciliar con el amor y justicia de Dios. Pero si entendemos que Cristo es el Salvador de todos los hombres sin excepción, aún de los que no han creído todavía (1Ti. 4:10), entonces podemos confiar que Dios, en su tiempo, traerá justicia, gracia y misericordia a todos.
Creo que lo que encontramos en las Escrituras es que la soberanía de Dios siempre es absoluta. Su consejo permanecerá y Él hará todo lo que quiere. Él quiere que todos sean salvos. Además, la victoria de Cristo en la cruz reconcilió todo el mundo consigo mismo y procuró la salvación de todos. Sin embargo, ninguno se beneficia de esa salvación contra su voluntad. Dios nos reconcilió consigo mismo en Cristo, pero no disfrutamos de esa reconciliación hasta ser reconciliados con Dios en nuestras mentes (2Cor. 5:19-20; Col. 1:21). Cristo es el Salvador del mundo entero, pero no experimentamos esta salvación hasta poner nuestra fe en el Salvador. El problema con la posición tradicional es que la única oportunidad que Dios da es en esta vida y obviamente no todos son reconciliados con Dios, aceptando Su salvación en esta vida. De hecho, la mayoría ni siquiera oyó las buenas nuevas de salvación en su vida.
La polémica entre la soberanía de Dios y el libre albedrío del hombre no existe con los universalistas. El debate entre los arminianos y los calvinistas está arraigado en la presuposición tradicional que dice que uno tiene que ser salvo dentro del nanosegundo de nuestra existencia terrenal. Como es obvio que no todos son salvos en esta vida, tienen que explicar por qué. Los calvinistas echan la culpa a Dios diciendo que Él no quiere salvar a todos y los arminianos culpan al libre albedrío del hombre. En cambio, el universalista puede decir con las Escrituras que Dios quiere que todos vuelvan a Él y sean salvos y que por Sí mismo ha jurado, que tarde o temprano, toda rodilla se doblará, y toda lengua confesará que Jesucristo es Señor, jurándole lealtad a Él con su propio “libre albedrío” (Isa. 45:21-24; Fil. 2:10-11).
Dios no tiene que violar nuestro libre albedrío para hacer que volvamos a Él. Su paciencia y poder de influencia son infinitos y Él es capaz de hacer que doblemos la rodilla ante Él confesándole como Señor voluntariamente con nuestro libre albedrío en vez de enviarnos a un infierno eterno contra nuestro libre albedrío tan pronto deje de latir nuestros corazones. Dios obrando en nosotros, dándonos tanto el querer como el hacer de Su buena voluntad es lo que va a lograr que, a fin de cuentas, todos se sujeten voluntariamente a Él.
“Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre…. 13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” (Fil 2:10,11;13)
Fue Dios obrando en la vida y circunstancias de Jonás en el gran pez y en Pablo en el camino a Damasco que logró que quisieran hacer Su buena voluntad. Dios cambió su voluntad para alinearla a la de Él, y no esperó que escogieran hacerlo solos – algo que nunca hubieran hecho. Nunca hubieran escogido la buena voluntad de Dios por su libre albedrío hasta que Dios produjo el querer en ellos. Y lo mismo es el caso con usted y yo y cada persona que haya doblado la rodilla y confesado a Jesucristo como Señor (Rom. 3:11-12). Nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo (1Cor 12:3). Dios consigue lo que Él quiere y Él quiere que todos sean salvos, y así será como y cuando Él lo ha determinado.
[i] Barnes Notes, Commentary on 1Timoteo 2.
[ii] Vines Expository Dictionary of the New Testament on boúlomai.
[iii] Marvin Vincent, Vincent´s Word Studies of the New Testament on 1Timoteo 2:4.
[iv] En este pasaje vemos que la voluntad determinativa será cumplida en cuanto a la salvación de Sus elegidos, la Iglesia de las primicias, antes de comenzar el Día del Señor en Su Segunda Venida. Las palabras “amados” y “nosotros” en el contexto indican que aquí él está refiriendo específicamente a los elegidos y no al resto del mundo que creerán a través del testimonio de nosotros en los venideros tiempos de la restauración de todos. El Señor no regresará hasta que haya entrado “la plenitud de los gentiles” a la Iglesia y la cosecha de nosotros, las primicias, haya terminado.
[v] Barnes Notes, Commentary on 1Timoteo 2.
[vi] John Gill, New John Gill Exposition of the Entire Bible. Commentary on 1Timothy 2:4
[vii] Ibid
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por George Sidney Hurd
¿Nos creó Dios de la nada o nos creó de Sí Mismo? La respuesta a esta pregunta es importante dado que determina nuestro sentido de valor y responde a la pregunta acerca de nuestro destino final.
“Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” (Rom 11:36)
Lo siguiente fue tomado del libro, El Triunfo de la Misericordia.
¿Cómo es que llegamos a existir? ¿Fue de la nada o de Dios? Desde San Agustín, el cristianismo tradicional ha argumentado que la creación de Dios es ex nihilo o “de la nada”. Por muchos años ese razonamiento era aceptable para mí porque creo en una creación especial de seis días, tal como es relatado en Génesis. Y a comparación de la evolución de ex magnus crepitus (big bang), parecía la opción más lógica de las dos teorías.
Es más lógico creer que el Dios eterno, como “la Causa sin causa” creó todo de la nada, que creer que nada fue la causa de todo, como creen los evolucionistas ateos. El diseño inteligente y la hermosura a nuestro alrededor son mejor explicados por la existencia del Diseñador Inteligente de Amor que argumentar que la nada de alguna manera estalló en un “big bang,” produciendo el orden astronómicamente complejo y preciso, y la gloriosa belleza creativa a nuestro alrededor.
Cuando comencé a descubrir el maravilloso plan de Dios para las épocas desde la creación hasta la consumación, me di cuenta de que la creación de Dios es mucho más personal e íntima de lo que puede ser adecuadamente expresada por la expresión “ex nihilo” del Latín. Si la creación fuera de la nada, entonces eso presenta otra pregunta: ¿De dónde viene la nada si Dios llena todo y no hay lugar donde Él no esté presente? Si Dios está en todo lugar, omnipresente, entonces no hay donde Él no esté para permitir que algo venga de la nada.
Como creacionistas, insistimos en la necesidad de un Creador – la primera causa sin causa y auto-existente, que es la fuente de todo lo que existe. Respondemos a la creencia de los evolucionistas ateos que todo comenzó de la nada diciendo: ex nihilo nihil fit, “de la nada nada viene.” Ellos dicen que fuimos formados de una masa primitiva. Si es así, entonces volvemos a donde comenzamos: ¿De dónde originó la masa? ¿De la nada o de Dios, etc.? Si todo lo que existe es el resultado del “big bang,” entonces, ¿qué fue lo que se estalló?
Sin embargo, nosotros los creacionistas debemos de darnos cuenta de que diciendo “de la nada nada viene,” también excluye la creencia de una creación ex nihilo. Siendo verdad que “de la nada nada viene,” entonces tenemos que haber originado de Dios como fuente, tal como dicen las Escrituras, y no de la nada.
Unos argumentan que la nada se refiere al mundo invisible y que de la nada simplemente significa hacer que algo invisible se haga visible, algo como el conejo en el sombrero. Ellos citan Hebreos para apoyar esta idea:
“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo (aionas) por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.” (Heb 11:3)
Sin embargo, la palabra traducida “universo” es aionas en el griego, que significa eones o épocas. Épocas son, por naturaleza invisibles, una medida de tiempo, y épocas o eones solo son visibles en el sentido que los cuerpos celestiales que usamos para medir tiempo, como estrellas, el sol y la luna son visibles. Las realidades invisibles, tales como eones, ondas del sonido, espíritus, etc., son tanto una parte de la creación de Dios como las cosas visibles. En realidad, según la ciencia, los objetos que son visibles y tangibles para nosotros son nada más que distintas concentraciones de energía invisible contenidas en átomos. El mundo invisible fue creado juntamente con la creación visible y tangible. Así que, los eones o épocas, aunque invisibles, no son “nada”. No es correcto decir que “nada” se refiere al mundo invisible, porque el mundo invisible también es una parte de la creación de Dios, como vemos en Colosenses:
“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.” (Col 1:16)
Hasta Dios mismo es Espíritu y así invisible a nuestros ojos. Así que, invisibilidad no puede ser sinónimo con la nada.
Mientras que los filósofos y teólogos razonan en un sinfín de círculos acerca de nuestros orígenes, creo que la Biblia es sencilla, clara y a la vez profunda en su revelación acerca de nuestros orígenes:
“Y todos son de Dios (ek theos) que nos reconcilió consigo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.” (2Cor 5:18 PLT) [i]
Este texto nos indica que todos son “ex Deo” o “de Dios” (Gr. ek Theos). Además, dice que nosotros como las primicias de la Nueva Creación (v.17); nosotros que ya hemos sido reconciliados a Dios, hemos recibido el ministerio de la reconciliación para alcanzar el resto de la creación de Dios.
En todo el libro de Dios el término “ex nihilo” o “de la nada” nunca aparece. Lo que vemos declarado más de una vez es que todas las cosas son “ex Deo” o “de Dios”. Hay un mundo de diferencia entre decir que fuimos creados por Dios “de la nada” y por Dios “de Dios”. El primero es impersonal y por naturaleza independiente de Dios. El segundo es muy personal e implica un vínculo y una dependencia.
Recuerdo un cuento de un granjero que cuidaba bien a todos los animales en su finca y todos ellos lo amaban. Cuando pasó por un tiempo de dificultad la madre gallina quería hacer algo para él para expresar su amor y gratitud. Se juntó con el señor cerdito, quien ella sabía también amaba a su amo, para ponerse de acuerdo con algo especial para él. Cuando la madre gallina sugirió prepararle un desayuno de huevos con jamón, el señor cerdito respondió: “Eso es fácil para ti decir. Para ti solo sería una contribución, pero para mí sería un compromiso personal.”
Aunque la ilustración queda corta, demuestra la diferencia en el valor puesto en lo que existe exterior a alguien y lo que realmente es una parte de uno. ¿Cuál sería lo que más aprecias y cuidas, tu pie o tu zapato? La respuesta debe ser obvia. Podemos fácilmente deshacernos de algo que hicimos de la nada y para nuestro beneficio como el zapato, por ejemplo, pero haríamos todo dentro de nuestro poder, y aún más, para salvar a nuestro pie porque es una parte de nosotros.
Tradicionalistas quieren que creamos que somos algo externo a Dios, creados de la nada y solo para servir Sus propósitos. Si Dios decide que ya no servimos bien para Sus propósitos, no es pérdida para Él lanzarnos al fuego, algo como haríamos nosotros con algo que ya no nos sirve.
Por ese motivo los aniquilacionistas no ven problema alguno con decir que Dios exterminará al 90% de Su creación. Dirían ex nihilo ad nihilo “de la nada a la nada”. Nuestra palabra “aniquilar” de hecho es de la palabra en latín ad nihilo (a la nada). Como diríamos en el inglés: “Fácil obtener, fácil deshacer”. Ellos negarían enfáticamente que el Dios de amor sea tan distanciado de Su creación como su creencia ex nihilo ad nihilo implica. Sin embargo, en realidad, según su creencia, la vida humana y el resto de la creación, es tan desechable para Dios como un zapato viejo.
Habiendo sido criado bajo la doctrina de la aniquilación, conozco de primera mano el bajo sentido del valor personal que esa creencia produce en el corazón. Aunque presentan a Dios como un Dios de amor, no sentí menos esperanza y auto-valoración durante mi breve tiempo como ateo de lo que sentía como niño creyendo en la aniquilación de todos, a excepción de los mejores y los más fuertes.
Cuando tuve mi encuentro con Dios a los 18 años de edad, Su amor fue derramado en mi corazón por el Espíritu Santo. No sabía nada de la teología, solo sabía desde el fondo de mi ser y sin caber la más mínima duda, que Dios me amaba y que Él me valoraba mucho más allá de mi capacidad de comprender. No fue hasta que comencé a estudiar la teología que surgieron otra vez los temores y dudas acerca de Su amor y Su valoración de mí como persona.
Dentro de unos pocos años, sin siquiera darme cuenta, pasé de la creencia de los aniquilacionistas en un selectivo ex nihilo ad nihilo (de la nada a la nada), al absoluto ex nihilo ad nihilo creencia de los ateos, y finalmente entré en el infinito mar del amor incondicional de Dios, solo para salir al otro lado por la influencia de la doctrina tradicional basada en el temor del castigo eterno para la mayoría.
Si no fuera por mi encuentro personal con el amor de Dios cuando tenía 18 años que sirvió como ancla para mi alma, hubiera estado en peores condiciones que cuando todavía creía en la aniquilación de los perdidos. Al menos en ese entonces, cuando me sentía de bajo valor y temía el rechazo de Dios, podría consolarme en el pensamiento que sería incinerado y después dejaría de existir. Pero una vez enseñado a creer que los indignos “desechables” serían eternamente quemados en el infierno sin posibilidad de restauración, el conocimiento del amor incondicional de Dios comenzó a ser desafiado en un tira y afloja continuo en el temor de un infierno eterno.
Todos nosotros, si somos honestos, experimentamos el fracaso y pecamos, y caímos presos al acusador de nuestras almas. Si no estamos bien arraigados y cimentados en el amor de Dios empezamos a luchar contra nuestra baja autoestima. Esto nos lleva a tener temor y dudas acerca de nuestra aceptación delante de un dios que nos dicen que es amor, pero a la vez tiene odio eterno y si no morimos en buenos términos con él, entonces él nos odiará y nos quemará con las llamas eternas del infierno.
Poco a poco salí de mi primer amor con el Señor donde me sentía seguro en Su amor, a una doctrina tradicional y dualista y pasé de estar afirmando: “¡Me ama, me ama me ama!” a sentir: “¿Me ama, no me ama, me ama, no me ama?” Mi sentido de valor personal delante de Dios comenzó a ser basado en mi comportamiento en vez de Su amor incondicional por mí.
Cuando asistía a la Iglesia Arminiana me dijeron que Dios me amaba incondicionalmente, pero si no perseveraba hasta el final, me mandaría a un infierno eterno. Los calvinistas, en cambio me dijeron que, si era uno de los elegidos, entonces no había necesidad de preocuparme. Pero si no perseveraba hasta el final, significaba que nunca era de los elegidos. Ambas doctrinas nos producen la misma inseguridad. El calvinismo es llamado “la seguridad eterna”, pero en realidad ninguna de las dos posiciones ofrece ningún sentido de verdadera seguridad para el pecador esperanzado.
En mi opinión, decir que nos originamos de la nada, ex nihilo, como dicen los tradicionalistas, nos devalúa tremendamente como criaturas de Dios. Es un término que despersonaliza la creación de Dios, convirtiéndonos en objetos desechables, como un zapato viejo. Lo que vemos presentado en las Escrituras es que todas las cosas se originaron en Dios ex Deo (de Dios), y como nos originamos en Dios, también existimos por Él, algo como nuestro pie existe debido al hecho que es una parte de nosotros. Aunque el hombre cayó y la naturaleza fue sujetada a la vanidad, todas las cosas se originaron de Él, subsisten por Él y al final terminan en Él. Lo que descubrimos en las Escrituras no es un ex nihilo et nihilo ad nihilo (de la nada, por nada y a la nada) Las Sagradas Escrituras nos presentan la gloriosa verdad que somos “ex Deo per Deo ad Deo” (de Dios, por Dios y para Dios):
“Porque de (ek) él, y por (dia) él, y para (eis) él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” (Rom 11:36)
Solo viendo este texto podemos ver sumado el plan maravilloso de Dios para toda Su creación. Todo lo que tuvo su comienzo en Él es sostenido por Él, y volverá a Él. No existe desechables en toda la creación de Dios. No somos objetos ex nihilo para ser tirados ad nihilo como basura que ya no sirve, sino que somos creados de Dios mismo y tenemos un valor infinito a los ojos de Dios. Y es por eso que Él restaurará a todos a Si mismo:
“Y todos son de Dios (ek theos) que nos reconcilió consigo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.” (2Cor 5:18 PLT)[ii]
Aquí podemos ver que toda la creación se originó en Dios, y aunque caímos, nos ha reconciliado consigo mismo, dándonos el ministerio de la reconciliación hacia los demás. En Colosenses 1:15-19 vemos que la reconciliación es para toda la creación, tanto de lo visible como lo invisible. En Romanos 8:18-23 vemos que en el tiempo de la manifestación de los hijos de Dios toda la creación será liberada. No hay desechables, no hay un basurero eterno. En la eternidad todos habrán sido reconciliados con Dios y entonces Él será todo en todos.
La verdad de que nos originamos en Dios y no de la nada, no debe ser confundida con el panteísmo que enseña que todo es Dios. Aunque la creación comenzó en Cristo (gr. “en auto”, Col 1:16), y salió de Dios, sin embargo es distinto de Él. El Dios trino eternamente existe. En el principio, antes de la creación, Dios, siendo eterno, ya existía:
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” (Gen 1:1)
“Porque en él fueron creadas todas las cosas…. 17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.” (Col 1:16-17)
Dios es eterno, sin comienzo. La creación, en cambio, tuvo un comienzo. Sin embargo, no comenzó de la nada, ex nihilo, sino que comenzó en Dios y de Dios ex Deo. Somos de Dios en la manera en que Eva fue formada de Adán:
“porque así como la mujer procede del (ek) varón, también el varón nace de (día) la mujer; pero todo procede de (ek) Dios.” (1Cor 11:12)
Habiendo salido de Él, sin embargo, existe una distinción entre Él y nosotros, muy semejante a la distinción entre Adán y Eva, aunque ella salió de él. Sin embargo, habiendo salido de él, eran una sola carne. Hay unión en distinción. De la misma manera, el hombre vino de Dios, y mientras que siempre habrá distinción de personas, todos nosotros vivimos y nos movemos y tenemos nuestro ser en Él. Aunque muchos, como los varones de Atenas a quien predicó Pablo, siguen cegados a esta realidad por el pecado, siendo enemigos en su mente, todos vivimos por Él. Ninguno de nosotros tenemos auto-existencia. Puede que estemos, por un tiempo, separados de Dios. Pero es imposible que exista una separación ontológica de Él porque en Él todas las cosas subsisten:
“para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. 28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. 29 Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.” (Hch 17:27-29)
Pablo aquí incluye a los que, en ese entonces, aún no habían sido regenerados. Muchos de ellos hasta se burlaban de él. Sin embargo, los incluyó en su declaración de que cada uno de nosotros, como linaje de Él, vivimos, nos movemos y tenemos nuestra existencia en Él. Mientras que todos somos personas individuales, sin embargo, todos somos de Él, existimos por Él, y también todos volveremos a Él. El resultado final es que Él será todo en todos.
[i] Esta es una traducción literal. Usualmente cito de la traducción Reina Valera pero en esta instancia los traductores tomaron la libertad y cambiaron el plural “todos” a “todo” y agregaron las palabras “esto proviene”, cambiando completamente el sentido obvio del texto, que enseña ex Deo en vez de ex nihilo. La Reina Valera lee así: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.” (2Co 5:18 RVR) Al menos en la versión Rey Jaime del inglés retiene el significado literal del texto “All things are of God” (todas las cosas son de Dios).
[ii] Esta es una traducción literal. Usualmente cito de la traducción Reina Valera pero en esta instancia los traductores tomaron la libertad de cambiar el plural “todos” a “todo” y agregaron las palabras “esto proviene”, cambiando completamente el sentido obvio del texto, que enseña ex Deo en vez de ex nihilo. La Reina Valera lee así: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.” (2Co 5:18 RVR) Al menos en la versión Rey Jaime del inglés retiene el significado literal del texto “All things are of God” (todas las cosas son de Dios).
¿Nos creó Dios de la nada o nos creó de Sí Mismo? La respuesta a esta pregunta es importante dado que determina nuestro sentido de valor y responde a la pregunta acerca de nuestro destino final.
“Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” (Rom 11:36)
Lo siguiente fue tomado del libro, El Triunfo de la Misericordia.
¿Cómo es que llegamos a existir? ¿Fue de la nada o de Dios? Desde San Agustín, el cristianismo tradicional ha argumentado que la creación de Dios es ex nihilo o “de la nada”. Por muchos años ese razonamiento era aceptable para mí porque creo en una creación especial de seis días, tal como es relatado en Génesis. Y a comparación de la evolución de ex magnus crepitus (big bang), parecía la opción más lógica de las dos teorías.
Es más lógico creer que el Dios eterno, como “la Causa sin causa” creó todo de la nada, que creer que nada fue la causa de todo, como creen los evolucionistas ateos. El diseño inteligente y la hermosura a nuestro alrededor son mejor explicados por la existencia del Diseñador Inteligente de Amor que argumentar que la nada de alguna manera estalló en un “big bang,” produciendo el orden astronómicamente complejo y preciso, y la gloriosa belleza creativa a nuestro alrededor.
Cuando comencé a descubrir el maravilloso plan de Dios para las épocas desde la creación hasta la consumación, me di cuenta de que la creación de Dios es mucho más personal e íntima de lo que puede ser adecuadamente expresada por la expresión “ex nihilo” del Latín. Si la creación fuera de la nada, entonces eso presenta otra pregunta: ¿De dónde viene la nada si Dios llena todo y no hay lugar donde Él no esté presente? Si Dios está en todo lugar, omnipresente, entonces no hay donde Él no esté para permitir que algo venga de la nada.
Como creacionistas, insistimos en la necesidad de un Creador – la primera causa sin causa y auto-existente, que es la fuente de todo lo que existe. Respondemos a la creencia de los evolucionistas ateos que todo comenzó de la nada diciendo: ex nihilo nihil fit, “de la nada nada viene.” Ellos dicen que fuimos formados de una masa primitiva. Si es así, entonces volvemos a donde comenzamos: ¿De dónde originó la masa? ¿De la nada o de Dios, etc.? Si todo lo que existe es el resultado del “big bang,” entonces, ¿qué fue lo que se estalló?
Sin embargo, nosotros los creacionistas debemos de darnos cuenta de que diciendo “de la nada nada viene,” también excluye la creencia de una creación ex nihilo. Siendo verdad que “de la nada nada viene,” entonces tenemos que haber originado de Dios como fuente, tal como dicen las Escrituras, y no de la nada.
Unos argumentan que la nada se refiere al mundo invisible y que de la nada simplemente significa hacer que algo invisible se haga visible, algo como el conejo en el sombrero. Ellos citan Hebreos para apoyar esta idea:
“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo (aionas) por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.” (Heb 11:3)
Sin embargo, la palabra traducida “universo” es aionas en el griego, que significa eones o épocas. Épocas son, por naturaleza invisibles, una medida de tiempo, y épocas o eones solo son visibles en el sentido que los cuerpos celestiales que usamos para medir tiempo, como estrellas, el sol y la luna son visibles. Las realidades invisibles, tales como eones, ondas del sonido, espíritus, etc., son tanto una parte de la creación de Dios como las cosas visibles. En realidad, según la ciencia, los objetos que son visibles y tangibles para nosotros son nada más que distintas concentraciones de energía invisible contenidas en átomos. El mundo invisible fue creado juntamente con la creación visible y tangible. Así que, los eones o épocas, aunque invisibles, no son “nada”. No es correcto decir que “nada” se refiere al mundo invisible, porque el mundo invisible también es una parte de la creación de Dios, como vemos en Colosenses:
“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.” (Col 1:16)
Hasta Dios mismo es Espíritu y así invisible a nuestros ojos. Así que, invisibilidad no puede ser sinónimo con la nada.
Mientras que los filósofos y teólogos razonan en un sinfín de círculos acerca de nuestros orígenes, creo que la Biblia es sencilla, clara y a la vez profunda en su revelación acerca de nuestros orígenes:
“Y todos son de Dios (ek theos) que nos reconcilió consigo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.” (2Cor 5:18 PLT) [i]
Este texto nos indica que todos son “ex Deo” o “de Dios” (Gr. ek Theos). Además, dice que nosotros como las primicias de la Nueva Creación (v.17); nosotros que ya hemos sido reconciliados a Dios, hemos recibido el ministerio de la reconciliación para alcanzar el resto de la creación de Dios.
En todo el libro de Dios el término “ex nihilo” o “de la nada” nunca aparece. Lo que vemos declarado más de una vez es que todas las cosas son “ex Deo” o “de Dios”. Hay un mundo de diferencia entre decir que fuimos creados por Dios “de la nada” y por Dios “de Dios”. El primero es impersonal y por naturaleza independiente de Dios. El segundo es muy personal e implica un vínculo y una dependencia.
Recuerdo un cuento de un granjero que cuidaba bien a todos los animales en su finca y todos ellos lo amaban. Cuando pasó por un tiempo de dificultad la madre gallina quería hacer algo para él para expresar su amor y gratitud. Se juntó con el señor cerdito, quien ella sabía también amaba a su amo, para ponerse de acuerdo con algo especial para él. Cuando la madre gallina sugirió prepararle un desayuno de huevos con jamón, el señor cerdito respondió: “Eso es fácil para ti decir. Para ti solo sería una contribución, pero para mí sería un compromiso personal.”
Aunque la ilustración queda corta, demuestra la diferencia en el valor puesto en lo que existe exterior a alguien y lo que realmente es una parte de uno. ¿Cuál sería lo que más aprecias y cuidas, tu pie o tu zapato? La respuesta debe ser obvia. Podemos fácilmente deshacernos de algo que hicimos de la nada y para nuestro beneficio como el zapato, por ejemplo, pero haríamos todo dentro de nuestro poder, y aún más, para salvar a nuestro pie porque es una parte de nosotros.
Tradicionalistas quieren que creamos que somos algo externo a Dios, creados de la nada y solo para servir Sus propósitos. Si Dios decide que ya no servimos bien para Sus propósitos, no es pérdida para Él lanzarnos al fuego, algo como haríamos nosotros con algo que ya no nos sirve.
Por ese motivo los aniquilacionistas no ven problema alguno con decir que Dios exterminará al 90% de Su creación. Dirían ex nihilo ad nihilo “de la nada a la nada”. Nuestra palabra “aniquilar” de hecho es de la palabra en latín ad nihilo (a la nada). Como diríamos en el inglés: “Fácil obtener, fácil deshacer”. Ellos negarían enfáticamente que el Dios de amor sea tan distanciado de Su creación como su creencia ex nihilo ad nihilo implica. Sin embargo, en realidad, según su creencia, la vida humana y el resto de la creación, es tan desechable para Dios como un zapato viejo.
Habiendo sido criado bajo la doctrina de la aniquilación, conozco de primera mano el bajo sentido del valor personal que esa creencia produce en el corazón. Aunque presentan a Dios como un Dios de amor, no sentí menos esperanza y auto-valoración durante mi breve tiempo como ateo de lo que sentía como niño creyendo en la aniquilación de todos, a excepción de los mejores y los más fuertes.
Cuando tuve mi encuentro con Dios a los 18 años de edad, Su amor fue derramado en mi corazón por el Espíritu Santo. No sabía nada de la teología, solo sabía desde el fondo de mi ser y sin caber la más mínima duda, que Dios me amaba y que Él me valoraba mucho más allá de mi capacidad de comprender. No fue hasta que comencé a estudiar la teología que surgieron otra vez los temores y dudas acerca de Su amor y Su valoración de mí como persona.
Dentro de unos pocos años, sin siquiera darme cuenta, pasé de la creencia de los aniquilacionistas en un selectivo ex nihilo ad nihilo (de la nada a la nada), al absoluto ex nihilo ad nihilo creencia de los ateos, y finalmente entré en el infinito mar del amor incondicional de Dios, solo para salir al otro lado por la influencia de la doctrina tradicional basada en el temor del castigo eterno para la mayoría.
Si no fuera por mi encuentro personal con el amor de Dios cuando tenía 18 años que sirvió como ancla para mi alma, hubiera estado en peores condiciones que cuando todavía creía en la aniquilación de los perdidos. Al menos en ese entonces, cuando me sentía de bajo valor y temía el rechazo de Dios, podría consolarme en el pensamiento que sería incinerado y después dejaría de existir. Pero una vez enseñado a creer que los indignos “desechables” serían eternamente quemados en el infierno sin posibilidad de restauración, el conocimiento del amor incondicional de Dios comenzó a ser desafiado en un tira y afloja continuo en el temor de un infierno eterno.
Todos nosotros, si somos honestos, experimentamos el fracaso y pecamos, y caímos presos al acusador de nuestras almas. Si no estamos bien arraigados y cimentados en el amor de Dios empezamos a luchar contra nuestra baja autoestima. Esto nos lleva a tener temor y dudas acerca de nuestra aceptación delante de un dios que nos dicen que es amor, pero a la vez tiene odio eterno y si no morimos en buenos términos con él, entonces él nos odiará y nos quemará con las llamas eternas del infierno.
Poco a poco salí de mi primer amor con el Señor donde me sentía seguro en Su amor, a una doctrina tradicional y dualista y pasé de estar afirmando: “¡Me ama, me ama me ama!” a sentir: “¿Me ama, no me ama, me ama, no me ama?” Mi sentido de valor personal delante de Dios comenzó a ser basado en mi comportamiento en vez de Su amor incondicional por mí.
Cuando asistía a la Iglesia Arminiana me dijeron que Dios me amaba incondicionalmente, pero si no perseveraba hasta el final, me mandaría a un infierno eterno. Los calvinistas, en cambio me dijeron que, si era uno de los elegidos, entonces no había necesidad de preocuparme. Pero si no perseveraba hasta el final, significaba que nunca era de los elegidos. Ambas doctrinas nos producen la misma inseguridad. El calvinismo es llamado “la seguridad eterna”, pero en realidad ninguna de las dos posiciones ofrece ningún sentido de verdadera seguridad para el pecador esperanzado.
En mi opinión, decir que nos originamos de la nada, ex nihilo, como dicen los tradicionalistas, nos devalúa tremendamente como criaturas de Dios. Es un término que despersonaliza la creación de Dios, convirtiéndonos en objetos desechables, como un zapato viejo. Lo que vemos presentado en las Escrituras es que todas las cosas se originaron en Dios ex Deo (de Dios), y como nos originamos en Dios, también existimos por Él, algo como nuestro pie existe debido al hecho que es una parte de nosotros. Aunque el hombre cayó y la naturaleza fue sujetada a la vanidad, todas las cosas se originaron de Él, subsisten por Él y al final terminan en Él. Lo que descubrimos en las Escrituras no es un ex nihilo et nihilo ad nihilo (de la nada, por nada y a la nada) Las Sagradas Escrituras nos presentan la gloriosa verdad que somos “ex Deo per Deo ad Deo” (de Dios, por Dios y para Dios):
“Porque de (ek) él, y por (dia) él, y para (eis) él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” (Rom 11:36)
Solo viendo este texto podemos ver sumado el plan maravilloso de Dios para toda Su creación. Todo lo que tuvo su comienzo en Él es sostenido por Él, y volverá a Él. No existe desechables en toda la creación de Dios. No somos objetos ex nihilo para ser tirados ad nihilo como basura que ya no sirve, sino que somos creados de Dios mismo y tenemos un valor infinito a los ojos de Dios. Y es por eso que Él restaurará a todos a Si mismo:
“Y todos son de Dios (ek theos) que nos reconcilió consigo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.” (2Cor 5:18 PLT)[ii]
Aquí podemos ver que toda la creación se originó en Dios, y aunque caímos, nos ha reconciliado consigo mismo, dándonos el ministerio de la reconciliación hacia los demás. En Colosenses 1:15-19 vemos que la reconciliación es para toda la creación, tanto de lo visible como lo invisible. En Romanos 8:18-23 vemos que en el tiempo de la manifestación de los hijos de Dios toda la creación será liberada. No hay desechables, no hay un basurero eterno. En la eternidad todos habrán sido reconciliados con Dios y entonces Él será todo en todos.
La verdad de que nos originamos en Dios y no de la nada, no debe ser confundida con el panteísmo que enseña que todo es Dios. Aunque la creación comenzó en Cristo (gr. “en auto”, Col 1:16), y salió de Dios, sin embargo es distinto de Él. El Dios trino eternamente existe. En el principio, antes de la creación, Dios, siendo eterno, ya existía:
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” (Gen 1:1)
“Porque en él fueron creadas todas las cosas…. 17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.” (Col 1:16-17)
Dios es eterno, sin comienzo. La creación, en cambio, tuvo un comienzo. Sin embargo, no comenzó de la nada, ex nihilo, sino que comenzó en Dios y de Dios ex Deo. Somos de Dios en la manera en que Eva fue formada de Adán:
“porque así como la mujer procede del (ek) varón, también el varón nace de (día) la mujer; pero todo procede de (ek) Dios.” (1Cor 11:12)
Habiendo salido de Él, sin embargo, existe una distinción entre Él y nosotros, muy semejante a la distinción entre Adán y Eva, aunque ella salió de él. Sin embargo, habiendo salido de él, eran una sola carne. Hay unión en distinción. De la misma manera, el hombre vino de Dios, y mientras que siempre habrá distinción de personas, todos nosotros vivimos y nos movemos y tenemos nuestro ser en Él. Aunque muchos, como los varones de Atenas a quien predicó Pablo, siguen cegados a esta realidad por el pecado, siendo enemigos en su mente, todos vivimos por Él. Ninguno de nosotros tenemos auto-existencia. Puede que estemos, por un tiempo, separados de Dios. Pero es imposible que exista una separación ontológica de Él porque en Él todas las cosas subsisten:
“para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. 28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. 29 Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.” (Hch 17:27-29)
Pablo aquí incluye a los que, en ese entonces, aún no habían sido regenerados. Muchos de ellos hasta se burlaban de él. Sin embargo, los incluyó en su declaración de que cada uno de nosotros, como linaje de Él, vivimos, nos movemos y tenemos nuestra existencia en Él. Mientras que todos somos personas individuales, sin embargo, todos somos de Él, existimos por Él, y también todos volveremos a Él. El resultado final es que Él será todo en todos.
[i] Esta es una traducción literal. Usualmente cito de la traducción Reina Valera pero en esta instancia los traductores tomaron la libertad y cambiaron el plural “todos” a “todo” y agregaron las palabras “esto proviene”, cambiando completamente el sentido obvio del texto, que enseña ex Deo en vez de ex nihilo. La Reina Valera lee así: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.” (2Co 5:18 RVR) Al menos en la versión Rey Jaime del inglés retiene el significado literal del texto “All things are of God” (todas las cosas son de Dios).
[ii] Esta es una traducción literal. Usualmente cito de la traducción Reina Valera pero en esta instancia los traductores tomaron la libertad de cambiar el plural “todos” a “todo” y agregaron las palabras “esto proviene”, cambiando completamente el sentido obvio del texto, que enseña ex Deo en vez de ex nihilo. La Reina Valera lee así: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación.” (2Co 5:18 RVR) Al menos en la versión Rey Jaime del inglés retiene el significado literal del texto “All things are of God” (todas las cosas son de Dios).
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por George Sidney Hurd
“…cuando el Señor Jesús se manifieste desde el cielo entre llamas de fuego, con sus poderosos ángeles, 8 para castigar a los que no conocen a Dios ni obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesús. 9 Ellos sufrirán el castigo de la destrucción eterna (ólethros aiónios), lejos de la presencia del Señor y de la majestad de su poder.” (2Tesalonicenses 1:7-9 NVI)
¿Qué significa la frase comúnmente rendida como “destrucción eterna de la presencia del Señor”? Unos dicen que refiere a la aniquilación final de uno, mientras que otros lo entienden como describiendo tormento eterno lejos de la presencia de Dios. En el siguiente artículo tomado de mi libro El Triunfo de la Misericordia demuestro que, cuando es entendido correctamente habla de una destrucción temporal de la carne pecaminosa e independiente, resultando en la restauración.
En el capítulo 5 del libro El Triunfo de la Misericordia y también en mi blog La Duración del Castigo, demuestro que aiónios significa “eonian” o “lo que pertenece a la época/s,” en vez de “eterno.” Siendo así, es evidente que la destrucción eonian (ólethros aiónios) no se refiere a algo sin fin, sino más bien a un proceso que continúa por un tiempo indefinido.
La palabra olethros aparece cuatro veces en el Nuevo Testamento y significa “destrucción, ruina o corrupción.” No significa aniquilación, como afirman los aniquilacionistas porque es usado para describir la condición o estado de personas aún vivas físicamente o de cosas que aún existen. 1Timoteo 6:9 sirve para ilustrar esto: “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción (olethros) y perdición (apóleia).” Muchas personas que han caído en el pecado y los vicios están destruidas; viviendo perdidamente y lejos de Dios. No es que han dejado de existir, pero su vida está en ruinas. Jesús dijo del hijo pródigo que vivía perdidamente. No volvió en si hasta que su vida estaba destruida o en ruinas.
Estudié el español por un tiempo en la hermosa ciudad de Antigua Guatemala donde hay muchas ruinas. Los edificios fueron “destruidos” por terremotos, pero no han dejado de existir. Muchos ya han sido restaurados. Destrucción no es un sinónimo de aniquilación.
También, la palabra ólethros en 2Tesolónicas 1:9 no permite que refiera a un proceso interminable en el sentido de destruyendo eternamente. La morfología de la palabra griega para “destrucción” (ólethros) indica que es una palabra de acción que nombra el resultado de una acción, en vez de describir la acción misma, así como nuestro sufijo –ción en español. [i] Aún si la acción fuera continuar por épocas, tiene que terminar porque el sufijo –ción enfatiza el resultado final y no el proceso. La palabra refiere a un proceso de destrucción que tiene que terminar una vez que la destrucción sea consumada. Como dice el Salmista: “Haces que el hombre vuelva a ser polvo, y dices: Volved, hijos de los hombres” (Sal 90:3). Cualquier teodicea que incluye tormentos sin fin no toma en cuenta la morfología de la palabra ólethros, ni la prometida restauración de todos. No toma en cuenta el clímax de las épocas, profetizado desde el principio. (Hch 3:21,25).
¿En qué sentido puede uno sufrir destrucción temporal resultando en el beneficio del sentenciado? No tenemos que buscar lejos en el Nuevo Testamento para encontrar la respuesta. Pablo dio órdenes a los corintos a entregar al que estaba fornicando con la mujer de su padre a Satanás para una destrucción, pero era una destrucción con un fin positivo:
“En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, 5 el tal sea entregado a Satanás para destrucción (olethros) de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.” (1Cor 5:4-5)
Aquí vemos un fin restaurativo en excluir a este hombre de la comunidad de los santos. Él fue entregado a Satanás para destrucción, pero no de su ser como persona, sino de su carne pecaminosa. Si uno persiste en el pecado es para su propio bien la destrucción eonian – no solo para el bien de los demás. De la misma manera los que mueren sin morir a la carne serán entregados al castigo correctivo (kolasis) por el tiempo necesario para destruir la vida del alma y su carne. Será una destrucción eonian, pero no eterna. Puede que dure tres días o tres milenios. Lo que sabemos es que será hasta la destrucción de la carne porque sin la santidad nadie verá al Señor (Heb 12:14).
La destrucción eonian en 2Tesalonicenses 1:9, según La Reina Valera 1960, es ocasionada por estar excluido de la presencia del Señor. En La Reina Valera de 1909 y en la Versión Sagradas Escrituras dicen que es por la presencia del Señor.
“los cuales sufrirán pena de eterna perdición (olethros aionios), excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder.” (2Tes 1:9 Reina Valera 1960)
“los cuales serán castigados de eterna perdición por la presencia del Señor, y por la gloria de su potencia.” (2Tes 1:9 Reina Valera 1909)
“los cuales serán castigados de eterna perdición por la presencia del Señor, y por la gloria de su potencia.” (2Tes 1:9 SSE)
Gramáticamente podría ser traducida de cualquiera de las dos maneras, y prácticamente los condenados sufrirán tanto por la presencia como por ser excluidos de la presencia. En Apocalipsis 14:10 dice que serán atormentados “con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero.” Veremos esto con más detalle más adelante. Basta decir aquí que su tormento será ocasionado por estar expuesto a la mirada de Aquel cuyos ojos son penetrantes como llama de fuego. Sufrirán vergüenza eonian por la presencia del Señor. Pero, a la vez, serán excluidos de la presencia, porque sin la santidad nadie verá al Señor. Su tormento será tanto por ser visto por Él, como será por ver de lejos Su reino en su gloria y no poderse acercar por la vergüenza de su inmundicia. Como el apóstol Juan nos exhortó como hijos de Dios: “Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de (apo) él avergonzados.” (1Juan 2:28). Aquí aparece otra vez la preposición griega apo, que puede expresar tanto la idea de alejarnos de Su presencia, como también alejarnos por Su presencia. Yo creo que ambos sentidos aplican. Si no permanecemos en Él, nuestra vergüenza nos obligará a alejarnos de Su Presencia, y por Su presencia, escondiéndonos en nuestra vergüenza igual como se escondió Adán del Señor en su vergüenza en el Edén.
Creo que la Segunda Muerte se trata de la destrucción eonian, tanto de la presencia como por la presencia del Señor. Todos tenemos que morir dos muertes. Una es física y la otra es morir al independiente YO y a la carne. Jesús nos dice, “el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda (apolumi “destruir, perder”) su vida por causa de mí, la hallará.” (Mateo 16:25). Son inevitables las dos muertes. Es mejor morir ahora en esta vida que sufrir daño de la Segunda Muerte después de su muerte física y el juicio (Apo 2:11; 21:8). “Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará.” (Mateo 21:44) Los que creen en esta vida y se sometan al trato de Dios para ser santificados ahora en esta vida serán quebrantados. Es un proceso doloroso de la muerte al YO. Pero es mucho más preferible a lo que les espera a los que no se sometan al trato de Dios en esta vida. Por eso dice que “es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.” (1Tim 4:10). Un día toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesús es el Señor (Fil 2:11), pero más bienaventurados los que lo hacen ahora en esta vida.
Pero, ¿Quién sería el beneficiario de una pena de destrucción eterna sin fin? ¿El Dios Padre y creador de todos? ¿Es concebible que el Dios de amor; infinito en sabiduría predestinara un basurero cósmico donde la gran mayoría de sus creaturas pasarían la eternidad en un miserable estado consciente de destrucción y ruina sin ningún plan para su restauración? ¿Será posible que le diera satisfacción a Dios, contemplar el sufrimiento de tantos miles de millones de sus creaturas por toda la eternidad? ¿Cómo podemos reconciliar tal concepto de Dios con pasajes como los siguientes?
“Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia. 9 No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo.” (Salmo 103:8-9)
“Porque el Señor no desecha para siempre; 32 Antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias; 33 Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres.” (Lam 3:31-33)
“Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.” (Salmo 30:5)
“…No ha guardado para siempre su enojo, porque él se complace en la misericordia.” (Miqueas 7:18)
“…porque misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo. 13 Reconoce, pues, tu maldad…” (Jer 3:12-13)
¿Ha escuchado a alguien hablar de la “ira eterna” de Dios? ¿Sabías que no aparece tal frase en todas las Escrituras? Al contrario, lo que vemos es que Su ira es la que dura solo por un momento a comparación con su favor que es para siempre; que no guarda el enojo eternamente. Es Su amor que nunca deja de ser, no Su ira (1Cor 13:8). ¿Cómo puede Dios, que no desecha para siempre, dar la pena de “eterna” perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder para siempre? En cambio, si podemos ver que se trata de la destrucción de la carne, y que es eonian en vez de eterno; podemos entonces entender cómo el Dios de amor lo permitiría, entendiendo que es solo eonian - hasta que todos sean perfeccionados. Cuando la Segunda Muerte haya cumplido su propósito, entonces el último enemigo, la muerte, habrá sido finalmente destruido. El propósito de Dios en las épocas “de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra” habrá sido finalmente cumplido (Ef 1:10). ¡Aleluya! “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” (Rom 11:32-36).
Hay unas ocasiones cuando parece, basado en las traducciones tradicionales, que la ira de Dios es eterna. Pero el contexto revela que no es “eterno” sino por un tiempo (olam). Leyendo lo que profetiza Jeremías contra Judá, da la impresión que su castigo es “perpetuo”:
“Y perderás la heredad que yo te di, y te haré servir a tus enemigos en tierra que no conociste; porque fuego habéis encendido en mi furor, que para siempre (olam) arderá.” (Jeremías 17:4)
Si fuéramos a entender esta profecía contra Judá como traducido aquí llegaríamos a la conclusión que está hablando de ira eterna. También da la impresión de que su destrucción es eterna en 25:9:
“he aquí enviaré y tomaré a todas las tribus del norte, dice Jehová, y a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y los traeré contra esta tierra y contra sus moradores, y contra todas estas naciones en derredor; y los destruiré, y los pondré por escarnio y por burla y en desolación perpetua (olam).”
Sin embargo, la “ira eterna” y la “desolación perpetua” son solo por un tiempo (olam). En este caso él especifica que “para siempre” durará setenta años como vemos en los siguientes versículos:
“Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años. 12 Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.” (Jer 25:11-12)
“Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. 11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. 12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; 13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. 14 Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar.” (Jer 29:10-14).
En el caso de Judá, como confirmado en la historia, la ira eonian y la destrucción eonian de Dios duró 70 años. Tome nota que, aún en Su ira, Sus pensamientos hacia ellos eran pensamientos de paz, y no de mal. (v.11) Su ira y la destrucción eran correctivas y terminaron cuando se cumplió la pena de los 70 años – no fue una destrucción eterna sino duradera (por olam). ¿Por qué debemos de pensar que la furia del Señor que arde “por siempre” y la destrucción “perpetua” en el caso de Judá durarán por un tiempo limitado pero la destrucción “eterna” de 2Tesalonisences 1:9 nunca llegará a un fin? ¿No dice Romanos 2:11 que no hay acepción de personas para con Dios? Dios no guarda para siempre su enojo y no rechaza para siempre porque Dios es amor. El amor solo muestra enojo con un fin correctivo. Solo rechaza hasta que lo busquemos.
[i] Robertson, A. T.. A Grammar of the Greek New Testament in the Light of Historical Research (Kindle Location 2847). Kindle Edition.
“…cuando el Señor Jesús se manifieste desde el cielo entre llamas de fuego, con sus poderosos ángeles, 8 para castigar a los que no conocen a Dios ni obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesús. 9 Ellos sufrirán el castigo de la destrucción eterna (ólethros aiónios), lejos de la presencia del Señor y de la majestad de su poder.” (2Tesalonicenses 1:7-9 NVI)
¿Qué significa la frase comúnmente rendida como “destrucción eterna de la presencia del Señor”? Unos dicen que refiere a la aniquilación final de uno, mientras que otros lo entienden como describiendo tormento eterno lejos de la presencia de Dios. En el siguiente artículo tomado de mi libro El Triunfo de la Misericordia demuestro que, cuando es entendido correctamente habla de una destrucción temporal de la carne pecaminosa e independiente, resultando en la restauración.
En el capítulo 5 del libro El Triunfo de la Misericordia y también en mi blog La Duración del Castigo, demuestro que aiónios significa “eonian” o “lo que pertenece a la época/s,” en vez de “eterno.” Siendo así, es evidente que la destrucción eonian (ólethros aiónios) no se refiere a algo sin fin, sino más bien a un proceso que continúa por un tiempo indefinido.
La palabra olethros aparece cuatro veces en el Nuevo Testamento y significa “destrucción, ruina o corrupción.” No significa aniquilación, como afirman los aniquilacionistas porque es usado para describir la condición o estado de personas aún vivas físicamente o de cosas que aún existen. 1Timoteo 6:9 sirve para ilustrar esto: “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción (olethros) y perdición (apóleia).” Muchas personas que han caído en el pecado y los vicios están destruidas; viviendo perdidamente y lejos de Dios. No es que han dejado de existir, pero su vida está en ruinas. Jesús dijo del hijo pródigo que vivía perdidamente. No volvió en si hasta que su vida estaba destruida o en ruinas.
Estudié el español por un tiempo en la hermosa ciudad de Antigua Guatemala donde hay muchas ruinas. Los edificios fueron “destruidos” por terremotos, pero no han dejado de existir. Muchos ya han sido restaurados. Destrucción no es un sinónimo de aniquilación.
También, la palabra ólethros en 2Tesolónicas 1:9 no permite que refiera a un proceso interminable en el sentido de destruyendo eternamente. La morfología de la palabra griega para “destrucción” (ólethros) indica que es una palabra de acción que nombra el resultado de una acción, en vez de describir la acción misma, así como nuestro sufijo –ción en español. [i] Aún si la acción fuera continuar por épocas, tiene que terminar porque el sufijo –ción enfatiza el resultado final y no el proceso. La palabra refiere a un proceso de destrucción que tiene que terminar una vez que la destrucción sea consumada. Como dice el Salmista: “Haces que el hombre vuelva a ser polvo, y dices: Volved, hijos de los hombres” (Sal 90:3). Cualquier teodicea que incluye tormentos sin fin no toma en cuenta la morfología de la palabra ólethros, ni la prometida restauración de todos. No toma en cuenta el clímax de las épocas, profetizado desde el principio. (Hch 3:21,25).
¿En qué sentido puede uno sufrir destrucción temporal resultando en el beneficio del sentenciado? No tenemos que buscar lejos en el Nuevo Testamento para encontrar la respuesta. Pablo dio órdenes a los corintos a entregar al que estaba fornicando con la mujer de su padre a Satanás para una destrucción, pero era una destrucción con un fin positivo:
“En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, 5 el tal sea entregado a Satanás para destrucción (olethros) de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.” (1Cor 5:4-5)
Aquí vemos un fin restaurativo en excluir a este hombre de la comunidad de los santos. Él fue entregado a Satanás para destrucción, pero no de su ser como persona, sino de su carne pecaminosa. Si uno persiste en el pecado es para su propio bien la destrucción eonian – no solo para el bien de los demás. De la misma manera los que mueren sin morir a la carne serán entregados al castigo correctivo (kolasis) por el tiempo necesario para destruir la vida del alma y su carne. Será una destrucción eonian, pero no eterna. Puede que dure tres días o tres milenios. Lo que sabemos es que será hasta la destrucción de la carne porque sin la santidad nadie verá al Señor (Heb 12:14).
La destrucción eonian en 2Tesalonicenses 1:9, según La Reina Valera 1960, es ocasionada por estar excluido de la presencia del Señor. En La Reina Valera de 1909 y en la Versión Sagradas Escrituras dicen que es por la presencia del Señor.
“los cuales sufrirán pena de eterna perdición (olethros aionios), excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder.” (2Tes 1:9 Reina Valera 1960)
“los cuales serán castigados de eterna perdición por la presencia del Señor, y por la gloria de su potencia.” (2Tes 1:9 Reina Valera 1909)
“los cuales serán castigados de eterna perdición por la presencia del Señor, y por la gloria de su potencia.” (2Tes 1:9 SSE)
Gramáticamente podría ser traducida de cualquiera de las dos maneras, y prácticamente los condenados sufrirán tanto por la presencia como por ser excluidos de la presencia. En Apocalipsis 14:10 dice que serán atormentados “con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero.” Veremos esto con más detalle más adelante. Basta decir aquí que su tormento será ocasionado por estar expuesto a la mirada de Aquel cuyos ojos son penetrantes como llama de fuego. Sufrirán vergüenza eonian por la presencia del Señor. Pero, a la vez, serán excluidos de la presencia, porque sin la santidad nadie verá al Señor. Su tormento será tanto por ser visto por Él, como será por ver de lejos Su reino en su gloria y no poderse acercar por la vergüenza de su inmundicia. Como el apóstol Juan nos exhortó como hijos de Dios: “Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de (apo) él avergonzados.” (1Juan 2:28). Aquí aparece otra vez la preposición griega apo, que puede expresar tanto la idea de alejarnos de Su presencia, como también alejarnos por Su presencia. Yo creo que ambos sentidos aplican. Si no permanecemos en Él, nuestra vergüenza nos obligará a alejarnos de Su Presencia, y por Su presencia, escondiéndonos en nuestra vergüenza igual como se escondió Adán del Señor en su vergüenza en el Edén.
Creo que la Segunda Muerte se trata de la destrucción eonian, tanto de la presencia como por la presencia del Señor. Todos tenemos que morir dos muertes. Una es física y la otra es morir al independiente YO y a la carne. Jesús nos dice, “el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda (apolumi “destruir, perder”) su vida por causa de mí, la hallará.” (Mateo 16:25). Son inevitables las dos muertes. Es mejor morir ahora en esta vida que sufrir daño de la Segunda Muerte después de su muerte física y el juicio (Apo 2:11; 21:8). “Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará.” (Mateo 21:44) Los que creen en esta vida y se sometan al trato de Dios para ser santificados ahora en esta vida serán quebrantados. Es un proceso doloroso de la muerte al YO. Pero es mucho más preferible a lo que les espera a los que no se sometan al trato de Dios en esta vida. Por eso dice que “es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.” (1Tim 4:10). Un día toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesús es el Señor (Fil 2:11), pero más bienaventurados los que lo hacen ahora en esta vida.
Pero, ¿Quién sería el beneficiario de una pena de destrucción eterna sin fin? ¿El Dios Padre y creador de todos? ¿Es concebible que el Dios de amor; infinito en sabiduría predestinara un basurero cósmico donde la gran mayoría de sus creaturas pasarían la eternidad en un miserable estado consciente de destrucción y ruina sin ningún plan para su restauración? ¿Será posible que le diera satisfacción a Dios, contemplar el sufrimiento de tantos miles de millones de sus creaturas por toda la eternidad? ¿Cómo podemos reconciliar tal concepto de Dios con pasajes como los siguientes?
“Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia. 9 No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo.” (Salmo 103:8-9)
“Porque el Señor no desecha para siempre; 32 Antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias; 33 Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres.” (Lam 3:31-33)
“Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.” (Salmo 30:5)
“…No ha guardado para siempre su enojo, porque él se complace en la misericordia.” (Miqueas 7:18)
“…porque misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo. 13 Reconoce, pues, tu maldad…” (Jer 3:12-13)
¿Ha escuchado a alguien hablar de la “ira eterna” de Dios? ¿Sabías que no aparece tal frase en todas las Escrituras? Al contrario, lo que vemos es que Su ira es la que dura solo por un momento a comparación con su favor que es para siempre; que no guarda el enojo eternamente. Es Su amor que nunca deja de ser, no Su ira (1Cor 13:8). ¿Cómo puede Dios, que no desecha para siempre, dar la pena de “eterna” perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder para siempre? En cambio, si podemos ver que se trata de la destrucción de la carne, y que es eonian en vez de eterno; podemos entonces entender cómo el Dios de amor lo permitiría, entendiendo que es solo eonian - hasta que todos sean perfeccionados. Cuando la Segunda Muerte haya cumplido su propósito, entonces el último enemigo, la muerte, habrá sido finalmente destruido. El propósito de Dios en las épocas “de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra” habrá sido finalmente cumplido (Ef 1:10). ¡Aleluya! “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” (Rom 11:32-36).
Hay unas ocasiones cuando parece, basado en las traducciones tradicionales, que la ira de Dios es eterna. Pero el contexto revela que no es “eterno” sino por un tiempo (olam). Leyendo lo que profetiza Jeremías contra Judá, da la impresión que su castigo es “perpetuo”:
“Y perderás la heredad que yo te di, y te haré servir a tus enemigos en tierra que no conociste; porque fuego habéis encendido en mi furor, que para siempre (olam) arderá.” (Jeremías 17:4)
Si fuéramos a entender esta profecía contra Judá como traducido aquí llegaríamos a la conclusión que está hablando de ira eterna. También da la impresión de que su destrucción es eterna en 25:9:
“he aquí enviaré y tomaré a todas las tribus del norte, dice Jehová, y a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y los traeré contra esta tierra y contra sus moradores, y contra todas estas naciones en derredor; y los destruiré, y los pondré por escarnio y por burla y en desolación perpetua (olam).”
Sin embargo, la “ira eterna” y la “desolación perpetua” son solo por un tiempo (olam). En este caso él especifica que “para siempre” durará setenta años como vemos en los siguientes versículos:
“Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años. 12 Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.” (Jer 25:11-12)
“Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. 11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. 12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; 13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. 14 Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar.” (Jer 29:10-14).
En el caso de Judá, como confirmado en la historia, la ira eonian y la destrucción eonian de Dios duró 70 años. Tome nota que, aún en Su ira, Sus pensamientos hacia ellos eran pensamientos de paz, y no de mal. (v.11) Su ira y la destrucción eran correctivas y terminaron cuando se cumplió la pena de los 70 años – no fue una destrucción eterna sino duradera (por olam). ¿Por qué debemos de pensar que la furia del Señor que arde “por siempre” y la destrucción “perpetua” en el caso de Judá durarán por un tiempo limitado pero la destrucción “eterna” de 2Tesalonisences 1:9 nunca llegará a un fin? ¿No dice Romanos 2:11 que no hay acepción de personas para con Dios? Dios no guarda para siempre su enojo y no rechaza para siempre porque Dios es amor. El amor solo muestra enojo con un fin correctivo. Solo rechaza hasta que lo busquemos.
[i] Robertson, A. T.. A Grammar of the Greek New Testament in the Light of Historical Research (Kindle Location 2847). Kindle Edition.
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por George Sidney Hurd
Lo siguiente fue tomado del libro, El Triunfo de la Misericordia.
“Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. 20 Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, 21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. 22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. 23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. 25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. 27 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. 29 Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. 30 Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. 31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.” (Lucas 16:19-31)
Esta parábola de Jesús es consistente con lo que afirman los universalistas bíblicos porque ellos reconocen que los injustos pasarán por fuegos purificadores al morir. Lo que Jesús no dice aquí es lo que los tradicionalistas mantienen - que el tormento es eterno. Algunos citan el versículo 26 donde Abraham dice que hay una gran sima separándolos que no permite el paso. Pero no dice que la separación es eterna. Cuando uno está sirviendo condena en una prisión es muy similar a la situación en la que se encontró el hombre rico. Un preso puede recibir visitas y conversar con ellos, igual como vemos aquí, pero mientras que esté preso hay un gran muro y ellos no pueden pasar a donde está él, y él no puede pasar a donde están ellos. Solo pueden comunicarse con un teléfono través de un vidrio antibala. Pero una vez servida su condena él es libre de pasar al otro lado con los demás. Es como cuando Jesús dijo: “No saldrás de allí hasta que pagues el último centavo.” (Mt 5:26; Lucas 12:59). Hay mucha diferencia entre decir “no saldrás de allí” y “no saldrás de allí hasta que…” Es necesario comparar todas las enseñanzas de Jesús acerca del castigo para tener un entendimiento más completo del tema. Tenemos que ver esta parábola tomando en cuenta otras enseñanzas de Jesús donde habla de duración: “no saldrás de allí hasta que”, “tendrán su parte” y “muchos azotes o pocos azotes.” (Lucas 12:47).
También es probable que las descripciones del fuego y la lengua seca del hombre rico sean expresiones metafóricas y no literales. El mendigo Lázaro no estaba literalmente en el seno de Abraham. Son descripciones de dos condiciones espirituales distintas en el Hades (mundo invisible de los muertos). Los fariseos usaban la expresión “seno de Abraham” en referencia al paraíso. También la parábola presenta a los que están en el paraíso observando a las personas que ellos conocen, siendo atormentados en las llamas y hablando con ellos. Si eso fuera el caso en un sentido literal, el paraíso no sería un paraíso.
Esta parábola es la quinta en una serie de cinco parábolas, las anteriores siendo La oveja perdida (15:3-7), La moneda perdida (15:8-10), El hijo pródigo (15:11-31), y El mayordomo infiel (16:1-14). Unos argumentan que no es una parábola porque comienza como una historia real; “Había un hombre rico”. Pero la parábola del mayordomo infiel comienza exactamente igual; “Había un hombre rico”. También la parábola del hijo pródigo comienza como una historia diciendo: “Un hombre tenía dos hijos”. La parábola del sembrador comienza como una historia también: “El sembrador salió a sembrar”, pero sabemos que es una parábola porque Mateo aclara que es una parábola (Mt 13:3). Tomado como una historia real y no una parábola, ¿qué clase de paraíso sería eso? ¿Podrías ser consolado en el seno de Abraham viendo a los que amas atormentados en llamas y oyendo sus gemidos y súplicas interminables para misericordia? Para mí eso sería inconcebible. Eso sería un tormento también para los que están en el paraíso, a menos que Dios fuera quitarle todo sentido de amor y compasión de sus corazones.
Esta serie de parábolas fue la respuesta de Jesús a los fariseos y escribas cuando lo criticaron por recibir pecadores:
“Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, 2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come.” (Lucas 15:1-2)
Todas estas parábolas están dirigidas, no a los publicanos y pecadores que se acercaban para oírle, sino a los fariseos y escribas que se consideraban santos y menospreciaban a los demás. La parábola del hombre rico y el mendigo Lázaro fue como decir lo mismo que les había dicho en otra ocasión: “De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios.” (Mt 21:31). Él no dice en la parábola que nunca entrarían, solamente que las personas que ellos menospreciaban, como el mendigo, las prostitutas, publicanos y pecadores, irían delante de ellos al reino de Dios.
En esta parábola Jesús tomó un cuento folklórico de origen griego bien conocido por ellos, pero cambió los papeles de los personajes de la historia. En la historia original, murieron un publicano rico llamado Bar Ma’jan y un escriba pobre. El escriba pobre fue al paraíso, pero Bar Ma’jan estaba en tormentos al lado de un río deseando tomar de su agua, pero sin poder alcanzarlo. [i] Había al menos siete cuentos folklóricos parecidos circulándose entre los judíos en los tiempos de Jesús en donde los papeles cambiaban de esa manera al morirse. [ii]
A los fariseos y los escribas les ha de haber gustado este cuento porque los presentaba como los merecedores del paraíso mientras que los publicanos que ellos menospreciaban eran atormentados. Pero Jesús cambió la historia, presentándoles a ellos con su vestimenta púrpura y lino fino como los malos en el cuento, y los pecadores, publicanos y mendigos como Lázaro siendo recibidos en el paraíso. Esta parábola fue dirigida específicamente a los fariseos y escribas. Jesús no quería que entendiéramos con esta parábola que todos los mendigos van al paraíso o que todos los ricos van a ser atormentados en las llamas. Tampoco fue intencionado para ser entendido como una descripción del paraíso o del infierno. Solo era una parábola para dejar expuesta la hipocresía de los fariseos y escribas.
[i] George W. Sarris article The Rich Man and Lazarus. http://www.georgewsarris.com
[ii] Edward William Fudge The Fire that Consumes, i Universe.com inc. 2001 p. 203
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por George Sidney Hurd
Pablo dijo en Filipenses 2:10-11, “para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”
¿Cómo debemos entender esta declaración? Claramente refiere a cada ser racional, sea en el cielo, en la tierra e incluso bajo tierra en Hades. ¿Será esto un acto de adoración voluntaria, o una confesión forzada para la mayoría? ¿Resultará en salvación, o en condenación eterna para todos, menos los pocos que han oído el evangelio y confesado a Jesús como Señor en su breve vida?
La creencia de la mayoría en la Iglesia durante los últimos mil quinientos años ha sido que solamente aquellos que oyen el evangelio, doblando rodilla en esta vida serán salvos, mientras que el resto de la humanidad se verá obligado a inclinarse ante Él, solo para después ser echado de Su presencia eternamente. ¿Pero es esto lo que realmente enseñan las Escrituras? ¿Cómo entendieron esta declaración los Padres Primitivos de la Iglesia que hablaban el griego del Nuevo Testamento? Aunque muy pocas de sus escritos que todavía existen hacen referencia a este pasaje, lo poco que dicen es muy revelador.
Gregorio de Nisa (330 a 394 d.C.), comentando sobre 1Corintios 15:28 donde Pablo declara que Dios será todo en todos cuando todos finalmente se habrán sujetados a Cristo, dice:
“Cuando todo ser creado está en harmonía consigo mismo y cada lengua ha confesado que Jesucristo es el Señor; cuando cada criatura será unida en un solo cuerpo… Todos estarán sujetos a Cristo, y serán sujetos por un pleno conocimiento de Él, y por una remodelación… Entonces Dios será todo en todos en el tiempo de la restitución.” [1]
Aquí vemos que Gregorio de Nisa entendió que cuando cada lengua haya confesado que Jesucristo es Señor, entonces todos estarán sujetos al Padre y Dios será verdaderamente “todo en todos.”
Ambrosio de Milán (340 a 397 d.C.), también comentando sobre 1Corintios 15:28, dice esencialmente lo mismo:
“Cuando cada criatura aprende que Cristo es su cabeza, y que la cabeza de Cristo es el Padre, entonces Dios será todo en todos; es decir, que cada criatura creerá de la misma manera, y de una sola voz cada lengua de las cosas en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra confesará que hay un Dios del cual son todas las cosas.” [2]
Ambos Padres creían que, para que Dios llegara a ser realmente todo en todos, sería necesario que toda la humanidad e incluso toda criatura en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra, se sujetara a Dios y que esta sujeción sea el resultado de todo ser creado confesando que Jesucristo es su Señor. Es lógicamente imposible que Dios sea todo en todos mientras que la mayoría estén eternamente separados de Él.
También, adicional a su creencia que Dios no podría ser todo en todos a menos que la confesión de todos resultara en la salvación y restauración de todos, creo que también estaban conscientes de otras consideraciones que no permiten que esto sea una confesión forzada. El primero tiene que ver con el significado de la palabra “confesar” (ἐξομολογέω, exomologéo), y el segundo es el contexto del pasaje en Isaías 45 que Pablo citó en Filipenses 2:11, y también varios otros pasajes de las Escrituras que declaran que todos serán salvos.
1) El significado de la palabra “confesar”
El significado preciso de la palabra traducida “confesar” en Filipenses 2 es crítico para entender la naturaleza de su confesión. En nuestra cultura una confesión a menudo es considerada nada más que la admisión de culpa. Sin embargo, en el culto helenista judaica esta palabra griega “confesar” es ἐξομολογέω que es la forma enfática de ὁμολογέω que significa, “confesar o decir lo mismo.” La palabra adquirió el significado de una sincera confesión de pecados, seguido por alabanzas a Dios por Su misericordia que permanece para siempre.[3] Esto se puede ver en la traducción griego LXX que Pablo utilizaba. Aquí hay unos ejemplos:
“Cuando tu pueblo Israel haya sido derrotado por un enemigo, por haber pecado contra ti, y se vuelva a ti y alabe (ἐξομολογέω) tu Nombre, ore y suplique ante ti en este templo, 34 tú escucharás en los cielos y perdonarás el pecado de tu pueblo Israel y los devolverás a la tierra que diste a sus padres.” (1 Reyes 8:33-34 CEE)
La Biblia NET traduce ἐξομολογέω en este versículo como “renuevan su juramento,” que es una definición complementaria a la que vemos en Isaías 45:23, “y jurará toda lengua.” La idea fundamental es una confesión sincera del pecado, alabándole al Señor por Su misericordia y Su gracia. Cánticos espirituales utilizan la palabra ἐξομολογέω como una expresión de acción de gracias o alabanza a Dios por Su misericordia:
“ha de oírse aún voz de gozo y de alegría, voz de desposado y voz de desposada, voz de los que digan: Alabad (ἐξομολογέω) a Jehová de los ejércitos, porque Jehová es bueno, porque para siempre es su misericordia." (Jer 33:11)
“Alabad (ἐξομολογέω) a Jehová con arpa, cantadle con salterio y decacordio.” (Sal 33:2)
Este doble significado de confesión con alabanza o acción de gracias continúa en el Nuevo Testamento donde a veces vemos creyentes haciendo sinceras confesiones de sus pecados (Hch 19:18; Mt 3:5-7), y también vemos a Jesús usando la palabra para expresar acción de gracias al Padre:
“En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo (ἐξομολογέω), oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.” (Lucas 10:21)
Tomando en cuenta este significado doble de confesión de pecados con alabanzas a Dios por Su misericordia, es fácil ver por qué los Padres Primitivos entendieron esta confesión como resultando en la salvación y restauración de todos.
2) El contexto del pasaje paralelo en Isaías 45 requiere que la confesión resultara en salvación.
Una consideración cuidadosa del contexto de Isaías 45:23 que Pablo citó en Filipenses 2:11 deja en claro que él quiso enfatizar la verdad que algún día, todos se habrán doblado rodilla a Cristo, confesándolo como Señor. El Señor dijo por Isaías:
“Volveos a mí y sed salvos, todos los términos de la tierra; porque yo soy Dios, y no hay ningún otro. 23 Por mí mismo he jurado, ha salido de mi boca en justicia una palabra que no será revocada: Que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua jurará lealtad. 24 De mí dirán: Solo en el SEÑOR hay justicia y fuerza. A Él vendrán y serán avergonzados todos los que contra Él se enojaron.” (Isa 45:21-24 LBLA)
Aquí vemos que la salvación es inseparablemente vinculada con todos doblando rodilla y cada lengua jurando lealtad a Dios. Y Dios ha jurado por Sí Mismo que nadie permanecerá eternamente en un estado de perdición. Sus enemigos vendrán a Él avergonzados, doblando rodilla, diciendo: “Solo en el SEÑOR hay justicia y fuerza.” Esta es una confesión resultando en salvación, y es obvio que así lo entendían los Padres Primitivos, especialmente tomando en cuenta que el significado de ἐξομολογέω implica un juramento sincero.
3) Múltiples Textos de Antiguo Testamento requieren que la confesión resulte en Salvación
Finalmente, los Padres Primitivos hubieran conocido bien que la salvación final de todos es un tema que se ve a través de todas las Escrituras. Como dijo Pedro, la restauración de todos fue profetizado desde la fundación del mundo (Hch 3:21). Estos solo son unos pocos de los muchos pasajes que los Padres Primitivas hubieran conocido:
“Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.” (Salmo 22:27)
“Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos. 4 Toda la tierra te adorará, y cantará a ti; Cantarán a tu nombre.” (Salmo 66:3-4) [4]
“Todas las naciones (gentes) que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, y glorificarán tu nombre.” (Salmo 86:9)
“Clemente y compasivo es el SEÑOR, lento para la ira y grande en misericordia. El SEÑOR es bueno para con todos, y su compasión, sobre todas Sus obras. SEÑOR, Tus obras todas Te darán gracias y Tus santos Te bendecirán.” (Salmo 145:8-10 NBLH)
“Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos banquete de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos tuétanos y de vinos purificados. 7 Y destruirá en este monte la cubierta con que están cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a todas las naciones. 8 Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.” (Isa 25:6-8)
“Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.” (Jer 31:34)
Todos los fines de la tierra volverán a Jehová. Todos Sus enemigos se someterán a Él, cantando alabanzas a Su nombre. Todas las naciones que Él ha hecho, que incluye a todas las personas, adorarán delante de Él, glorificando Su nombre, y Sus obras todas le darán gracias. Cuando el Señor quita el velo cubriendo los ojos de todos los pueblos, Él destruirá la muerte para siempre, enjugando toda lágrima de todos los rostros. Todos lo conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande y Él no acordará más de su pecado.
Para mí, no podría estar más claro. Tomando en cuenta tal abundancia de testimonio escritural, no es de sorprenderse que la mayoría de los Padres de la Iglesia Primitiva creían en la restauración final de todos durante los primeros siglos hasta San Agustín.
“Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.”
(Rom 11:36)
[1] Gregorio de Niza, Catechetical Oraciones, (36)
[2] Allin, Universalism Asserted, p. 133.
[3] Kittel’s Theological Dictionary of the New Testament. NT:1843
[4] La palabra “someterse” en este versículo normalmente habla de una sumisión fingida. Sin embargo, no existe una palabra en el hebreo para sumisión voluntaria. Aquí es el contexto lo que determina su sentido como verdadera sumisión y adoración a pesar de su sentido usual, dado que una sujeción fingida jamás resultaría en que Sus enemigos le adoraran.
Pablo dijo en Filipenses 2:10-11, “para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”
¿Cómo debemos entender esta declaración? Claramente refiere a cada ser racional, sea en el cielo, en la tierra e incluso bajo tierra en Hades. ¿Será esto un acto de adoración voluntaria, o una confesión forzada para la mayoría? ¿Resultará en salvación, o en condenación eterna para todos, menos los pocos que han oído el evangelio y confesado a Jesús como Señor en su breve vida?
La creencia de la mayoría en la Iglesia durante los últimos mil quinientos años ha sido que solamente aquellos que oyen el evangelio, doblando rodilla en esta vida serán salvos, mientras que el resto de la humanidad se verá obligado a inclinarse ante Él, solo para después ser echado de Su presencia eternamente. ¿Pero es esto lo que realmente enseñan las Escrituras? ¿Cómo entendieron esta declaración los Padres Primitivos de la Iglesia que hablaban el griego del Nuevo Testamento? Aunque muy pocas de sus escritos que todavía existen hacen referencia a este pasaje, lo poco que dicen es muy revelador.
Gregorio de Nisa (330 a 394 d.C.), comentando sobre 1Corintios 15:28 donde Pablo declara que Dios será todo en todos cuando todos finalmente se habrán sujetados a Cristo, dice:
“Cuando todo ser creado está en harmonía consigo mismo y cada lengua ha confesado que Jesucristo es el Señor; cuando cada criatura será unida en un solo cuerpo… Todos estarán sujetos a Cristo, y serán sujetos por un pleno conocimiento de Él, y por una remodelación… Entonces Dios será todo en todos en el tiempo de la restitución.” [1]
Aquí vemos que Gregorio de Nisa entendió que cuando cada lengua haya confesado que Jesucristo es Señor, entonces todos estarán sujetos al Padre y Dios será verdaderamente “todo en todos.”
Ambrosio de Milán (340 a 397 d.C.), también comentando sobre 1Corintios 15:28, dice esencialmente lo mismo:
“Cuando cada criatura aprende que Cristo es su cabeza, y que la cabeza de Cristo es el Padre, entonces Dios será todo en todos; es decir, que cada criatura creerá de la misma manera, y de una sola voz cada lengua de las cosas en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra confesará que hay un Dios del cual son todas las cosas.” [2]
Ambos Padres creían que, para que Dios llegara a ser realmente todo en todos, sería necesario que toda la humanidad e incluso toda criatura en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra, se sujetara a Dios y que esta sujeción sea el resultado de todo ser creado confesando que Jesucristo es su Señor. Es lógicamente imposible que Dios sea todo en todos mientras que la mayoría estén eternamente separados de Él.
También, adicional a su creencia que Dios no podría ser todo en todos a menos que la confesión de todos resultara en la salvación y restauración de todos, creo que también estaban conscientes de otras consideraciones que no permiten que esto sea una confesión forzada. El primero tiene que ver con el significado de la palabra “confesar” (ἐξομολογέω, exomologéo), y el segundo es el contexto del pasaje en Isaías 45 que Pablo citó en Filipenses 2:11, y también varios otros pasajes de las Escrituras que declaran que todos serán salvos.
1) El significado de la palabra “confesar”
El significado preciso de la palabra traducida “confesar” en Filipenses 2 es crítico para entender la naturaleza de su confesión. En nuestra cultura una confesión a menudo es considerada nada más que la admisión de culpa. Sin embargo, en el culto helenista judaica esta palabra griega “confesar” es ἐξομολογέω que es la forma enfática de ὁμολογέω que significa, “confesar o decir lo mismo.” La palabra adquirió el significado de una sincera confesión de pecados, seguido por alabanzas a Dios por Su misericordia que permanece para siempre.[3] Esto se puede ver en la traducción griego LXX que Pablo utilizaba. Aquí hay unos ejemplos:
“Cuando tu pueblo Israel haya sido derrotado por un enemigo, por haber pecado contra ti, y se vuelva a ti y alabe (ἐξομολογέω) tu Nombre, ore y suplique ante ti en este templo, 34 tú escucharás en los cielos y perdonarás el pecado de tu pueblo Israel y los devolverás a la tierra que diste a sus padres.” (1 Reyes 8:33-34 CEE)
La Biblia NET traduce ἐξομολογέω en este versículo como “renuevan su juramento,” que es una definición complementaria a la que vemos en Isaías 45:23, “y jurará toda lengua.” La idea fundamental es una confesión sincera del pecado, alabándole al Señor por Su misericordia y Su gracia. Cánticos espirituales utilizan la palabra ἐξομολογέω como una expresión de acción de gracias o alabanza a Dios por Su misericordia:
“ha de oírse aún voz de gozo y de alegría, voz de desposado y voz de desposada, voz de los que digan: Alabad (ἐξομολογέω) a Jehová de los ejércitos, porque Jehová es bueno, porque para siempre es su misericordia." (Jer 33:11)
“Alabad (ἐξομολογέω) a Jehová con arpa, cantadle con salterio y decacordio.” (Sal 33:2)
Este doble significado de confesión con alabanza o acción de gracias continúa en el Nuevo Testamento donde a veces vemos creyentes haciendo sinceras confesiones de sus pecados (Hch 19:18; Mt 3:5-7), y también vemos a Jesús usando la palabra para expresar acción de gracias al Padre:
“En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo (ἐξομολογέω), oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.” (Lucas 10:21)
Tomando en cuenta este significado doble de confesión de pecados con alabanzas a Dios por Su misericordia, es fácil ver por qué los Padres Primitivos entendieron esta confesión como resultando en la salvación y restauración de todos.
2) El contexto del pasaje paralelo en Isaías 45 requiere que la confesión resultara en salvación.
Una consideración cuidadosa del contexto de Isaías 45:23 que Pablo citó en Filipenses 2:11 deja en claro que él quiso enfatizar la verdad que algún día, todos se habrán doblado rodilla a Cristo, confesándolo como Señor. El Señor dijo por Isaías:
“Volveos a mí y sed salvos, todos los términos de la tierra; porque yo soy Dios, y no hay ningún otro. 23 Por mí mismo he jurado, ha salido de mi boca en justicia una palabra que no será revocada: Que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua jurará lealtad. 24 De mí dirán: Solo en el SEÑOR hay justicia y fuerza. A Él vendrán y serán avergonzados todos los que contra Él se enojaron.” (Isa 45:21-24 LBLA)
Aquí vemos que la salvación es inseparablemente vinculada con todos doblando rodilla y cada lengua jurando lealtad a Dios. Y Dios ha jurado por Sí Mismo que nadie permanecerá eternamente en un estado de perdición. Sus enemigos vendrán a Él avergonzados, doblando rodilla, diciendo: “Solo en el SEÑOR hay justicia y fuerza.” Esta es una confesión resultando en salvación, y es obvio que así lo entendían los Padres Primitivos, especialmente tomando en cuenta que el significado de ἐξομολογέω implica un juramento sincero.
3) Múltiples Textos de Antiguo Testamento requieren que la confesión resulte en Salvación
Finalmente, los Padres Primitivos hubieran conocido bien que la salvación final de todos es un tema que se ve a través de todas las Escrituras. Como dijo Pedro, la restauración de todos fue profetizado desde la fundación del mundo (Hch 3:21). Estos solo son unos pocos de los muchos pasajes que los Padres Primitivas hubieran conocido:
“Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.” (Salmo 22:27)
“Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos. 4 Toda la tierra te adorará, y cantará a ti; Cantarán a tu nombre.” (Salmo 66:3-4) [4]
“Todas las naciones (gentes) que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, y glorificarán tu nombre.” (Salmo 86:9)
“Clemente y compasivo es el SEÑOR, lento para la ira y grande en misericordia. El SEÑOR es bueno para con todos, y su compasión, sobre todas Sus obras. SEÑOR, Tus obras todas Te darán gracias y Tus santos Te bendecirán.” (Salmo 145:8-10 NBLH)
“Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos banquete de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos tuétanos y de vinos purificados. 7 Y destruirá en este monte la cubierta con que están cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a todas las naciones. 8 Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.” (Isa 25:6-8)
“Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.” (Jer 31:34)
Todos los fines de la tierra volverán a Jehová. Todos Sus enemigos se someterán a Él, cantando alabanzas a Su nombre. Todas las naciones que Él ha hecho, que incluye a todas las personas, adorarán delante de Él, glorificando Su nombre, y Sus obras todas le darán gracias. Cuando el Señor quita el velo cubriendo los ojos de todos los pueblos, Él destruirá la muerte para siempre, enjugando toda lágrima de todos los rostros. Todos lo conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande y Él no acordará más de su pecado.
Para mí, no podría estar más claro. Tomando en cuenta tal abundancia de testimonio escritural, no es de sorprenderse que la mayoría de los Padres de la Iglesia Primitiva creían en la restauración final de todos durante los primeros siglos hasta San Agustín.
“Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.”
(Rom 11:36)
[1] Gregorio de Niza, Catechetical Oraciones, (36)
[2] Allin, Universalism Asserted, p. 133.
[3] Kittel’s Theological Dictionary of the New Testament. NT:1843
[4] La palabra “someterse” en este versículo normalmente habla de una sumisión fingida. Sin embargo, no existe una palabra en el hebreo para sumisión voluntaria. Aquí es el contexto lo que determina su sentido como verdadera sumisión y adoración a pesar de su sentido usual, dado que una sujeción fingida jamás resultaría en que Sus enemigos le adoraran.
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por George Sidney Hurd
Aunque las objeciones a la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo son muchas, he observado que la mayoría de ellos son emocionalmente cargadas y sin sustancia. En vez de presentar lo que los que afirman la Expiación Sustitutiva Penal realmente afirman, ofreciendo contraargumentos escriturales, a menudo ellos recurren a distorsiones intencionales para envilecer la doctrina.
Por ejemplo, repetidas veces, Gregory Boyd refiere al sacrificio vicario de Cristo por la humanidad como “el mito de la violencia redentora.” [1] Steve Chalk, quien fue el primero en caricaturizar el Padre como entregando a Su Hijo por nosotros como “abuso infantil cósmico,” dice: “Si la Expiación Sustitutiva Penal es cierto, entonces Dios es un esclavo de Su propia ira, indispuesto o incapaz de perdonar a aquellos que lo hayan ofendido o malentendido sin primero vengarse, sacando Su trozo de carne.” [2] Kay Fairchild describe la sustitución penal diciendo: “Es como el Padre da una paliza al hermano mayor para sacarte del atolladero.” [3] Igual como hacen muchos, Brian Zahnd compara la muerte vicaria de Cristo con los sacrificios paganos diciendo: “Particularmente abominables son esas teorías que presentan a Dios como poseyendo los mismos atributos quisquillosos de las deidades primitivas paganos que solamente pueden ser aplacados con el bárbare del sacrificio de niños.” [4]
En contraste con aquellos que recurren a semejantes caricaturas ofensivas, los eruditos Conservadores de la Biblia como William Lane Craig, J.I. Packer, John Stott y Andrew Sach, todos presentan las doctrinas heterodoxas de los oponentes de una manera clara y profesional, ofreciendo refutaciones razonables y escriturales. Sin embargo, leyendo los escritos de los opositores de la Expiación Penal de Cristo, difícilmente encontramos algo que se eleva más allá del nivel de tergiversaciones sesgadas y comentarios despectivos acerca de los que estén en desacuerdo con ellos sobre el tema. Por ejemplo, David Bentley Hart, de manera semejante al ateo Richard Dawkins, dice que ningún buen erudito del Nuevo Testamento cree en la Expiación Sustitutiva Penal. [5] En realidad es todo lo contrario. Algunos de los más destacados eruditos del Nuevo Testamento como Dr. Daniel Wallace de Dallas, Bruce Metzger de Princeton and F.F. Bruce de Cambridge, han creído en la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo.
Poniendo al lado todas estas distorsiones y caricaturas, hay unas dudas sinceras que necesitan respuestas. Aquí vamos a estar considerando siete objeciones a la Expiación Sustitutiva Penal que merecen una respuesta razonable y escritural.
1. ¿Por qué Dios no puede simplemente perdonar como Él nos manda hacer?
Esta es quizás la objeción más común contra la Expiación Sustitutiva Penal. Si somos mandados a perdonar sin condiciones (Mt 5:38-48), por qué Dios no puede simplemente perdonar sin la necesidad de que Cristo derramara Su sangre para la remisión de nuestros pecados?
La respuesta yace en un entendimiento correcto de la naturaleza esencial de Dios y nuestra relación con Él como el Creador y Juez de todos (Sal 75:7; 94:1-2). En cuanto a la naturaleza de Dios, uno de Sus atributos esenciales es la justicia. Dios no simplemente juzga según la justicia, la justicia es un atributo esencial e inmutable de Su misma naturaleza, igual como la verdad (Deut 32:4). Así como es imposible que Dios miente (Heb 6:18), de la misma manera es imposible que Él actúe contrario a la justicia frente al mal y la injusticia. “Justicia y juicio son el cimiento de su trono” (Sal 97:2). Siendo esto el caso, se dice de Él que “de ningún modo tendrá por inocente al culpable” (Num 14:18). Pasar por alto la justicia no simplemente sería un abandono del deber, como sería el caso con un juez humano – sería en contra de Su misma naturaleza.
Por esta razón, en vez de que Juan simplemente dijera: “Dios nos amó y nos perdonó nuestros pecados,” él dijo que “él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1Juan 4:10-11). Si Dios, como el Juez de todos, fuera nada más perdonar a los culpables, eso sería una subversión de juicio y una perversión de la justicia (Job 8:3). Es solamente a través del sacrificio expiatorio de Cristo que Dios puede permanecer justo y a la vez justificar a aquellos que Él tanto ama (Rom 3:24-26). Teorías de la expiación que excluyan la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo harían que Su amor sea injusto y Su justicia sin amor.
Puede que algunos todavía pregunten: “Pero, ¿no dice la Escritura que debemos de perdonar así como Dios perdona?” Sí. Sin embargo, ese mismo mandato deja en claro que Dios no simplemente nos perdonó aparte del sacrificio vicario de Cristo. Pablo dice:
“Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo… Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.” (Ef 4:32,5:2).
Dios no simplemente perdonó, El tuvo que pagar un gran precio. Nosotros tenemos perdón solamente porque Dios en Cristo sufrió la justa pena debido a nosotros por nuestros pecados para que Él pudiera perdonarnos sin violar Su justicia. Es en Cristo que tenemos redención por Su sangre, el perdón de pecados (Col 1:14). Sin derramamiento de sangre no puede haber remisión de pecados (Heb 9:22). Pablo refiere al sacrificio de Cristo como el cumplimiento pleno de la ofrenda levítico expiatorio que fue ofrecida a Dios en olor fragante (Ex 29:14-18). La única justificación adecuada para que Dios enviara a Su Hijo para ser la propiciación por nuestros pecados es que Él no puede simplemente tratar el culpable como si fuera inocente. Su justicia requería un sacrificio vicario propiciatorio para poder ser justo al perdonar nuestros pecados.
2. ¿cómo puede haber perdón si uno tiene que pagar por la ofensa?
Los opositores a la Expiación Sustitutiva Penal argumentan que, si alguien tiene que pagar, entonces ya no es perdón. Sin embargo, otra vez, esto es una falta de distinguir entre el perdón humano relacional, y el perdón divino extendido por el Juez justo de todos. El perdón divino no es simplemente perdón, sino una absolución judicial. Y es más que una absolución, es justificación. Justificación es la declaración que uno es justo como si jamás hubiera pecado. Y esa justificación no es arbitraria. Cristo de hecho llevó en Sí Mismo la justa pena debida a nosotros por nuestros pecados para que pudiéramos llegar a ser la justicia de Dios en Él, aceptos en el Amado (1Pedro 3:18; 2Cor 5:21; Ef 1:6).
En realidad, no hay tal cosa como perdón sin precio. Si fueras a perdonar un conductor ebrio por haber entrado en tu carril, matando a su esposa e hijos, perdonarlo sería a un gran precio para ti. Y, a pesar de haberlo perdonado, eso no habría absuelto el juez de su obligación a ejecutar la justicia. Aun en las cortes humanas, la justicia hay que llevar a cabo. Pero Dios en Su infinita sabiduría y amor por nosotros hizo provisión para poder justamente justificar al impío. El Dios Trino y Juez justo de todos tomó carne en la persona del Hijo, y como nuestro sustituto y cabeza representativa, llevó en Su propio cuerpo la justa pena debida a nosotros por nuestros pecados, para que Dios pudiera perdonarnos (justificarnos) en Cristo (Rom 8:1).
Sin embargo, no hay posibilidad de perdón o justificación fuera de Cristo (Jn 3:18). No hay amor más grande de lo que fue demostrado en la cruz donde Dios el Hijo llevó en Sí la pena debida a nosotros para poder justificarnos justamente. Pero este perdón solamente es posible en Cristo nuestro sustituto. No hay perdón divino fuera de Cristo (Hch 4:12; 13:38-39; Ef 1:6-7).
3. ¿No es injusto transferir la culpa a una persona inocente?
Lo que vemos en las Escrituras es que, no solamente nuestra culpa le fue transferido a Cristo, el justo por los injustos (1Pedro 3:18), sino que Su propia justicia nos fue imputada a nosotros. Pablo dice: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2Cor 5:21). A pesar de esto, los oponentes de la Expiación Sustitutiva Penal argumentan que no existe ninguna circunstancia donde la justicia puede ser satisfecho castigando un inocente en lugar del culpable.
Aunque este argumento pueda aparentar ser convincente basándose únicamente en la razón común, tomando en cuenta todo lo que las Escrituras nos revelan acerca de la naturaleza del sacrificio vicario de Cristo, podemos comenzar a comprender tanto el poder de Dios, como Su sabiduría en cumplir toda justicia por medio de la cruz (1Cor 1:20-25).
1) Dios Mismo llevó nuestra culpa en la persona del Hijo.
Aunque sería injusto si un juez fuera castigar a un tercero inocente por la culpa colectiva de la humanidad, esa analogía se queda corta, considerando que fue el mismo Juez divino quien llevó nuestra culpa. Cristo no era un tercero, sino Dios Mismo en la persona del Hijo. Si Dios hubiera enviado un ser creado a llevar nuestros pecados en la cruz, como creen los Unitarios, eso claramente habría sido injusto, sin mencionar ineficaz. Pero Él era el Hijo de Dios encarnado. Aunque muchos opositores de la Expiación Sustitutiva Penal afirman la deidad de Cristo, en realidad terminan dividiendo la Trinidad cuando recurren a caricaturas negativas como “abuso cósmico infantil,” o “el Padre dando paliza al Hermano mayor.” Dios jamás ha sido dividido. Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo en la cruz (2Cor 5:19).
2) Él sufrió la pena por nosotros como nosotros.
Lo que muchos opositores de la Expiación Sustitutiva Penal pasan por alto es el hecho de que el Hijo de Dios se hizo carne para poder calificarse como la cabeza corporativa representativa de la raza caída de Adán. Para que Dios pudiera llevar los pecados de la humanidad y sufrir la pena de la muerte en nuestro lugar, fue necesario que Él tomara sobre Sí nuestra naturaleza humana (Heb 2:14-15; 10:5,10; Rom 8:3).
Bajo nuestra cabeza Adán, su solitario acto de desobediencia resultó en la condenación de todos los hombres. Ahora, bajo nuestra nueva cabeza Cristo, el Último Adán, Su solitario acto de obediencia, sufriendo hasta la muerte, trajo justificación y vida a todos los hombres (Rom 5:18-19; 1Cor 15:22). Aunque Él era inocente y sin pecado, Él, de manera vicaria, legalmente tomó sobre Sí la culpa por nuestras transgresiones (2Cor 5:21; 1Pedro 2:24; Mt 20:28). Como nuestro sustituto y cabeza representativa, Dios pudo cargar en Él el pecado de todos nosotros (Isa 53:6).
Algunos tienen dificultad con el concepto de una persona inocente teniendo la culpa de otros imputados a ella, haciéndola legalmente responsables por los crímenes de otros. Sin embargo, hay algunos factores que, para mí, hace razonable el sacrificio vicario de Cristo. En primer lugar, siendo nuestro Dios y Creador, Él fue capaz de llevar nuestra pena y salvar a Su pueblo de sus pecados (Mt 1:21). En segundo lugar, Él no fue obligado, sino que voluntariamente se ofreció a Sí Mismo y murió para nuestra justificación (Jn 10:17-18). Él hubiera podido librarse del sufrimiento y muerte en un instante si hubiera querido (Mt 26:53), pero por el gozo puesto delante de Él, Él sufrió la cruz (Heb 12:2).
En nuestros sistemas judiciales humanos, existe tal cosa como responsabilidad vicaria. William Lane Craig desarrolla este tema en su libro Atonement and the Death of Christ. Sin embargo, la responsabilidad vicaria de Cristo va mucho más allá de los ejemplos seculares de la responsabilidad vicaria donde la cabeza representativa de una corporación, por ejemplo, es legalmente responsable por las acciones de los que están bajo él, porque Cristo voluntariamente asumió la responsabilidad legal por nuestros pecados.
Otro ejemplo de responsabilidad vicaria es cuando los padres de un menor son legalmente responsables por las acciones de su hijo, aunque ellos mismos son inocentes. Estoy familiarizado con esto porque más de una vez en mi adolescencia mis padres fueron determinados responsables por mis acciones. Era un delincuente rebelde y más de una vez mis padres se encontraron legalmente responsables por crímenes que yo había cometido, aunque ellos mismos eran totalmente inocentes y no aprobaban de mi conducta. Una vez cuando tenía 15 años, forcé entrada en un bar para robar el licor. Una caja para puros lleno de dinero cayó detrás de la nevera y cuando la moví para alcanzar el dinero rompí un tubo, inundando todo el salón. Mis padres eran inocentes de mi delito, dado que estaban durmiendo y ni sabían que me había escapado de la casa. Sin embargo, el juez los declaró legalmente responsables por los daños que yo había ocasionado.
Aunque la analogía queda corta, si un padre puede ser declarado legalmente responsable contra su voluntad según nuestro sistema judicial, ¿cómo podemos negar que el Hijo de Dios, siendo nuestro Creador y Señor, pudiera justamente asumir responsabilidad vicaria por amor a nosotros?
3) La pena de la muerte que Él sufrió fue nuestra muerte.
A través de nuestra unión con Cristo como nuestra cabeza representativa, la pena de la muerte que Él sufrió fue la muerte debida a nosotros, y Su resurrección llegó a ser nuestra resurrección a nueva vida en Él. En Romanos 5, Pablo nos muestra que la raza toda en Adán fue recapitulada en Cristo, el último Adán. Como en Adán la muerte pasó a todos, así también en Cristo todos serán vivificados (Rom 5:17; 1Cor 15:22).
Basada en esta representación de Cristo como nuestra cabeza, Pablo explica en Romanos 6 que cuando fuimos unidos con Cristo, nuestra cabeza, morimos con Él al pecado (Rom 6:3-4). Entonces, después en Romanos 6:7 Pablo dice: “Porque el que ha muerto, ha sido justificado (δικαιόω) del pecado.” Nuestra unión con Cristo es tal que cuando Él murió pagando por nuestros pecados, nosotros morimos con Él. Habiendo muertos con Él, somos justificados o absueltos del pecado. “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Rom 8:1).
Aunque esta unión mística y vital con Cristo nuestra cabeza representativa trasciende la lógica, los que hemos recibido la justificación y la nueva vida en Cristo sabemos que es una realidad, y nos gozamos en ella en vez de cuestionarla. Para los judíos que procuran la justicia que viene por la ley, esto es tropezadero, y para los sabios de este siglo es locura, pero para los que somos salvos, es sabiduría de Dios y poder de Dios (1Cor 1:18-25).
4. ¿Cómo puede el sufrimiento de una sola persona expiar por los pecados de todo el mundo?
Realmente, creo que esta pregunta tiene su propia respuesta expresada con las palabras correctas. Mientras no sería posible que un hombre haga expiación por la totalidad de los pecados del mundo, y ni siquiera por los pecados de un solo hombre (Sal 49:7-8,15), tenemos que tener presente que fue Dios el Hijo en forma de un hombre que entregó Su vida en propiciación por los pecados del mundo, y no un mero hombre. Como Pablo dice, fuimos redimidos por la sangre de Dios (Hch 20:28). Siendo la sangre de Dios el Hijo, era de un valor infinito.
Adicionalmente, como yo lo entiendo, Cristo no necesitaba sufrir la pena acumulada por todos los pecados cometidos en la historia para expiar por nuestros pecados. Así como fue un acto de desobediencia que trajo la condenación y muerte a todos, en vez de Adán literalmente cometiendo todos pecados cumulativos de la humanidad, de la misma manera, fue un acto de obediencia hasta la muerte como nuestra cabeza representativa que trae la justificación y vida a todos, en vez de que Él tuviera que recibir el castigo cumulativo por cada acto de desobediencia cometido por la humanidad a través de toda la historia (Rom 5:18-19).
Esta objeción es más difícil para los que creen en el castigo eterno, dado que ellos normalmente dicen que la pena por un solo pecado contra el Dios infinita en santidad sería infinita en duración. Sin embargo, vemos en las Escrituras que la retribución de Dios es justa y medida según la obra de cada uno, en vez de ser eterna o infinita (Apo 20:13; 21:8). Así que, esto no es una objeción válida para los que creen en una restauración universal.
5. ¿No divida la Trinidad la Expiación Sustitutiva Penal?
Igual como hacen muchos de los oponentes de la Expiación Sustitutiva Penal, Brian Zahnd argumenta que la Expiación Sustitutiva Penal divida la Trinidad, poniendo el Padre contra el Hijo para ventilar Su furor divino. [6] Sin embargo, siendo un erudito de la teología, él debe saber que ningún creyente en la Expiación Sustitutiva Penal entiende el sacrificio sustitutivo de Cristo como consistiendo en el Padre ventilando Su furor contra el Hijo. Nuestra salvación fue un esfuerzo Trino. Dios el Padre estaba en Cristo, reconciliando consigo al mundo, y fue por el Espíritu que Cristo se ofreció a Sí Mismo a Dios el Padre (2Cor 5:19; Heb 9:14). La única separación entre el Padre y el Hijo fue una separación percibida mientras que Cristo en Su humanidad sintió el peso de los pecados del mundo sobre Él (Sal 22:1 c.f. v. 24). Los Reformadores como Calvin refería a esto como “la pérdida de la visión beatífica” en vez de una separación real, dado que cualquier separación entre las personas de la Trinidad hubiera sido imposible.
Adicionalmente, en ninguna parte de las Escrituras vemos el Padre con ira contra el Hijo, o castigando al Hijo. Al contrario, vemos que Cristo fue obediente al Padre hasta la muerte (Mt 26:42; Heb 10:7-9). Su sacrificio agradó al Padre (Ef 5:2; Fil 2:8-11). En vez de que el Padre castigara a Cristo, vemos que Cristo llevó en Sí el castigo debido a nosotros por nuestros pecados, quitándolos (1Pedro 2:24; Jn 1:29). Tampoco fue el Padre irado contra el Hijo. Más bien, habiendo hecho propiciación por nuestros pecados, Él nos libró de la ira venidera (Rom 5:9; 1Tes 1:10; Apo 6:16-17).
6. ¿No divida los atributos de Dios la Expiación Sustitutiva Penal?
Algunos han dicho que la Expiación Sustitutiva Penal presenta los atributos de Dios como divididos, limitando Su amor por Su justicia. Sin embargo, en primer lugar, esto solo tendría aplicación al modelo tradicional de castigo eterno en que la mayoría de la humanidad jamás serán restauradas. Si Su justicia fuera exigir retribución eterna, en vez de corrección resultando en restauración, entonces uno podría argumentar que Su justicia es incompatible con Su amor. Sin embargo, vemos en las Escrituras que la corrección termina en restauración.
En segundo lugar, los atributos del amor y misericordia de Dios jamás han estado en conflicto con Su justicia porque, desde la eternidad, el Cordero inmolado siempre ha sido una realidad ante Dios (Apo 13:8). Al final, la misericordia triunfa, porque la justicia y la misericordia se besaron en la cruz y Dios ha jurado por Sí Mismo que, en debido tiempo, todos los fines de la tierra lo mirarán a Él y serán salvos y cada rodilla se doblará y cada lengua confesará a Jesucristo como Señor (Sal 85:10; Stg 2:13; Isa 45:22-24; Fil 2:10-11). Su amor y Su justicia jamás han estado en conflicto, dado que Su justicia y Su amor obran juntos para la restauración final de todos.
En realidad, los modelos de la expiación que dividan los atributos de Dios son aquellos que excluyen la Expiación Sustitutiva Penal porque Lo presentan como perdonando sin hacer justicia, en vez de, en amor, satisfacer Su justicia por medio de la cruz para poder justificarnos justamente.
7. ¿No tienen sus raíces en el paganismo la Expiación Sustitutiva Penal?
Una objeción final que a menudo he oído es la afirmación de algunos que toda la idea de sacrificios sustitucionales de sangre tiene sus raíces en el paganismo. Brian Zahn es representativa de esto cuando dice que la Expiación Sustitutiva Penal “convierte al Padre de Jesús en una deidad pagano que solamente puede ser aplacado con el barbarismo del sacrificio de un niño.” [7] Lo que para mí es aborrecible y blasfemo es su mala representación intencional de la verdad que Dios nos amó de tal manera que envió a Su Hijo en propiciación por nuestros pecados (1Jn 4:10).
¿Es verdad que los sacrificios sustitutivos de sangre tienen sus raíces en el paganismo? ¿Cuándo originaron los sacrificios de sangre según las Escrituras? No originó con los paganos, sino con Dios después del pecado de Adán y Eva. Dios le dijo a Adán que si fuera a comer del árbol prohibido morirían en ese mismo día. Sin embargo, en el atardecer de ese mismo día Dios Mismo derramó sangre de animales para cubrir su desnudez en lugar de las hojas de higuera que habían hecho para cubrirse (Gen 3:21). Esto prefiguraba el sacrificio de Cristo cuando Él llegó a ser pecado para nosotros para que fuéramos revestidos de Su propia justicia (2Cor 5:21; Ef 4:21-24).
Desde el comienzo vemos a Dios aceptando el sacrificio de sangre de Abel y rechazando el sacrificio sin sangre de Caín que representaba las obras de sus manos (Gen 4:4-5). Noé le ofreció sacrificios de sangre a Dios después del diluvio (Gen 8:20-21). Los patriarcas todos ofrecieron sacrificios a Dios. Cuando Dios le mandó a Abraham ofrecer a su único hijo Isaac, fue para probarlo, y también para enfatizar que Dios no requería sacrificios humanos, diciendo que el Señor Mismo proveería el sacrificio (Gen 22:14). Con los sacrificios levíticos, fue el Señor quién instruyó a Moisés acerca de las ceremonias y sacrificios del tabernáculo. Desde el principio los sacrificios de los animales son presentados como mandados por Dios como prefiguras del sacrificio de una vez para siempre de Cristo por nuestros pecados. La ley fue dada para llevarnos a Cristo (Gal 3:24-25).
Así que, según las Escrituras, los sacrificios eran de origen divino desde el principio, en vez de ser de origen pagano. Todos los sacrificios después ofrecidos a los dioses paganos eran perversiones diabólicas de los sacrificios originales establecidos por Dios en preparación para el sacrificio de una vez por todas de Cristo.
Cuando Cristo vino, Él fue presentado por Juan el Bautista como el Cordero sacrificial de Dios que quita los pecados del mundo (Jn 1:29). En la última cena, la de la Pascua, Jesús les explicó a Sus discípulos que Su sangre iba a ser derramada para la remisión de pecados (Mt 26:28). Pablo dijo que “nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros" (1 Cor 5:7). En el libro de Hebreos vemos que Cristo cumplió el sacrificio del día de la expiación, presentando a Su propia sangre en el Lugar Santísimo celestial (Heb 9:11-12).
Los sacrificios del Antiguo Testamento fueron conectados con el sacrificio vicario de Cristo de tal manera que, atribuir los sacrificios del Antiguo Pacto a influencias paganas sería equivalente a llamar el sacrificio de Cristo pagano. Para mí, semejantes afirmaciones equivalen tener por inmunda la sangre del pacto por lo cual fuimos santificados (Heb 10:29).
Estoy consciente que algunos están tan antagonistas contra la doctrina de la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo que ningún razonamiento desde las Escrituras podrá convencerlos a cambiar de opinión. Sin embargo, es mi esperanza que esta consideración breve de alunas de las objeciones principales contra la Expiación Sustitutiva Penal ha sido de provecho para unos con dudas sinceras y una mente abierta.
[1] Boyd, Gregory A. The Crucifixion of the Warrior God: Volumes 1 & 2 (p. 1062).
[2] https://www.youtube.com/watch?v=OzYQSh0SK2o&t=3013s
[3] Ibid
[4] Zahnd, Brian. Sinners in the Hands of a Loving God (p. 82).
[5] https://www.youtube.com/watch?v=ioNI8kQydwE&t=11s
[6] “One of the problems with a theory of the cross that fractures the Trinity by pitting the Father against the Son in order to vent divine rage is that it fails to take sin seriously enough.” Zahnd, Brian. Sinners in the Hands of a
Loving God (p. 106).
[7] Zahnd, Brian. Sinners in the Hands of a Loving God (p. 82).
Aunque las objeciones a la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo son muchas, he observado que la mayoría de ellos son emocionalmente cargadas y sin sustancia. En vez de presentar lo que los que afirman la Expiación Sustitutiva Penal realmente afirman, ofreciendo contraargumentos escriturales, a menudo ellos recurren a distorsiones intencionales para envilecer la doctrina.
Por ejemplo, repetidas veces, Gregory Boyd refiere al sacrificio vicario de Cristo por la humanidad como “el mito de la violencia redentora.” [1] Steve Chalk, quien fue el primero en caricaturizar el Padre como entregando a Su Hijo por nosotros como “abuso infantil cósmico,” dice: “Si la Expiación Sustitutiva Penal es cierto, entonces Dios es un esclavo de Su propia ira, indispuesto o incapaz de perdonar a aquellos que lo hayan ofendido o malentendido sin primero vengarse, sacando Su trozo de carne.” [2] Kay Fairchild describe la sustitución penal diciendo: “Es como el Padre da una paliza al hermano mayor para sacarte del atolladero.” [3] Igual como hacen muchos, Brian Zahnd compara la muerte vicaria de Cristo con los sacrificios paganos diciendo: “Particularmente abominables son esas teorías que presentan a Dios como poseyendo los mismos atributos quisquillosos de las deidades primitivas paganos que solamente pueden ser aplacados con el bárbare del sacrificio de niños.” [4]
En contraste con aquellos que recurren a semejantes caricaturas ofensivas, los eruditos Conservadores de la Biblia como William Lane Craig, J.I. Packer, John Stott y Andrew Sach, todos presentan las doctrinas heterodoxas de los oponentes de una manera clara y profesional, ofreciendo refutaciones razonables y escriturales. Sin embargo, leyendo los escritos de los opositores de la Expiación Penal de Cristo, difícilmente encontramos algo que se eleva más allá del nivel de tergiversaciones sesgadas y comentarios despectivos acerca de los que estén en desacuerdo con ellos sobre el tema. Por ejemplo, David Bentley Hart, de manera semejante al ateo Richard Dawkins, dice que ningún buen erudito del Nuevo Testamento cree en la Expiación Sustitutiva Penal. [5] En realidad es todo lo contrario. Algunos de los más destacados eruditos del Nuevo Testamento como Dr. Daniel Wallace de Dallas, Bruce Metzger de Princeton and F.F. Bruce de Cambridge, han creído en la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo.
Poniendo al lado todas estas distorsiones y caricaturas, hay unas dudas sinceras que necesitan respuestas. Aquí vamos a estar considerando siete objeciones a la Expiación Sustitutiva Penal que merecen una respuesta razonable y escritural.
1. ¿Por qué Dios no puede simplemente perdonar como Él nos manda hacer?
Esta es quizás la objeción más común contra la Expiación Sustitutiva Penal. Si somos mandados a perdonar sin condiciones (Mt 5:38-48), por qué Dios no puede simplemente perdonar sin la necesidad de que Cristo derramara Su sangre para la remisión de nuestros pecados?
La respuesta yace en un entendimiento correcto de la naturaleza esencial de Dios y nuestra relación con Él como el Creador y Juez de todos (Sal 75:7; 94:1-2). En cuanto a la naturaleza de Dios, uno de Sus atributos esenciales es la justicia. Dios no simplemente juzga según la justicia, la justicia es un atributo esencial e inmutable de Su misma naturaleza, igual como la verdad (Deut 32:4). Así como es imposible que Dios miente (Heb 6:18), de la misma manera es imposible que Él actúe contrario a la justicia frente al mal y la injusticia. “Justicia y juicio son el cimiento de su trono” (Sal 97:2). Siendo esto el caso, se dice de Él que “de ningún modo tendrá por inocente al culpable” (Num 14:18). Pasar por alto la justicia no simplemente sería un abandono del deber, como sería el caso con un juez humano – sería en contra de Su misma naturaleza.
Por esta razón, en vez de que Juan simplemente dijera: “Dios nos amó y nos perdonó nuestros pecados,” él dijo que “él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1Juan 4:10-11). Si Dios, como el Juez de todos, fuera nada más perdonar a los culpables, eso sería una subversión de juicio y una perversión de la justicia (Job 8:3). Es solamente a través del sacrificio expiatorio de Cristo que Dios puede permanecer justo y a la vez justificar a aquellos que Él tanto ama (Rom 3:24-26). Teorías de la expiación que excluyan la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo harían que Su amor sea injusto y Su justicia sin amor.
Puede que algunos todavía pregunten: “Pero, ¿no dice la Escritura que debemos de perdonar así como Dios perdona?” Sí. Sin embargo, ese mismo mandato deja en claro que Dios no simplemente nos perdonó aparte del sacrificio vicario de Cristo. Pablo dice:
“Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo… Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.” (Ef 4:32,5:2).
Dios no simplemente perdonó, El tuvo que pagar un gran precio. Nosotros tenemos perdón solamente porque Dios en Cristo sufrió la justa pena debido a nosotros por nuestros pecados para que Él pudiera perdonarnos sin violar Su justicia. Es en Cristo que tenemos redención por Su sangre, el perdón de pecados (Col 1:14). Sin derramamiento de sangre no puede haber remisión de pecados (Heb 9:22). Pablo refiere al sacrificio de Cristo como el cumplimiento pleno de la ofrenda levítico expiatorio que fue ofrecida a Dios en olor fragante (Ex 29:14-18). La única justificación adecuada para que Dios enviara a Su Hijo para ser la propiciación por nuestros pecados es que Él no puede simplemente tratar el culpable como si fuera inocente. Su justicia requería un sacrificio vicario propiciatorio para poder ser justo al perdonar nuestros pecados.
2. ¿cómo puede haber perdón si uno tiene que pagar por la ofensa?
Los opositores a la Expiación Sustitutiva Penal argumentan que, si alguien tiene que pagar, entonces ya no es perdón. Sin embargo, otra vez, esto es una falta de distinguir entre el perdón humano relacional, y el perdón divino extendido por el Juez justo de todos. El perdón divino no es simplemente perdón, sino una absolución judicial. Y es más que una absolución, es justificación. Justificación es la declaración que uno es justo como si jamás hubiera pecado. Y esa justificación no es arbitraria. Cristo de hecho llevó en Sí Mismo la justa pena debida a nosotros por nuestros pecados para que pudiéramos llegar a ser la justicia de Dios en Él, aceptos en el Amado (1Pedro 3:18; 2Cor 5:21; Ef 1:6).
En realidad, no hay tal cosa como perdón sin precio. Si fueras a perdonar un conductor ebrio por haber entrado en tu carril, matando a su esposa e hijos, perdonarlo sería a un gran precio para ti. Y, a pesar de haberlo perdonado, eso no habría absuelto el juez de su obligación a ejecutar la justicia. Aun en las cortes humanas, la justicia hay que llevar a cabo. Pero Dios en Su infinita sabiduría y amor por nosotros hizo provisión para poder justamente justificar al impío. El Dios Trino y Juez justo de todos tomó carne en la persona del Hijo, y como nuestro sustituto y cabeza representativa, llevó en Su propio cuerpo la justa pena debida a nosotros por nuestros pecados, para que Dios pudiera perdonarnos (justificarnos) en Cristo (Rom 8:1).
Sin embargo, no hay posibilidad de perdón o justificación fuera de Cristo (Jn 3:18). No hay amor más grande de lo que fue demostrado en la cruz donde Dios el Hijo llevó en Sí la pena debida a nosotros para poder justificarnos justamente. Pero este perdón solamente es posible en Cristo nuestro sustituto. No hay perdón divino fuera de Cristo (Hch 4:12; 13:38-39; Ef 1:6-7).
3. ¿No es injusto transferir la culpa a una persona inocente?
Lo que vemos en las Escrituras es que, no solamente nuestra culpa le fue transferido a Cristo, el justo por los injustos (1Pedro 3:18), sino que Su propia justicia nos fue imputada a nosotros. Pablo dice: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2Cor 5:21). A pesar de esto, los oponentes de la Expiación Sustitutiva Penal argumentan que no existe ninguna circunstancia donde la justicia puede ser satisfecho castigando un inocente en lugar del culpable.
Aunque este argumento pueda aparentar ser convincente basándose únicamente en la razón común, tomando en cuenta todo lo que las Escrituras nos revelan acerca de la naturaleza del sacrificio vicario de Cristo, podemos comenzar a comprender tanto el poder de Dios, como Su sabiduría en cumplir toda justicia por medio de la cruz (1Cor 1:20-25).
1) Dios Mismo llevó nuestra culpa en la persona del Hijo.
Aunque sería injusto si un juez fuera castigar a un tercero inocente por la culpa colectiva de la humanidad, esa analogía se queda corta, considerando que fue el mismo Juez divino quien llevó nuestra culpa. Cristo no era un tercero, sino Dios Mismo en la persona del Hijo. Si Dios hubiera enviado un ser creado a llevar nuestros pecados en la cruz, como creen los Unitarios, eso claramente habría sido injusto, sin mencionar ineficaz. Pero Él era el Hijo de Dios encarnado. Aunque muchos opositores de la Expiación Sustitutiva Penal afirman la deidad de Cristo, en realidad terminan dividiendo la Trinidad cuando recurren a caricaturas negativas como “abuso cósmico infantil,” o “el Padre dando paliza al Hermano mayor.” Dios jamás ha sido dividido. Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo en la cruz (2Cor 5:19).
2) Él sufrió la pena por nosotros como nosotros.
Lo que muchos opositores de la Expiación Sustitutiva Penal pasan por alto es el hecho de que el Hijo de Dios se hizo carne para poder calificarse como la cabeza corporativa representativa de la raza caída de Adán. Para que Dios pudiera llevar los pecados de la humanidad y sufrir la pena de la muerte en nuestro lugar, fue necesario que Él tomara sobre Sí nuestra naturaleza humana (Heb 2:14-15; 10:5,10; Rom 8:3).
Bajo nuestra cabeza Adán, su solitario acto de desobediencia resultó en la condenación de todos los hombres. Ahora, bajo nuestra nueva cabeza Cristo, el Último Adán, Su solitario acto de obediencia, sufriendo hasta la muerte, trajo justificación y vida a todos los hombres (Rom 5:18-19; 1Cor 15:22). Aunque Él era inocente y sin pecado, Él, de manera vicaria, legalmente tomó sobre Sí la culpa por nuestras transgresiones (2Cor 5:21; 1Pedro 2:24; Mt 20:28). Como nuestro sustituto y cabeza representativa, Dios pudo cargar en Él el pecado de todos nosotros (Isa 53:6).
Algunos tienen dificultad con el concepto de una persona inocente teniendo la culpa de otros imputados a ella, haciéndola legalmente responsables por los crímenes de otros. Sin embargo, hay algunos factores que, para mí, hace razonable el sacrificio vicario de Cristo. En primer lugar, siendo nuestro Dios y Creador, Él fue capaz de llevar nuestra pena y salvar a Su pueblo de sus pecados (Mt 1:21). En segundo lugar, Él no fue obligado, sino que voluntariamente se ofreció a Sí Mismo y murió para nuestra justificación (Jn 10:17-18). Él hubiera podido librarse del sufrimiento y muerte en un instante si hubiera querido (Mt 26:53), pero por el gozo puesto delante de Él, Él sufrió la cruz (Heb 12:2).
En nuestros sistemas judiciales humanos, existe tal cosa como responsabilidad vicaria. William Lane Craig desarrolla este tema en su libro Atonement and the Death of Christ. Sin embargo, la responsabilidad vicaria de Cristo va mucho más allá de los ejemplos seculares de la responsabilidad vicaria donde la cabeza representativa de una corporación, por ejemplo, es legalmente responsable por las acciones de los que están bajo él, porque Cristo voluntariamente asumió la responsabilidad legal por nuestros pecados.
Otro ejemplo de responsabilidad vicaria es cuando los padres de un menor son legalmente responsables por las acciones de su hijo, aunque ellos mismos son inocentes. Estoy familiarizado con esto porque más de una vez en mi adolescencia mis padres fueron determinados responsables por mis acciones. Era un delincuente rebelde y más de una vez mis padres se encontraron legalmente responsables por crímenes que yo había cometido, aunque ellos mismos eran totalmente inocentes y no aprobaban de mi conducta. Una vez cuando tenía 15 años, forcé entrada en un bar para robar el licor. Una caja para puros lleno de dinero cayó detrás de la nevera y cuando la moví para alcanzar el dinero rompí un tubo, inundando todo el salón. Mis padres eran inocentes de mi delito, dado que estaban durmiendo y ni sabían que me había escapado de la casa. Sin embargo, el juez los declaró legalmente responsables por los daños que yo había ocasionado.
Aunque la analogía queda corta, si un padre puede ser declarado legalmente responsable contra su voluntad según nuestro sistema judicial, ¿cómo podemos negar que el Hijo de Dios, siendo nuestro Creador y Señor, pudiera justamente asumir responsabilidad vicaria por amor a nosotros?
3) La pena de la muerte que Él sufrió fue nuestra muerte.
A través de nuestra unión con Cristo como nuestra cabeza representativa, la pena de la muerte que Él sufrió fue la muerte debida a nosotros, y Su resurrección llegó a ser nuestra resurrección a nueva vida en Él. En Romanos 5, Pablo nos muestra que la raza toda en Adán fue recapitulada en Cristo, el último Adán. Como en Adán la muerte pasó a todos, así también en Cristo todos serán vivificados (Rom 5:17; 1Cor 15:22).
Basada en esta representación de Cristo como nuestra cabeza, Pablo explica en Romanos 6 que cuando fuimos unidos con Cristo, nuestra cabeza, morimos con Él al pecado (Rom 6:3-4). Entonces, después en Romanos 6:7 Pablo dice: “Porque el que ha muerto, ha sido justificado (δικαιόω) del pecado.” Nuestra unión con Cristo es tal que cuando Él murió pagando por nuestros pecados, nosotros morimos con Él. Habiendo muertos con Él, somos justificados o absueltos del pecado. “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Rom 8:1).
Aunque esta unión mística y vital con Cristo nuestra cabeza representativa trasciende la lógica, los que hemos recibido la justificación y la nueva vida en Cristo sabemos que es una realidad, y nos gozamos en ella en vez de cuestionarla. Para los judíos que procuran la justicia que viene por la ley, esto es tropezadero, y para los sabios de este siglo es locura, pero para los que somos salvos, es sabiduría de Dios y poder de Dios (1Cor 1:18-25).
4. ¿Cómo puede el sufrimiento de una sola persona expiar por los pecados de todo el mundo?
Realmente, creo que esta pregunta tiene su propia respuesta expresada con las palabras correctas. Mientras no sería posible que un hombre haga expiación por la totalidad de los pecados del mundo, y ni siquiera por los pecados de un solo hombre (Sal 49:7-8,15), tenemos que tener presente que fue Dios el Hijo en forma de un hombre que entregó Su vida en propiciación por los pecados del mundo, y no un mero hombre. Como Pablo dice, fuimos redimidos por la sangre de Dios (Hch 20:28). Siendo la sangre de Dios el Hijo, era de un valor infinito.
Adicionalmente, como yo lo entiendo, Cristo no necesitaba sufrir la pena acumulada por todos los pecados cometidos en la historia para expiar por nuestros pecados. Así como fue un acto de desobediencia que trajo la condenación y muerte a todos, en vez de Adán literalmente cometiendo todos pecados cumulativos de la humanidad, de la misma manera, fue un acto de obediencia hasta la muerte como nuestra cabeza representativa que trae la justificación y vida a todos, en vez de que Él tuviera que recibir el castigo cumulativo por cada acto de desobediencia cometido por la humanidad a través de toda la historia (Rom 5:18-19).
Esta objeción es más difícil para los que creen en el castigo eterno, dado que ellos normalmente dicen que la pena por un solo pecado contra el Dios infinita en santidad sería infinita en duración. Sin embargo, vemos en las Escrituras que la retribución de Dios es justa y medida según la obra de cada uno, en vez de ser eterna o infinita (Apo 20:13; 21:8). Así que, esto no es una objeción válida para los que creen en una restauración universal.
5. ¿No divida la Trinidad la Expiación Sustitutiva Penal?
Igual como hacen muchos de los oponentes de la Expiación Sustitutiva Penal, Brian Zahnd argumenta que la Expiación Sustitutiva Penal divida la Trinidad, poniendo el Padre contra el Hijo para ventilar Su furor divino. [6] Sin embargo, siendo un erudito de la teología, él debe saber que ningún creyente en la Expiación Sustitutiva Penal entiende el sacrificio sustitutivo de Cristo como consistiendo en el Padre ventilando Su furor contra el Hijo. Nuestra salvación fue un esfuerzo Trino. Dios el Padre estaba en Cristo, reconciliando consigo al mundo, y fue por el Espíritu que Cristo se ofreció a Sí Mismo a Dios el Padre (2Cor 5:19; Heb 9:14). La única separación entre el Padre y el Hijo fue una separación percibida mientras que Cristo en Su humanidad sintió el peso de los pecados del mundo sobre Él (Sal 22:1 c.f. v. 24). Los Reformadores como Calvin refería a esto como “la pérdida de la visión beatífica” en vez de una separación real, dado que cualquier separación entre las personas de la Trinidad hubiera sido imposible.
Adicionalmente, en ninguna parte de las Escrituras vemos el Padre con ira contra el Hijo, o castigando al Hijo. Al contrario, vemos que Cristo fue obediente al Padre hasta la muerte (Mt 26:42; Heb 10:7-9). Su sacrificio agradó al Padre (Ef 5:2; Fil 2:8-11). En vez de que el Padre castigara a Cristo, vemos que Cristo llevó en Sí el castigo debido a nosotros por nuestros pecados, quitándolos (1Pedro 2:24; Jn 1:29). Tampoco fue el Padre irado contra el Hijo. Más bien, habiendo hecho propiciación por nuestros pecados, Él nos libró de la ira venidera (Rom 5:9; 1Tes 1:10; Apo 6:16-17).
6. ¿No divida los atributos de Dios la Expiación Sustitutiva Penal?
Algunos han dicho que la Expiación Sustitutiva Penal presenta los atributos de Dios como divididos, limitando Su amor por Su justicia. Sin embargo, en primer lugar, esto solo tendría aplicación al modelo tradicional de castigo eterno en que la mayoría de la humanidad jamás serán restauradas. Si Su justicia fuera exigir retribución eterna, en vez de corrección resultando en restauración, entonces uno podría argumentar que Su justicia es incompatible con Su amor. Sin embargo, vemos en las Escrituras que la corrección termina en restauración.
En segundo lugar, los atributos del amor y misericordia de Dios jamás han estado en conflicto con Su justicia porque, desde la eternidad, el Cordero inmolado siempre ha sido una realidad ante Dios (Apo 13:8). Al final, la misericordia triunfa, porque la justicia y la misericordia se besaron en la cruz y Dios ha jurado por Sí Mismo que, en debido tiempo, todos los fines de la tierra lo mirarán a Él y serán salvos y cada rodilla se doblará y cada lengua confesará a Jesucristo como Señor (Sal 85:10; Stg 2:13; Isa 45:22-24; Fil 2:10-11). Su amor y Su justicia jamás han estado en conflicto, dado que Su justicia y Su amor obran juntos para la restauración final de todos.
En realidad, los modelos de la expiación que dividan los atributos de Dios son aquellos que excluyen la Expiación Sustitutiva Penal porque Lo presentan como perdonando sin hacer justicia, en vez de, en amor, satisfacer Su justicia por medio de la cruz para poder justificarnos justamente.
7. ¿No tienen sus raíces en el paganismo la Expiación Sustitutiva Penal?
Una objeción final que a menudo he oído es la afirmación de algunos que toda la idea de sacrificios sustitucionales de sangre tiene sus raíces en el paganismo. Brian Zahn es representativa de esto cuando dice que la Expiación Sustitutiva Penal “convierte al Padre de Jesús en una deidad pagano que solamente puede ser aplacado con el barbarismo del sacrificio de un niño.” [7] Lo que para mí es aborrecible y blasfemo es su mala representación intencional de la verdad que Dios nos amó de tal manera que envió a Su Hijo en propiciación por nuestros pecados (1Jn 4:10).
¿Es verdad que los sacrificios sustitutivos de sangre tienen sus raíces en el paganismo? ¿Cuándo originaron los sacrificios de sangre según las Escrituras? No originó con los paganos, sino con Dios después del pecado de Adán y Eva. Dios le dijo a Adán que si fuera a comer del árbol prohibido morirían en ese mismo día. Sin embargo, en el atardecer de ese mismo día Dios Mismo derramó sangre de animales para cubrir su desnudez en lugar de las hojas de higuera que habían hecho para cubrirse (Gen 3:21). Esto prefiguraba el sacrificio de Cristo cuando Él llegó a ser pecado para nosotros para que fuéramos revestidos de Su propia justicia (2Cor 5:21; Ef 4:21-24).
Desde el comienzo vemos a Dios aceptando el sacrificio de sangre de Abel y rechazando el sacrificio sin sangre de Caín que representaba las obras de sus manos (Gen 4:4-5). Noé le ofreció sacrificios de sangre a Dios después del diluvio (Gen 8:20-21). Los patriarcas todos ofrecieron sacrificios a Dios. Cuando Dios le mandó a Abraham ofrecer a su único hijo Isaac, fue para probarlo, y también para enfatizar que Dios no requería sacrificios humanos, diciendo que el Señor Mismo proveería el sacrificio (Gen 22:14). Con los sacrificios levíticos, fue el Señor quién instruyó a Moisés acerca de las ceremonias y sacrificios del tabernáculo. Desde el principio los sacrificios de los animales son presentados como mandados por Dios como prefiguras del sacrificio de una vez para siempre de Cristo por nuestros pecados. La ley fue dada para llevarnos a Cristo (Gal 3:24-25).
Así que, según las Escrituras, los sacrificios eran de origen divino desde el principio, en vez de ser de origen pagano. Todos los sacrificios después ofrecidos a los dioses paganos eran perversiones diabólicas de los sacrificios originales establecidos por Dios en preparación para el sacrificio de una vez por todas de Cristo.
Cuando Cristo vino, Él fue presentado por Juan el Bautista como el Cordero sacrificial de Dios que quita los pecados del mundo (Jn 1:29). En la última cena, la de la Pascua, Jesús les explicó a Sus discípulos que Su sangre iba a ser derramada para la remisión de pecados (Mt 26:28). Pablo dijo que “nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros" (1 Cor 5:7). En el libro de Hebreos vemos que Cristo cumplió el sacrificio del día de la expiación, presentando a Su propia sangre en el Lugar Santísimo celestial (Heb 9:11-12).
Los sacrificios del Antiguo Testamento fueron conectados con el sacrificio vicario de Cristo de tal manera que, atribuir los sacrificios del Antiguo Pacto a influencias paganas sería equivalente a llamar el sacrificio de Cristo pagano. Para mí, semejantes afirmaciones equivalen tener por inmunda la sangre del pacto por lo cual fuimos santificados (Heb 10:29).
Estoy consciente que algunos están tan antagonistas contra la doctrina de la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo que ningún razonamiento desde las Escrituras podrá convencerlos a cambiar de opinión. Sin embargo, es mi esperanza que esta consideración breve de alunas de las objeciones principales contra la Expiación Sustitutiva Penal ha sido de provecho para unos con dudas sinceras y una mente abierta.
[1] Boyd, Gregory A. The Crucifixion of the Warrior God: Volumes 1 & 2 (p. 1062).
[2] https://www.youtube.com/watch?v=OzYQSh0SK2o&t=3013s
[3] Ibid
[4] Zahnd, Brian. Sinners in the Hands of a Loving God (p. 82).
[5] https://www.youtube.com/watch?v=ioNI8kQydwE&t=11s
[6] “One of the problems with a theory of the cross that fractures the Trinity by pitting the Father against the Son in order to vent divine rage is that it fails to take sin seriously enough.” Zahnd, Brian. Sinners in the Hands of a
Loving God (p. 106).
[7] Zahnd, Brian. Sinners in the Hands of a Loving God (p. 82).
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A continuación, hay una lista de unos textos que, para mí claramente indican que el infierno no es eterno y que habrá una restauración universal de todo lo que hay en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra. Hay otros que pude haber mencionado, pero estos, en mi opinión, son los más conclusivos.
Pasajes que indican una restauración total:
Hechos 3:21-26
…a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.
- (Cada vez que vemos “todas las cosas” en las traducciones del Nuevo Testamento tenemos que tener en cuenta que “las cosas” no tiene equivalente en el griego y es agregado por los traductores.
Colosenses 1:16,20
Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él…. 20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.
- (El mismo “todo” que fue creado por Cristo también fue reconciliado por Él)
2Corintios 5:19
Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados.
Filipenses 3:21
…el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.
2Corintios 5:14
si uno murió por todos, luego todos murieron….
Romanos 5:12-20
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. 13 Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. 14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. 15 Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo. 16 Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. 17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben (“reciben” es en voz pasiva no activa) la abundancia de la gracia y del don de la justicia. 18 Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. 19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. 20 Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia.
- (El pecado abundó por uno – Adán, pero la gracia sobreabundó por uno – Cristo. La obra de Cristo logró mucho más que el pecado de Adán. ¿Sería posible decir esto y a la vez creer que 90% de los hombres se pierden para siempre?)
1Corintios 15:21-28
Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. 22 Porque así como en Adán todos (100%) mueren, también en Cristo todos (100%) serán vivificados. 23 Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. 24 Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 25 Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26 Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. 27 Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. 28 Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos (¿10%?)
- ¿Debemos de entender que solo 10% terminan en Dios mientras que los en Adán son 100%? ¿Cómo podemos llamar eso “mucho más”?
Efesios 1:9-12
dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, 10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. 11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.
- La Iglesia solamente somos las primicias. En la dispensación del cumplimiento de los tiempos todos los en los cielos como las que están en la tierra habrán puesto su esperanza en Cristo. Solamente somos los primeros.
Efesios 2:7
para mostrar en los siglos (aión “las épocas”) venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
- ¿A quiénes estaremos mostrando las abundantes riquezas de Su gracia, y para qué? ¿Será nada más para mostrar a los ángeles que no necesitan de Su gracia?
Santiago 1:18
El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.
- Somos las primicias. Primicias implican que los demás nos siguen.
Romanos 8:18-23
Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. 19 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. 20 Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; 21 porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. 22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; 23 y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.
1 Timoteo 2:3-6
Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad…. 6 el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.
- Todos, pero cada uno a su debido tiempo.
Hechos 3:25,26
Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra. 26 A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad.
1Pedro 2:12
manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.
- Cada uno “a su debido tiempo” tendrá su “día de visitación”.
1Timoteo 2:4RVG
el cual quiere que todos los hombres sean salvos, y vengan al conocimiento de la verdad.
- ¿Será que Dios no obtiene lo que quiere?
cf. Isa 46:10 Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero.
1 Timoteo 4:9-10
Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos. 10 Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.
Hechos 10:34
Dios no hace acepción de personas.
Romanos 5:8
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
- Todo el mundo (1John 2:2)
Romanos 11:15-33
Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? 16 Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas…. 26 y luego todo Israel será salvo. … 29 Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios…. 32 Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos. 33 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! 34 Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? 36 Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.
Romanos 12: 21
No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.
- ¿Cómo vencerá el mal Dios? ¿Tortura interminable? ¿Eso lo vencería el mal o lo perpetuaría?
Romanos 15:9
y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su compasión, como está escrito: «Por eso te alabaré entre las naciones; cantaré salmos a tu nombre. 10 En otro pasaje dice: Alégrense, naciones, con el pueblo de Dios. 11 Y en otra parte: ¡Alaben al Señor, naciones todas! ¡Pueblos todos, cántenle alabanzas! 12 A su vez, Isaías afirma: Brotará la raíz de Isaí, el que se levantará para gobernar a las naciones; en él los pueblos pondrán su esperanza.
1Corintios 13:5-8 NBLH
El amor no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido. El amor no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser. (c.f. 1Juan 4:16)
1Juan 4:16
Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor.
- Dios, quien es amor es eterno. Así que el amor nunca deja de ser.
Efesios 4:8-10
Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. 9 Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? 10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. (c.f. 1Pedro 3:18-20 y 4:6)
1Pedro 3:18-20
Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; 19 en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, 20 los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.
1Pedro 4:6
Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean
juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios.
Filipenses 2:10-11
para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. (c.f.
1Cor 12:3)
1Corintios 12:3
…nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.
1Timoteo 1:19-20
manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos, 20 de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar.
Tito 2:11
Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,
Tito 2:11(NBLH)
Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres,
Tito 3:4-6
Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres (todos los hombres cf. v. 2:11), 5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
Hebreos 2:2
Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y
desobediencia recibió justa retribución.
- La ley recetaba “justa retribución”. ¿Cómo podríamos llegar a imaginar que castigo eterno encima de eso sería justa retribución?
Hebreos 2:8
Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.
Hebreos 2:9 NVI
Sin embargo, vemos a Jesús, que fue hecho un poco inferior a los ángeles, coronado de
gloria y honra por haber padecido la muerte. Así, por la gracia de Dios, la muerte que él sufrió
resulta en beneficio de todos.
- ¿Todos significa 100% o 10%?
Hebreos 2:14-15
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, 15 y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.
Hebreos 5:6
Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre (ton aiona), según el orden de Melquisedec.
Hebreos 7:25
por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
- Su ministerio sacerdotal no termina con la muerte, sino que permanece mientras que haya los que quieran acercarse a Dios por medio de Él.
1Juan 2:2
Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
1Juan 3:8
Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
- Como el último Adán Él destruyó las obras del diablo. Las obras malas del diablo no continuarán en el infierno eternamente.
1Juan 4:14
Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del
mundo.
Apocalipsis 5:13-14
Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. (cf. Fil 2:10-11)
Filipenses 2:10-11
para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Apocalipsis 15:4
¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.
Apocalipsis 21:5
Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.
Apocalipsis 21:24-27
Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. 25 Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. 26 Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella. 27 No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.
Apocalipsis 22:1-2
Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. 2 En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.
Apocalipsis 22:14-15
Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. 15 Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.
Apocalipsis 22:17
Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que
quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.
- Las Puertas en la Nueva Jerusalén están abiertas. No pueden entrar los que no se lavan sus ropas o no estén en el libro de la vida, pero sí pueden entrar los enfermos por el pecado para recibir sanidad, y la Esposa lo invita a tomar del agua de la vida adentro.
Génesis 12:3
Serán benditas todas las familias de la tierra.
Job 23:13
Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó (thelo), e hizo.
Job 42:2 NBLH
Yo sé que Tú puedes hacer todas las cosas, Y que ninguno de Tus propósitos puede ser frustrado.
Salmo 2:8
Cristo recibe las naciones por heredad.
Salmo 22:27
Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.
Salmo 66:3-4
Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos. 4 Toda la tierra te adorará, y cantará a ti; Cantarán a tu nombre.
Salmo 72:11
Todos los reyes se postrarán delante de él; Todas las naciones (o gentes) le servirán…. 17 Benditas serán en él todas las naciones; Lo llamarán bienaventurado.
Salmo 86:9
Todas las naciones (gentes) que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, y glorificarán tu nombre.
Salmo 90:3 NBLH
Haces que el hombre vuelva a ser polvo, Y dices: "Vuelvan, hijos de los hombres”.
Salmo 138:4 NBLH
Todos los reyes de la tierra Te alabarán, SEÑOR, Cuando hayan oído los dichos de Tu boca.
Salmo 145:8-10 NBLH
Clemente y compasivo es el SEÑOR, Lento para la ira y grande en misericordia. El SEÑOR es bueno para con todos, Y su compasión, sobre todas Sus obras. SEÑOR, Tus obras todas Te darán gracias, Y Tus santos Te bendecirán.
Proverbios 16:9 NVI
El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el SEÑOR.
Proverbios 19:21 NVI
El corazón humano genera muchos proyectos, pero al final prevalecen los designios del SEÑOR.
Proverbios 20:24 NVI
Los pasos del hombre los dirige el SEÑOR. ¿Cómo puede el hombre entender su propio camino?
Salmo 135:6
Todo lo que Jehová quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra.
Isaías 14:24
Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado.
Isaías 46:10-11
que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; 11 que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.
Eclesiastés 3:11 (NVI)
Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad (olam) en el corazón de ellos, sin embargo el hombre no alcanza a descubrir toda la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.
Isaías 14:27
Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado (bouléo), ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder?
- Quiere que todos sean salvos y tiene todo el tiempo necesario para lograrlo. c.f. 2Peter 3:8,9
2Pedro 3:8,9
Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. 9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
Isaías 25:6-8
El SEÑOR de los ejércitos preparará en este monte para todos los pueblos un banquete…. y destruirá en este monte la cobertura que cubre todos los pueblos, El velo que está extendido sobre todas las naciones. El destruirá la muerte para siempre. El Señor DIOS enjugará las lágrimas de todos los rostros, Y quitará el oprobio de Su pueblo de sobre toda la tierra, Porque el SEÑOR ha hablado.
Isaías 45:21-24
¿No soy Yo, el SEÑOR? No hay más Dios que Yo, Un Dios justo y salvador; No hay ninguno fuera de Mí. Vuélvanse a Mí y sean salvos, todos los términos de la tierra; Porque Yo soy Dios, y no hay ningún otro. Por Mí mismo he jurado, Ha salido de Mi boca en justicia una palabra que no será revocada: Que ante Mí se doblará toda rodilla, y toda lengua jurará lealtad . De Mí dirán: 'Sólo en el SEÑOR hay justicia y fuerza.' A El vendrán y serán avergonzados Todos los que contra Él se enojaron.
Jeremías 31:34
Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.
Ezequiel 16:53-55
Yo, pues, haré volver a sus cautivos, los cautivos de Sodoma y de sus hijas, y los cautivos de Samaria y de sus hijas, y haré volver los cautivos de tus cautiverios entre ellas, 54 para que lleves tu confusión, y te avergüences de todo lo que has hecho, siendo tú motivo de consuelo para ellas. 55 Y tus hermanas, Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas, volverán a su primer estado; tú también y tus hijas volveréis a vuestro primer estado.
Daniel 7:14
Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.
Mateo 12:11-12
Él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante? 12 Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja?
Mateo 12:20-21
La caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio. 21 Y en su nombre esperarán los gentiles.
Mateo 13:33
Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.
Mateo 14:14
Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.
- ¿No sería cosa pequeña sus enfermedades sabiendo que iban a un castigo eterno?
Mateo 18:11
Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.
- ¿Cuántos eran perdidos? ¿Logrará Su objetivo a salvarlos todos?
Mateo 19:28
Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
Mateo 23:1,9
Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: …no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.
Lucas 3:38
….hijo de Adán, hijo de Dios.
- ¿No es Dios el Padre de la humanidad?
Hechos 17:28-31
Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. 29 Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. 30 Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; 31 por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.
- Aunque caídos y necesitando nacer de nuevo para entrar en el Reino de Dios, todos somos hijos porque fuimos creados por Él.
Malaquías 2:10
¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios?
Lucas 2:10
Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
- Todo el pueblo son todos – judíos y gentiles cf. 30-32.
Lucas 2:30-32
Porque han visto mis ojos tu salvación, La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; 32 Luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.
Lucas 3:6
Y verá toda carne la salvación de Dios.
Lucas 12:57-58
¿Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? (Juzgue por ti mismo, ¿Sería justo castigo eterno por pecados infinitos?
cf. 1Tes 5:21-22: Examinadlo todo; retened lo bueno. 22 Absteneos de toda especie de mal.
Lucas 15:4
¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?
- ¿Seguirá el Buen Pastor hasta encontrar el último o se conformará con 10%?
Lucas 23:34
Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.
- ¿Será que Dios respondido la petición de Jesús? ¿Y qué de los demás?
Juan 1:7,9
Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.
9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
- ¿Será cumplida su misión? ¿Creerán al fin y al cabo todos? ¿Tarde o temprano se doblará toda rodilla a Él o será su misión un fracaso?)
Juan 1:29
He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
- No solo de unos pocos.
Juan 4:42
…sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.
- ¿Es Salvador del mundo o solo de unos pocos?
Juan 6:33
Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.
Juan 6:37-40
Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. 38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 39 Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. 40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
Juan 6:37-40
Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. 38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 39 Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. 40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
Juan 6:51
Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.
Juan 12:32
Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.
- “traer con fuerza”, gr. elkoúo. cf. Juan 18:10; 21:11; Hechos 16:19; Santiago 2:6.
Juan 17:20-23
Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.
Pasajes que dan de entender que el castigo no es eterno:
Génesis 1:31
Vio Dios (que anuncia el fin desde el principio Is 46:10) todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera.
- ¿Cómo sería posible que el Dios bueno dijera que todo era bueno en gran manera sabiendo que la mayor parte de los hombres, creados a su semejanza e imagen iban a pasar la eternidad en el lago de fuego?
Génesis 2:17
mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás
- ¿Por qué no explicó desde el comienzo que las consecuencias serían “castigo eterno”? Dios pronunció maldiciones temporales sobre Adán y Eva y sus descendientes después de la caída ¿por qué no menciona lo más grave “castigo eterno”? Si hay castigo eterno ¿Por qué no es enfatizado desde el principio en el Antiguo Testamento? ¿Por qué solo hay advertencias de calamidad y muerte en esta vida?
Génesis 4:11-15
Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. 12 Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra. 13 Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado. 14 He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará. 15 Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara.
- Hubiera sido buen momento para decirle que le esperaba algo infinitamente peor. En vez de advertirle del infierno Dios le puso sello de protección.
Génesis 18:25
El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?
- ¿Sería justo un castigo infinito por una ofensa finita? ¿Qué pensarías de un juez que da pena de muerte por una infracción del tránsito? Aún la ley limita castigo diciendo “ojo por ojo y diente por diente” porque algo más severo sería injusto
Deuteronomio 25:3(NVI)
Pero no se le darán más de cuarenta azotes; más de eso sería humillante para tu hermano.
Éxodo 21:23-25
…vida por vida, 24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25 quemadura por quemadura, golpe por golpe, herida por herida.
1Crónicas 21:12,13
tres años de hambre, o tres meses de persecución y derrota por la espada de tus enemigos, o tres días en los cuales el SEÑOR castigará con peste el país, y su ángel causará estragos en todos los rincones de Israel.” Piénsalo bien y dime qué debo responderle al que me ha enviado. 13 —¡Estoy entre la espada y la pared! —respondió David—. Pero es mejor que yo caiga en las manos del SEÑOR, porque su amor es muy grande, y no que caiga en las manos de los hombres.
- Vemos que el juicio de Dios es medido porque es justo y es amor. Sin embargo 70.000 hombres murieron.
1 Samuel 2:6
Jehová mata, y él da vida; El hace descender al Seol (griego Hades), y hace subir.
2Samuel 14:14
Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse; ni Dios quita la vida, sino que provee medios para no alejar de sí al desterrado.
1Crónicas 16:34
Aclamad a Jehová, porque él es bueno; Porque su misericordia es eterna.
1Crónicas 16:41-42
…es eterna su misericordia.
- Repetido 41 veces en el A.T.
Salmo 30:5
Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.
Salmo 65:2-3
Tú oyes la oración; A ti vendrá toda carne. 3 Las iniquidades prevalecen contra mí; mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.
Salmo 66:1-4
Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra. 2 Cantad la gloria de su nombre; Poned gloria en su alabanza. 3 Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos. 4 Toda la tierra te adorará, y cantará a ti; Cantarán a tu nombre.
Salmo 66:11-12
11 Nos metiste en la red…. Pasamos por el fuego y por el agua, y nos sacaste a abundancia.
Salmo 83:16 (NBLH)
Cubre sus rostros de vergüenza, Para que busquen Tu nombre, oh SEÑOR.
Salmo 90:3,4 (NBLH)
Haces que el hombre vuelva a ser polvo, Y dices: "Vuelvan, hijos de los hombres." 4 Porque mil años ante Tus ojos Son como el día de ayer que ya pasó, Y como una vigilia de la noche.
Salmo 98:4-9 SRV
Cantad alegres á Jehová, toda la tierra; Levantad la voz, y aplaudid, y salmead. Salmead á Jehová con arpa; Con arpa y voz de cántico. Aclamad con trompetas y sonidos de bocina delante del rey Jehová… el mundo y los que en él habitan; …porque vino a juzgar la tierra: Juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud.
Salmo 103:8-9
Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia. 9 No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo. (c.f. Lam 3:31-33)
Lamentaciones 3:31-33
Porque el Señor no desecha para siempre; 32 Antes si aflige, también se compadecesegún la multitud de sus misericordias; 33 Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres.
Salmo 107:1
Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
Joel 2:13-14 RVG
Rasgad vuestro corazón, y no vuestras vestiduras; y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque Él es misericordioso y clemente, tardo para la ira, y grande en misericordia, y que se arrepiente del castigo.
Salmo 136:1-26
Se repita “para siempre es su misericordia” en cada versículo.
Isaías 26:9
…luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.
- El juicio es para que aprendamos, no para vengarse. Aprender es una palabra que literalmente significa “aguijonear” o “incitar”.
Isaías 33:10,14-16
Ahora me levantaré, dice Jehová; ahora seré exaltado, ahora seré engrandecido…. 14 Los pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas? 15 El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala; 16 éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras.
- Aquí vemos que solo los que caminan en justicia e integridad podrán morar en la presencia engrandecida de Dios que es un fuego consumidor y llamas eternas (olam). Aquí tanto el fuego como las hojarascas y rastrojo son simbólicos – El fuego es Dios y las hojarascas y rastrojo son las obras muertas de los impíos. ¿Por qué debemos de pensar que el fuego eonian de Mateo 25:41 sea distinto al fuego consumidor que es Dios?
Isaías 49:15
¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.
Isaías 50:2
¿Acaso se ha acortado mi mano para no redimir? ¿No hay en mí poder para librar?
- Es Dios limitado por el hombre en su capacidad para redimir?
Isaías 52:10
Jehová desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro.
Isaías 54:8
Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor.
- Vemos eterna misericordia con Dios pero no ira eterna.
Isaías 55:7-9
vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en
perdonar. 8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis
caminos, dijo Jehová. 9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más
altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
- A menudo los que defienden la doctrina de castigo eterno citan el versículo nueve pero ,¿Cómo puede el Dios omnisciente; el Dios de amor crear al hombre sabiendo que la mayoría terminarían en un lugar de interminable tortura?” En el contexto vemos que Isaías está hablando de la misericordia de Dios; no la severidad de Su castigo.
Isaías 57:16
Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; pues decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he creado.
- ¿Dónde se encuentra “la ira eterna de Dios” en la Biblia?
Jeremías 10:23
Yo sé, oh SEÑOR, que no depende del hombre su camino, Ni de quien anda el dirigir sus pasos.
Daniel 9:24 NBLH
Setenta semanas han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna, para sellar la visión y la profecía, y para ungir el lugar santísimo.
- “Poner fin a” y “terminar con” no encaja bien con un infierno eterna donde el pecado es perpetuado.
Oseas 13:14 NBLH
¿Los libraré del poder del Seol (región de los muertos)? ¿Los redimiré de la muerte? ¿Dónde están, oh muerte, tus espinas? ¿Dónde está, oh Seol, tu aguijón? El arrepentimiento estará oculta a Mi vista (i.e. “No tendré cambio de opinión sobre esto”).
Jonás 4:2
Tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.
- No guarda para siempre su enojo.
Malaquías 3:6
Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.
- ¿Será que su eterno amor que “nunca deja de ser” se convierte en eterna ira en el momento que deja de latir el corazón?
Jeremías 23:20
No se apartará la ira del SEÑOR Hasta que haya realizado y llevado a cabo los propósitos de Su corazón. En los postreros días lo entenderán claramente.
Jeremías 17:4
Y habrá en ti cesación de tu heredad, la cual yo te di, y te haré servir a tus enemigos en tierra que no conociste; porque fuego habéis encendido en mi furor, para siempre(olam a-ad) arderá. (cf. Jer 30:3)
Jeremías 25:9
He aquí yo enviaré y tomaré todas las familias del norte, dice Jehová, y a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y los traeré contra esta tierra, y contra sus moradores, y contra todas estas naciones en derredor; y los destruiré, y los pondré por espanto, y por escarnio, y por perpetua desolación. (cf. Jer 30:3)
Jeremías 30:3
Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver la cautividad de mi pueblo Israel y Judá, dice Jehová, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la poseerán.
Jeremías 48:42,47
Moab será destruida como nación, porque ha desafiado al SEÑOR….47 Pero en los días venideros yo cambiaré la suerte de Moab», afirma el SEÑOR. Aquí concluye el juicio contra Moab.
Habacuc 1:12(NBLH)
¿No eres Tú desde la eternidad, Oh SEÑOR, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh SEÑOR, para juicio lo has puesto; Tú, oh Roca, lo has establecido para corrección.
Mateo 5:22,26
…infierno (Gehena) de fuego…. De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.
Mateo 18:34-35
Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.
- El castigo continúa “hasta que”. Si Dios nunca fuera a perdonar después que perdonamos, Él nos estaría pidiendo algo que Él mismo no haría.
Mateo 5:43-45
Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos
- ¿nos mandaría hacer algo que Él no haría?
Mateo 7:2
Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido
- ¿Es nuestro juicio medido según la severidad de la ofensa o infinito?
Mateo 10:15
De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad.
Mateo 21:31-32
los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios. 32 Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; pero los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle. (cf. Lu 13:28-30)
Lucas 13:28-30
Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos. 29 Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. 30 Y he aquí, hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros.
- Ellos eran excluidos pero no eternamente. Los publicanos y rameras van delante de ellos – son los postreros pero van pero ellos también van posteriormente.
1Timoteo 4:10
En efecto, si trabajamos y nos esforzamos es porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios viviente, que es el Salvador de todos, especialmente de los que creen.
- Los líderes religiosos no creían y por lo tanto no entraron junto con los primeros pero ellos van.
Lucas 12:46-48
El señor de ese siervo volverá el día en que el siervo menos lo espere y a la hora menos pensada. Entonces lo castigará severamente y le impondrá la condena (“parte” meros) que reciben los incrédulos. »El siervo que conoce la voluntad de su señor, y no se prepara para cumplirla, recibirá muchos golpes. En cambio, el que no la conoce y hace algo que merezca castigo, recibirá pocos golpes.
- A través de las Escrituras vemos que el castigo es con justa medida – no un castigo infinito. “Parte” es del griego meros que indica “lo merecido” También “muchos” o “pocos” golpes indican diferencias de duración y no solamente intensidad. cf. los siguientes textos:
Mateo 24:51
y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.
Apocalipsis 21:8
tendrán su parte en el lago de fuego”
- Aún el castigo del lago de fuego no es infinito sino la porción merecida según las obras de cada uno.
Marcos 9:49
Porque todos serán salados con fuego.
Marcos 10:26-27
Ellos se asombraban aún más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? 27 Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.
Apocalipsis 1:18
y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.
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por George Sidney Hurd
Al examinar las diversas teorías de la expiación es importante tener en mente que la muerte de Cristo en la cruz como la propiciación por nuestros pecados es central para un entendimiento correcto de la expiación. La muerte de Cristo en la cruz era tan central para Pablo que él dijo: “me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.” (1 Cor 2:2). También él dijo: “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” (1Cor 1:18).
Ninguno de los Padres Primitivas había formulado algo tan desarrollado como lo que hoy en día llamamos una teoría de la expiación, principalmente porque en ese tiempo aún no había controversia sobre la expiación como había con la Trinidad y la deidad de Cristo. Por su mayor parte, en sus escritos solo encontramos algunos comentarios de paso acerca de Escrituras relacionados a ella. Algunos de ellos enfatizaban ciertos aspectos de la expiación sobre otros, como veremos. Sin embargo, ni siquiera uno de los Padres negaba la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo, y casi todos ellos la afirmaba de un grado u otro, como demuestro en mi blog, Los Padres Primitivos y la Expiación Sustitutiva Penal.
Un error que unos cometen hoy en día que no se veía entre los Padres es la tendencia a aferrarse a un solo aspecto de la expiación a la exclusión de los demás. William Lane Craig compara la expiación a una joya de muchas facetas, de las cuales la cara o mesa es la Expiación Sustitutiva Penal de Cristo. [1] Mientras unos insisten que la Expiación Sustitutiva Penal es el único modelo, otros reduccionistas insistirían en Cristo Víctor, Recapitulación, o Ejemplo Moral como el único modelo aceptable. Sin embargo, como espero demostrar, la mayoría de las teorías contienen ciertos elementos de verdad que, en su lugar correcto, complementan las demás teorías en vez de negarlas.
Sin embargo, habiendo dicho eso, ninguno de los variados beneficios complementarios hubiera sido posible aparte del sacrificio sustitutivo de Cristo en lo cual Él, como el Cordero de Dios, quitó nuestros pecados, haciendo propiciación/expiación por ellos, así reconciliándonos a Dios. Por ejemplo, ¿de qué manera podríamos decir que Cristo ganó la victoria sobre Satanás si de hecho estuviéramos todavía muertos en nuestros delitos y pecados? (Ef 2:1,12-13; Col 1:20-22). ¿De qué manera nos sería de provecho Su ejemplo moral si, después de todo lo que Él sufrió por nosotros, Su sangre no hubiera hecho propiciación por nuestros pecados ante Dios? (1Jn 4:9-11).
Veo los variados aspectos de la expiación como comparable a diferentes partes del cuerpo humano. La Expiación Sustitutiva Penal es comparable al corazón que es indispensable para la vida del cuerpo. Mientras que la vida no sería igual sin otros miembros del cuerpo, podríamos seguir con vida. Pero la vida no sería posible sin el corazón. Si la sangre de Cristo no hubiera hecho expiación por nuestros pecados delante de Dios (Heb 9:12,14-15), estaríamos todavía muertos en nuestros delitos y pecados y ajenos de la vida de Dios. Solamente Su sangre derramada para la remisión de pecados hace posible que Dios sea justo y a la vez Él que justifica al pecador que cree (Rom 3:24-26). Los modelos Cristo Víctor o Ejemplo Moral, en si mismo, jamás lograría eso.
Reconociendo la centralidad e indispensabilidad del sacrificio sustitutivo penal de Cristo para un entendimiento correcto de la expiación, también tenemos que reconocer que algunas de las otras teorías contienen verdades importantes complementarias y paralelas. Lo siguiente es una consideración breve de algunos de los aspectos complementarios de diferentes modelos de la expiación.
1) Recapitulación (Ef 1:10; Rom 5:12-21;11:36; 1Cor 15:21-22,28,45; Apo 21:5)
Quizás el modelo de la expiación más comprensivo que abarca todo es el de la Recapitulación. Recapitulación es del latín recapitulatio. El término que los Padres Griegos usaban era ἀνακεφαλαίομαι (anakephalaíomai), que literalmente significa “reunir bajo una sola cabeza.” [2] La palabra, como también el concepto que expresa, se encuentra en Efesios 1:9-10 que dice:
“dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, 10 de reunir (anakephalaíomai) todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.” (Ef 1:9-10)
Aunque Ireneo de Lyon (130 a 202d.C.) aparenta ser el primero en elaborar sobre los aspectos recapitulativos de la expiación, él cita a Justino Mártir (100 a 165 d.C.) para apoyar su posición, que indica que no era algo único a él. [3] Atanasio (293 a 373 d.C.) también elaboró mucho sobre este aspecto de la expiación.
En breve, este aspecto de la expiación enfatiza que, a través de Su encarnación, vida y muerte, Cristo, como nuestro representativo y cabeza corporativa, recapituló la raza humana, restaurando lo que Adán perdió. Él tuvo que ser como nosotros en toda manera, pero sin pecado, para calificar como nuestro sustituto y cabeza representativa.
- Como Adán recibió su vida biológica directamente de Dios, de la misma manera, Cristo recibió Su vida biológica directamente de Dios por concepción divina.
- Adán desobedeció en un huerto, trayendo condenación y muerte a todos – Cristo se sometió al a voluntad del Padre en un huerto, trayendo justificación y vida a todos.
- Adán perdió su dominio a Satanás la serpiente, tomando del árbol – Cristo venció a Satanás, siendo clavado en un árbol, restaurando el dominio al hombre.
Según el modelo recapitulativo de la expiación, en la encarnación, vida, muerte y resurrección de Cristo, Él, como el último Adán, totalmente revirtió las consecuencias de la caída y mucho más. “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados… Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.” (1 Cor 15:22,45).
El alcance universal de la recapitulación de Cristo de todos es un argumento fuerte para el Universalismo. Atanasio, conocido principalmente por el Credo de Atanasio, también enfatizó el modelo recapitulativo de la expiación y él era un Universalista. [4] Y aunque los escritos de Ireneo son a menudo difíciles de descifrar, él también aparenta estar afirmando la restauración de todos cuando habla de la recapitulación de todos los hombres por Cristo. En un lugar él dice:
“Así que también le echó Adán del paraíso, y lo alejó lejos del árbol de la vida, no porque quería negarle el árbol de la vida, como algunos se atreven a decir, sino que tuvo piedad de él, y no quería que continuara perpetuamente como un pecador, y no quería que el pecado que lo envolvía fuera inmortal, y la maldad interminable e irremediable. Pero Él puso un límite de su estado pecaminoso por interponer la muerte, y así poner fin del pecado por la disolución de la carne en la tierra para que el hombre, finalmente dejando de seguir viviendo en el pecado, puede comenzar a vivir para Dios.” [5]
Aquí él dice que Dios, por Su bondad y misericordia, evitó que Adán comiera del árbol de la vida, lo que habría resultado en que nosotros viviéramos para siempre en un estado pecaminoso. Él vio la muerte como librando a los hombres del pecado para poder después vivir en comunión con Dios.
Dado que la conclusión obvia de semejante inversión universal es que un día toda la raza Adámica será restaurada, el modelo Recapitulación de la expiación ha sido ignorado por la mayoría en el Occidente, pero seguía siendo prominente en la Iglesia Primitiva y todavía la mayoría de las Iglesias Ortodoxas Orientales lo enfatizan.
Como fue con la Trinidad y la deidad de Cristo, la enseñanza bíblica acerca de la recapitulación de la raza Adámica tomó forma en medio de controversia. En Contra Herejías, Ireneo se enfocó en la encarnación de Jesús y Su verdadera humanidad, oponiendo el Gnosticismo Docético que enseñaba que Dios no se había encarnado en Cristo, tomando carne, sino que solo aparentaba ser un hombre. Es evidente en sus escritos que él también creía en lo que conocemos hoy como el modelo Cristo Víctor de la expiación incluyendo la muerte sustitutiva de Cristo por nuestros pecados. Estos son verdades complementarias y no exclusivas. Hablando de la sustitución penal de Cristo él dijo:
“el Mediador entre Dios y los hombres; verdaderamente propiciándonos con el Padre contra quién habíamos pecado y cancelando nuestra desobediencia por Su propia obediencia; confiriendo sobre nosotros también el don de la comunión con Él y la sujeción a nuestro Creador.” [6]
“...La Palabra de Dios, poderoso en todo, y no defectuosa en Su propia justicia, justamente se oponía a esa apostasía, y redimió los suyos de ella …de tal manera que ni fue infringida Su justicia, ni fue destruida la hechura de Dios. De esa manera el Señor nos ha redimido por Su propia sangre, dando Su alma por nuestras almas, y Su carne por nuestra carne, y ha derramado el Espíritu del Padre para la unión y comunión de Dios y el hombre.” [7]
“Porque si ninguno puede perdonar los pecados sino solamente Dios, mientras que el Señor los remitió y sanó a los hombres, es evidente que Él Mismo era la Palabra de Dios hecho Hijo del hombre, recibiendo del Padre el poder de la remisión de los pecados; dado que Él era hombre, y era al mismo tiempo Dios, a fin de que, como hombre Él sufriera por nosotros, para que, como Dios podría tener compasión de nosotros y perdonarnos nuestras deudas, en que estábamos endeudados a Dios nuestro Creador.” [8]
Aquí vemos que hemos pecado contra Dios Mismo y por lo tanto es de Él que necesitamos el perdón. A través de Su sufrimiento, siendo obediente hasta la muerte, Cristo hizo propiciación por nuestros pecados ante Dios y canceló nuestra deuda por el pecado. Aunque Ireneo principalmente enfatizaba la recapitulación que Cristo hizo por todos los que cayeron en Adán, la sustitución penal de Cristo es presentado claramente por Ireneo como lo que hizo posible la recapitulación de todos.
Atanasio también veía la sustitución penal de Cristo como una parte íntegra de Su recapitulación de la raza caída de Adán. Él dijo:
“Y tomando así un cuerpo de la misma naturaleza que la nuestra, porque estábamos bajo la pena de la corrupción de muerte, Él entregó Su cuerpo a la muerte en lugar de todos, y lo ofreció al Padre.” [9]
“...el Señor sufrió estas cosas no por Sí Mismo, sino por nosotros. Y Él dice esto otra vez en Su propia persona en el Salmo 88: Su ira ha reposada sobre mí, y en el Salmo 69: Entonces restauré lo que no había quitado. Porque aunque Él no era culpable, Él murió. Pero Él sufrió por nosotros y soportó la ira que fue destinada a nosotros debido a nuestra desobediencia, como fue dicho por el profeta Isaías: Él llevó nuestras debilidades.” [10]
“Fue Él quien fue crucificado ante el sol y toda la creación como testigos, y ante aquellos que lo mataron: y por Su muerte ha venido la salvación a todos, y toda creación ha sido redimida. Él es la Vida de todos, y Él es aquel que, como un cordero, entregó Su cuerpo a la muerte como un sustituto para la salvación de todos, aunque los Judíos todavía no lo han creído.” [11]
“...con este fin Él tomó para Sí Mismo un cuerpo capaz de morir, que este cuerpo, por estar unido con la Palabra quién es sobre todo, estuviera digno de morir en lugar de todos… Porque estando sobre todos, la Palabra de Dios, ofreciendo Su propio templo e instrumento corporal por la vida de todos, satisfizo la deuda por Su muerte. Y de esta manera Él, el Hijo de Dios incorruptible, siendo unido con todos por una naturaleza semejante, revistió a todos con la incorrupción, por la promesa de la resurrección.” [12]
Igual como Ireneo, Atanasio presenta la raza de Adán como debiendo una deuda a Dios debido a su pecado. Para satisfacer (hacer propiciación por) esa deuda, Cristo tomo un cuerpo capaz de sufrir y morir para poder morir en lugar de (como sustituto de) todos. Es digno de notar que, tanto Ireneo como Atanasio presentan el sacrificio sustitutivo de Cristo como haciendo propiciación a Dios, satisfaciendo la deuda que nosotros le debíamos debido a nuestros pecados. Ninguno de los dos creía en la teoría del Rescate de Orígenes que especulaba que el precio del rescate le fue pagado a Satanás, sino que decían que el precio del rescate fue presentado al Padre, satisfaciendo Su justicia conforme a Su propia declaración que la paga del pecado es la muerte.
2) Cristo Víctor (Gen 3:15; Jn 12:31–33; Col 2:13–15; Heb 2:14–16)
Gustaf Aulén formula su teoría de la expiación Cristo Víctor en su libro con el mismo título, publicado en 1931. Según esta teoría, Cristo vino para derrotar a Satanás, destruyendo su dominio sobre la humanidad y el cosmos. Él decía que Cristo Víctor era el entendimiento predominante o clásico de la expiación que la iglesia enseñaba durante los primeros mil años antes de la teoría de la Satisfacción de Anselmo del siglo XII.
Aulén tenía razón al decir que históricamente la Iglesia había puesto énfasis en la victoria de Cristo sobre Satanás en la cruz. Tanto la Iglesia Ortodoxo Oriental, como también las iglesias del Occidente, que Aulén llama “las iglesias latinas” afirman la victoria de Cristo sobre Satanás y la muerte en la cruz hasta el día de hoy.
Sin embargo, como es con la mayoría de las teorías recientes de la expiación, él enfatizaba los aspectos subjetivos – lo que Cristo logró para nosotros, y rechazaba los aspectos objetivos – lo que el sacrificio de Cristo logró para Dios.
La expiación consiste primero y principalmente en el sacrificio de expiación/propiciación de Cristo como nuestro sustituto, haciendo posible que Dios sea justo cuando justifica a los que creen (Rom 3:24-26). Eso es el corazón mismo de la expiación (1Jn 4:10). Aparte de eso, estaríamos aún muertos en nuestros delitos y pecados y bajo la condenación de Dios (Jn 3:18,36; Rom 3:19-20). Fue Cristo redimiéndonos de la maldición de la Ley de Dios que le quitó a Satanás sus derechos legales sobre nosotros como el dios de esta época, y destruyó su poder sobre la muerte (Gal 3:13; Col 2:13-15; Heb 2:14-15). Su sangre redentor nos obtuvo el perdón de pecados y transgresiones ante Dios, así obteniendo nuestra redención eterna (Heb 9:12,15; Ef 1:7). Solamente es por eso que ahora no hay condenación para los que están en Cristo Jesús (Rom 8:1).
La negación o desprecio de la sustitución penal de Cristo en Su muerte es una característica prominente de todas las teorías recientes de la expiación, como Cristo Víctor y la teoría del Chivo Expiatorio. Igual como en los días de Pablo, la cruz sigue siendo ofensa y tropezadero para muchos (Gal 5:11; 1Cor 1:23).
Haciendo caso omiso al enfoque objetivo de la muerte de sacrificio de Cristo en pasajes como
1Juan 4:10 que enfatizan que Dios envió a Su Hijo en propiciación por nuestros pecados, Gregory Boyd, que afirma de la teoría Cristo Víctor que niega la sustitución penal de Cristo, dice: “La necesidad de la cruz, en mí opinión, no reside en Dios, sino en la naturaleza de nuestra esclavitud a Satanás y las potestades.” [13] Él dijo: “Según el Nuevo Testamento, la cosa principal que Jesús hizo fue despojándole al príncipe de este mundo." (énfasis mio)[14] Pero, despojándole a Satanás solo sería la cosa principal si uno fuera creer que él pudo haber sido derrotado sin la necesidad de primero ser perdonados por medio del sacrificio propiciatorio de Cristo, nuestro sustituto.
Muchos, sin tener mucho conocimiento de las iglesias Ortodoxas Orientales, ignoran el hecho de que la creencia en el aspecto objetivo judicial y sustitutiva de la expiación siempre fue enseñada dentro de las iglesias Ortodoxas Orientales hasta hace un siglo cuando sus instituciones educacionales cayeron bajo la influencia de los Liberales Modernistas, así como sucedió en el Occidente. Por limitaciones del espacio recomiendo una excelente página web Ortodoxo llamada ORTHODOX SERVANT que cita líderes prominentes dentro de la Iglesia Ortodoxo Oriental, tanto del pasado, como en el presente, que deja en claro que la naturaleza judicial sustitutiva de la expiación siempre ha sido central para los Ortodoxos Orientales. En su artículo, Atonement in the Early Church él cita muchos de los Padres Primitivas Griegas. En otro artículo él cita varios Padres contemporáneos dentro de la Iglesia Ortodoxo (Contemporary Fathers) demostrando qué tan prevalente sigue siendo la creencia en una expiación objetiva a pesar de la tendencia moderna de abandonarla a favor de teorías modernas de una expiación más subjetiva.
3) Ejemplo Moral (1Pedro 2:21; Heb 12:1-2; Fil 2:5-8)
Las teorías Ejemplo Moral y Influencia Moral de la expiación ven la muerte expiatoria de Cristo como un ejemplo del amor sacrificatorio que fue intencionada para traer un cambio positivo en la humanidad. Según esta teoría, somos restaurados a la imagen de Dios por seguir el ejemplo de Cristo. A menudo ellos citan 1Pedro 2:21, que dice: “porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas.”
Aunque es cierto que Cristo nos dejó un ejemplo del amor sacrificatorio, Su ejemplo no tiene nada que ver con la expiación misma, correctamente entendida como la expiación o el sacrificio propiciatorio por nuestros pecados contra Dios. Con Su propia sangre Él obtuvo la remisión de nuestros pecados, resultando en nuestra justificación ante Dios (Mt 26:28; Rom 3:24-26; Heb 9:28; 10:14). Si uno continúa leyendo los versículos que siguen 1Pedro 2:21 hasta el versículo 24, podemos ver que Su sufrimiento era más que un ejemplo – Él sufrió para llevar nuestros pecados en la cruz:
“quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.” (1Pedro 2:24)
Como vimos en el blog anterior sobre El Siervo Expiatorio de Jehová de Isaías 53, la expresión “llevar (nasa) el pecado, iniquidad, o culpa “ era una expresión legal, que significa sufrir la pena y consecuencia del pecado de uno (Lev 24:15; 5:1; 7:18; 16:20-22). En Su sufrimiento Jesús hizo mucho más que mostrarnos como sufrir, Él llevó nuestros pecados sobre la cruz. Como el Cordero de Dios, Él quitó los pecados del mundo (Jn 1:29; Heb 9:28).
Aunque los Modernistas Liberales del siglo19 como Horace Bushnell (1802-76) y Hastings Rashdall (1858-1924) eliminaron la sustitución penal de la teoría del Ejemplo Moral, Pedro Abelardo (1079–1142), quien era el primero en formular la teoría del Ejemplo Moral, vio a Cristo como sufriendo por llevar nuestros pecados, llevando en Sí el castigo debido a nosotros sobre Sí Mismo. En su exposición sobre la epístola de Romanos, comentando sobre Romanos 4:25, Abelardo dice:
“Él (Pablo) atribuye tanto la muerte de Cristo, como también Su resurrección a nosotros: En dos maneras, se dice, ‘El murió debido a nuestros pecados: por un lado, porque nosotros cometimos la transgresión por la cual Él tuvo que morir y porque nosotros cometimos el pecado cuyo castigo Él llevó sobre Sí Mismo; por el otro lado, para quitar nuestros pecados en Su muerte, eso es librarnos del castigo por nuestros pecados (al mismo tiempo que Él nos estaba introduciendo al Paraíso) por el precio de Su muerte y por la demostración de una gracia tan grande (como Él Mismo dice, ‘nadie tiene mayor amor que esto’ [Juan 15:13]) para quitar de nuestros corazones la motivación de pecar y encendernos para un amor supremo a Él.” [15]
Entonces vemos que, igual como es con la teoría Cristo Víctor, la eliminación de los elementos penal y sustitutiva de la expiación es un producto de la modernidad. Con tal de quitar la ofensa de la cruz, ellos presentan una versión de la expiación editada que es enteramente centrado en el hombre, eliminando toda referencia a la muerte de Cristo como sufriendo la justa pena debida a nosotros por nuestros pecados contra Dios, haciendo propiciación por nuestros pecados con Su propia sangre y salvándonos de la ira escatológica de Dios.
4) Chivo Expiatorio
La última y más reciente teoría de la expiación que voy a considerar en este blog es la del Chivo Expiatorio. Fue postulado por primera vez en 2016 por el filósofo francés René Girard en su libro, Mimesis and Atonement (Mimetismo y Expiación). Esta teoría está aumentando en popularidad rápidamente, dado que presenta a Dios como totalmente no-retributivo contra la maldad e injusticia del hombre.
Él basó su teoría en lo que él llama “deseo mimético” – la tendencia que tenemos dejarnos ser llevados por, o imitar, el deseo colectivo de la manada. Si el grupo colectivo percibe que alguien es un obstáculo para lograr ese deseo, toda la comunidad se levanta contra esa persona con violencia para destruirla. Eso es lo que él llama “el mecanismo chivo expiatorio.”
Según esta teoría, Cristo llegó a ser el chivo expiatorio, pasivamente absorbiendo la violencia sistémica de la sociedad contra Él como el último chivo expiatorio. Según esta teoría, Dios lo vindicó a Cristo, resucitando el chivo expiatorio de ellos de la muerte, para poner fin al mecanismo chivo expiatorio del hombre. Sin embargo, si esta teoría fuera verdad, significaría que la muerte de Cristo fue en vano, dado que, después de 2000 años, la tendencia del hombre a la violencia hacia los chivos expiatorios no aparenta haber disminuido. Uno solo necesita recordar cuántas veces ha habido violencia colectiva contra los judíos, como sucedió con la Plaga Negra y en Alemania Nazi durante la segunda guerra mundial, para mencionar un par de ejemplos.
De todas las teorías formuladas por el hombre a través de la historia de la Iglesia, esto es el más removido de la fe cristiana bíblica e histórica. Pablo dijo que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras (1Cor 15:3). En Hebreos vemos que Cristo cumplió lo que fue prefigurado en los sacrificios Levíticos cuando Él entró en el Lugar Santísimo celestial con Su propia sangre, obteniendo eterna redención y la remisión de nuestros pecados ante Dios (Heb 9:11-12; 10:12-14,18). Pablo dice acerca del sacrificio sustitutiva de Cristo: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Cor 5:21).
En contraste a esto, Brian Zahnd, quien también afirma la teoría Chivo Expiatorio, dice que todos los sacrificios bajo la Ley donde los animales fueron sacrificados por los pecados del pueblo, y también la creencia que el sacrificio de Cristo satisfizo la justicia de Dios, tienen sus orígenes en el corazón oscuro del hombre. Él dice:
“El rito de sacrificar un sustituto no tiene nada que ver con la justicia de Dios. El rito de sacrificios tiene su origen oscuro en el mecanismo chivo expiatorio, donde la tribu exterminaba el peligro de la violencia todos-contra-todos matando una víctima solitaria. Los sacrificios rituales no tienen su origen en el corazón de Dios; su origen es en el corazón violento de la humanidad.” [16]
Puede ser que para el sumo sacerdote Caifás Jesús no era más que un chivo expiatorio cuando él dijo que convenía que uno muriera por el pueblo (Jn 11:49-52), pero en realidad, Cristo vino con el propósito explícito de dar Su vida en rescate por todos para quitar los pecados del mundo (Mt 20:28 cf. 1Tim 2:6; Jn 1:29).
Aunque todas las variadas teorías de la expiación contienen ciertos elementos de verdad, cualquier teoría que niegue la muerte sustitutiva penal de Cristo, en la cual Él nos redimió de nuestros pecados y transgresiones por Su propia sangre preciosa, ha eliminado el corazón mismo de la expiación (Col 1:14; Heb 9:15; 1Pedro 1:18-19). Yo creo que el negar que la sangre de Cristo nos redimió de nuestros pecados y transgresiones es el mismo espíritu del anticristo. Lo que estamos viendo en estos días es, en mí opinión, lo que Pedro profetizó. Él dijo:
“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2 Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado.” (2 Pedro 2:1-2).
[1] Craig, William Lane. Atonement and the Death of Christ (p. 13). “The biblical doctrine of the atonement may be aptly compared to a multifaceted jewel, each facet contributing to the beauty of the whole gem. The various facets of a gem are transparent to and refracted in one another, thereby increasing the brilliance and beauty of the whole. On this analogy, it would be an obvious mistake to try to reduce the doctrine of the atonement to just one of its many facets, as some theorists have done.”
[2] La palabra “reunir” es una palabra compuesta de aná que normalmente significa “otra vez” y kephalaioo, y significa “re-unir o unir otra vez bajo una sola cabeza.” En el Léxico Griego de Thayer él comenta sobre el significado de esta palabra en el contexto de Efesios 1:9,10, diciendo: “Aquí dice de Dios que él reúne otra vez para sí mismo (voz media) todas las cosas y seres (anteriormente desunidos por el pecado) en un solo estado unido en comunión con Cristo.”
[3] Irenaeus cita a Justin Martyr in Against Heresies 4.6.2. Aquí dijo de él:
“En su libro contra Marción, Justino bien dice: ‘Debido a que el Hijo unigénito vino a nosotros del único Dios, quién hizo este mundo y nos formó, y sostiene y administra todas las cosas, recapitulando Su propia hechura en Sí Mismo, mi fe hacia Él es firme, y mi amor por el Padre inconmovible.”
[4] The following article demonstrates that Athanasius was a Universalist: The School of Alexandria and Athanasius
[5] Iranio, Contr. Hoer. lib. iii. c. 23, para. 6.
[6] Irenaeus, against heresies 5.17.1, in the Ante-Nicene Fathers 1 (ed. Alexander Roberts and James Donaldson; Grand Rapids: Eerdmans, 1979 [1885]). see also 4.8.2 where in performing the offices of the high priest Christ “propitiates” God for people.
[7] Ibid, Book 5
[8] Ibid., 5.17.3
[9] Athanasius. On the Incarnation of the Word, chapter 8.
[10] Athanasius of Alexandria. Letter to Marcellinus on the Psalms. Kindle Edition.
[11] Athanasius, On the Incarnation of the Word, chapter 37
[12] Ibid. chapter 9
[13] https://reknew.org/2017/05/christus-victor-atonement-girards-scapegoat-theory/
[14] https://reknew.org/2018/11/the-christus-victor-view-of-the-atonement/
[15] Peter Abelard, Expositio in Epistolas ad Romanos, 26/2, p. 290.
[16] Zahnd, Brian. Sinners in the Hands of a Loving God (p. 104). The Crown Publishing Group. Kindle Edition.